miércoles, 3 de junio de 2026

ENSALADA CAMPERA

 

ENSALADA CAMPERA

Ingredientes

4 huevos grandes

1 k de patatas

2 chalotas

1 pimiento rojo

1 pimiento verde

2 tomates de ensalada

½ taza de aceitunas verdes rellenas a vuestro gusto

2 latas de atún de 110 gr cada una

80 ml de aceite de oliva virgen extra

15 ml de vinagre de Jerez

1 cucharadita de jugo de Limon

1 diente de ajo

1 cucharadita de perejil fresco picado

Sal

Pimienta negra recién molida al gusto

 

Elaboración

En juna cacerola con agua, colocamos los huevos hasta cubrirlos, calentamos a fuego alto, una vez que hierva, tapamos la cacerola y apagamos el fuego, y dejamos reposar los huevos de 10-12 minutos para obtener huevos duros perfectos.

Mientras tanto,  cortamos las patatas, peladas, en trozos pequeños de 2 centímetros de grosor, añadimos las patatas cortadas a una olla grande , en una capa plana, llenamos de agua, la suficiente para cubrir las patatas, sazonamos generosamente con sal y calentamos a fuego alto.

después de 14-20 minutos, cuando las patatas estén cocidas, pinchamos con un palillo para asegurarnos de que están listas. Escurrimos en un colador. No debemos hervirlas demasiado o se desharán.

Mientras las patatas se enfrían, preparamos el aderezo: añadimos el aceite de oliva virgen extra a un bol, junto con el vinagre de Jerez y el jugo de Limon. Rallamos finamente el ajo, añadimos l perejil picado y salpimentamos al gusto. Batimos hasta que estén bien mezclados todos los ingredientes.

Cortamos las chalotas en rodajas finas, picamos finamente los pimientos, picamos el tomate en trozos grandes y cortamos las aceitunas en rodajas finas,

Una vez que las patatas estén lo suficientemente frías como para manipularlas, las colocamos en un bol grande junto con todos los ingredientes picados, sazonamos con sal y pi mienta negra recién molida al gusto, luego vertemos el aderezo y mezclamos muy bien.

Escurrimos las latas de atún en un colador fino con un recipiente debajo, desmenuzamos suavemente el atún, cortamos los huevos duros en cuartos.

Colocamos un poco de ensalada campera en un tazón grande, cubrimos con una porción de atún y adornamos con un par de huevos duros y perejil fresco

Servir a temperatura ambiente o fría.

¡Buen provecho!

 

 

CARRILLERAS DE TERNERA AL VNO TINTO

CARRILLERAS DE TERNERA AL VNO TINTO

Ingredientes

8 carrilleras de ternera ( 1 k aproximadamente )

4 dientes de ajo

1    hoja de laurel

2    1 zanahoria grande

3    1 cebolla grande

4    1 puerro

5    2 cucharaditas de pasta de tomate

6    70 ml de vino tinto

7    Sal

8    Pimienta negra recién molida al gusto

9    Aceite de oliva

Patatas fritas como guarnición

 

Elaboración

Sazonamos las carrilleras de ternera con sal y pimienta negra recién molida por ambos lados y doramos a fuego alto en una olla a pasión con abundante aceite de oliva. Una vez doradas ambos lados, retiramos y reservamos.

En la misma olla, añadimos el puerro, la cebolla, la zanahoria y los dientes de ajos, todos pelados y picados. sofreímos ven un poco de sal hasta que estén bien sofritas.

Luego agregamos el vino tinto, la hoja de laurel, pimienta negra recién molida al gusto y, por último, las mejillas de ternera, con la pasta de tomate (opcional).

Cerramos la olla a presión y, a fuego medio, dejamos que hierva. Cocinamos durante 45 minutos a 1 hora. Transcurrido este tiempo, las carrilleras deben estar ligeramente desmenuzadas al pincharlas con un tenedor, pero no demasiado tiernas.

Retiramos las carrilleras y la hoja de laural de la olla, Licuamos todo muy bien con una batidora o licuadora de alta potencia. La salsa debe quedar muy suave y brillante. Cocinamos la salsa durante 15 minutos a fuego lento hasta que adquiera un color oscuro intenso.

Volvemos a colocar las carrilleras en la olla y dejamos a fuego muy bajo hasta el momento de servir.

freímos las patatas al estilo tradicional con aceite de oliva y sal, y listo.

¡Buen provecho!

  

FUENTES SOBRE LA CONQUISTA DE AL-ANDALUS: LOS LIBROS DE REPARTIMIENTO

 

FUENTES SOBRE LA CONQUISTA DE AL-ANDALUS: LOS LIBROS DE REPARTIMIENTO


Lejos de ser meros registros administrativos, los libros de repartimiento ofrecen una visión de un periodo de cambio, reflejando, a modo de palimpsesto, la construcción de un nuevo orden y, al mismo tiempo, escondiendo tras sus páginas huellas de la sociedad andalusí


Daniel Berrueta Pérez
Escuela de Estudios Árabes (CSIC)



Tercer panel de las pinturas murales de la Conquista de Mallorca (S.XIII), Campamento real y asalto a la ciudad de MallorcaMNAC.


1. El siglo XIII y la expansión de los reinos hispánicos

Durante el siglo XIII, las potencias cristianas de la península ibérica protagonizaron un proceso de expansión territorial que empujó los límites y la frontera con el islam hasta el Sistema Bético, donde el sultanato nazarí de Granada resistirá hasta 1492. En cuestión de medio siglo, Castilla, Aragón y Portugal, aprovechando la fragmentación interna andalusí que siguió al colapso del poder almohade, ampliaron considerablemente sus dominios a costa de al-Ándalus, asumiendo en su poder una población autóctona cuyo destino era incierto.

Pese a que existen precedentes en el siglo XI y XII de las primeras expansiones feudales sobre territorio islámico, tanto en el valle del Duero hasta Toledo (1080), como en el del Ebro (1118-1120) o las conquistas catalanas de Lleida y Tortosa (1148-1149), la amplitud de la expansión alcanzada en el siglo XIII fue algo inédito. Esta conquista no consistió únicamente en la incorporación de nuevas tierras a las coronas cristianas. Supuso, sobre todo, una transformación estructural. No solo hubo un cambio de signo político, sino que los territorios fueron reorganizados mediante la implantación de un modelo feudal que afectó a la propiedad de la tierra, las formas de poblamiento, el paisaje y a las relaciones sociales. La conquista implicó, por tanto, la progresiva desarticulación de las estructuras andalusíes, cuyos restos fueron ajustados en un nuevo marco político y económico.

En este contexto, el repartimiento constituyó un reflejo de esta intención colonizadora que repartió los restos expoliados de la sociedad andalusí entre sus nuevos dueños. Durante el siglo XIII, este reparto quedó plasmado en múltiples manuscritos que quedaron agrupados en sendos libros de registro, en los que se apuntarán de manera minuciosa los diversos bienes muebles e inmuebles a repartir y sus destinatarios. Este reparto del botín entre los vencedores encontrará su testimonio más original en estos libros de repartimiento.




Mapa sobre la consolidación de los reinos cristianos y su expansión. Fuente: Atlas Nacional de España.


2. Las realidades de la conquista. Transformación y reparto de la sociedad andalusí

Analizar el impacto de la conquista cristiana sobre al-Ándalus implica enfrentarse a un debate historiográfico complejo y en constante evolución. De manera resumida, la tesis tradicional subrayaba la continuidad entre el mundo andalusí y el cristiano. Esta visión, basada en la pervivencia documentada de comunidades mudéjares y en el análisis documental de ciertas fuentes, como los libros de repartimiento, forjó la idea de una continuación poco traumática tras la conquista y una pervivencia de las estructuras andalusíes adoptadas por los conquistadores. “Mantuviéronse como en tiempos de moros”: esta expresión, que se repite en la documentación, se convirtió en un símbolo de esta interpretación.

Esta línea de análisis se sustentaba, en el plano teórico, en la misma mentalidad productiva de las sociedades conquistadoras. Estas, interesadas en mantener la producción agraria, habrían intentado conservar a la población campesina autóctona, permitiendo la pervivencia de las estructuras económicas.

Pese al peso de esta teoría, ya había quien en el siglo XIX reflexionaba en torno a los documentos que aquí se tratan, llegando a conclusiones sobre el gran impacto y ruptura que supuso la conquista con la sociedad previa. Pròsper de Bofarull y Mascaró, en una temprana edición de los repartimientos de Mallorca, Valencia y Cerdeña (1856), comentaba que dichos documentos:

“dan margen a serias meditaciones al que considere de qué manera se llevaron a cabo aquellas conquistas, y el universal despojo de que fueron víctimas los invasores musulmanes, del cual se libraron solamente los pocos tránsfugas que recibieron de los conquistadores el premio de su traición o de sus servicios”.

Desde la publicación de esta obra, los avances en el estudio de fuentes y las excavaciones arqueológicas realizadas han incidido en una ruptura mucho más profunda de lo que se había pensado, tendiendo a considerar las consecuencias de la conquista como un mosaico heterogéneo donde hubo situaciones de continuidad, sí, pero dentro de un cambio estructural de gran envergadura. A continuación, se destacan los más importantes.

2.1 El destino de la población andalusí

Uno de los aspectos más relevantes ­‒y también más complejos‒ es el destino de la población musulmana. Las fuentes reflejan una gran diversidad de situaciones, estrechamente vinculadas con las condiciones en las que se producía la toma del territorio. Ibn ‘Amīra en el prólogo de su Kitāb Tārīj Mayūrqa dice que los conquistadores “destruyeron su realidad; se apoderaron de su tierra y esclavizaron a sus habitantes; expulsaron la fe de su corazón y azuzaron a sus cuervos para adueñarse de su riqueza”.

El asalto y la lucha continuada llevaban a una rendición incondicional donde la población andalusí que no había emigrado o moría en batalla o era aprisionada. Este fue el caso de Mallorca o de algunas poblaciones andaluzas como Loja o Quesada, donde el reparto debía ser completo debido a la total desaparición de la población musulmana. La batalla o el sitio podían terminar en un pacto de capitulación, donde la mayoría de la población era forzada a abandonar las ciudades y reubicarse en el campo, o era directamente exiliada. Así se repitió en Baeza, Úbeda o Sevilla, entre otros lugares.

Habrá lugares concretos donde, por interés real (como la huerta de Valencia o el Vall de Uxó) o por pactos de pleitesía y capitulaciones tempranas, la población autóctona pudo permanecer incluso manteniendo su culto y costumbres. Sin embargo, las presiones a las que eran sometidos y los choques tras la llegada de los colonos pronto generaban un conflicto que, tras su represión, conllevaba la expulsión o conversión forzosa. Tales fueron los casos documentados en Andalucía y Murcia tras la llamada revuelta mudéjar de 1264, que redujo los reductos de población islámica que quedaban en dichos reinos, o la conversión general de 1502 tras la primera rebelión de las Alpujarras (1499-1501). Pese a esto, la presencia de población mudéjar y luego morisca en algunos lugares de la Corona de Aragón, especialmente en el reino de Valencia, pero también en Teruel, la Alpujarra y otras zonas de los reinos cristianos, fue muy importante hasta su expulsión definitiva. Además, en muchos casos, estos éxodos no fueron totales ni irreversibles. Esta herencia andalusí pervivió haciendo que la historia misma de los reinos cristianos sea incompresible sin tomar en consideración la aportación islámica.




Joseph Vicente Orti Mayor, Fiestas centenarias con que la insigne, noble, leal, y coronada ciudad de Valencia celebre en Octubre de I738 la quinta centuria de su cristiana conquista (Valencia, 1740), Biblioteca Valenciana, p.125.
Vemos la expulsión de los musulmanes de la Ciudad de Valencia, cuyos edificios más altos están coronados con medias lunas.


Con todo, la disparidad de las condiciones de los que se quedaron fue muy variada. En el propio reino de Valencia, en la parte norte que se corresponde con Castellón, las primeras fases de la conquista fueron acompañadas de un desplazamiento casi total de la población. No obstante, en los casos de la huerta de Valencia, de diversos valles como la Marina Alta, y también de algunas poblaciones interiores, la población musulmana siguió siendo mayoritaria durante siglos hasta su definitiva expulsión en 1609. Siguiendo el caso valenciano, existió una política real en la que Jaime I buscaba dar concesiones a los musulmanes que se quedaron para fijar aquellas poblaciones. Siguiendo el caso del Vall d’Uxó (Castellón), el rey Jaime extendió un perdón a los musulmanes sublevados con al-Azraq, caudillo musulmán que lideró las diversas revueltas mudéjares en el reino de Valencia, rivalizando con Jaime I. En dicho perdón de 1251 se lee:

“qui Déu mantenga, atorgat a tots los moros de la Vall d’Uxó, los quals reebé sots la sua fe, e que poblen e poblar façen la Vall de Uxó damunt nomenada, e les sues alqueries e los seus térmens a la dita Vall de Uxó determenats e assignats ans que.ls moros isquessen de la terra”.

Sin embargo, los propios libros de repartimiento y otras series documentales son testimonios de un fenómeno migratorio colonizador de cristianos del norte sobre las nuevas tierras conquistadas y muestran el principal efecto de la conquista: el desalojo de la población nativa, parcial o total, de los territorios que había ocupado durante generaciones, una dinámica común a los procesos de conquista. En aquellos contextos donde permanece una comunidad musulmana lo hará en forma de minoría segregada.

Estas poblaciones eran desplazadas y desposeídas, reasentadas tanto extramuros como en espacios rurales, quedando la mayoría de las grandes ciudades totalmente a disposición del repartimiento, con la excepción de los barrios confinados que conocemos como aljamas o “morerías”. En las viejas medinas, que eran centros de poder andalusí, las deportaciones y disgregaciones fueron enormes, quedando en muchos casos vacías con la excepción de estos barrios segregados.

2.2 La transformación del poblamiento y de los espacios agrarios

La conquista tuvo también un impacto decisivo sobre el territorio y el paisaje. Los sistemas agrarios andalusíes, caracterizados por un uso intensivo y altamente especializado del espacio, fueron modificados para adaptarse a las necesidades extensivas de los nuevos dominadores.

El modelo feudal favorecía cultivos como el cereal, la vid y el olivo, más adecuados para la extracción de rentas. Este cambio implicó la reorganización de la producción agraria y la transformación de las infraestructuras existentes. En algunos casos, se aprovecharon sistemas hidráulicos andalusíes; en otros, se abandonaron o modificaron sustancialmente.

El poblamiento también experimentó cambios significativos. Muchas alquerías (núcleos rurales característicos de al-Ándalus) fueron abandonadas o transformadas. En su lugar, se desarrollaron núcleos más concentrados, organizados en torno a villas o nuevas fundaciones, siguiendo patrones propios del mundo feudal.




Mapa de la Huerta de Vilamarxant (Valencia), donde se puede ver la huerta andalusí (verde) y la posterior feudal (beige). Extraído de Guinot (2024). Continuidad y cambios en los espacios irrigados (huertas) de la Valencia medieval (siglos VIII-XV). Mapa elaborado por F. Esquilache.


El éxito o fracaso de la repoblación contenida en los libros propició el desarrollo o estancamiento económico de regiones enteras. Las zonas más inmediatas de frontera con el sultanato nazarí, como el reino de Jaén o el adelantamiento de Murcia, se supeditaron a su condición de espacio fronterizo, muy inestable por constantes razias de ambos bandos. Su gobierno fue, a menudo, entregado a órdenes militares para que guardasen el territorio. Así, espacios tan fructíferos como la Vega de la Murcia andalusí se sumergieron en un retroceso producido por la despoblación y la inestabilidad del que no se recuperarían a hasta el siglo XV. Otros espacios, como en Menorca, tras la conquista: “la reproducción preferente de ovejas para la obtención de cueros y lana fue la solución colonial hegemónica inmediatamente después de la conquista, cuando la isla estaba casi vacía de gente”.

En definitiva, la conquista cristiana supuso una transformación muy profunda, desde lo social y demográfico hasta lo económico y cultural. Si bien los conquistadores pudieron no tener como máxima la intención de erradicar la sociedad previa, las formas en las que se llevó a cabo dicha conquista y sus consecuencias propiciaron el cambio en las maneras que se han comentado. La misma existencia de los repartimientos, y los libros en los que se recogieron a partir del siglo XIII, son testimonios de estas transformaciones donde, a través de la reconfiguración del territorio tras la conquista, se encuentra contenida información sobre el pasado andalusí. Ahora bien, ¿qué era el repartimiento y como se plasmaba en los libros?

3. Repartimiento y sus libros

El repartimiento supone una entrega masiva de bienes muebles e inmuebles, tanto urbanos como rústicos, desde casas y huertos hasta árboles como olivos o morales, es decir, cualquier bien tomado tras la conquista, expoliado a la sociedad andalusí y entregado a grupos de colonos repobladores y a los beneficiarios de la conquista. El reparto estaba pactado de manera previa y fuertemente jerarquizado, basado tanto en el rango como en el mérito y aportación a la campaña bélica. Así, si seguimos el Llibre dels fets, la crónica autobiográfica de Jaime I de Aragón, tras la conquista de Mallorca, rápidamente se reunieron “los obispos y los ricoshombres… nos sugirieron que se subastaran los moros, las ropas y todas las cosas que había”.




Detalle de las pinturas murales sobre la conquista de Mallorca. MNAC. Wikipedia Commons.


El repartimiento es una acción planificada y organizada en primera instancia por la monarquía, donde se reparte el botín a los partícipes en la guerra y a la población de colonos que venían a sustituir a los nativos.

Evidentemente, antes del siglo XIII también se había conquistado y repartido el territorio, reflejándose el posterior proceso repoblador en fuentes documentales dispersas tales como privilegios, donaciones o cartas puebla, imprescindibles para el estudio, por ejemplo, de la repoblación del valle del Ebro. No obstante, en el siglo XIII se generaliza este modelo de conquista y poblamiento muy influenciado por el desarrollo de las administraciones reales o cancillerías, un fenómeno también común en el mundo feudal. Junto a la sistematización del uso del papel, dichas cancillerías comenzaron a producir una documentación “burocrática” más abundante y precisa con la que documentar y legitimar la redistribución del territorio conquistado.

Además de esto, los libros de repartimiento responden a un interés creciente de los reyes y señores por conocer con exactitud el número de propietarios y las características de las propiedades. El control de esto, gracias a elaborados registros, permitía crear sistemas de tasación más eficientes para recaudar la renta de la que los señores feudales vivían. La rigurosidad de los datos es llamativa ya desde los primeros libros, como en los casos de Mallorca, Valencia o Sevilla. Su complejidad aumentará hacia manifestaciones más elaboradas como los libros de reparto del siglo XV, que se dieron durante y después la conquista de Granada.

El libro de repartimiento es resultado de la maduración del proceso colonizador. Constituye una compleja labor de recolección y toma de datos sobre el terreno llevada a cabo por grupos profesionales de locatores o partidores, asistidos por cuadrillas numerosas con agrimensores y expertos en el terreno, en muchos casos ayudados por los “sabios moros”, colaboradores musulmanes que eran claves para un mayor conocimiento del medio. Así, las cancillerías confeccionaron “un artefacto de valor probatorio, que incluía derechos y obligaciones de fincas y personas, así como cambios de propietarios”.




Bertrand Boysset (Copia de un original de Arnaud de Villeneuve), Tratado de Agrimensura, Bibliothèque municipale L’Inguimbertine 327, f. 28r. Los agrimensores fueron figuras muy presentes en los repartimientos debido a la exacta medición de las tierras previa al reparto.


También se ha de suponer que los libros son solo una pequeña parte conservada de todo este trabajo de reparto que debió de generar torrentes de papel fruto del trabajo de todos estos especialistas.

Así como los contextos de conquista eran numerosos, no se ha de entender el libro de repartimiento como una fuente cerrada, que se hacía igual en todos los reinos y contextos. Hay una enorme variedad de casos y una evolución en los mismos. El caso del Llibre del repartiment de València no es resultado de una acción ordenada de distribución de lotes, sino que constituye realmente un documento complejísimo en el cual se recogen donaciones desordenadas, donde hay una disparidad entre los registros y sus cronologías. En sus páginas observamos la mano de diversos escribanos, borrones, correcciones…




Imagen del Donationum regni Valentie Donationum regni Valentie. Archivo de la Corona de Aragón, ACA, CANCILLERÍA, Registros, NÚM. 5, fol. 1r (detalle).
La transcripción del primer tachón dice: [Curz al margen.] [Asiento tachado y cancelado con dos aspas:] Oxova de Peralta, III. jovatas in Maçamagrel de illa hereditate que erat de Abdohabela Abenoha Alchariç, cum domibus quas ibi habebatur. VII. idus julii.


Pese a estar tachado y quedar invalidado, sirve para hacerse una idea del contenido habitual: identificación del beneficiario, descripción de la propiedad, su extensión y valor, así como su antiguo propietario musulmán. Si se avanza a los años 1487-1496, el libro del repartimiento de Málaga muestra que, aunque desarrollado, la estructura y el método de reparto es similar, aunque en este caso mucho más ordenado y extenso.

La estructura de los libros es muy variada y cada caso particular presenta sus singularidades. Pese a esto, el orden del reparto de realizó generalmente siguiendo un orden jerárquico, el cual ejemplifica la concepción dual del repartimiento: recompensar a quienes habían participado en la conquista y garantizar la ocupación efectiva del territorio.




Folio del Libro de Repartimiento de Málaga 1487-1496. Archivo Municipal de Málaga.


De manera paradigmática, el Libro de Repartimiento de Sevilla, el primero en ser conservado del caso andaluz, divide su estructura siguiendo el término de donadíos, entendidos como donaciones o regalías, que son a su vez mayores y menores, y los heredamientos, concesiones de tamaño medio y pequeño destinadas a caballeros de menos rango o colonos.

Siguiendo esta estructura, los primeros premiados del reparto son familiares del rey y personajes de la alta nobleza y clero (o incluso concejos), que o bien son del entorno del monarca o han contribuido significativamente a la conquista. La diferencia entre el mayor y el menor se hacía conforme al recompensado, su estatus y su mérito. Así, los nobles más beneficiados solían recibir grandes posesiones agrarias, como eran las grandes almunias andalusíes. Mientras, la nobleza de menos estatus recibía fincas o terrenos de menor extensión. Este reparto “mayor” se hacía a título de donaciones graciosas del rey, buscando recompensar a los grandes del reino y a los involucrados en la conquista; a diferencia de los heredamientos, no había ninguna obligación para su disfrute.

Los últimos, en cambio, son lotes fijados y estandarizados tras la labor de los partidores que se repartían entre los nuevos colonos que venían a repoblar tanto las ciudades como los campos. Como el objetivo era fijar población, los que recibiesen el lote tenían ciertas obligaciones que variaban según el caso, pero que principalmente implicaban la prohibición de abandonar el lugar, estar casados, o defender el sitio si fuese necesario.




Portada de una edición del libro del Repartimiento de Sevilla. S. XVIII. BNE. MSS/13304.


4. Conclusión: El libro de repartimiento como fuente histórica

Lejos de ser meros registros administrativos, los libros de repartimiento ofrecen una visión de un periodo de cambio, reflejando, a modo de palimpsesto, la construcción de un nuevo orden y, al mismo tiempo, escondiendo tras sus páginas huellas de la sociedad andalusí. Su valor para el estudio del pasado medieval es indudable, aunque plantea cuestiones metodológicas. Estos documentos brindan información excepcional sobre la conquista y la organización del territorio, permitiendo conocer la distribución de la propiedad, la jerarquía social de los beneficiados y las estrategias de colonización. Además de ello, contienen importantes datos sobre la sociedad andalusí que permiten rastrear topónimos, nombres de propietarios musulmanes, estructuras agrarias e incluso algunos rasgos de la organización social.

Su uso, en cambio, presenta algunas limitaciones. Por un lado, como se ha mencionado, solo se conserva una parte de los documentos originales, lo que condiciona la visión del proceso. Por otro, se tratan de fuentes elaboradas por los conquistadores, lo que implica una perspectiva parcial y, en ocasiones, distorsionada.

En definitiva, resulta imprescindible complementar su análisis con otras fuentes, tanto documentales como arqueológicas. Por ejemplo, las fuentes árabes aportan una visión diferente desde la perspectiva de la población musulmana; del mismo modo, la arqueología también sirve para contrastar y ampliar la información contenida en los libros.

En definitiva, los libros de repartimiento constituyen una fuente fundamental para comprender uno de los procesos más decisivos de la historia medieval peninsular.


Para ampliar:

·         Soto i Company, R., Guichard, P., Torres Fontes, J. et al (coord.). De Al-Ándalus a la sociedad feudal: los repartimientos bajomedievales. Anuario de Estudios Medievales, Anejo 25, 1990.

·         Eiroa Rodríguez, J. (ed.). La conquista de Al-Ándalus en el siglo XIII. Cuadernos de la Cátedra de Historia Medieval 12. Murcia: Editorial de la Universidad de Murcia; Centro de Estudios Medievales de la Universidad de Murcia, 2012.

·         Guinot, E., Torró, J. (eds). Repartiments a la Corona d’Aragó (segles XII-XIII). Valencia: Servei de Publicacions de la Universitat de València, 2007.

·         Martínez Sopena, P. “Poblar y repartir en el siglo XIII.” En Expertise et valeur des choses au Moyen Âge. II, editado por Laurent Feller y Ana Rodríguez. Madrid: Casa de Velázquez, 2016. pp 57-83.

·         Retamero, F. “Lo que el tamaño importa. Cuando y por qué se modificaron los antiguos sistemas hidráulicos andalusíes.” Arqueología Espacial 26. 2006. pp. 293-310.

 

jueves, 28 de mayo de 2026

GALLETAS DE NARANJA Y LIMÓN

 

GALLETAS DE NARANJA Y LIMÓN

Ingredientes

125 gr de manteca de cerdo

2 gr de harina

125 gr de azúcar

8 gr de levadura en polvo o levadura química

E zumo de media naranja recién exprimido filtrado

El jugo de medio Limon recién exprimido y filtrado

1 huevo

1 yema de huevo para pincelar las galletas

1 puñado de azúcar para espolvorear sobre las galletas

 

Elaboración

En un bol grande, removemos la manteca de cerdo con un tenedor hasta que este cremosa, añadimos el azúcar, mezclamos bien hasta que se incorpore a la manteca, San Dimas o el huevo y mezclamos hasta obtener una pasta suave.

Ahora añadimos la levadura y la harina previamente mezcladas y la incorporamos gradualmente a la mezcla de la manteca de cerdo.

Una vez incorporada la mitad de la harina, añadimos los zumos, continuamos mezclando y, con una espátula, añadimos el resto de harina.

Amasamos durante unos minutos hasta que la masa este suave y elástica.

Preparamos un bol pequeño o una taza con un poco de aceite para dar forma a las galletas y no se nos pegue la masa las manos.

Preparamos una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado,

Para dar forma correcta a las galletas, debemos mojarnos las manos en aceite y luego tomar porciones de masa que no sean ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas, para formar bolas que colocaremos sobre el papel sulfurizado de la bandeja de horno, dejando espacio entre ellas.

Cuando estén listas, pincelamos ligeramente la parte superior de las galletas con la yema de huevo batida; esto le dará un color dorado y un brillo precioso una vez horneadas. Espolvoreamos con azúcar por encima.

Precalentamos el horno a 180º, y una vez precalentado, horneamos las galletas durante 15-20 minutos aproximadamente. Sacamos y dejamos enfriar antes de despegarlas del papel sulfurizado.

Disfruta de estas deliciosas galletas.

¡Buen provecho!

MARINARAS AL ESTILO MURCIANO

 

MARINARAS AL ESTILO MURCIANO

Ingredientes

6 bizcochos crujientes

6 filetes de anchoas en aceite, bien escurridas

Ensaladilla rusa

 

Elaboración

Antes de servir, sobre cada galleta o bizcocho, añadimos una cucharadita de ensaladilla rusa y una anchoa sobre la ensaladilla rusa.

Solo queda disfrutar de este delicioso aperitivo.

¡Buen provecho!

INTXAURSALSA

 

INTXAURSALSA

Esta deliciosa receta vasca de intxaursalsa,  se elabora en los hogares de Guipuzcoa desde hace mas de 150 años. Tradicionalmente se prepara en Navidad, pero al ser un postre ligero y esponjoso, se puede disfrutar durante todo el año. Esta crema pastelera se prepara con nueces trituradas, leche , azúcar, y canela. Su textura es similar a la crema pastelera tradicional. Es ligeramente mas espesa, deliciosa y refrescante y fácil de elaborar.

 

Ingredientes

350 gr de nueces

250 gr de azúcar

500 ml de leche

500 ml de nata

1 rama de canela

 

Elaboración

En una cacerola pequeña, calentamos la leche, la nata y la canela a fuego medio para aromatizar bien la mezcla. Dejamos reposar durante 20 minutos fuera del fuego y luego retiramos la rama de canela.

A continuación, mezclamos bien los frutos secos y el azúcar en una batidora o procesador de alimentos, hasta obtener una pasta espesa.

Añadimos la pasta de nueces a la leche y cocinados a fuego medio-alto durante 10 minutos. Transcurrido este tiempo, vertemos la mezcla en pequeños recipientes redondos.

Cubrimos cada recipiente con film transparente y dejamos reposar en el frigorífico durante la noche.

Al día siguiente, la textura de la intxaursalsa será completamente diferente, muy cremosa, como una mousse.

¡Buen provecho!

LA CONSTRUCION DE MADINAT AL ZAHIRA

 

LA CONSTRUCION DE MADINAT AL ZAHIRA


En el año 979, Al Mansur ibn abi amir hizo construir un alcázar llamado al-Zahira, cuando su posición era preponderante, su llama brillaba en todo su esplendor, su independencia era manifiesta y eran numerosos sus enemigos. Temeroso de arriesgar su vida por más tiempo en el palacio del príncipe y de exponerse allí a alguna emboscada, tomó precauciones que descubrieron a su señor lo que había estado oculto hasta entonces: que su ministro era más poderoso que él y que rechazaba reconocer su supremacía. Se alzó la orden de los reyes haciendo construir un palacio para residir en él, con su familia y los suyos, para convertirle en la sede de su autoridad y marcar así su seguridad y para reunir esclavos y guardias.
Eligió como emplazamiento del mismo, que él hizo suyo, un sitio llamado al-Zahira, notable por sus alcázares espléndidos, situado sobre un punto de la región que avanza sobre el río grande de Kurtuva y allí dispuso y arregló cuanto pudo hacerlo extraordinario.



En el año señalado comenzó su edificación, para lo que hizo venir obreros y trajo máquinas considerables y revistió a sus palacios de un brillo que alucinaba. Dio a la población grandes proporciones y mostró grandes deseos de verla desenvolverse extensamente en el llano; la rodeó de altas murallas y nada perdonó para igualar las alturas y depresiones del interior. La ciudad pudo mostrar en muy breve plazo sus grandes dimensiones, porque la mayor parte fue terminada en dos años y con tal rapidez que es una de las cosas más notables que se cuentan

En el 981 al-Mansur se trasladó a ella y se instaló en ella con jassa (los más pudientes de la sociedad) y la amma (el pueblo llano);  la convirtió en su residencia, la guarneció de todas sus armas y llevó a ella sus bienes y negocios. Instaló allí las diversas reparticiones de la administración y de la hacienda, estableció dentro de los muros los graneros y permitió a los molinos alzarse en el llano. Después dio feudo en sus alrededores a sus visires y sus secretarios, a sus oficiales y a sus hachibes, para que ellos edificaran allí sus residencias importantes y palacios considerables, y no descuidó las zonas intermedias que constituían propiedades productivas y pabellones bien tenidos. Abrió mercados frecuentados por numerosas caravanas, acudieron pobladores a porfiar para fijarse allí y establecer su domicilio en las vecindades de quien ejercía la máxima autoridad; construyeron en competencia sus moradas en los alrededores y con ello sus arrabales llegaron a tocar a los de Kurtuva y se produjo un gran progreso en la zona cuyo centro ocupaba la sede del poder.

El califa privado de toda influencia solo estuvo en adelante adornado de un vano título y al-Mansur hizo del Califato un perfil que se borraba poco a poco. Allí tuvo al-Mansur consejo de sus visires, ordenados jerárquicamente, y con sus principales oficiales, allí convocó a los funcionarios; a la puerta del tal lugar colocó su guardia y estableció su jefe, como si se tratase de la sede del Califato y de igual manera que para la autoridad suprema.


Ordenes enviadas a todas las provincias de al-Andalus y la orilla africana dispusieron el envío a al-Zahira del monto de los impuestos, se prescribió a los gobernadores y a los solicitantes que acudieran a ella, y se tomaron medidas para que nadie se apartara de al-Zahira en busca de la puerta del palacio califal. Allí fueron resueltos toda clase de asuntos y allí afluyeron las gentes venidas de cualquier parte.
Abi Amir consiguió así lo que anhelaba y vio cumplidos sus deseos; el palacio califal fue privado de visitantes y por ende de todo partidario devoto. Entonces cerró la puerta del palacio del príncipe para que no llegase allí ninguna noticia, encargó a personas de su confianza su custodia, que ejercieran en él plenos poderes, vigilaran en su nombre a cualquiera que entrase en él e impidieran todo movimiento sospechoso en su interior.

Había arrebatado al Califa todo su poder administrativo y con tales medidas le impidió ejercer ninguno de los atributos de su realeza- Hixam fue así privado de libertad e influencia y no se supo de él sino por su nombre acuñado en las monedas o pronunciado en los mimbares (arena blanca para depositarla en el mimbar de la Mezquita). El mimbar es un púlpito donde el imán se para a dar sermones.

 Texto del libro: la increíble historia de los reyes de España y de Marruecos, escrito por IBN IDHARI AL BAYAN AL MUGHIB.
Facilitado por José Luis del Pino

 

miércoles, 27 de mayo de 2026

LECHE DE PANTERA

 

LECHE DE PANTERA

Muy pocas personas conocen la Leche de Pantera. Solo la recuerdan quienes la bebieron en su juventud en las fiestas de la Movida en Madrid, o quienes la bebieron y aun la beben en la Legión Española. Ellos fueron los que crearon este coctel, que según se cuenta, se obtiene mezclando leche condensada azucarada con alcohol etílico de la enfermería. Una autentica bomba estomacal.

Sin embargo, la versión actualizada fue creada por el barman Perico Chicote, quien la bautizo como “Panther”, en homenaje a la actriz Cerlia Gamezm, cuyos ojos almendrados eran penetrantes como los de un felino. Una bebida refrescante, ideal para ofrecer algo diferente y exótico.

 

Ingredientes

40 ml de ginebra

1 chupito de licor de avellana o almendras

80 ml de leche condensada azucarada

80 ml de leche entera

Hielo

Canela molida

 

Elaboración

En una coctelera o un vaso de plástico grande, añadimos la ginebra y el licor de tu elección; avellana, almendra o incluso pastís, el que prefieras.

Agregamos la leche condensada azucarada fría y la leche fría del frigorífico. Por último, añadimos unos cubitos de hielo grandes a la coctelera o a un vaso alto de plástico. Agitamos bien enérgicamente durante unos segundos. Vertemos en un vaso ancho, tipo whisky, con dos cubitos de hielo o hielo picado si lo prefieres. Espolvoreamos con un poco de canela molida por encima. ¡Sin canela! ¡No es leche de pantera!

Servir frio.

¡Buen provecho!