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viernes, 23 de enero de 2026

AL-QASIM B.MUHAMMAD B. AL-QASIM B.HAMMUD AL-WATIQ

 

AL-QASIM B. MUHAMMAD B. AL-QASIM B. HAMMUD AL-WATIQ

Al-Qāsim b. Muḥammad b. al-Qāsim b. Ḥammūd al-Wāṯiq. ?, p. s. XI – Almería, post. 1055. Segundo califa ḥammūdí de Algeciras.

Rey de Taifa

Biografía

La dinastía ḥammūdí, que en distintos momentos gobernó en Málaga, Algeciras y Ceuta, durante la primera mitad del siglo XI, tuvo dos ramas, derivadas respectivamente de la descendencia de los hermanos ‛Alī y al-Qāsim b. Ḥammūd. La principal, a la cual pertenecen la mayoría de los soberanos de la misma, fue la formada por los descendientes de ‛Alī. A la segunda rama pertenecía al-Qāsim b. Muḥammad, hijo de Muḥammad b. al-Qāsim y nieto de al-Qāsim b. Ḥammūd.

El citado Muḥammad b. al-Qāsim fue el primer soberano ḥammūdí de Algeciras y murió en 440 (16 de junio de 1048-4 de junio de 1049). Según las crónicas, Muḥammad tenía numerosos hijos, al parecer ocho, siendo al-Qāsim el elegido como sucesor, sin que hubiese a este respecto discrepancias, tomado el sobrenombre de al-Wāṯiq. No obstante, se conservan cuños fechados entre los años 1051 a 1055 en los cuales sigue apareciendo el nombre y el título de su padre. Ello podría significar que la fecha que las fuentes narrativas dan de la fecha de la muerte de Muḥammad es incorrecta o, tal vez, que su hijo no llegase a proclamarse califa, como afirma una crónica magrebí (Mu‛ŷib).

Apenas sabemos nada sobre su gobierno en Algeciras, que se prolongó durante más tiempo que el de su padre, aunque tampoco fue muy extenso. Prácticamente la única información disponible es la relativa al momento de su deposición, de nuevo recogida por las fuentes narrativas. En concreto es Ibn ‛Iḏārī el que cuenta cómo la taifa algecireña fue otra de las víctimas de expansionismo abadí, en concreto de al-Mu‛taḍid b. ‛Abbād. Al-Qāsim pudo resistir el acoso durante cierto tiempo, pero apenas disponía de un contingente de doscientos jinetes, de forma que fue presa fácil. El Soberano abadí organizó un gran ejército y puso sitio a Algeciras por tierra y mar, ante lo cual el Soberano ḥammūdí pidió ayuda al de Ceuta, Sawāŷŷāt al-Bargawāṭī, que teóricamente gobernaba allí en nombre de los ḥammūdíes. Sin embargo, la ayuda no se produjo y al-Qāsim se vio forzado a capitular, pactando con ‛Abd Allāh b. Sallām, ministro y general abadí, la entrega de la ciudad, a cambio de cual se le concedió poder salir libre con su familia. En el año 446 (12 de abril de 1054-1 de abril de 1055), al-Qāsim abandonaba Algeciras en barco dirigiéndose a Ceuta, donde pretendía refugiarse. Sin embargo, durante el camino tuvo noticias de la escasa disposición de al-Bargawāṭī para acogerlo, de forma que decidió cambiar el rumbo y dirigirse a Almería, donde fue acogido por el soberano al-Mu‛taṣim, permaneciendo en dicha ciudad hasta su muerte, ocurrida en fecha desconocida.

Bibliografía

F. Codera, “Estudio crítico sobre la historia y monedas de los Ḥammūdíes de Málaga y Algeciras”, en Museo Español de Antigüedades, VIII (1877), págs. 427-466

F. Codera, “Ḥammūdíes de Málaga y Algeciras”, en Estudios críticos de historia árabe española, t. VII de la Colección de Estudios Árabes, Zaragoza, 1903, págs. 301-322

A. Huici Miranda, Kitāb al-mu‛ŷib fī taljīṣ ajbār al-Magrib. Lo admirable en el resumen de las noticias del Magrib (traducción española), Tetuán, Editora Marroquí, 1955, págs. 63

L. Seco de Lucena, Los Ḥammūdíes, señores de Málaga y Algeciras, Málaga, Ayuntamiento, 1955, págs. 52-54

F. Guillén Robles, Málaga musulmana, Málaga, Argúval, 1984

D. Wasserstein, The Rise and Fall of the Party Kings. Politics and Society in Islamic Spain, 1002-1086, Princeton, University Press, 1985

M.ª J. Viguera, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes, Madrid, MAPFRE, 1992, págs. 119-120

F. Maíllo Salgado, La caída del califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, Salamanca, Universidad, 1993, págs. 178, 183, 192, 193 y 202

M.ª J. Viguera (coord.), Los reinos de taifas. Al-Andalus en el siglo XI, Madrid, Espasa Calpe, 1994

F. Clément, Pouvoir et légitimité en Espagne musulmane à l’époque des taifas (Ve-XIe siècle). L’imam fictif, París-Montreal, L. Harmattan, 1997

M. Acién Almansa, “Los ḥammūdíes, califas legítimos de Occidente en el siglo XI”, en De Toledo a Huesca. Sociedades medievales en transición a finales del siglo XI (1080-1100), Zaragoza, Institución Fernando El Católico, 1998, págs. 45-59

Autor/es

  • Alejandro García Sanjuán

 

sábado, 10 de enero de 2026

IBN 'AMMAR


IBN 'AMMAR

Ibn Ammār: Abū Bakr Muḥammad b. ‘Ammār b. Ḥusayn b. ‘Ammār. Silves (Portugal), 422 H./1031 C. – Sevilla, 479 H./18.IV.1086-7.IV.1087 C. Literato y visir de la corte abadí de Sevilla.

MilitarPoeta, tisaRey de TaifaVisir

Biografía

Abū Bakr Muḥammad b. ‘Ammār es, sin duda, uno de los personajes más célebres del período taifa. Al igual que otras relevantes figuras de su época, destacó en los ámbitos de la política y de las letras, habiéndose conservado parte de su producción poética. Su importante papel en ambos terrenos se combina con una trayectoria personal muy agitada, llena de vicisitudes, en la que se suceden momentos de auge y de completa postración, todo lo cual genera un perfil biográfico de tintes casi novelescos. La actuación de Ibn ‘Ammār está marcada por su relación personal y política con el soberano abadí al-Mu‘tamid y destaca por su enorme ambición política y su afán por emprender arriesgadas aventuras y empresas personales que acabaron suponiendo su final.

Ibn ‘Ammār era natural de una pequeña localidad rural cercana a la ciudad hoy portuguesa de Silves, la aldea de Šannabūs. Sus orígenes no hacían presagiar, en absoluto, su destino, ya que procedía de una familia humilde y sin antecedentes en el ámbito de la política, carente por completo de relevancia social y económica. Tras iniciar su formación en Silves, marchó a Córdoba, donde completó sus destrezas poéticas, dando, desde entonces, rienda suelta a su vocación literaria, dedicándose a recorrer la Península ganándose la vida con su talento, el cual le abrió las puertas de la carrera política, pues la poesía cortesana era entonces una de las principales vías de propaganda para los soberanos y de promoción personal para los vates. Su golpe de fortuna le vino gracias a una casida compuesta en alabanza del soberano abadí al-Mu‘taḍid, en la que elogiaba la derrota que había infligido a los beréberes, siendo desde ese momento inscrito entre los poetas cortesanos oficiales. A partir de entonces se inicia su ascenso, muy ligado a su estrecha amistad con el príncipe heredero abadí, que gobernaría más tarde como al-Mu‘tamid, personaje, asimismo, de fuerte vocación poética. Como indica metafóricamente una crónica árabe, Ibn ‘Ammār llegó a estar más unido a al-Mu‘tamid que los pelos de su pecho y más cercano a él que las venas de su cuello.

Dentro de su trayectoria política se pueden distinguir dos etapas, separadas por el acceso al poder de su amigo y mentor al-Mu‘tamid en 461/1069. El imparable ascenso de Ibn ‘Ammār se inicia antes de su proclamación y se sitúa hacia el año 455/1063, cuando Silves fue conquistada y anexionada a la taifa sevillana. El soberano al-Mu‘taḍid otorgó el gobierno de la ciudad a su hijo y heredero, quien se llevó consigo a Ibn ‘Ammār. Pero al-Mu‘taḍid no veía con buenos ojos la enorme influencia del visir sobre su hijo, por lo que decidió apartarlos, siendo desterrado Ibn ‘Ammār, que buscó refugio en Zaragoza. No pudo regresar hasta que en el año 461/1069, al-Mu‘tamid sucedió a su padre y desde entonces ganó tal confianza que, como señala el cronista al-Marrākušī, “lo hizo participar en lo que no hace uno participar a su hermano ni a su padre”.

Se inicia a partir de entonces la ascendente carrera de Ibn ‘Ammār, que dio comienzo en su tierra natal, pues en principio eligió convertirse en gobernador de Silves, si bien no permaneció allí mucho tiempo, siendo pronto requerido por al-Mu‘tamid, quien lo convirtió en su primer ministro. Ibn ‘Ammār se hizo imprescindible por su sagacidad, reflejada en la célebre anécdota en la que se cuenta cómo libró los dominios abadíes de la presión de Alfonso VI ganándole una partida de ajedrez.

Pero su sagacidad se tornó pronto en audacia, lo que acabó produciendo la ruptura entre el soberano y su visir y, finalmente, selló el destino de éste. Su afán de protagonismo lo llevó a tratar de ampliar los dominios abadíes como forma de promoción personal, si bien sus empresas no culminaron con éxito y, a la postre, fueron la causa de su muerte. Completada en la etapa de al-Mu‘taḍid la anexión de los territorios del Occidente andalusí, las miras de Ibn ‘Ammār se dirigieron a la zona del Levante, donde sus objetivos principales fueron Granada y Murcia, pero en ambos fracasó, a pesar de que no dudó en aliarse con el enemigo cristiano para lograr sus metas. El rey zirí ‘Abd Allāh nos ofrece en sus Memorias un detallado relato del fracasado empeño de Ibn ‘Ammār por adueñarse de Granada, ofreciéndonos una pésima imagen del visir sevillano, criticando su desmedida ambición y su afán por lograr un dominio personal, traicionando, así, a su soberano.

La negativa de ‘Abd Allāh de pagar parias a Alfonso VI fue el momento propicio aprovechado por Ibn ‘Ammār para entablar relación con el rey cristiano y pactar con él la conquista de Granada, para lo cual acordaron construir una fortaleza desde la que hostigarla, eligiendo el emplazamiento de Belillos, desde el que podían fácilmente atacar y devastar la rica vega granadina. La empresa, sin embargo, no prosperó, pero Ibn ‘Ammār había empeñado su compromiso y debía grandes sumas a Alfonso, por lo que siguió excitando su codicia para adueñarse de la ciudad del Darro, hasta que, finalmente, el rey ‘Abd Allāh se vio forzado a aceptar el pago de parias a Alfonso VI como única forma de subsistir. Ello lo libraba de la amenaza cristiana mientras que Ibn ‘Ammār, en cambio, no pudo ver cumplido su objetivo de tomar Granada.

Seguidamente dirigió su atención hacia Murcia, de la que trató de apoderarse en dos ocasiones, aunque de nuevo sin éxito. La primera vez buscó la alianza de Ramón Berenguer II, conde de Barcelona, a quien prometió una alta suma a cambio de su ayuda, poniendo como garantía del pago a al-Rašīd, hijo y heredero de al-Mu‘tamid. Las tropas sevillanas y catalanas salieron en expedición y atacaron Murcia, pero, al no llegar el dinero prometido, tanto Ibn ‘Ammār como al-Rašīd fueron presos por el conde, aunque finalmente liberados, a cambio del pago de un fuerte rescate por al-Mu‘tamid. La segunda tentativa de tomar Murcia la llevó a cabo con la ayuda de Ibn Rašīq, gobernador de la fortaleza de Bal’ (Vilches o Vélez). Ambos se apoderaron de Mula, población clave en el abastecimiento de Murcia, que cayó al poco tiempo en manos de Ibn Rašīq, mientras que Ibn ‘Ammār ya había regresado a Sevilla. Contando con apoyos internos, lograron apresar al señor murciano, Ibn Ṭāhir, y seguidamente Ibn Rašīq hizo proclamar al soberano abadí. Era el año 1079-1080 y Murcia pasaba a engrosar los dominios de la taifa sevillana. Allí se trasladó Ibn ‘Ammār, quien pronto comenzó a mostrar veleidades de independencia, como revela con contundencia el relato de las Memorias del soberano zirí, que resulta muy elocuente de la actitud del visir sevillano y de sus veleidades en Murcia:

“La conducta seguida por Ibn ‘Ammār en Murcia fue desastrosa: su altanería para con las gentes, su vida libertina y su pasión por el vino le enajenaron el afecto de los habitantes. Su actitud para con Mu‘tamid era una fingida obediencia que frisaba en la rebeldía. Llegó incluso a herir públicamente su honor, satirizándolo por cosas de que Dios había librado al príncipe. Obró, pues, como los hombres más bajos y ruines”.

De esta forma, Ibn Rašīq supo hacerse pronto con el dominio de la situación, aprovechando para ello la salida de Ibn ‘Ammār de la ciudad en embajada hacia Alfonso VI “con el pretexto de ocuparse de la suerte de los territorios de Levante vecinos al suyo, por si podía apoderarse de ellos (por ejemplo, de Santa María de Albarracín), y para ver si contrarrestaba el daño que le infería Ibn Rašīq”, según el testimonio del emir granadino. En esta situación, Ibn Rašīq se apoderó de Murcia, tras haberse ganado a sus habitantes, de forma que, enemistado con al-Mu‘tamid por su actitud y privado de Murcia, Ibn ‘Ammār hubo de buscar nuevos apoyos, encontrando acogida junto a Ibn Hūd de Zaragoza, ciudad en la que había estado cuando fue desterrado por al-Mu‘taḍid.

A partir de entonces se inicia la fase descendente de la carrera política de Ibn ‘Ammār. En sus Memorias, el emir granadino explica la enemistad entre él y al-Mu‘tamid como consecuencia del trato desdeñoso del visir hacia al-Rašīd, el heredero abadí, No obstante, su trágico final se vincula al asunto de Segura, cuya toma ofreció Ibn ‘Ammār a Ibn Hūd cuando se acogió a él tras perder el control de Murcia a manos de Ibn Rašīq. La ciudad había estado hasta entonces en manos de al-Mu‘tamid, que la había evacuado, detentando su control un esclavo de Sirāŷ al-Dawla, hijo de ‘Alī b. Muŷāhid, señor de Denia, el cual pretendía entregarla al soberano abadí. Para atraerlo al lado de Ibn Hūd, Ibn ‘Ammār se fue a hablar con dicho esclavo, pero lo que éste hizo fue apresarlo y enviárselo a al-Mu‘tamid.

Uno de los hijos del soberano abadí, al-Rāḍī, fue el encargado de trasladarlo, siendo llevado a Córdoba, donde estaba entonces al-Mu‘tamid, cargado de cadenas y montado en una mula, para servir de escarnio al pueblo, “humillado, temeroso y pobre, sin poseer más que la ropa puesta”, como afirma con elocuencia el cronista al-Marrākušī. Una vez en la capital hispalense fue encarcelado en el alcázar al-Mubārak, lo cual hizo alimentar su esperanza de poder recuperar la libertad y ganar de nuevo la confianza de al-Mu‘tamid, especialmente tras entrevistarse con el soberano. Sin embargo, Ibn ‘Ammār precipitó los acontecimientos, ya que, adelantándose a los actos del soberano abadí, divulgó desde su encierro la conversación entre ambos, manifestando su confianza en ser pronto liberado. Encolerizado, al-Mu‘tamid asesinó en persona a su visir a golpes de hacha, como narra de manera pormenorizada el cronista al-Marrākušī, tras lo cual ordenó enterrarlo en el propio alcázar. Era el año 479/18 de abril de 1086-7 de abril de 1087.

Bibliografía

Al-Marrākušī, Lo admirable en el resumen de las noticias del Magrib, trad. de A. Huici Miranda, Tetuán, Editora Marroquí, 1955 (Colección de Crónicas Árabes de la Reconquistas, 4), págs. 87-100

Ch. Pellat, “Ibn ‘Ammār”, en Encyclopédie de l’Islam, vol. III, Leiden, E. J. Brill, 1971, págs. 727-728

Abd Allah b. Buluggin, El siglo XI en 1ª persona. Las “memorias” de ‘Abd Allāh, último rey zirí de Granada, destronado por los almorávides (1090), trad., intr. y notas de E. Lévi-Provençal y E. García Gómez, Madrid, Alianza Editorial, 1980, págs. 154, 157-162 y 165-168

R. P. Dozy, Historia de los musulmanes de España, vol. IV, Madrid, Turner, 1983, págs. 113-155

H. Pérès, Esplendor de al-Andalus: la poesía andaluza en árabe clásico en el siglo XI: sus aspectos generales, sus principales temas y su valor documental, Madrid, Hiperión, 1983

D. Wasserstein, The Rise and Fall of the Party Kings. Politics and Society in Islamic Spain, 1002-1086, Princeton, University Press, 1985

M. Benaboud, Sevilla en el siglo XI. El reino Abbadí de Sevilla (1023-1091), pról. de M. González Jiménez, glosario por R. Valencia, Sevilla, Ayuntamiento, 1992

M.ª J. Viguera, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes (Al Andalus del XI al XIII), Madrid, MAPFRE, 1992, págs. 77-80

M.ª J. Viguera (coord. y pról.), Los reinos de taifas. Al-Andalus en el siglo XI, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, vol. VIII-I, Madrid, Espasa Calpe, 1996, pág. 97-98 y 112

F. Clément, Pouvoir et légitimité en Espagne musulmane à l’époque des taifas (Ve-XIe siècle). L’imam fictif, pról. de P. Guichard, París, L’Harmattan, 1997

Autor/es

  • Alejandro García Sanjuán

 

viernes, 9 de enero de 2026

'ABDUN BJIZRUN

 

'ABDUN B. JIZRUN

‘Abdūn b. Jizrūn: ‘Abdūn b. Muḥammad b. Jizrūn. ?, s. XI – Sevilla, 1053-1054. Rey de la taifa de Arcos (1029-1053 o 1054).

Rey de Taifa

Biografía

Segundo gobernante, con el título de ḥāŷib, de la dinastía jizrūní de la taifa de Arcos. Este grupo de procedencia bereber, de la tribu Yarniyyān, pertenecientes al gran grupo Zanāta, se asentó en al-Andalus al mando de Muḥammad b. Jizrūn para engrosar el gran contingente de tropas bereberes enrolado por al-Manṣūr b. Abī ‘Āmir. Tras la guerra civil y el subsiguiente hundimiento del califato de Córdoba, los jizrūníes se apoderan de la región de Sidonia, incluyendo Qalšāna (Calcena), Cádiz, Jerez y Arcos (c. 1012). Debido a la extraordinaria posición defensiva de esta última plaza y a la inestabilidad política imperante, trasladaron la capitalidad del territorio a Arcos.

 ‘Abdūn sucedió a su padre en el trono en el año 420/1029-1030. Las crónicas andalusíes, siguiendo el criterio establecido por Ibn Ḥayyān, describen de manera muy desfavorable a ‘Abdūn: blando, afeminado y cobarde, astuto y traicionero. Sin embargo, los hechos parecen contradecir esta descripción, pues sus súbditos estaban muy satisfechos de él, cosa muy poco común entre los reyes de taifas y su muerte no parece corresponder con la de una persona astuta.

Mantuvo una política de alianzas con los bereberes de al-Andalus, tanto con los del occidente de al-Andalus (Carmona, Morón y Ronda) como con el gran reino bereber de Granada, principal valedor de los primeros ante la expansiva taifa de Sevilla, y no reconoció al falso califa Hišām cuando los ‘abbādíes de Sevilla intentaron utilizarlo como medio de expandir su influencia; en cambio reconoció como califa a Muḥammad al-Qāsim b. Ḥammūd al-Mahdī (439/1039-1040), hecho que podemos inscribir en la pertenencia de este personaje al partido bereber de al-Andalus.

Tras varios años de combates intermitentes entre los sevillanos y los reinos bereberes, el rey al-Mu‘taḍid  los invitó a acudir a Sevilla, para afianzar la paz, y una vez allí los agasajó y los hizo asesinar emparedándolos en un baño (445/1053-1054), en una narración con indudable sabor literario, muy posiblemente con antecedentes orientales. Su cabeza quedó expuesta por al- Mu‘taḍid en su alcázar, y no recibió sepultura hasta la conquista de Sevilla por los almorávides (1091).

La desaparición de los régulos de Morón y Ronda condujo a la entrega de ambas poblaciones al Rey de Sevilla. A ‘Abdūn le sucedió su hermano Muḥammad, que mantuvo las hostilidades con la taifa de Sevilla, en las que no llevó la mejor parte.

La obra de ‘Abdūn es difícil de evaluar, pues las fuentes apenas nos dan pie a ello. Sin embargo, el hecho de que sólo su reino se mantuviera a su muerte, y gozara del respaldo de la población local, indica un grado de integración extraordinario en el territorio bajo su gobierno, que fue en muchas ocasiones el punto débil de los reinos beréberes, como señaló en su día el rey Bādīs de Granada.

Fuentes

Ibn Bassām, Al-Ḏajīra fī mahāsin ahl al-Ŷazīra, p. s. XII (ed. de I. ‘Abbās,  vol. III, Beirut, 1979, págs. 28, 39-40)

Ibn al-Jaṭīb, Kitāb a‘māl al-a‘lām, m. s. XIV (ed. de E. Lévi-Provençal, Beirut, 1956, págs. 238-240)

Ibn ‘Iḏārī, Al-Bayān al-Mugrib, f. s. XIV (ed. de E. Lévi-Provençal, vol. III, Paris, 1930, págs. 206, 215, 220, 230, 231, 271, 273)

Al-Maqqarī, Nafḥ al-ṭīb, p. s. XVII (ed. de I. ‘Abbās, vol. I, Beirut, 1968, pág. 429)

Bibliografía

J. Vallvé, La división territorial de la España musulmana, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1986, pág. 325

J. Sánchez Herrero, Cádiz, la ciudad medieval y cristiana, Cádiz, Cajasur, 1986, págs. 26 y ss.

F. Maíllo (est. y trad.), Crónica anónima de los reyes de taifas, Madrid, Akal, 1991, págs. 27, 67

Mª. J. Viguera Molins, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes, Madrid, Mapfre, 1992, págs. 121-123

F. Maíllo (est. y trad.), La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, Salamanca, Universidad, 1993, págs. 174, 180, 184, 192, 225

Mª. J. Viguera Molins, “Las taifas”, en La España Musulmana de los siglos XI al XV, I. Los reinos de Taifas Al-Andalus en el siglo XI, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, t. VIII. Madrid, Espasa Calpe, 1994, págs. 42, 50-52

Autor/es

  • José Ramírez del Río

 

IBN TAYFUR

 

IBN TAYFUR

Ibn Ṭayfūr. ?, f. s. X – ?, m. s. XI. Señor de la ciudad de Mértola hasta el año 436 H./1044. (Ibn Bassām, que por lo general se basa en el fiable historiador Ibn Ḥayyān, curiosamente, da la fecha de 439 H./1047-1048 C.).

Rey de Taifa

Biografía

Se ignora casi todo acerca de este personaje, pues raramente aparece nombrado en las crónicas. No lo menciona Ibn ‘Iārī ni Ibn al-Jaṭīb, cronistas esenciales para el periodo de las taifas. Aun así sabemos que cuando el cadí de Sevilla Abū l-Qāsim Muḥammad b. Ismā‘īl b. ‘Abbād empieza a dirigir de forma independiente la taifa sevillana en el año 414/1023 —inicialmente en un triunvirato con otros dos notables, Ibn Yarim e Ibn al-Zubaydī, a los que apartaría después— Ibn Ṭayfūr se hizo independiente por entonces en la ciudad de Mértola con sus aledaños; pues al-‘Urī, en efecto, lo atestigua diciendo que al comienzo de su gobierno, refiriéndose al cadí sevillano, “apareció en el Algarve, en el castillo (ḥiṣn) de Mértola, un rebelde salteador de caminos. Sembró el terror matando a los viajeros que encontraba y a los ámeles que iban en su busca y a quienes vencía”. Aunque este geógrafo almeriense, contemporáneo de los hechos, lo vea como un bandido, en realidad hay atisbos para pensar que sería algún notable de la ciudad de Mértola. Ya que cuando el cadí sevillano mostró sus ambiciones territoriales, luego de varias correrías —una de las cuales le llevó a territorios entre el Duero y el Móndego— con el principal objeto de reclutar hombres para su ejército, musulmanes o cristianos, intentó hacerse con la ciudad de Beja, perteneciente a los afṭasíes de Badajoz. Ibn Ṭayfūr entonces envió una tropa de socorro al príncipe que más tarde sería rey de la taifa pacense, Muḥammad b. ‘Abd Allāh, conocido como al-Muẓaffar; aunque eso de nada sirvió al príncipe, ya que fue hecho prisionero y la ciudad de Beja tomada por el sevillano. Tuvo mejor suerte, con todo, que el hermano de Ibn Ṭayfūr, jefe del destacamento enviado desde Mértola, pues mientras el futuro al-Muẓaffar de Badajoz fue llevado a Carmona por el aliado del cadí sevillano, Muhammad b. ‘Abd Allāh al-Birzālī, señor de esa taifa, tratando con respeto y consideración al ilustre cautivo, a quien terminaría por poner en libertad; el de Mértola fue llevado a Sevilla y crucificado, según Ibn Bassām. Es muy probable que la noticia de al-‘Uḏrī se refiera a este hermano de Ibn Ṭayfūr, al que se le trata de salteador, si bien la acción en su relato se desarrolla en una incursión en las cercanías de Sevilla, en la que el de Mértola, rodeado por arráeces sevillanos es “apresado vivo y conducido a Sevilla, donde el cadí Muḥammad b. ‘Abbad mandó crucificarlo a orillas del río”.

A raíz de esta derrota, acaecida hacia el año 421/1030, junto con la pérdida de su hermano y de una tropa de sus mejores guerreros, Ibn Ṭayfūr “quedó muy debilitado”, según asegura Ibn Ḥayyān, contemporáneo de los hechos.

Ibn Ṭayfūr, no obstante, pudo mantenerse independiente en Mértola casi catorce años más, preservando su alianza con los afṭasíes de Badajoz. Mas cuando el estado de guerra entre el rey al-Mu‘taḍid de Sevilla y al-Manṣūr de Badajoz creció, el belicoso rey sevillano invadió el pequeño señorío de Mértola por su alianza con el afṭasí, lo cual no era más que una disculpa, puesto que había decidido ya engullirse las pequeñas taifas vecinas. Además, Mértola era una plaza muy atractiva por la situación estratégica privilegiada y por lo económicamente rentable, pues los barcos podían llegar hasta la misma ciudad remontando el Guadiana. Así lo cita de Yāqūt, “Mirtula: fortaleza de los distritos de Beja, es el más inaccesible de los castillos del Magrib y el mejor defendido”. Mértola fue la primera en caer, en el año 436/1044-45, y de nada le valió su famosa posición geográfica, “tenida por inexpugnable”, según al-‘Urī, y ser “tan conocida por la bondad de sus fortificaciones”, en palabras de al-Idrīsī.

Ignoramos qué fue de Ibn Ṭayfūr entonces, pues desaparece en la densa oscuridad que rodeó su vida, no volviendo a aparecer en crónica alguna cuando emerge el nombre de la ciudad de Mértola involucrado en relatos de hechos posteriores.

Bibliografía

Ibn Ḥayyān apud Ibn Bassām, al-Ḏajīra (ed. parcial de R. P. A. Dozy, Scriptorum Arabum loci de Abbadidis, t. I, Lugduni Batavorum, S. y J. Luchtmans, 1846, págs. 223-224; t. II, de E. J. Brill, 1853, págs. 211)

Al-‘Umarī, Masālik al-abṣar, trad. parcial de F. Fagnan, Extrait inédites relatifs au Maghreb, Argel, J. Carbonel, 1924, pág. 86

Ibn ‘Iḏārī, al-Bayān al-Mugrib fī [ijtiṣār] ajbār mulūk al-Andalus wa l-Magrib, ed. de E. Lévi-Provençal con tít. Al-Bayān al-Mugrib. Tome troisième. Histoire de l’Espagne Musulmane au XIème siècle. Texte Arabe publié par la première fois d’après un manuscrit de Fès, Paris, Paul Geuthner, 1930, págs. 202-203 (trad. crít. de F. Maíllo Salgado [con centenares de correcciones, merced a la Ḏajīra de Ibn Bassām y a las “Observations sur le texte du tome III du Bayān de Ibn ‘Iārī”, establecidas por E. Lévi-Provençal, en Mélanges Gaudefroy de Mombynes, El Cairo, 1935-1945, págs. 241-258], La Caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas [al-Bayan al-Mugrib], Salamanca, Estudios Árabes e Islámicos, Universidad de Salamanca, 1993, págs. 170-171)

al-‘Urī, Tarṣī‘ al-ajbār wa tanwī‘ al-āṯār wa l-bustān fi garā’ib al-buldān wa l-masālik ilà ŷamī‘ al-mamālik, ed. de ‘A. ‘A. al-Ahwānī, Madrid, Instituto de Estudios Islámicos, 1965, pág. 107 [trad. parcial de R. Valencia, “La cora de Sevilla en el Tarṣī‘ al-ajbār de Aḥmad b. ‘Umar al-‘Urī”, en Andalucía Islámica, IV-V (1986), pág. 138]

al-Idrīsī, Kitāb Nuzhat al-mustāq fī ijtirāq al-āfāq, ed. y trad. parcial de R. Dozy y M. J. de Goeje, Description de l’Afrique et de l’Espagne, Leide, Brill, 1968, págs. 179/217

G. ‘Abd al-Karīm, “Mu‘ŷam al-Buldān (Diccionario de los países), La España musulmana en la obra de Yāqūt (s. XII-XIII)”, en Cuadernos de Historia del Islam, 6 (1974), pág. 295

Autor/es

  • Felipe Maíllo Salgado

 

sábado, 3 de enero de 2026

IDRIS III


IDRIS (III)

Idrīs [III]: Idrīs b. Yaḥyà b. Idrīs b. ‘Alī b. Ḥammūd, al-Sāmī, y /o al-Muwaffaq. ?, p. t. s. XI – Málaga o Ceuta, 444-445 H./1053 C. Califa de al-Andalus, rey taifa de Málaga.

Rey de Taifa

Biografía

Idrīs III b. Yaḥyà b. Idrīs b. ‘Alī b. Ḥammūd era hijo del que fuera durante cuatro meses califa, Yaḥyà II b. Idrīs (431/1040). Sucedió en el califato a su tío Muḥammad [I] b. Idrīs al-Mahdī en Málaga, cuando éste fue envenenado por orden del emir Bādīs b. Ḥabbūs de Granada, a causa de su política contra los bereberes (444 o 445/1053). Al ser proclamado califa, Idrīs III tomó el título de al-Muwaffaq billāh (el Secundado por Allāh), según Al-Maqqarī, y el de al-Sāmī (el Sublime), según Ibn ‘Iārī, aunque es probable que no llegara a ser invocado como Califa en las mezquitas. Este último autor refiere que, muy poco tiempo después de subir al poder, dejó Málaga y, haciéndose pasar por comerciante, se dirigió al Rīf de Gumāra, en el Magreb. Allí fue reconocido, capturado y llevado a Ceuta donde le mató el gobernador de la ciudad, Suqqūt Sawāŷŷāt al-Bargawātī, partidario de su tío el califa Idrīs II b. Yaḥyà al-‘Ālī, expulsado años antes de Málaga, la capital ḥammūdí (438/1047). Sin embargo, según al-Maqqarī, fue el mismo Idrīs II el que se dirigió desde Comares contra su sobrino, entrando en Málaga sin resistencia y deponiéndole inmediatamente después de su proclamación. Así Idrīs II gobernaría en Málaga por segunda vez, poniendo fin al efímero califato de Idrīs III al-Sāmī. [...]


Bibliografía

Al-Maqqarī, Nafḥ al-ṭīb, vol. I, Leiden, E. J. Brill, 1855

F. Codera, “Estudio crítico sobre la historia y monedas de los Hammudíes de Málaga y Algeciras”, en Miscelánea de Estudios Árabes, VIII (1877), págs. 427-466

Al-Qalqašandī, Ṣubḥ al-A‘šā, El Cairo, 1913-1919 (ed. trad. por L. Seco de Lucena, vol. V, Valencia, 1975, págs. 211-272 [col. Textos Medievales, vol. 40])

Ibn ‘Iḏārī al-Marrākušī, Al-Bayān al-Mugrib fi ajbār mulūk al-Andalus wa-l-Magrib, ed. Lévi-Provençal, vol. III, París, 1930

L. Seco de Lucena, Los Ḥammūdíes, señores de Málaga y Algeciras, Málaga, Ayuntamiento, 1955

Ibn al-Jaṭīb, Kitāb A‘māl al-A‘lām fi-man būyi‘a qabla al-iḥtilān min mulūk al-Islām. Histoire de l’Espagne Musulmane, ed. de E. Lévi-Provençal, Beyrouth, Dar al-Makchouf, 1956

G. Robles, Málaga Musulmana. Sucesos, antigüedades, ciencias y letras malagueñas durante la Edad Media, Málaga, Imprenta de Enrique Montes Oliver, 1957

H. Roger Idris, “Les Zīrīdes d’Espagne”, en Al-Andalus, XXIX (1964), págs. 70-71 [32-33]

Ibn Ḥazm, Naqṭ al-‘Arūs, trad. de L. Seco de Lucena, Valencia, 1974

R. P. Dozy, Historia de los Musulmanes de España, IV. Los Reyes de Taifas, Madrid, Turner [1984]

Crónica Anónima de los Reyes de Taifas, introd., trad. y notas de F. Maillo Salgado, Madrid, Akal, 1991

M.ª J. Viguera Molíns, Los Reinos de Taifas y las invasiones Magrebíes, Madrid, Mapfre, 1992

D. J. Wasserstein, The Caliphate in the West. An Islamic Political Institution in the Iberian Peninsula, Oxford, Clarendon Press, 1993

La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas (al-Bayān al-Mugrib), est. trad. y notas de F. Maillo Salgado, Salamanca, Universidad, Estudios Árabes e Islámicos, 1993

M.ª J. Viguera Molins, “Historia política”, en Historia de España Menéndez Pidal, VIII-1. Los Reinos de Taifas. Al-Andalus en el s. XI, Madrid, Espasa Calpe, 1994, págs. 31-129

F. Clément, Pouvoir et légitimité en Espagne musulmane à l’époque des taifas (Ve-Xie siècle), Paris, l’Harmattan, 1997

M. Acién Almansa, “Los ḥammūdíes, califas legítimos de Occidente en el siglo XI”, en Actas del Congreso De Toledo a Huesca. Sociedades medievales en transición a finales del siglo XI (1080-1100), Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1998, págs. 45-59

Autor/es

  • Almudena Ariza Armada

 

viernes, 2 de enero de 2026

ISHAQ B. MUHAMMAD B. 'ABD ALLAH

 

ISHAQ B. MUHAMMAD B. 'ABD ALLAH

Isḥāq b. Muḥammad b. ‘Abd Allāh. Al-Birzālī (al-Ra’īs). ¿Carmona (Sevilla)?, p. m. s. XI – Carmona (Sevilla), 444 H./1052-1053 C. Segundo rey de la taifa beréber de Carmona, que algunas crónicas llaman al-ra’īs, “jefe, arráez”.

Rey de Taifa

Biografía

Efectivamente ascendió al trono tras la muerte de su padre Abū ‘Abd Allāh Muḥammad b. ‘Abd Allāh, en el año 434/1042-3. El historiador Ibn Ḥayyān, su contemporáneo, nos hace la semblanza de este personaje a través de Ibn al-Jaṭīb: “Isḥāq fue arráez a la muerte de su padre, cuando frisaba la madurez. Era reputado por la firmeza, la suficiencia, la valentía y la caballerosidad. Redactaba con cierta elegancia, tenía algunos conocimientos de cálculo y leía obras usuales. Sin la dureza ni la crueldad de su padre Muḥammad, era más llevado que él, sin embargo, a los excesos del espíritu de clan (aṣabiyya). Ambos eran celebrados por la continencia, la moderación y el alejamiento de las vergonzosas torpezas de los Reyes; pese a ser notorio que ambos se desviaban de la comunidad ortodoxa y seguían la doctrina de los nākiríes, una de las sectas de los jāriŷíes ibāḍíes. Ambos habían escogido ese credo, así como sus gentes los Banū Birzāl”.

En el año 439/1047-1048, Isḥāq b. Muḥammad formó parte de una gran coalición beréber en la que participaban los señores de Morón, de Arcos, de Granada, de Badajoz y otros en apoyo del califa ḥammūdí al-Mahdī, proclamado en Algeciras. Todos juntos intentaron frenar al Rey de Sevilla y sus afanes de expansión; pero esta poderosa coalición se dislocó sin obtener grandes resultados.

En estas hostilidades incesantes entre reinos de taifas, el Rey de Sevilla, campeón del “partido andalusí”, chocaba con el “partido beréber” al que pertenecían los Banū Birzāl de Carmona. En 442/1050-1051 el Rey de Sevilla invadió tierras de Badajoz, el ra'īs de Carmona entonces envió un ejército de socorro a su aliado Ibn al-Afṭas, encargando a uno de sus hijos del mando de la caballería. Contra el parecer de los birzālíes el Rey de Badajoz lanzó sus tropas al combate, pereciendo el hijo de Isḥāq b. Muḥammad en la refriega, siendo enviada su cabeza, así como la del primo del Rey pacense y señor de Évora, al rey de Sevilla al-Mu‘taḍid. No mucho más se sabe de los hechos del reinado de Isḥāq b. Muḥammad, tan sólo que murió en fecha cercana al año 444/1052-1053, plausiblemente afectado por la muerte de su hijo, que a buen seguro había nombrado su heredero.


Bibliografía

Ibn Jaldūn, Kitāb al-Ibar, ed. de Būlāq, 1867, t. VI, pág. 54 (trad. parcial de [M. G.] de Slane, Histoire des Berbères, nueva edición de P. Casanova, París, Paul Geuthner, 1982, t. III, pág. 293)

Ibn al-Jaṭīb, Kitāb A‘māl al-a‘lām, ed. de E. Lévi-Provençal bajo el título Histoire de l’Espagne Musulmane (Kitāb A‘māl al-A‘lām), Beirut, Dār al-Makchouf, 1956, pág. 237 (trad. de W. Hoenerbach, Islamische Geschichte Spanien. Übersetzung der A‘māl al-A‘lām und Ergänzender Texte, Zürich-Stuttgart, Artemis Verlag, 1970, pág. 428)

H. R. Idrīs, “Les Birzālíes de Carmona”, en Al-Andalus, XXX (1965), págs. 56-57

C. López Morillas, “Los beréberes zanata en la historia y la leyenda”, en Al-Andalus, XLII (1977), págs. 307-308

R. Le Tourneau, “Birzal, banū”, en Encyclopédie de l’Islam, t. I, Paris-Leide, Brill-Maisonneuve, 1978, págs. 1275-1276

J. Bosch-Vilá, “Karmuna”, en Encyclopédie de l’Islam, t. IV, Paris-Leide, Brill-Maisonneuve, 1978, pág. 692

R. Arié, “Aperçus sur les royaumes berbères d’al-Andalus au Vème/XIème siècle”, en Instituto de Estudios Islámicos, XXIII (1985-1986) págs. 153-154

F. Maíllo Salgado, Crónica Anónima de los Reyes de Taifas, Madrid, Akal, 1991, pág. 64-65, notas 169 y 172

M.ª J. Viguera Molins, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes, Madrid, Mapfre, 1992, págs. 128-129

Autor/es

  • Felipe Maíllo Salgado