viernes, 10 de abril de 2026

ABU L-HASAN 'ALI AL-MANZARI AL-GARNATI AL-TITWANÍ

ABU L-HASAN 'ALI AL-MANZARI AL-GARNATI AL-TITWANÍ

Abū l-Ḥasan ‘Alī al-Manẓarī Al-Garnāṭī Al-Ṭiṭwānī. Al Mandari. Andalucía, c. 1450 – Tetuán (Marruecos), 1540. Guerrero, político y refundador de Tetuán (Marruecos).

AlcaideFundador, raMilitarNoble

Biografía

Escasas noticias se tienen de al-Manẓarī (hispanizado como al-Mandari), uno de los más interesantes personajes de la Andalucía de aquende y allende el mar Mediterráneo. Su apellido parece provenir de la asimilación del topónimo Bedmar, pueblo jiennense que aún conserva la fortaleza de al-Manzar (el mirador, “vista bella”), comprendido en la Cora de Elvira, lugar donde ni Abū l-Ḥasan ‘Alī al-Manẓarī ni sus ascendientes directos habían nacido ni crecido, asentados ya en Granada en época Nazarí. Probablemente, el abuelo o el padre fuera ‘Alī ‘Abd Allāh Muhammad al-Manẓarī, citado en un documento árabe fechado en 1476.

Al-Manẓarī era capitán de las tropas leales a Muḥammad XI, Boabdil, el “Rey Chico”, frente al otro candidato real, su tío Muḥammad XII, “El Zagal”, además de alcaide y defensor del castillo de Píñar, encrucijada estratégica hasta 1485, año en que sucumbe al igual que Montejícar e Iznalloz, tras el asedio y conquista de las fortalezas de Cambil y Alhabar y el cautiverio en manos cristianas del emir musulmán. La alcazaba y la hacienda de al-Manẓarī fueron concedidas por los monarcas al Corregidor Bobadilla.

Bajo mando de al-Manẓarī, su amīr (soberano) o emir, unos 350 aristócratas y guerreros, exiliados voluntarios andaluces, según León el Africano, cruzan el estrecho. Tetuán será la plaza elegida, que 47 años antes había sido destruida por los portugueses en su proceso de expansión que llevó a la toma de Alcazarseguer en 1458 y a la de Tánger en 1471. La fecha del desembarco coincide con el año de la manzana, símbolo de la ciudad, aunque en su transcripción los autores islámicos discrepan en la datación. Para el Antiguo Manuscrito pudiera ser entre 1483 y 1484. Según Sīdī al-Arbi al-Fāsī (XVI), es el 7 de ša‘bān del 898 (24 de mayo de 1493). Pero en 1487 las crónicas portuguesas ya mencionan las actividades de al-Mandari en territorio norteafricano. Además, en 1490 el secuestro por Alonso de Cárdenas en la península de la prometida de al-Mandari, Fátima, noble nazarí sobrina de Ibn Kumāša, asegura la presencia del caudillo granadino en Tetuán, pues a partir de entonces mantendrá importantes relaciones con Íñigo López de Mendoza, Conde de Tendilla, que la retenía en su fortaleza de Alcalá la Real. Tras su liberación, será la primera esposa del guerrero.

Los granadinos tetuaníes, avanzadilla de la llegada de los cortesanos de Boabdil en 1493, construirán una sociedad y hábitat a su medida. Aunque con la llegada al terreno magrebí, las comunidades de cabileños acosados por los portugueses se ven también sometidos por los nuevos “refugiados”, pagando un doble tributo por la especial dinámica de las fronteiras. Tras ciertas confrontaciones, la intermediación del señor de Xauen, dirigente efectivo de todo el norte marroquí y probable promotor de esta migración, así como de personajes de la corte wattasí de Fez, incluido el monarca Muḥammad al-Šayj, intervienen con un préstamo de 40.000 mizcales del habús marroquí para la compra de los terrenos. Sīdī ‘Alī b. Rašīd, fundador y jerife alawí de Xauen (1471) y al-Mandari, en Tetuán, serán a partir de entonces aliados en la lucha y la política bajo la bandera roja de una nueva idiosincrasia. La lucha se organizará rápidamente por tierra y por mar, en frecuentes razzias y batallas centradas en el Mar de Alborán y en el ataque a las costas cristianas, desde el estuario del Martil, navegable en barcos de corto calado, que se convierte en una plataforma corsaria de carácter andalusí, y desde otro refugio oriental, Targa, siendo apoyados desde Larache en las costas atlánticas. El alcance de sus acciones provoca que ya en 1488 el Papa Inocencio VIII acuda a los Reyes Católicos para organizar una flota que les haga frente. Después, al Mandari afianzará sus relaciones con Sīdī ‘Alī b. Rašīd, a través de su enlace hacia 1505 con Sit al-Hurra (al-Sayyida al-Ḥurra), hija de la vejeriega al-Zohra e Ibn Rašīd.

En 1497, los españoles que habían ocupado Melilla, prosiguen su avance con el Peñón de Vélez de la Gomera en 1508, Orán en 1509, y Argel, Bujía y Trípoli, en 1510. La rivalidad luso-hispana se hace evidente y los dos caudillos norteños, Ibn Rašīd y al-Mandari negocian en secreto con los portugueses (1501-1503), lo que promueve el traslado de las familias de los dos jefes a Túnez, cediéndoles el territorio pacificado que poseían, habiendo surgido problemas en la asimilación de las avalanchas de pobladores moriscos en sus ciudades, acrecentadas después de las primeras conversiones forzosas tras las revueltas alpujarreñas de 1502. De otra parte, midiéndose con Portugal, el Conde de Tendilla negocia con al-Mandari la conquista del Reino de Fez. La contrapartida para los señores de la guerra del norte sería el trono real, ofrecido a Ibn Rašīd. El plan no surtió efecto, pues en 1511 el rey español hubo de atender los requerimientos del Papa Julio II para formar la Liga Santa y se elude de esta forma el inevitable enfrentamiento con los portugueses. Ese año, según las crónicas portuguesas, fallece Ibn Rašīd. Al-Mandari prolongará su control efectivo y directo sobre los territorios hasta 1517 y queda a partir de 1523 en manos de su esposa y cuñado, Mawlay Ibrahim, los hijos de Ibn Rašīd. Fueron años difíciles en que los cristianos se muestran combativos. Así, en 1514 queda constancia de un proyecto de alianza hispano-portuguesa para atacar la base corsaria de Beni Madán, en Tetuán, al tiempo que se produce una importante ofensiva lusa, en 1516. Sin embargo, Tetuán conservará su fortaleza e independencia. Entre 1529 y 1535 se produce una tregua entre el Reino de Fez y los cristianos, de la que la ciudad-estado de Tetuán permanece al margen, provocando numerosos conflictos. Mantiene incluso relaciones con el corso turco-otomano, a través de las bases de éstos en Argel, lo que provoca otra nutrida inmigración desde estas tierras a Tetuán. También los megorachim granadinos o sefardíes expulsados por los Reyes Católicos se refugiarán en Tetuán conformando una importante comunidad que impulsará su peculiar economía esclavista y median en el rescate de cautivos y en los procesos diplomáticos con los cristianos. También el jesuita Gabriel de Aranda narra los sucesivos viajes (1539, 1541, 1546) a Tetuán del Padre Contreras, sacerdote español dedicado a la redención de presos que el corso y la lucha llevaban a la reclusión en las mazmorras de la ciudad, como consecuencia de lo cual se fragua la amistad entre al-Mandari y el religioso, que intenta convertir al cristianismo al viejo y ciego guerrero, alentado por su melancolía de Granada. Tras la muerte de al-Mandari en 1540, su esposa contrae matrimonio con el rey wattasí de Fez, pero poco dura para Sit al-Hurra su regencia, víctima de las conspiraciones familiares.

 

D. Goes, Chronica d’el rei D. Manuel, Lisboa, 1566

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M.ª D. López y A. Reyes (eds.), Medinas y ciudades históricas a ambos lados del Estrecho: Jerez y Tetuán, Jerez de la Frontera (Cádiz), Instituto de Promoción y Desarrollo de la Ciudad de Jerez, 2006

Autor/es

  • María de los Ángeles Ruiz Jiménez

 


jueves, 9 de abril de 2026

SOPA FRIA DE PIMIENTOS ROJOS ASADOS

 

SOPA FRIA DE PIMIENTOS

ROJOS ASADOS

Esta sopa esta llena de matices de sabor y es una de esas sopas que simplemente se conectan con la comida. Use ingredientes sencillos y es super fácil de elaborar. Ase mis propios pimientos rojos en esta receta, pero puedes usar pimientos rojos de bote comprados si lo prefieres.

 

Ingredientes

2 pimientos rojos

1 tomate rojo

4 dientes de ajo

½ cebolla

½ cucharadita de pimentón dulce

1 pizca de cayena molida

2 tazas de caldo de verduras

4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

6 hojas de albahaca

Sal

Pimienta negra recién molida

1 yogur griego

 

Elaboración

Precalentamos el horno a su temperatura más alta, agregamos los 2 pimientos rojos, 1 tomate y 2 dientes de ajos (envolver el ajo en papel de aluminio) a la bandeja del horno forrada con papel de aluminio, rociamos un poco de aceite de oliva virgen extra sobre los pimientos rojos y sazonamos con sal, metemos la bandeja en el horno, y horneamos durante 20 minutos.

Mientras tanto, picamos finamente 2 dientes de ajo e igualmente picamos finamente en juliana ½ cebolla.

Sacamos la bandeja del horno pasado los 20 minutos y dejamos enfriar. Una vez que los ingredientes asados se hayan enfriado, pelamos los pimientos rojos, el tomate y el ajo, y picamos en trozos grandes los pimientos y el tomate.

En una sarten, calentamos a fuego medio con 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, una vez el aceite este caliente, agregamos las cebollas picadas y sofreímos durante 4-5 minutos, luego agregamos los ajos finamente picados, removemos muy bien y agregamos ½ cucharadita de pimentón dulce y la pizca de cayena en polvo, los pimientos rojos asados, el tomate asado, los ajos asados y aproximadamente 4 hojas de albahaca fresca picada gruesa, sazonamos con sal y pimienta negra recién molida, y mezclamos muy bien para que se integren los ingredientes en el sofrito.

Ahora agregamos 2 tazas de caldo de verduras y subimos el fuego a alto, cocinamos por unos 5 minutos, removiendo para que se integre bien el caldo de verdura, bajamos el fuego a lento y cocinamos por unos 10 minutos, apagamos el fuego y dejamos enfriar.

Añadimos la mezcla de la sopa al vaso de la trituradora o licuadora, agregamos una cucharada de aceite de oliva virgen extra, y hacemos un pure durante 3 minutos o hasta que quede suave

Dividimos la sopa en tazones y la colocamos en el frigorífico durante 1 hora para permitir que todos los sabores se desarrollen y se enfríen.

Una vez que este listo para servir la sopa, agregamos un poco de yogur griego encima y adornamos con un poco de albahaca fresca.

¡Buen provecho!

ALI AL-ATTAR

ALI AL-ATTAR

Al-‘Attār, ‘Alī. Aliatar, Alatar Ibrāhīm, Abrabón, Abrahén, Alatar el Viejo. ¿Loja (Granada)?, c. 1415 – Lucena (Córdoba), 21.IV.1483. Suegro del rey Boabdil, vendedor de especias, alcaide de Loja, señor de Xagra, primer mayordomo de la Alhambra y alguacil mayor del Reino de Granada.

AlcaideAlguacil mayorMayordomoSeñor

Biografía

De origen humilde, a pesar del cual se piensa que su genealogía estuviese enlazada con la de los treinta y dos linajes más importantes del Reino de Granada, probablemente de una familia de comerciantes de especias, hecho que le valió es sobrenombre de “el droguero”, las primeras noticias que tenemos de Aliatar son las que hacen referencia a su actuación en la batalla del Madroño (11 de abril de 1462) en la que participa del lado de los Abencerrajes con el objetivo de devolver el trono a Yūsuf V. A partir de estas fechas ya es conocido por los cronistas cristianos debido a las rafias fronterizas de las que fue cabecilla contra plazas como Archidona, Antequera, Lucena, Iznájar, Rute y Doña Mencía. En julio de 1462 se dirige a Guadix procedente de Loja. En esta ocasión, sin embargo, Aliatar no participó en el combate.

Con la caída de los Abencerrajes, al igual que muchos otros miembros de la nobleza granadina que se encontraban con el destronado Yūsuf V, recuperó sus antiguos privilegios. Su no participación en la caída de Gibraltar le valió de nuevo el reconocimiento del estado granadino recuperando el gobierno de Loja y obteniendo para sí es señorío de la Xagra y sus rentas.

En 1464, con la ayuda de nuevo de los Abencerrajes y del propio Aliatar, el emir de Granada, Sacd, es destronado por su hijo Muley Hacén. En agosto de 1470 es ya Alguacil Mayor de Granada. Por otra parte, su amistad con el conde de Cabra le sirvió para firmar valiosas treguas para el emirato en la frontera al oeste de la capital en los primeros años de la década de 1470. Podemos suponer el poderío que en estos años tenía Aliatar al saber que entre 1475 y 1476 había realizado fuertes préstamos al conde de Cabra para la participación de su casa en la guerra contra Portugal por la sucesión de Enrique IV.

En julio de 1482 se produce el matrimonio de su hija Moraima con Boabdil, días después tiene lugar el primer asedio de Loja por parte de dieciséis mil hombres al mando de Fernando el Católico aunque, no obstante, este primer intento supuso una derrota para el bando cristiano (edad que está exagerada por las crónicas de la época hasta los noventa años). En abril de 1483 Aliatar, a pesar de su edad, unos setenta años, participa activamente en el ataque a Lucena junto con su yerno, el emir de Granada. Las tropas del II conde de Cabra pusieron fin al asedio de la ciudad cordobesa desbaratando el ejército granadino que allí se encontraba y tomando como prisionero a Boabdil (21 de abril de 1483). Ese mismo día moría Aliatar durante la batalla. La manera en que murió el alcalde lojeño no está clara; existen al respecto varios relatos que dan luz a cómo se produjo su muerte, desde los que la achacan a las heridas producidas durante la contienda hasta aquellos otros que hablan del suicidio para evitar caer en manos enemigas. En la primera del siglo XVI tenemos noticias de hijos de Aliatar participando en la batalla del Río Guadal Hawit a las órdenes del rey de Fez.


Bibliografía

A. Amezcua y Mayo, La Batalla de Lucena y el verdadero rostro de Boabdil, Madrid, Imprenta Clásica Española, 1915

J. Cuevas Pérez, Loja musulmana, la frontera y Aliatar, Granada, Plan de Acción Cultural del Ayuntamiento de Loja, 2004

Autor/es

  • Juan Manuel Martín García
  • Guillermo Burgos Lejonagoitia

 


miércoles, 8 de abril de 2026

HUEVOS DEL POBRE

 

HUEVOS DEL POBRE

Ingredientes

120 ml de aceite de oliva virgen extra

2 cebollas medianas

1 pimiento rojo

1 pimiento verde

1 cabeza de ajo

4 huevos grandes

Sal

Pimienta negra recién molida

Para la salsa de ajo

2 dientes de ajo

2 cucharadas de perejil fresco picado

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Sal

 

Elaboración

Poicamos las cebollas en trozos grandes, cortamos los pimientos en trozos pequeños, separamos los dientes de ajo y hacemos un corte en cada uno de ellos dejando la piel.

En una sarten, a fuego medio, añadimos 60 ml de aceite de oliva virgen extra. Después de un par d minutos, agregamos las cebollas picadas, los pimientos picados y los dientes de ajos, mezclamos y luego revolvemos cada 2-3 minutos para que todo se sofría de manera uniforme.

Después de 12-15 minutos, cuando las verduras estén ligeramente doradas, sazonamos con sal y la pimienta negra recién molida, mezclamos bien y luego transferimos las verduras a una fuente grande de servir.

Calentamos en la misma sarten a fuego medio 50 ml de aceite de oliva virgen extra. Después de un par de minutos, cascamos los huevos, todos en un a sola capa y bien espaciados, y freímos a nuestro gusto, a mí me gusta la clara ligeramente crujiente con la yema cremosa. Una vez fritos, sazonamos con sal y pimienta negra recién molida y colocamos los huevos sobre las verduras.

Para hacer la salsa de ajo: agregamos el ajo picado a un mortero, junto con el perejil fresco picado y una pizca de sal, usando el mortero, majamos muy bien los ingredientes hasta obtener una textura de pasta, luego agregamos aceite de oliva virgen extra y mezclamos bien.

Añadimos la salsa de ajo sobre los huevos y servimos. Servir caliente.

¡Buen provecho!

 

SOPA DE AJO

 

SOPA DE AJO

Hay momentos en la vida en los que encuentras una receta tan sencilla que cuesta creer que sea una receta, pero como siempre digo, a veces menos, es más.

 

Ingredientes

1 taza de caldo de verduras

1 taza de agua

2 huevos frescos

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

1 cucharadita de pimentón dulce

4 rebanadas de pan de 2,5 centímetros de grosor

2 dientes de ajos laminados

Perejil fresco

Sal

 

Elaboración

En una cacerola poco profunda colocamos sobre el fuego y calentamos a fuego medio-bajo 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Una vez que el aceite este caliente, sazonamos con una pizca de sal, agregamos los 2 dientes de ajos laminados y mezclamos en el aceite.

Aproximadamente 10 segundos después, agregamos 4 rebanadas de pan a la sarten y mezclamos bien con el aceite y el ajo.

Tres minutos después de agregar el pan a la cacerola, agregamos la taza de caldo de verdura y la taza de agua, mas 2 cucharadita de pimentón dulce y mezclamos todo muy bien.

Mientras la sopa se cuece a fuego lento,  cascamos 2 huevos y los añadimos a un bol pequeño.

Después de cocer a fuego lento la sopa durante 3 minutos, empezamos a cortar las rebanadas de pan hirviendo en la cacerola con una espátula.

Una vez que la sopa haya hervido a fuego lento durante 10 minutos, agregamos los 2 huevos a la cacerola, simplemente vertiéndolos en el centro de la misma (básicamente estarás escalfando los huevos).

Tres minutos después de agregar los huevos, la sopa de ajo estará lista. Apagamos el fuego y servimos en cuencos.

Servir caliente adornado con perejil fresco picado.

¡Buen provecho!

CREPES ENROLLADOS Y RELLENOS DE NUTELLA

 

CREPES ENROLLADOS Y RELLENOS DE NUTELLA

Ingredientes

300 ml de leche

40 gr de mantequilla

125 gr de harina

25 gr de cacao en polvo

3 huevos

1 pizca de sal

20 gr de azúcar

Crema de chocolate y avellanas a vuestra elección

Avellanas trituradas para decorar

 

Elaboración

Preparación de la masa de las crepes. En un bol, mezclamos la harina, el cacao en polvo, la sal y el azúcar. A continuación, añadimos la leche tibia y mezclamos enérgicamente para disolver cualquier grumo.

En una sarten con un trozo de mantequilla, calentamos al fuego y una vez derretida vertemos un cucharon de masa de crepes.

Damos la vuelta a la tortita cuando este cocida y comience a dorarse.

Sacamos de la sarten y colocamos sobre un plato. Untamos con la crema de chocolate y avellanas y espolvoreamos con avellanas trituradas, doblamos dos laidos de la crepe y enrollamos como si fuese un rollito de primavera.

Cuando estén todos espolvoreamos con avellanas trituradas.

¡Buen provecho!

martes, 7 de abril de 2026

TORTITAS DE PURÉ DE PATATAS CRUJIENTES AL HORNO

 

TORTITAS DE PURÉ DE PATATAS CRUJIENTES AL HORNO

Esta receta de tortitas crujientes de puré de patatas horneadas con especias y aceite de oliva. Son perfectas como guarnición o para comer con queso crema o salsa de hierbas frescas, ¡ o incluso con mayonesa para los más golosos!

 

Ingredientes

Patatas

Cilantro

Comino

Paprika

Cebolla en polvo o deshidratada

Semillas de sésamo o ajonjolí

Sal

Pimienta negra recién molida

Aceite de oliva

 

Elaboración

Pelamos las patatas y cortamos en trozos grueso o cuadrados mas pequeños para que la cocción sea mas rápida. Cocemos en una caerlo con agua y sal unos 20 minutos.

Una vez cocidas, escurrimos muy bien las patatas y las machacamos en un bol con un tenedor o un pasapurés (según gusto), y las dejamos enfriar.

En una bandeja adecuada para el horno, la forramos con papel sulfurizado.

Para sazonar, colocamos en un mortero las semillas de comino, el cilantro, una pizca de paprika o pimentón picante, la sal y la pimienta negra recién molida, majamos bien y cuando estén bien majadas y formen una pasta, añadimos aceite de oliva, removemos bien para que se integren en el aceite de oliva todos los ingredientes.

Untamos la mezcla del mortero sobre las patatas, y mezclamos bien.

Formamos tortitas de pure de patatas y añadimos las semillas de sésamo (o ajonjolí) y espolvoreamos ligeramente con pimentón.  las colocamos en la bandeja de horno previamente forrada

En horno previamente precalentado a 180º,

Horneamos a durante 30 minutos aproximadamente.

¡Buen provecho!

 

LAS PRIMERAS MEZQUITAS DE AL-ANDALUS

 

LAS PRIMERAS MEZQUITAS DE AL-ANDALUS


En el marco del debate en torno al origen y la difusión de los primeros espacios de culto musulmanes en la península ibérica, un equipo de investigación integrado por diversas instituciones españolas ha puesto la atención en dos yacimientos arqueológicos que proporcionan algunas de las evidencias más antiguas de arquitectura religiosa islámica andalusí: El Tossal de la Vila y El Molón 


Joan Negre

Escuela de Estudios Árabes – CSIC

 Restos de la mezquita de El Tossal de la Vila


Este texto tiene como objetivo presentar, de forma resumida y divulgativa, los resultados de una reciente publicación sobre mezquitas en el temprano al-Andalus. El trabajo ha sido elaborado por un equipo de investigación integrado por diversas instituciones españolas, y trata de contribuir al debate en torno al origen y la difusión de los primeros espacios de culto musulmanes en la península ibérica. Para ello, hemos puesto la atención en dos yacimientos arqueológicos que han proporcionado algunas de las evidencias más antiguas de arquitectura religiosa islámica andalusí: El Tossal de la Vila (Serra d’en Galceran, Castellón) y El Molón (Camporrobles, Valencia).

No obstante, nuestras reflexiones pretenden ir más allá de la mera presentación de estos casos de estudio. Ambos enclaves se insertan aquí en una consideración más amplia sobre la competencia de la arqueología para abordar problemáticas de carácter transversal, tales como la aparición de las primeras mezquitas en al-Andalus, los modelos arquitectónicos que adoptaron, las funciones que desempeñaron y, en última instancia, los procesos históricos, sociales y religiosos que sustentaron su construcción.

Fuentes escritas y evidencia material: coincidencias y contradicciones 

Durante décadas, el análisis de las fuentes escritas y la investigación arqueológica han constituido las dos perspectivas más habituales para abordar el estudio de la formación del mundo islámico durante los primeros siglos tras la Hégira. Ambos enfoques han proporcionado lecturas complementarias a esta problemática, aunque tampoco ha sido extraño que surgieran contradicciones entre ellas. En este marco, la construcción de las primeras mezquitas ha sido un eje primordial de estas discusiones, preocupadas especialmente por la integración progresiva de nuevas poblaciones en el islam, tanto en su faceta religiosa, como en su lectura como fenómeno de hibridación cultural, social y económica. La adopción de nuevas creencias, normas ideológicas o incluso modelos arquitectónicos no fue un proceso lineal ni exento de conflicto, sino que implicó un diálogo asimétrico con otras religiones y grupos humanos que dio lugar, en última instancia, al nacimiento de una sociedad islámica heredera de mundos muy diversos.

En este marco historiográfico, un problema metodológico recurrente ha sido el del uso y abuso de los datos contenidos en las fuentes escritas, redactadas en ocasiones siglos después de los hechos que describen. Se trata de una cuestión que ha llevado a una profunda reflexión epistemológica desde el arabismo, que ha tratado de fijar los límites de la información manuscrita y la importancia de la crítica textual. Por ejemplo, desde esta perspectiva más cauta se ha tratado de contextualizar, dentro de un fenómeno posterior de legitimación política y proselitismo, algunos de los episodios milagrosos en los que ciertos autores árabes atribuyen la fundación de varias mezquitas tempranas a compañeros o seguidores del Profeta. Ejemplos conocidos de este tipo de narraciones en el Oriente islámico y el norte de África encuentran paralelos también en al-Andalus, donde se atribuye la fundación de las primeras mezquitas de la Península a figuras como Mūsà b. Nuṣayr o Ḥanaš b. ʿAbd Allāh.

Ante esta situación, y con la necesidad de superar enfoques circulares basados en el uso literal de las fuentes escritas para la datación de restos arquitectónicos, la arqueología debe plantearse el reto de aportar nuevos datos y lecturas al estudio de esta problemática. Un esfuerzo relevante en esta dirección ha sido la creación del corpus de acceso abierto Early Islamic Mosques Database, impulsado por la profesora Hagit Nol desde la Universidad de Frankfurt. En él, sistematiza cerca de un centenar de mezquitas excavadas y fechadas arqueológicamente con cierta seguridad entre los siglos VII y IX. A partir de las evidencias analizadas, la arqueóloga sugiere que la arquitectura religiosa temprana tuvo un desarrollo bastante acotado al mundo oriental mediterráneo y pone en duda algunas de las dataciones asociadas a ciertas plantas de grandes mezquitas orientales, tradicionalmente vinculadas a este período. Este proyecto ha permitido subrayar la necesidad de integrar críticamente fuentes escritas y datos arqueológicos, especialmente al analizar contextos de cronologías tempranas, como el que representa la formación de al-Andalus.

Desde la periferia: algunos ejemplos de mezquitas tempranas en al-Andalus 

El estudio de las mezquitas andalusíes a través de los textos ha permitido el desarrollo de una escuela historiográfica sólida y prolífica, capaz de generar un amplio corpus de casos y una reflexión epistemológica profunda, donde sobresalen los trabajos de Carmen Trillo, Alejandro García Sanjuán o Susana Calvo, entre otras. No obstante, la complejidad de esta problemática exige hoy una aproximación metodológica que integre de manera equilibrada las fuentes arqueológicas y textuales como dominios independientes y complementarios, superando los razonamientos circulares derivados del uso literal de los manuscritos árabes para fechar restos monumentales.

En cuanto a la investigación arqueológica de las mezquitas tempranas en al-Andalus, uno de sus rasgos fundamentales ha sido el dominante carácter urbano de los ejemplos estudiados. Esta tendencia responde, por un lado, al interés de la historia del arte y de la arquitectura por los grandes edificios monumentales, mayoritariamente situados en las principales ciudades, y, por otro, al desarrollo de una intensa actividad arqueológicas de carácter preventivo asociada a los procesos de urbanización contemporáneos. Así, los trabajos de arquitectos como Leopoldo Torres Balbás y Félix Hernández, así como los de historiadores del arte como Henri Terrasse y Basilio Pavón, constituyen hitos fundamentales en el estudio de los restos conservados, en muchas ocasiones acompañados de pioneras intervenciones arqueológicas.

Así sucede con el paradigmático ejemplo de la aljama de Córdoba, un caso que constituye una excepción destacada, ya que la correlación entre fuentes escritas y evidencias arqueológicas es particularmente consistente. Gracias a las actuaciones de investigadores como Félix Hernández, Pedro Marfil, Alberto León o Raimundo Ortiz, entre otros, se ha podido datar con mayor solidez la planta fundacional de este edificio, cuya construcción habría sido iniciada por el emir ʿAbd al-Raḥmān b. Muʿāwīya y finalizada por su hijo Hišām a finales del siglo VIII.

Otras grandes aljamas, como las de Sevilla, Zaragoza o Tudela, han sido objeto de estudios similares, aunque con un menor grado de precisión en sus resultados, lo que no nos permite usarlas en nuestra aproximación a la problemática de las mezquitas tempranas. Los trabajos allí realizados han combinado enfoques artísticos, arquitectónicos y, en menor medida, arqueológicos, apoyados por analogías formales procedentes de ejemplos mejor conocidos, como el cordobés. En todos estos casos, los restos exhumados de la primera fase conservada del oratorio han sido muy limitados, en varios de ellos circunscritos a unos pocos metros de alguna de sus esquinas. En este sentido, resulta apremiante rehuir el excesivamente común uso de analogías arquitectónicas por parte de algunos de estos estudios, especialmente cuando los restos conservados no permitan justificar de manera fehaciente los paralelos propuestos.

Y es que el registro arqueológico recuperado durante la excavación de estos ejemplos tampoco ha permitido asociarlos a una cronología determinada, sino que habitualmente son las fases posteriores, mejor fechadas, las que han servido para establecer un ante quem para los restos más antiguos. Es por ello por lo que, finalmente, estas excavaciones se han visto obligadas a recurrir a la información escrita, habitualmente redactada siglos más tarde que los hechos que describen, con el objetivo de situar en el tiempo aquellos escasos restos amortizados por construcciones más tardías.


Fig. 1 Mapa de distribución de las mezquitas tempranas mencionadas en el texto, diferenciando entre aquellas documentadas arqueológicamente y de las que no disponemos de clara constatación material [Imagen propia. Mapa base de Dirk Blaschta (DAI, USGS, GEBCO)]


Un ejemplo más sólido, en cambio, es el del gran oratorio identificado en el Cortijo de las Mezquitas (Antequera), objeto actualmente de un extenso proyecto de investigación arqueológico y arquitectónico dirigido por el equipo de María de los Ángeles Utrero y Angelo Castrorao, quienes fechan su fundación a finales de época emiral, con una posible reforma algo posterior. Las dimensiones, soluciones arquitectónicas, aparejo, abastecimiento de materias primas y ejecución unitaria parecen apuntar hacia una fundación urbana de carácter estatal que pudo quedar interrumpida antes de su finalización. Su estudio, además, ha permitido abordar una interesante problemática como es la del papel de estos edificios en la fundación de nuevas ciudades, como la que tal vez se quiso desarrollar sin éxito a su alrededor. También la de la transformación de centros urbanos preexistentes, como habría sido el caso de la posible mezquita de Reccopolis, identificada recientemente mediante prospección geomagnética en un proyecto dirigido por Lauro Olmo.

Sin alejarnos del ámbito urbano, cabe destacar también los ejemplos de la mezquita congregacional de la pequeña ciudad de Mértola, de cuya existencia, planta y cronología emiral debemos agradecer la noticia a Susana Gómez; o los oratorios privados de las ciudadelas de Badajoz, excavado por Fernando Valdés y atribuido a la iniciativa de ʿAbd al-Raḥmān b. Marwān al-Jillīqī, y de Mérida, ligado a la fundación del alcázar y estudiado por Miguel Alba y Santiago Feijoo. A todo ello hay que sumar un creciente interés por las pequeñas mezquitas de barrio, especialmente en Córdoba, gracias a trabajos de síntesis como los de Carmen González-Gutiérrez y a excavaciones como la de la mezquita de la Ronda Oeste, dirigida por Cristina Camacho, pero también otras algo posteriores como la de Tornerías, en Toledo, excavada por Arturo Ruiz Taboada. Estos ejemplos, a los que, a buen seguro, se sumarán nuevos casos a lo largo de la Península durante los próximos años, permitirán progresivamente ampliar el conocimiento sobre el papel articulador de las mezquitas en todos los ámbitos del mundo urbano.

Así pues, el escenario dibujado a partir de los trabajos arqueológicos que se habían realizado hasta la fecha parecía apuntar de manera decidida hacia el papel protagonista de las ciudades como vehículo inicial para la difusión de este tipo de edificios en al-Andalus. Sin embargo, más recientes estudios han identificado otras instituciones que pudieron haber desempeñado este mismo papel en zonas rurales y periféricas, tan pronto o incluso antes que los centros urbanos. Estos casos son, precisamente, los que queremos abordar a continuación.


Fortificaciones y mezquitas tempranas en el Šarq al-Andalus 

El territorio septentrional del Levante peninsular, adscrito tras la conquista a la órbita de influencia de las ciudades de Tortosa y Valencia, fue el escenario de uno de los primeros programas de construcción de fortificaciones en al-Andalus. André Bazzana fue uno de los primeros investigadores en interesarse por estos recintos, al tiempo que esbozaba distintos escenarios a los cuales podía responder su aparición: el control viario, el asentamiento de campesinos que trataban de escapar de poderes territoriales en auge o incluso el desarrollo de la actividad ganadera, entre otros. También listó ciertas características que parecían coincidir entre ellos, como las técnicas constructivas empleadas en su edificación, sus soluciones arquitectónicas o la elección de emplazamientos aislados y de difícil acceso.

Hoy, con una nómina de ejemplos notablemente más amplia gracias a recientes trabajos de prospección y excavación, el panorama que se nos presenta es ciertamente más rico en detalles y podemos diferenciar con claridad entre dos tipos diferentes de fortificaciones, ya intuidos por el investigador francés: aquellos en los que se identifican estructuras de hábitat y una mayor complejidad en su urbanismo, y otros, caracterizados como amplios apriscos sin estructuras construidas en su interior. Se trata de un conjunto aún lejos de constituir un corpus cerrado o mínimamente definitivo, pero podemos vincular cada una de estas tipologías con lo que las fuentes árabes describen como ḥuṣūn (sing. ḥiṣn), es decir, fortalezas, y marābiṭ (sing. marbaṭ), en referencia a cercados de características más sencillas. Ambas se distribuirían a lo largo de los principales caminos, en las que tropas o jinetes de diversas procedencias podrían hacer noche o incluso establecerse de manera temporal. Así se describe, de manera elocuente, en una misiva entre el gobernador de Tortosa, ʿUbayd Allāh b. Yaḥyà, y el emir de Córdoba, ʿAbd al-Raḥmān b. al-Ḥakam, fechada en el año 850 y transcrita posteriormente por Ibn Ḥayyān.

Tanto El Tossal de la Vila (Serra d’en Galceran, Castellón) como El Molón (Camporrobles, Valencia), yacimientos excavados durante más de quince años por el equipo responsable del artículo del que deriva este texto, responden en su planificación a la primera de estas categorías y presentan un conjunto de características análogas que resultan acordes a su naturaleza y funciones. Situadas en cerros a gran altura y junto a importantes ejes viarios, ambas fortificaciones muestran unas dinámicas de ocupación idénticas, que se extienden desde mediados del siglo VIII hasta la proclamación del Califato. Así lo confirman sus registros materiales y las múltiples dataciones radiocarbónicas realizadas en los restos biológicos recuperados durante su excavación.

Fig. 2 Mapa de situación de los dos yacimientos presentados dentro del contexto geográfico correspondiente al extremo septentrional del Šarq al-Andalus, con indicación de las principales vías de comunicación [Imagen propia. Obra derivada de BTN CC-BY 4.0 ign.es]

Con soluciones poliorcéticas similares y un desarrollo urbanístico muy limitado, las fases fundacionales de ambas responden a unos modelos de asentamiento en los que prima un diseño del hábitat simple y con reformas de poca entidad. Todo ello se conjuga con unas estrategias económicas en las que parece primar la subsistencia más básica y donde los productos secundarios de la cabaña priman sobre la explotación orientada al consumo, con un registro de actividad agrícola muy limitado. Además, y en relación con la problemática que ahora nos interesa, resultan de gran relevancia ciertos indicadores que apuntan hacia la descripción de sus ocupantes como poblaciones tempranamente islamizadas. Así se desprende de una ortopraxis alimenticia donde el consumo porcino es prácticamente inexistente o, especialmente, de la construcción de sendas mezquitas en cronologías muy precoces, sobre todo si atendemos a la situación periférica y marginal de ambos ejemplos.

En este sentido, los casos de El Tossal y El Molón son los primeros ejemplos conocidos de una tipología de mezquita que no había sido documentada hasta el momento en otras regiones del mundo islámico. Entre sus principales características, cabe destacar que se trata de lugares de culto con una sala de oración sin subdivisiones y paralela a la alquibla, donde se encontraría también el principal acceso a la misma. Contarían con un patio, simétrico al espacio del rezo, aunque sin una delimitación rígida o completamente cerrada. Una de sus peculiaridades más destacadas sería la existencia no de un miḥrāb, como sería habitual, sino de dos de ellos, idénticos y coetáneos, de morfología rectangular y proyectados ligeramente hacia el exterior. 


Fig. 3 Reconstrucción ilustrada hipotética del aspecto del sector sur del yacimiento de El Tossal de la Vila, presidido por la mezquita [Imagen propia. Ilustrador: Iñaki Diéguez; Asesoramiento: Joan Negre]


Sus técnicas constructivas responden a tradiciones locales de sencilla factura, mediante las cuales aprovechan mampuestos y ortostatos extraídos in situ y ligados a hueso o con tierra, para generar un zócalo sobre el cual desarrollan un alzado de tierra. La armadura de su cubierta se limita a una estructura simple de vigas entrelazadas con correas de madera, mientras que el tejado se finaliza mediante cobertura vegetal, losas de piedra y barro. Finalmente, resulta muy relevante la constatación del uso de métodos de astronomía popular, basados en la posición conocida del Sol durante los solsticios, para orientar ambas mezquitas. Una solución que, como veremos, resultará dominante entre los primeros oratorios musulmanes de al-Andalus.

Tomadas estas evidencias en consideración, y atendiendo a una cronología fundacional bien establecida en el siglo VIII mediante múltiples dataciones radiocarbónicas en contexto, planteamos la posibilidad que estas mezquitas respondan a un modelo constructivo de carácter local, que se relacionaría con las primeras manifestaciones de arquitectura religiosa islámica documentadas en estos territorios. Su ubicación, cercana a fronteras, costas y zonas en conflicto, habría resultado un aspecto clave para la instalación allí de estos grupos tempranamente islamizados.



Fig. 4 Reconstrucción 3D hipotética del aspecto del entorno de la mezquita excavada en el yacimiento de El Molón [Imagen propia. Infografía: J. Quesada; Asesoramiento: Alberto J. Lorrio y Mª Dolores Sánchez de Prado]


A modo de síntesis: características de las primeras mezquitas de al-Andalus 

Si se consideran únicamente aquellos ejemplos cuya cronología y planta fundacional han podido establecerse con seguridad mediante evidencias arqueológicas, el conjunto de mezquitas tempranas documentadas en la península ibérica se reduce a apenas una decena de casos. A pesar de la modestia de este corpus, resulta posible formular algunas reflexiones preliminares acerca de sus características fundamentales y del papel que pudieron desempeñar en el proceso histórico que dio lugar a la formación de al-Andalus.

Los dos edificios analizados en este estudio constituyen, atendiendo a su cronología, las primeras manifestaciones materiales de arquitectura religiosa islámica en la Península, incluso anteriores a la fundación de la aljama de Córdoba. Su localización en cumbres abruptas y de difícil acceso, asociadas a recintos fortificados, remite a comunidades con un cierto grado de militarización que habrían adoptado tempranamente el islam. Cabe plantear, a modo de hipótesis, que estos enclaves pudieran estar vinculados, al menos en su fase inicial, al asentamiento de grupos de voluntarios relacionados con la práctica del ribāṭ y el ŷihād, tal y como se menciona en las fuentes escritas para esta región. Mientras que el ribāṭ se asocia a funciones de defensa, vigilancia y control de fronteras, generalmente de carácter pasivo, el ŷihād incorporaría una dimensión espiritual que, en determinados contextos, podía implicar la defensa militarizada de la fe. Ambos conceptos representan modelos de praxis y comportamiento que vinculan la religión y su defensa armada dentro de un marco ideológico que ya había tomado forma en la antigüedad tardía, no solo en el ámbito musulmán, sino también en el cristiano, y que el islam incorporó y adaptó.

A estos ejemplos podrían sumarse otros enclaves citados por las fuentes, igualmente vinculados al fenómeno del ribāṭ temprano, como Kashkī, en la desembocadura del Ebro; Rūṭa, en la garganta del Guadalquivir; o Qabṭa, en la costa de Pechina, todos ellos fundados en el siglo IX según la tradición escrita. Sin embargo, la ausencia de evidencias arqueológicas impide, por el momento, confirmar la existencia de mezquitas en estos lugares o precisar su cronología. En contraste, la muṣallā de Guardamar sí ha sido objeto de excavaciones sistemáticas, lo que ha permitido situar su fundación en la segunda mitad del siglo IX, así como documentar sus posteriores transformaciones.

En el ámbito urbano, la evidencia arqueológica apunta —como sucede en otras regiones del mundo islámico— a cronologías más tardías que las propuestas por las fuentes escritas. La construcción de la mezquita aljama de Córdoba a finales del siglo VIII responde a su consolidación como capital del emirato omeya, último reducto político de la dinastía tras su caída en Oriente. Este proceso de fundación de grandes mezquitas congregacionales, que parece intensificarse a partir de inicios del siglo IX, pudo extenderse a otros centros urbanos como Zaragoza, Sevilla o Toledo. No obstante, la escasez y fragmentación de los restos arqueológicos disponibles dificultan la verificación de este escenario, al carecer en muchos casos de contextos materiales que permitan una datación precisa.

Este fenómeno se reproduce, en una fase ligeramente posterior, en centros urbanos secundarios o en nuevas fundaciones. El oratorio del Cortijo de las Mezquitas o el de Mértola constituyen ejemplos significativos en este sentido, a los que podrían añadirse otros casos conocidos por las fuentes, como Tudela, Baena o Jaén, aunque con correlatos materiales aún imprecisos. Paralelamente, y en relación con las primeras alcazabas urbanas, surgieron también oratorios privados de pequeñas dimensiones, como los documentados en Mérida o Badajoz. Además, en este momento avanzado del emirato empezamos a documentar pequeñas mezquitas de barrio en los principales núcleos urbanos, como la identificada en la Ronda Oeste de Córdoba.

En conjunto, la difusión de las primeras mezquitas en al-Andalus parece responder a un proceso gradual que, a partir del siglo IX, se manifiesta con especial intensidad en los ámbitos urbanos; en este marco, únicamente la aljama de Córdoba se adelanta ligeramente a dicha dinámica. No obstante, destaca una excepción significativa: las mezquitas asociadas a instituciones religioso-militares, levantadas en contextos alejados de la ciudad, que constituyen, hasta el momento, los testimonios más tempranos de arquitectura religiosa musulmana en al-Andalus.

Otro aspecto clave para comprender la difusión de estas primeras mezquitas es la orientación de su alquibla, una cuestión de gran relevancia en el propio proceso formativo del islam y objeto de atención desde diversas disciplinas. Entre los métodos de direccionamiento documentados en las fuentes, uno de los más extendidos consistía en orientar el muro sagrado hacia la salida de la estrella al-Qalb al-ʿAqrab (Antares), cuya posición en la Península Ibérica coincide aproximadamente con el amanecer del solsticio de invierno (c. 120°). Esta misma dirección podía también establecerse de manera inversa mediante la observación del ocaso en el solsticio de verano (c. 300°). Este criterio parece haber gozado de una amplia difusión durante el emirato, como recoge Ibn Ḥabīb (m. 853), y se observa en ejemplos como El Molón, Mértola o el Cortijo de las Mezquitas, a los que podría añadirse en el futuro el caso de Reccopolis.



Fig. 5 Diagrama de orientaciones de las mezquitas mencionadas en el texto. En azul, orientadas mediante el orto del Sol durante el solsticio de invierno; en verde, en perpendicular al orto del Sol durante el solsticio de verano o la puesta del Sol durante el solsticio de invierno; en rojo, en dirección al orto de Fomalhaut [Imagen propia]


Un segundo procedimiento consistía en tomar como referencia la estrella Suhayl (Canopus), el segundo astro más brillante del cielo. Dado que desde la latitud de la Península esta estrella no es visible, se recurrió como alternativa al orto solar en el solsticio de verano (en torno a 60°), cuya perpendicular permitía establecer esta misma dirección. Este método, documentado también en Siria, pudo haber sido introducido en al-Andalus por los omeyas tras su llegada desde Oriente, como sugiere su uso en la mezquita de Córdoba y en otros ejemplos como El Tossal de la Vila, la alcazaba de Badajoz o la muṣallā de Guardamar.

Finalmente, un tercer patrón se identifica en las mezquitas de la alcazaba de Mérida y de la Ronda Oeste de Córdoba, orientadas aproximadamente hacia un azimut de 140°. Aunque no disponemos aún de una explicación satisfactoria, se ha propuesto como hipótesis el uso de la salida de Fomalhaut (Alpha Piscis Austrini), otra de las estrellas más brillantes del firmamento. En conjunto, estos datos sugieren que, en un contexto en el que los conocimientos trigonométricos eran aún limitados, la orientación de las mezquitas pudo fundamentarse en sencillos procedimientos derivados de la astronomía popular, basados en la posición conocida de algunas estrellas, especialmente el Sol, en ciertos momentos del año.

Por último, y desde un punto de vista constructivo, los restos conservados de las primeras mezquitas permiten distinguir al menos tres grandes tipologías arquitectónicas. En primer lugar, aquellas de mayor tamaño situadas en centros urbanos, entre las que destaca la aljama de Córdoba, con su singular disposición de naves perpendiculares a la alquibla y cuyos precedentes o influencias arquitectónicas son aún objeto de debate desde el ámbito de la arqueología. También la del Cortijo de las Mezquitas, que responde a un modelo más común en el mundo islámico, con planta cuadrangular de dimensiones no superiores a los cincuenta metros de lado, entre dos y tres naves paralelas al muro sagrado, un patio -en ocasiones porticado- mayor que la sala de oración y un modesto miḥrāb proyectado al exterior.

Un segundo grupo lo constituyen pequeños oratorios asociados a alcázares, pequeñas ciudades y arrabales urbanos, caracterizados por su organización en torno a una sala de oración de una sola crujía y un patio adyacente. Estos conjuntos, de planta generalmente rectangular y dimensiones reducidas, presentan un miḥrāb sencillo y carecen, por lo general, de alminar. Ejemplos representativos se documentan en Mérida, Badajoz, Mértola o la Ronda Oeste de Córdoba.



Fig. 6 Plantas de las mezquitas tempranas documentadas, con orientación y escala ajustadas. Por tipología: A. Pequeñas mezquitas urbanas. 1, Mérida; 2, Badajoz; 3, Ronda Oeste; 4, Mértola. B. Grandes mezquitas urbanas. 5, Cortijo de las Mezquitas; 6, Aljama de Córdoba. C. Mezquitas de ribāṭ. 7, El Molón; 8, El Tossal de la Vila; 9, Guardamar [Imagen propia a partir de los originales publicados por los equipos de excavación de cada una de ellas]

Finalmente, las mezquitas de El Tossal de la Vila y El Molón permiten definir una tercera categoría, hasta ahora inédita, que podría representar un modelo específico del ámbito andalusí temprano. Aunque comparten algunos rasgos con las tipologías anteriores, como la planta rectangular paralela a la alquibla o la presencia de un patio simétrico anexo, presentan elementos singulares, como el acceso a través del propio muro de la alquibla o la presencia de dos nichos rectangulares proyectados hacia el exterior, en lugar de uno como es habitual. Desde el punto de vista constructivo, destaca el uso de técnicas vernáculas y materiales locales, en contraste con las fábricas de cantería propias de los contextos urbanos.

Esta diversidad arquitectónica refuerza la hipótesis según la cual las primeras mezquitas documentadas en áreas periféricas de la Península estuvieron vinculadas a la expansión de instituciones como el ribāṭ y el ŷihād, en un proceso que encuentra paralelos en otros contextos del Occidente islámico. Su cronología, bien establecida en torno al siglo VIII mediante dataciones radiocarbónicas y el análisis de sus contextos materiales, sugiere que nos hallamos ante un modelo arquitectónico de carácter local, asociado a las primeras manifestaciones del islam en territorios periféricos, cuyas influencias y vías de transmisión están aún por dilucidar.

Apuntes para una reflexión 

A lo largo de estos párrafos hemos subrayado la necesidad de articular una narrativa arqueológica que complemente —y en cierta medida reequilibre— el protagonismo de las fuentes escritas en el estudio de las primeras mezquitas de al-Andalus. Los textos, redactados a menudo con notable distancia temporal respecto a los hechos y con un propósito de clara legitimación política, han sido asumidos por parte de la historiografía de forma prácticamente literal, desoyendo las advertencias lanzadas de manera certera desde el arabismo.

Frente a ello, la arqueología propone una lectura más matizada, a veces incluso excesivamente cauta o garantista, pero apoyada en la evidencia material y sin renunciar al testimonio de los autores árabes. Pese a las restricciones que impone un corpus de ejemplos limitado, en este texto hemos tratado de construir un marco interpretativo que diera cabida a todos los datos de que se dispone. Sin embargo, este enfoque tropieza con los ritmos propios de la disciplina: procesos largos, acumulativos y necesariamente colectivos, poco compatibles con la inmediatez del mundo académico actual. Casos como El Tossal de la Vila o El Molón evidencian que sólo la multiplicidad de campañas permite construir un conocimiento sólido. De ahí la urgencia de apostar por la investigación y asumir, sin temor, la revisión de los paradigmas heredados.


Para ampliar:

·         Calvo, Susana. “Las primeras mezquitas de al-Andalus a través de las fuentes árabes (92/711-170/785).” Al-Qantara XXVIII (2007): 143–79.

·         Calvo, Susana. “Los inicios de la arquitectura religiosa en al-Andalus y su contexto islámico.” Studia Historica—Historia Medieval 38, no. 1 (2020): 29–57.

·         García Sanjuán, Alejandro. “Mezquitas y vida social en el Islam.” En Historia de la Provincia de Huelva, editado por J.M. Jurado y J.A. Márquez, 225-240. Huelva: Mediterráneo-Agedime, 1999.

·         González-Gutiérrez, Carmen. “Religious Buildings in Early al-Andalus: Origins, Consolidation and Prevalence in Urban Contexts.” Religions 14/1375 (2023): 1–18.

·         Negre, Joan. “Ribāṭ in the Furthermost Coasts of Early Al-Andalus.” Religions 15, no. 1 (2024): e124.

·         Negre, Joan, Alberto Lorrio, Ferran Falomir, Mª Dolores Sánchez de Prado, Marta Pérez-Polo, César Esteban y Gustau Aguilella (2025). “Early Mosques in Al-Andalus: two singular examples of eighth-century CE Muslim architecture on the margins of the Islamic world.” Journal of Medieval Iberian Studies, 1–38.

·         Nol, Hagit. “An Archaeological Independent Narrative for Early Mosques.” En Proceedings of the 13th International Congress on the Archaeology of the Ancient Near East, editado por I. Thuesen, S.D. Haddow y C. Mazzucato, 525–38. Wiesbaden: Harrassowitz, 2025.

·         Trillo, Mª Carmen. “Mezquitas en al-Andalus: un espacio entre las comunidades y el poder.” Studia historica. Historia medievalk 29 (2011): 73–98.