LA REBELIÓN DE LAS ALPUJARRAS,
EL ALZAMIENTO EN ARMAS DE LA POBLACIÓN MORISCA
El 24 de diciembre de 1568, la pblación
morisca del antiguo Reino de Granada se alzaba en armas como protesta contra la
Pragmática Sanción que
un año antes había aprobado el Rey Felipe II. De esta forma se iniciaba la
Rebelión de las Alpujarras.
La Pragmática Sanción establecía la nulidad de los contratos redactados
en árabe e imponía un plazo de tres años para que los moriscos aprendiesen el
castellano entre otras medidas. En esta línea restrictiva se encuadraba la decisión de
arrebatar las tierras a todos aquellos que no tuvieran un título de propiedad,
un serio problema para una comunidad que, en su mayor parte, no disponía de
dicho título.
Las duras medidas de Felipe II contra los moriscos hicieron que estos se
alzasen en armas tal
día como hoy de 1568 en la aldea de Béznar, lugar en
el que los insurgentes reconocieron a Aben Humeya como su Rey.
La rebelión se prolongó durante dos años. Una realidad que fue posible
gracias a la ayuda prestada a los insurgentes por parte de los bereberes del
norte de África y del Imperio Otomano. Eso y que la mayoría de los ejércitos de Su Majestad se
encontraban luchando en Flandes.
Durante la rebelión, el terror se apoderó de la Alpujarra granadina y el temor a una nueva reconquista
musulmana acechó la Corte. Ni el propio Felipe II disimuló
la gravedad de los acontecimientos y no le quedó más remedio que llamar a su
hermanastro, Don Juan de Austria,
para sofocar la rebelión. Lo consiguió
en el verano de 1570.
Tras la Rebelión de las Alpujarras, todos los moriscos del antiguo Reino
de Granada fueron desterrados y dispersados a lo largo de los territorios de la
Corona de Castilla, todos
a excepción de aquellos pertenecientes a la administración pública, los
esclavos, los menores de 14 años y los mayores de 70.
No hay comentarios:
Publicar un comentario