jueves, 28 de mayo de 2026

GALLETAS DE NARANJA Y LIMÓN

 

GALLETAS DE NARANJA Y LIMÓN

Ingredientes

125 gr de manteca de cerdo

2 gr de harina

125 gr de azúcar

8 gr de levadura en polvo o levadura química

E zumo de media naranja recién exprimido filtrado

El jugo de medio Limon recién exprimido y filtrado

1 huevo

1 yema de huevo para pincelar las galletas

1 puñado de azúcar para espolvorear sobre las galletas

 

Elaboración

En un bol grande, removemos la manteca de cerdo con un tenedor hasta que este cremosa, añadimos el azúcar, mezclamos bien hasta que se incorpore a la manteca, San Dimas o el huevo y mezclamos hasta obtener una pasta suave.

Ahora añadimos la levadura y la harina previamente mezcladas y la incorporamos gradualmente a la mezcla de la manteca de cerdo.

Una vez incorporada la mitad de la harina, añadimos los zumos, continuamos mezclando y, con una espátula, añadimos el resto de harina.

Amasamos durante unos minutos hasta que la masa este suave y elástica.

Preparamos un bol pequeño o una taza con un poco de aceite para dar forma a las galletas y no se nos pegue la masa las manos.

Preparamos una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado,

Para dar forma correcta a las galletas, debemos mojarnos las manos en aceite y luego tomar porciones de masa que no sean ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas, para formar bolas que colocaremos sobre el papel sulfurizado de la bandeja de horno, dejando espacio entre ellas.

Cuando estén listas, pincelamos ligeramente la parte superior de las galletas con la yema de huevo batida; esto le dará un color dorado y un brillo precioso una vez horneadas. Espolvoreamos con azúcar por encima.

Precalentamos el horno a 180º, y una vez precalentado, horneamos las galletas durante 15-20 minutos aproximadamente. Sacamos y dejamos enfriar antes de despegarlas del papel sulfurizado.

Disfruta de estas deliciosas galletas.

¡Buen provecho!

MARINARAS AL ESTILO MURCIANO

 

MARINARAS AL ESTILO MURCIANO

Ingredientes

6 bizcochos crujientes

6 filetes de anchoas en aceite, bien escurridas

Ensaladilla rusa

 

Elaboración

Antes de servir, sobre cada galleta o bizcocho, añadimos una cucharadita de ensaladilla rusa y una anchoa sobre la ensaladilla rusa.

Solo queda disfrutar de este delicioso aperitivo.

¡Buen provecho!

INTXAURSALSA

 

INTXAURSALSA

Esta deliciosa receta vasca de intxaursalsa,  se elabora en los hogares de Guipuzcoa desde hace mas de 150 años. Tradicionalmente se prepara en Navidad, pero al ser un postre ligero y esponjoso, se puede disfrutar durante todo el año. Esta crema pastelera se prepara con nueces trituradas, leche , azúcar, y canela. Su textura es similar a la crema pastelera tradicional. Es ligeramente mas espesa, deliciosa y refrescante y fácil de elaborar.

 

Ingredientes

350 gr de nueces

250 gr de azúcar

500 ml de leche

500 ml de nata

1 rama de canela

 

Elaboración

En una cacerola pequeña, calentamos la leche, la nata y la canela a fuego medio para aromatizar bien la mezcla. Dejamos reposar durante 20 minutos fuera del fuego y luego retiramos la rama de canela.

A continuación, mezclamos bien los frutos secos y el azúcar en una batidora o procesador de alimentos, hasta obtener una pasta espesa.

Añadimos la pasta de nueces a la leche y cocinados a fuego medio-alto durante 10 minutos. Transcurrido este tiempo, vertemos la mezcla en pequeños recipientes redondos.

Cubrimos cada recipiente con film transparente y dejamos reposar en el frigorífico durante la noche.

Al día siguiente, la textura de la intxaursalsa será completamente diferente, muy cremosa, como una mousse.

¡Buen provecho!

LA CONSTRUCION DE MADINAT AL ZAHIRA

 

LA CONSTRUCION DE MADINAT AL ZAHIRA


En el año 979, Al Mansur ibn abi amir hizo construir un alcázar llamado al-Zahira, cuando su posición era preponderante, su llama brillaba en todo su esplendor, su independencia era manifiesta y eran numerosos sus enemigos. Temeroso de arriesgar su vida por más tiempo en el palacio del príncipe y de exponerse allí a alguna emboscada, tomó precauciones que descubrieron a su señor lo que había estado oculto hasta entonces: que su ministro era más poderoso que él y que rechazaba reconocer su supremacía. Se alzó la orden de los reyes haciendo construir un palacio para residir en él, con su familia y los suyos, para convertirle en la sede de su autoridad y marcar así su seguridad y para reunir esclavos y guardias.
Eligió como emplazamiento del mismo, que él hizo suyo, un sitio llamado al-Zahira, notable por sus alcázares espléndidos, situado sobre un punto de la región que avanza sobre el río grande de Kurtuva y allí dispuso y arregló cuanto pudo hacerlo extraordinario.



En el año señalado comenzó su edificación, para lo que hizo venir obreros y trajo máquinas considerables y revistió a sus palacios de un brillo que alucinaba. Dio a la población grandes proporciones y mostró grandes deseos de verla desenvolverse extensamente en el llano; la rodeó de altas murallas y nada perdonó para igualar las alturas y depresiones del interior. La ciudad pudo mostrar en muy breve plazo sus grandes dimensiones, porque la mayor parte fue terminada en dos años y con tal rapidez que es una de las cosas más notables que se cuentan

En el 981 al-Mansur se trasladó a ella y se instaló en ella con jassa (los más pudientes de la sociedad) y la amma (el pueblo llano);  la convirtió en su residencia, la guarneció de todas sus armas y llevó a ella sus bienes y negocios. Instaló allí las diversas reparticiones de la administración y de la hacienda, estableció dentro de los muros los graneros y permitió a los molinos alzarse en el llano. Después dio feudo en sus alrededores a sus visires y sus secretarios, a sus oficiales y a sus hachibes, para que ellos edificaran allí sus residencias importantes y palacios considerables, y no descuidó las zonas intermedias que constituían propiedades productivas y pabellones bien tenidos. Abrió mercados frecuentados por numerosas caravanas, acudieron pobladores a porfiar para fijarse allí y establecer su domicilio en las vecindades de quien ejercía la máxima autoridad; construyeron en competencia sus moradas en los alrededores y con ello sus arrabales llegaron a tocar a los de Kurtuva y se produjo un gran progreso en la zona cuyo centro ocupaba la sede del poder.

El califa privado de toda influencia solo estuvo en adelante adornado de un vano título y al-Mansur hizo del Califato un perfil que se borraba poco a poco. Allí tuvo al-Mansur consejo de sus visires, ordenados jerárquicamente, y con sus principales oficiales, allí convocó a los funcionarios; a la puerta del tal lugar colocó su guardia y estableció su jefe, como si se tratase de la sede del Califato y de igual manera que para la autoridad suprema.


Ordenes enviadas a todas las provincias de al-Andalus y la orilla africana dispusieron el envío a al-Zahira del monto de los impuestos, se prescribió a los gobernadores y a los solicitantes que acudieran a ella, y se tomaron medidas para que nadie se apartara de al-Zahira en busca de la puerta del palacio califal. Allí fueron resueltos toda clase de asuntos y allí afluyeron las gentes venidas de cualquier parte.
Abi Amir consiguió así lo que anhelaba y vio cumplidos sus deseos; el palacio califal fue privado de visitantes y por ende de todo partidario devoto. Entonces cerró la puerta del palacio del príncipe para que no llegase allí ninguna noticia, encargó a personas de su confianza su custodia, que ejercieran en él plenos poderes, vigilaran en su nombre a cualquiera que entrase en él e impidieran todo movimiento sospechoso en su interior.

Había arrebatado al Califa todo su poder administrativo y con tales medidas le impidió ejercer ninguno de los atributos de su realeza- Hixam fue así privado de libertad e influencia y no se supo de él sino por su nombre acuñado en las monedas o pronunciado en los mimbares (arena blanca para depositarla en el mimbar de la Mezquita). El mimbar es un púlpito donde el imán se para a dar sermones.

 Texto del libro: la increíble historia de los reyes de España y de Marruecos, escrito por IBN IDHARI AL BAYAN AL MUGHIB.
Facilitado por José Luis del Pino

 

miércoles, 27 de mayo de 2026

LECHE DE PANTERA

 

LECHE DE PANTERA

Muy pocas personas conocen la Leche de Pantera. Solo la recuerdan quienes la bebieron en su juventud en las fiestas de la Movida en Madrid, o quienes la bebieron y aun la beben en la Legión Española. Ellos fueron los que crearon este coctel, que según se cuenta, se obtiene mezclando leche condensada azucarada con alcohol etílico de la enfermería. Una autentica bomba estomacal.

Sin embargo, la versión actualizada fue creada por el barman Perico Chicote, quien la bautizo como “Panther”, en homenaje a la actriz Cerlia Gamezm, cuyos ojos almendrados eran penetrantes como los de un felino. Una bebida refrescante, ideal para ofrecer algo diferente y exótico.

 

Ingredientes

40 ml de ginebra

1 chupito de licor de avellana o almendras

80 ml de leche condensada azucarada

80 ml de leche entera

Hielo

Canela molida

 

Elaboración

En una coctelera o un vaso de plástico grande, añadimos la ginebra y el licor de tu elección; avellana, almendra o incluso pastís, el que prefieras.

Agregamos la leche condensada azucarada fría y la leche fría del frigorífico. Por último, añadimos unos cubitos de hielo grandes a la coctelera o a un vaso alto de plástico. Agitamos bien enérgicamente durante unos segundos. Vertemos en un vaso ancho, tipo whisky, con dos cubitos de hielo o hielo picado si lo prefieres. Espolvoreamos con un poco de canela molida por encima. ¡Sin canela! ¡No es leche de pantera!

Servir frio.

¡Buen provecho!

CANNONCINE SALADO CON JAMÓN Y ATÚN

 

CANNONCINI SALADO CON JAMÓN Y ATÚN

Los cannoncini salados son una sencilla y sabrosa comida para picar. Aperitivo codiciosos y versátiles, os ofrezco dos versiones, una con atún y otra con jamón cocido. La base esta hecha de queso cremoso, pero se puede sustituir por otros quesos, como el mascarpone, la rabiola o, por que no, el pure de patatas. Mientras que el envoltorio está elaborado con una base de hojaldre, enriquecido y alegre con semillas de sésamo y amapola. Estos cañones salados, realmente muy versátiles, se pueden rellenar de infinitas formas, con crema de tomates secos, con hierbas aromáticas picadas, con salmón ahumado, con patatas y Speck, con mortadela o con gorgonzola, o con hummus de garbanzos. Podemos preparar el relleno con mucha antelación y rellenar los cannoncini justo antes de servirlos para que queden crujientes y desmenuzables.

Ingredientes

Hojaldre rectangular , 230 gr

250 gr de queso para untar

100 gr de jamón cocido

100 gr de atún en aceite

1 cucharada de alcaparras

1 huevo

Mantequilla , solo la suficiente

Sal, una pizca

Pimienta negra recién molida al gusto

Semillas de sésamo (ajonjolí)

Semillas de amapolas

 

Elaboración

Precalentamos el horno a 200º.

Licuamos la mitad del queso crema con el jamón cocido, sal y pimienta negra recién molida en una licuadora o batidora.

Limpiamos la batidora y licuamos el queso restante con el atún bien escurridizo, las alcaparras la sal y la pimienta negra recién molida al gusto, y licuamos hasta que este cremoso.

Rellenamos las mangas pasteleras con los rellenos y metemos en el frigorífico hasta que estén listas para rellenar los cannoncini.

Cortamos el hojaldre frio en tiras de unos 2 centímetros de ancho. Engrasamos los cilindros de acero c donde los vamos a enrollar con el hojaldre, con mantequilla, enrollamos una tira de hojaldre en cada cilindro para obtener una espiral.

Cepillamos los cannoncini con huevo batido, decoramos con semillas de sésamo y semillas de amapola. Finalmente colocamos gradualmente en una bandeja para hornear forrada con papel sulfurizado.

Horneamos los cannoncini durante 10 minutos o hasta que empiecen a dorarse en la superficie, luego sacamos del horno y dejamos enfriar completamente antes de sacarlos del cilindro.

Rellenamos con los rellenos preparados a la hora de servirlos

¡Buen provecho!

 

LOS AMIRÍES: SUCESORES DE ALMANZOR. ABD AL-MLIK AL-MUZAFFAR.

 

LOS AMIRÍES: SUCESORES DE ALMANZOR. ABD AL-MLIK AL-MUZAFFAR.

 

Abd al-Mlik   al-Muzaffar.

Tras la muerte de Almanzor, su sucesor fue su hijo predilecto, Abd al-Malik, que ya había dado pruebas de su buen hacer, tanto en las luchas contra los cristianos, como cuando fue virrey en tierra magrebíes. Se encontraba junto a su padre, cuando éste murió en Medinaceli y a él le transmitió su testamento político, dictado en plena lucidez. En este testamento, anima a su hijo a seguir el camino que él le ha trazado; le deja una hacienda próspera; la aristocracia ha sido relegada a un segundo plano, cuando no aniquilada, y ya no puede hacer uso de sus antiguas prerrogativas militares; los recursos del Estado no deben ser malgastados y los agentes fiscales vigilados muy de cerca. Almanzor aconseja a su heredero que cuide bien de Hisham II, especialmente de cara al exterior, pues nada tiene que temer de él, si le mantiene en su puesto y le hace sentirse como un califa ante él mismo y los demás,  ro que tenga cuidado con la camarilla  que le rodea que pueden utilizar el nombre del califa para sus manejos. Si no se sale de los términos de fidelidad jurada a Hisham, su posición sera siempre sólida. Por último le encarga que trate con benevolencia a su hermano Abd Al Rahman, más pequeño que él y peor dotado, y a todos los clientes en Córdoba como en las peligrosas fronteras con tierras cristianas.

Abd al-Mali no tenía la talla de su padre, pero poseía algunas de sus cualidades y fue un digno sucesor, al que su prematura muerte no permitió ir más allá. Respetó las instrucciones que le diera su progenitor, y tanto su celo religioso como su valor en el combate, le granjearon el respeto de sus súbditos.
Hisham II ratificó la sucesión de Abd al-Malik al frente del Estado. El califa sólo quería vivir tranquilo, y le entregó un decreto en el que le confería las mismas prerrogativas que a su padre. Este decreto fue leído desde el minarete de la mezquita mayor. Los que había tomado sus posiciones de oposición al nuevo regente, fueron desterrados a Ceuta y el traspaso de poderes, de padre a hijo, se realizó sin sobresaltos. Abd al-Malik parece que sintió agradecimiento hacia el califa por haber accedido tan pronto y tan bien a confirmarle como regente y le tratará mejor aún que su padre. Incluso a veces le invitará a fiestas en al-Zahira, pero eso sí, lo sacará del Alcázar, disfrazado y por calles desiertas para que no pueda mantener ningún contacto con su pueblo. El caso es tenerlo entretenido y que no piense en nada que tenga que ver con el gobierno o con el Estado. También tendrá buen cuidado Abd al-Malik en congraciarse con las mujeres de palacio, siempre inquietas y aburridas. Las príncesas se vuelven locas por los objetos originales, por productos exóticos, por las joyas de ensueño... y llevadas de este afán y de su credulidad, avispados mercaderes y anticuarios sin escrúpulos, les venderán planchas de madera del arca de Noé y otros elementos igual de falsos y sorprendentes. Y el nuevo regente no escatimará recursos, salidos de las arcas del Estado, para que satisfagan todos los caprichos.


 De todas formas, nunca se vio en Córdoba un lujo más desenfrenado. Se vivía el presente como si se presagiara que ese " estado de bienestar " no iba a ser duradero. Cualquier actividad que tuviera que ver con mercancías elegantes y costosas, nunca se había visto favorecida con tan numerosa clientela. El propio Abd al-Malik hacía alarde de una ostentación, en el vestido y en las joyas, que admiraba y sorprendía. Pero hay que reconocer que a pesar de estos alardes, el hijo de Almanzor también sabe acercarse, en un gesto de humildad, a los eremitas, a los cárceles para conocer su funcionamiento y que los presos no cumplan más pena que a la que han sido condenados. Al igual que su padre, se preocupará de los literatos, poetas, astrólogos, y jugadores profesionales de ajedrez, que se mueven en su entorno, reciban pagas y gratificaciones. Con todo, Abd al-Malik, es y se siente un soldado, y en ningún lugar está tan a gusto como rodeado de sus tropas, de sus oficiales con los que, con frecuencia, se entrega, con demasiada pasión, a los placeres del vino. Aunque todos conocían este defecto, grave en un musulmán, todos callan, pues al llegar al poder, Abd al-Mali, ha reducido en una sexta parte el total de las contribuciones del pueblo.
   A su lado, la personalidad del hermano, Abda al-Rahman, queda bastante desdibujada, así como su papel en la corte. Entre el alto personal del Estado, los dos primeros son el esclavo Tarafa  el visir Ibn al-Qatta. Otro de sus protegidos será Isa ben Sa´id, en el que confiaba tanto que hasta llegó a otorgarle la mano de una de sus hermanas, pero todos participarían en conjuras contra aquel al que debían buena parte de su fortuna.
   Ibn al-Qatta se dio cuenta de que Abd al-Malik no tenía el carácter de su padre y decidió tomar sus propias decisiones. Molestó a los eslavos e intentó introducir en los cuadros del ejército a clientes árabes. Isa, por su parte, tramó un complt para asesinar, de una sola tacada, a Hisham y a Abd al-Malik, para colocar en su lugar a un nieto de Abd al-Rahman III. El regente no dio crédito a las denuncias que recibió hasta que su propia madre le puso en alerta. No tuvo tiempo para concretar sus planes, pues fue apresado y muerto en el propio palacio ante Abd al-Malik. En cuanto al pretendiente fue encarcelado, tres días después, y murió en la cárcel, no se sabe si estrangulado o de inanición.


   Poco después de estos hechos, Abd al-Malik volvió de una expedición victoriosa contra la plaza de Clunia, y obtuvo el permiso de Hisham para usar el titulo de al-Muzaffar,  " el Triunfador ", por el que los historiadores árabes le nombrarán casi siempre. Pero poco tiempo iba a disfrutar de este título honorífico. Comenzó a sufrir una enfermedad en el pecho que lo mató en un año, cuando salía para una campaña invernal contra Sancho García. Murió junto al convento cristiano de Guadalmellato, el 20 de octubre de 1008. Algunos cronistas apuntan,  y según Levi Provençal puede que acierten, que el segundo hijo de Almanzor, Abd al-Rahman Sanchuelo puedo tener algo que ver en la muerte prematura de su hermano, que dejó este mundo con sólo 33 años. Lo cierto es que , tras la muerte de al-Muzaffar, se iba a desencadenar la terrible época de la fitna, mientras que comenzaba la agonía del califato andalusí.
   Abd al-Malik supo mantener la hegemonía militar de Córdoba frente a los reinos cristianos, todavía sumidos en luchas intestinas, e incapaces de hacer frente , unidos, a su tradicional enemigo musulmán. Castigará a aquellos que rompan las treguas firmadas, como en el caso del conde franco de Barcelona, pero se avendrá a nuevos pactos en el conde castellano Sancho García.
   También intervendrá como árbitro en la querella del conde Sancho García con el conde gallego Menendo González, tutor del rey leonés Alfonso V. La madre del pequeño era hermana del conde castellano y éste quería quitar de en medio al gallego y ejercer él mismo la regencia del reino de León. Abd al-Malik les envió al juez de los mozárabes de Córdoba que se pronunció a favor del Menendo González que conservará la tutela del joven hasta su asesinato en 1008.


   Sancho, molesto con el fallo del juez, rompió la tregua con al-Andalus, pero no tardó en darse cuenta de su error y en ofrecerse a colaborar en las campañas de Abd al-Malik, si bien el conde castellano firmaba tantas treguas como prisa se daba en romperlas , y al-Muzaffar tuvo que combatirle en varias ocasiones, con suerte diversa.
   En el año 1006, estando el regente en Medinaceli, recibió a un embajador bizantino que traía un mensaje del emperador Basilio II, y que parece que llevaba con él a cierto número de marinos andaluces, apresados en las costas de Cerdeña y Córcega, mientras ejercían la piratería. Posiblemente se tratase de un intercambio de cautivos, pero fue y a la última vez que un embajador bizantino se presentó en la Península Ibérica ante un jefe del Estado musulmán.

Libro al-Andalus de Concha Masiá.

 

MUHAMMAD II

 

MUHAMMAD II

Muḥammad II. al-Mahdī: Abū l-Walīd Muḥammad b. Hišām b. ‘Abd al-Ŷabbār b. ‘Abd al-Raḥmān, al-Mahdī. Córdoba, m. s. x – 23.VII.1010. Cuarto califa omeya de Córdoba.

Califa omeya

Biografía

Bisnieto de ‘Abd al-Raḥmān III. Su padre, Hišām b. ‘Abd al-Ŷabbār, fue asesinado al conocerse la conjura para colocarlo en el Trono en lugar de Hišām II, organizada por el visir ‘Īsà b. Sa‘īd al-Yaḥşūbī, a fin de deshacerse de ‘Abd al-Malik al-Muẓaffar. Su madre fue una esclava llamada Muzna, conocida por la Coja.

Físicamente era de piel clara, rubio, de ojos azules y pupilas negras, de elevada estatura, aunque encorvado, y hermoso cuerpo.

El reinado del califa Hišām II se había caracterizado por la nula intervención de éste en los asuntos de Gobierno y por haber delegado el poder en sus chambelanes, primero Almanzor y luego los hijos de éste, ‘Abd al-Malik al-Muẓaffar y ‘Abd al-Raḥmān Sanchuelo.

La designación en 1008 del ‘āmirí Sanchuelo como sucesor de Hišām II, que suponía el traspaso del título califal de la dinastía omeya a la ‘āmirí, provocó el descontento general en Córdoba y dio paso a la época de la fitna, caracterizada por continuas revueltas y levantamientos.

Los omeyas, para quienes era una afrenta el nombramiento de Sanchuelo, se confabularon contra el ‘āmirí y propusieron a un bisnieto de ‘Abd al-Raḥmān III, Muḥammad b. Hišām b. ‘Abd al-Ŷabbār para encabezar el golpe de Estado. Se supone que éste recibió la ayuda de al-Ḏalfā’ la madre de al-Muẓaffar, que deseaba vengar la muerte de su hijo, a la que creía que no era ajeno Sanchuelo. Con su fortuna ayudó a Ibn ‘Abd al-Ŷabbār, que empleó el dinero recibido en ganarse al populacho.

Los conjurados aprovecharon una campaña militar de Sanchuelo en territorio enemigo para el levantamiento. Lo primero que hicieron fue asaltar el alcázar. Hišām II, temeroso, cerró la puertas y subió a la azotea con dos servidores que portaban sendos ejemplares del Corán, esperando el apoyo del pueblo, pero, no obteniendo el resultado previsto, se encerró y envió un emisario a Muḥammad prometiéndole deshacerse de los ‘Āmiríes y nombrarlo sucesor. Éste no aceptó la propuesta y Hišām hubo de rendirse. Esa misma noche abdicó y tuvo lugar la investidura de Muḥammad, que tomó el título honorífico de al-Mahdī. Según dice Ibn ‘Iḏārī, nunca un omeya había utilizado el título de Mahdī y su adopción por parte de Ibn ‘Abd al-Ŷabbār fue el primero de sus actos reprobables. Hay que tener en cuenta que Al-Mahdī significa “el bien guiado” (por Dios), como delegado directo suyo, y que la adopción de este nombre por Ibn ‘Abd al-Ŷabbār tal vez fuera un intento de legitimación del poder que había usurpado. Tuvo Muḥammad al-Mahdī otro apodo, el Mangas (al-Manqaš), éste otorgado por el pueblo, debido a su “blandura, inconstancia y ligereza” (Bayān, tr. F. Maíllo, pág. 56).

Madīnat al-Zāhira, la residencia de los ‘Āmiríes y centro del poder desde época de Almanzor, fue asaltada y sólo la rendición de sus moradores puso punto final a los saqueos que se estaban produciendo. No obstante, al-Mahdī se apropió del tesoro que allí se guardaba y lo trasladó al alcázar califal.

Abandonado por sus oficiales beréberes, Sanchuelo encontró su fin antes de llegar a Córdoba a manos de las tropas de al-Mahdī. Fue decapitado el 4 de marzo de 1009, y la misma suerte corrió su aliado el conde cristiano Ibn Gómez. Posteriormente le unieron la cabeza al cuerpo, que fue clavado en un alto madero en la puerta de la Azuda.

Nada más hacerse con el poder, al-Mahdī empezó a tomar medidas para consolidar su situación, es decir, asegurarse la fidelidad de sus partidarios y deshacerse de todo el que supusiera una amenaza. En primer lugar, fingió la muerte de Hišām II, a quien ocultó, mientras exponía el cadáver de un cristiano o judío que se le parecía y convocaba a los visires y servidores para que lo vieran. El cuerpo fue reconocido como el del depuesto califa, sin que nadie objetara nada, ni siquiera su primo Hišām b. ‘Abd Allāh b. al-Nāsir; tampoco habló el cadí Ibn Ḏakwān y el falso Hišām fue enterrado como al-Mu’ayyad. Ocurrió esto el 25 de abril de 1009.

Wāḍiḥ, jefe de la frontera y de Medinaceli, que había enviado su sumisión a al-Mahdī, recibió en pago grandes riquezas y fue confirmado en el mando de toda la frontera. Otros no corrieron la misma suerte, pues el 28 de marzo de 1009 al-Mahdī expulsó a un grupo de esclavos ‘āmiríes a los extremos de al-Andalus, donde posteriormente fundarían sus propios reinos.

Con todo, fueron los beréberes los que llevaron la peor parte. Zāwī b. Zīrī, jefe şinhāŷa cuya familia dominaba el norte de África, fue humillado y, no sólo eso, sus casas y las de los Banū Māksan y otros beréberes fueron desvalijadas, sin que el nuevo Califa hiciera nada para impedirlo, debido a su odio a los beréberes.

Se dice que su vida depravada, con borracheras continuas y otros actos considerados ilícitos, fue una causa más del levantamiento que finalmente tuvo lugar y que agrupó a esclavos ‘āmiríes, beréberes y otros de la plebe que habían sido recientemente licenciados, en torno a Hišām b. Sulaymān, nieto de ‘Abd al-Raḥmān III, al que llamaron al-Rašīd (“el bien dirigido”).

Bajo su mando se dirigieron al alcázar y lo asediaron durante un día y una noche, tras la cual, al-Mahdī atacó. Hišām b. Sulaymān fue apresado y matado en presencia de al-Mahdī y los beréberes fueron perseguidos. Se ofreció recompensa por sus cabezas, se saquearon sus casas, se cautivó a sus mujeres y hubo una gran matanza por parte de la plebe. Los beréberes tuvieron que ocultarse hasta que se prohibió hacerles daño mediante un pregón.

Los que habían huido se refugiaron en Secunda, agrupándose en torno a Sulaymān b. al-Ḥakam, un sobrino de al-Rašīd, al que proclamaron califa con el título de al-Musta‘īn bi-llāh (“el que busca la ayuda de Dios”) el 24 de junio de 1009. Marcharon con él a Calatrava hacia el 27 de junio de 1009 y allí los alcanzó ‘Abbās al-Birzālī enviado por Ibn ‘Abd al-Ŷabbār con un amán para que volvieran a la obediencia. Ellos rechazaron el perdón y marcharon contra Guadalajara, que tomaron por la fuerza, y luego a Medinaceli, donde estaba Wāḍiḥ. Tras vanos esfuerzos de negociar, entablaron combate con él, venciéndolo en Qal‘at ‘Abd al-Salām, cerca de Alcalá de Henares (agosto de 1009).

Mientras, Córdoba se preparaba para la llegada de los beréberes. Muḥammad III cavó un foso alrededor, dejó salir a los beréberes que habían quedado, aunque éstos prefirieron refugiarse en sus casas, y dispuso a los hombres en las entradas de los arrabales, puertas y murallas. Contaba además con Wāḍiḥ, que había llegado con cuatrocientos hombres desde Medinaceli.

Sulaymān al-Musta‘īn, con la ayuda de Sancho García, conde de Castilla, al frente de un gran Ejército cristiano, atacó el sábado 5 de noviembre de 1009, logrando la victoria sobre los cordobeses en la batalla de Qantīš. Los beréberes provocaron el terror en Córdoba, la ciudad fue saqueada y murieron miles de cordobeses (se dice que diez mil). Al-Mahdī se vio obligado a huir y de nada le sirvió su intento de reponer a Hišām.

La jura del nuevo Califa tuvo lugar en noviembre de 1009. Reinó Sulaymān al-Musta‘īn desde el 8 noviembre de 1009 hasta el 29 de mayo de 1010, en total siete meses.

En esas fechas tuvo lugar el segundo enfrentamiento. Al-Mahdī había huido a Toledo. Mientras, Wāḍiḥ logró aliarse con Ramón Borrell III, conde de Barcelona, y Ermengol I, conde de Urgel, quienes, a cambio de una gran suma de dinero, más víveres y otras concesiones territoriales, accedieron a acompañarlo a Córdoba para apoyar a Ibn ‘Abd al-Ŷabbār. Se enfrentaron las tropas “francas”, como las llaman las fuentes árabes, y las beréberes en la batalla del Vacar (23 de mayo de 1010) y Sulaymān, al ver avanzar al enemigo, huyó a Játiva. Ante la huida de su jefe, los beréberes marcharon a Madīnat al-Zahrā’ para intentar salvar familias y bienes.

Al-Mahdī volvió a reinar en Córdoba, después de recibir el juramento de fidelidad. El primero en prestarlo fue Hišām II. Este segundo reinado duró aún menos que el primero, pues Wāḍiḥ, que había sido nombrado ḥāŷib, lo odiaba por lo que había hecho a los ‘āmiríes y por haberse entregado de nuevo a la depravación y al vino, y se alió con un grupo de esclavos ‘āmiríes para matarlo. El encargado de su ejecución fue un esclavo de al-Ḥakam II llamado al-Šafaq. Después de degollarlo, su cabeza fue enviada a los beréberes (23 de julio de 1010).

Reinó Muḥammad II al-Mahdī, pues, dos veces, la primera desde el destronamiento de Hišām II el 14 de enero de 1009 (según otras fuentes, 16 de febrero) hasta ser depuesto por Sulaymān al-Musta‘īn el domingo 6 de noviembre de 1009, durando este primer reinado nueve meses. El segundo reinado, tras al-Musta‘īn, duró tan sólo cuarenta y nueve días.

No tuvo más descendientes que un hijo y una hija. Ésta se casó con Muḥammad b. ‘Abd al-Ŷabbār b. ‘Abd al-‘Azīz b. ‘Abd al-Ŷabbār b. al-Nāşir. El hijo, llamado ‘Ubayd Allāh, que a la muerte de su padre contaba dieciséis años, huyó a Toledo, donde se dice que sus partidarios lo nombraron emir. También se dice que fue quien mató a Hišām II. A él lo mató Wāḍiḥ.

Bibliografía

Ibn al-Jaṭīb, Histoire de l’Espagne musulmane: extrait du Kitāb A‘māl al-a‘lām, texte arabe publié avec introduction et index par E. Lévi-Provençal, Rabat, Moncho, 1934, págs. 126-132 y 134-136

E. Lévi-Provençal, España musulmana hasta la caída del Califato de Córdoba (711-1031 de J. C.), en Historia de España de Menéndez Pidal, t. IV, Madrid, Espasa Calpe, 1947, págs. 457-470

E. Terés, “Linajes árabes en al-Andalus según la ‘Ŷamhara’ de Ibn Ḥazm”, en Al-Andalus, XXII, 1 (1957), pág. 79

‘Abd al-Wāḥid al-Marrākušī, Kitāb al-Mu‘ŷib fī taljīş ajbār al-Magrib, ed. M. S. al-‘Uryan, El Cairo, 1963, págs. 88-89 (trad. al español de A. Huici Miranda, Colección de crónicas árabes de la reconquista, vol. IV, Tetuán, 1955, págs. 33-36)

Ibn al-Abbār, Kitāb al-Ḥulla al siyarā’, vol. II, ed. Ḥ. Mu’nis, El Cairo, Al-Šarika al-‘Arabiyya li-l-Ţibā‘a wa-l-Našr, 1963, págs. 5-7

M. ‘A. A. ‘Inān, Dawlat al-Islām fī l-Andalus, vol. II, El Cairo, Maktabat al-Jānŷī, 1964-1969, págs. 632-638 y 642-650

Ibn ‘Iḏārī al-Marrākušī, Kitāb al-Bayān al-Mugrib fī ajbār al-Andalus wa-l-Magrib = Histoire de l’Afrique du Nord et de l’Espagne musulmane, nouvelle édition publié d’aprés l’édition de 1848-1851 de R. Dozy par G. S. Colin et E. Lévi-Provençal, t. III, Beirut, Dār al-Ṯaqāfa, 1967, págs. 50-100

Al-Maqqarī, Nafḥ al-ṭīb min gusn al-Andalus al-raṭīb, ed. I. ‘Abbās, t. I, Beirut, Dār Ṣādir, 1968, págs. 426-428

Ibn Ḥazm, Naqţ al-‘Arūš, trad. L. Seco de Lucena, texto árabe C. F. Seybol, índices M.ª M. Cárcel Ortí, Valencia, Anubar, 1974

J. Vallvé, “España musulmana en el siglo XI: aspectos económicos”, en VV. AA., Actas de las Jornadas de Cultura Árabe e Islámica, 1978, págs. 197-204

Ibn Bassām al-Šantarīnī, Al-Ḏajīra fī maḥāsin ahl al-Ŷazīra, ed. I. ‘Abbās, vol. I, Beirut, Dār al-Ṯaqāfa, 1979, págs. 35-36

Al-Ḥumaydī, Ŷaḏwat al-muqtabis fī ta’rīj ‘ulamā’ al-Andalus, ed. I. al-Abyārī, vol. I, Beirut, Dār al-Kitāb al-Lubnānī, 1983, págs. 47-49

Una descripción anónima de al-Andalus = Dikr bilad al-Andalus, ed. y trad. L. Molina, Madrid, Instituto Miguel Asín, 1983, I, págs. 199-201 (texto árabe), y II, págs. 209-212 (trad. española)

D. J. Wasserstein, The rise and fall of the party-kings: politics and society in Islamic Spain: 1002-1086, Princeton, University Press, cop. 1985, págs. 55-66

Ibn Jaldūn, Kitāb al-‘Ibar, t. IV, Beirut, Dār al-‘Ilm li-l-Ŷamī‘ 1988, págs. 149-150

J. Vallvé Bermejo, El Califato de Córdoba, Madrid, Mapfre, 1992, págs. 259-262

A. Uzquiza Bartolomé, “La familia omeya en al-Andalus”, en M. Marín et al. (eds.), Estudios onomático-biográficos de al-Andalus, t. V, Madrid, CSIC, ICMA, 1992, pág. 411, n.º 241

bn ‘Iḏārī al-Marrākušī, La caída del Califato de Córdoba y los reyes de taifas (al-Bayān al-Mugrib), estudio, trad. y notas por F. Maíllo Salgado, Salamanca, Universidad, 1993, págs. 56-92

Autor/es

  • María Luisa Ávila Navarro

 

viernes, 22 de mayo de 2026

MAGDALENAS DE NARANJA

 

MAGDALENAS DE NARANJA

Ingredientes

4 huevos grandes

2 cucharadas de agua de azahar

100 gr de nata liquida

175 gr de aceite de girasol75 gr de zumo de naranja

250 gr de azúcar

La ralladura de una naranja

1 sobre de levadura en polvo

350 gr de harina

 

Elaboración

En un bol grande, mezclamos los huevos y el azúcar. Batimos hasta que doble su volumen los huevos y tengan un color blanquecino, , Agregamos la ralladura de naranja y batimos para su integración, así como el agua de azahar y batimos para su integración.

Añadimos la nata liquida, el aceite y el zumo de naranja, mezclamos muy bien.

Añadimos la harina tamizada con la levadura en polvo y mezclamos suavemente con movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea. Dejamos reposar unos 10 minutos.

Preparamos los moldes de papel y vertemos la masa en cada uno, con cuidado de rellenarlos solo las tres cuartas partes de las capsulas de papel.

Espolvoreamos cada magdalena con azúcar y dejamos reposar durante otros 20 minutos.

En horno previamente calentado a 200º, metemos en el horno y cocinamos durante 15-20minutos aproximadamente- Salieron deliciosas.

Sacamos y dejamos enfriar.

¡Buen provecho!


Ingredientes

4 huevos grandes

2 cucharadas de agua de azahar

100 gr de nata liquida

175 gr de aceite de girasol75 gr de zumo de naranja

250 gr de azúcar

La ralladura de una naranja

1 sobre de levadura en polvo

350 gr de harina

 

Elaboración

En un bol grande, mezclamos los huevos y el azúcar. Batimos hasta que doble su volumen los huevos y tengan un color blanquecino, , Agregamos la ralladura de naranja y batimos para su integración, así como el agua de azahar y batimos para su integración.

Añadimos la nata liquida, el aceite y el zumo de naranja, mezclamos muy bien.

Añadimos la harina tamizada con la levadura en polvo y mezclamos suavemente con movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea. Dejamos reposar unos 10 minutos.

Preparamos los moldes de papel y vertemos la masa en cada uno, con cuidado de rellenarlos solo las tres cuartas partes de las capsulas de papel.

Espolvoreamos cada magdalena con azúcar y dejamos reposar durante otros 20 minutos.

En horno previamente calentado a 200º, metemos en el horno y cocinamos durante 15-20minutos aproximadamente-

Sacamos y dejamos enfriar.

¡Buen provecho!