viernes, 27 de febrero de 2026

LECHE FRITA

 

LECHE FRITA

Hay quienes no se imaginan la Semana Santa sin torrijas, y hay quienes no soportan perderse la leche frita, un delicado y exquisito capricho que conquista incluso a los paladares mas exigentes con su suave textura y su exquisitez.

Solo recuerda que es mejor dejar reposar la leche frita al menos un día para que sus sabores se desarrollen mejor.

 

Ingredientes

1 litro de leche entera

100 gr de maicena

100 gr de azúcar

2 ramas de canela

Cascara de naranja

Cascara de limón

½ cucharadita de matalahúva

50 gr de maicena para rebosar la leche frita

2 huevos

Aceite de girasol para freír

150 gr de azúcar para cubrir la leche frita

1 cucharada de canela en polvo para mezclar con el azúcar de cubrir la leche frita.

 

Elaboración

En una cacerola, vertemos la leche, reservando una taza para disolver la maicena. Añadimos la canela en rama, la .cascara de naranja y la .cascara de limón y la matalahúva. Calentamos hasta que la leche empiece a hervir. En este momento.  apagamos el fuego y tapamos la cacerola para que la mezcla se infusione durante 10 minutos aproximadamente.

Mientras tanto, disolvemos la maicena en la leche fría reservada hasta que este suave. después de 10 minutos, volvemos a poner la cacerola al fuego y retiramos los aromáticos: las cascaras de naranja y limón, la canela y la matalahúva y o loa cuelo para que no queden semillas de matalahúva.

Añadimos el azúcar y removemos hasta que vuelva a hervir. Luego incorporamos la maicena disuelta y sin dejar de remover, cocinamos a fuego medio hasta que vuelva a hervir, dejando que la mezcla espese unos minutos, como un natilla.

Una vez espesada la mezcla, vertemos la crema en un recipiente rectangular engrasado para que se pueda desprender fácilmente, cubrimos con papel film a piel para que no crie costra. La dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego metemos en el frigorífico durante al menos 6 horas, o preferiblemente toda la noche.

Ahora mezclamos el azúcar y la canela al gusto para poder cubrir las porciones de Leche Frita al final de la receta.

Cuando la crema esta lista, desmoldamos y cortamos al tamaño deseado.

Calentamos abundante aceite de girasol a fuego medio-alto. Una vez caliente, rebozamos los trozos en maicena y después los pasamos por huevo batido y freímos por tandas hasta que estén dorados por ambos lados.

Una vez frita, dejamos reposar unos segundo sobre `plato con papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de aceite. Sin dejar que se enfríen del todo, las rebozamos en azúcar y canela, y las porciones de leche frita estarán listas para servir.

Podemos acompañar con mermelada de fresa o cualquier otra mermelada de vuestro gusto.

La leche frita la podemos comer fría o caliente, según vuestro gusto.

¡Buen provecho!

TORRIJAS

 

TORRIJAS

Cuando llega Semana Santa, las torrijas se encuentran en casi todas las panaderías y confiterías, así como en las casas, llenando de olor los hogares y las calles de este delicioso dulce cuaresmal. Esta sencilla receta de torrijas proviene de la época romana y posteriormente se popularizo durante la Cuaresma, cuando se comían torrijas y se bebía vino, representando el cuerpo y la sangre de Cristo.

Existen muchísimas versiones de torrijas, en la forma de elaborarlas, unas con brandy o vino dulce, y otras como esta sin ninguno de ellos.

 

Ingredientes

1 baguette o pan de Viena del día anterior

1 taza de leche

1/2taza de aceite de girasol

1 cucharada de azúcar

1 cucharada de azúcar glas

1 cucharadita de canela en polvo

1 vaina de vainilla

1 rama de canela

2 huevos

Cascara de limón

 

Elaboración

En una cacerola pequeña, agregamos a leche, 1 cucharada de azúcar, y vaina de vainilla, una rama de canela y un poco de cascara de limón. Mezclamos todo junto y ponemos al fuego medio. Una vez que la leche comience a hervir ligeramente, apagamos el fuego. Dejamos atemperar un poco y que todos los ingredientes se infusionen bien en la leche dejando sus sabores y olores. Usando un colador, vertimos la mezcla de leche en una cacerola.

Cortamos la baguette en rodajas diagonales de 2,5 centímetros de grosor.

En un bol pequeño o en un plato hondo, batimos los dos huevos.

En una sartén mediana, puesta al fuego medio con la ½ taza de aceite de girasol.

Cubrimos las rebanadas de pan en la cacerola con la leche, y una vez que todas las rebanadas de pan estén bien cubiertas, agregamos una a una a la mezcla de huevo y cubrimos con el huevo batido.

Escurrimos las rebanadas de pan que hemos pasado por el huevo y las echamos en la sartén por tandas, cocinándolas por cada lado unos 2 minutos.

Una vez fritas las pasamos a un plato con toallas de papel absorbente de cocina y luego a un plato de servir.

Tomamos un plato y mezclamos el azúcar glas con la cucharadita de canela en polvo y mezclamos todo.

Usando un colador, agregamos la mezcla de azúcar y canela en polvo y espolvoreamos sobre las torrijas.

¡Buen provecho!

SALMORRETA

 

SALMORRETA

La salmorreta es una salsa o sofrito concentrado muy utilizado en la cocina alicantina, especialmente en arroces y fideuàs, sopas, etc. Su preparación se basa en ingredientes claves como tomates, ñoras, ajo, aceite de oliva virgen extra y pimentón, los cuales se cocinan y se trituran hasta obtener una mezcla homogénea.

Esta base , salsa o sofrito culinaria, es fundamental en los arroces secos, melosos y caldosos, y sopas marineras, ya que aporta un sabor profundo y una textura única. Además, se puede conservar fácilmente y añadir en el último momento a cualquier receta para potenciar su aroma y sabor.

La salmorreta es el secreto de la magia de los arroces marineros .

Se puede guardar en el congelador para más adelante, asegurándote de que en el futuro haya esta salsa o sofrito.

Yo suelo tener la ñora .hidratándose en agua una hora para que resulte más fácil en su trituración e integración en la salsa.

 

Ingredientes

6-7 tomates maduros (o tomate triturado)

5-7 ñoras secas

Pimentón ahumado 1-2 cucharaditas

5-6 dientes de ajos pelados

Perejil (opcional) yo no lo pongo.

3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra


¡Buen provecho!

 

 

jueves, 26 de febrero de 2026

PASTEL DE NATA

 

PASTEL DE NATA


Ingredientes

400 gr de hojaldre

250 gr de azúcar

500 ml de leche

6 yemas de huevo

2 claras de huevo

1 cucharada rasa de harina

Ralladura de limón(opcional)

azúcar glas

Canela en polvo

 

Elaboración

Extendemos las masas de hojaldre con un rodillo, hasta formar un rectángulo y luego enrollamos el extremo más largo de la masa para formar un rollo.

Cortamos el rolo en 12 trozos y colocamos cada uno en su correspondiente hueco en un molde para muffins.

Mojamos nuestros dedos y empujamos cada rebanada de masa dentro su hueco comenzando abajo y avanzando hacia los lados, de manera que la base de cada masa sea más delgada que la de los lados.

Una vez que le hayamos dado la forma a todos, refrigeramos hasta hacer el relleno.

Para el relleno, primero preparamos el almíbar, mezclando el azúcar con un poco de agua, luego lo hervimos ligeramente durante unos 10 minutos, cuidando que el almíbar quede transparente.

En una cacerola grande, mezclamos la harina con la leche, la ponemos al fuego y calentamos a fuego medio, hasta que hierva, batiendo constantemente con una varilla.

Añadimos la cascara de limón, retiramos del fuego y vertemos el almíbar, mezclamos bien.

Esperamos que la mezcla se enfríe. Mientras tanto, batimos las yemas y las 2 claras, luego las incorporamos a la mezcla fría de la leche, hasta obtener una crema pastelera.

Sacamos el molde para muffins con las capsulas de masa del frigorífico y .vertemos inmediatamente el relleno en las capsulas de masa.

Metemos ene l horno previamente precalentado a 220º durante unos 15 minutos o hasta que estén dorados, con manchas oscuras intercaladas en la superficie.

Sacamos del horno y golpeamos inmediatamente el fondo de las capsulas para despegarlos, luego esperamos a que se entibien antes de retirarlos

Servir caliente, espolvoreándolos con azúcar glas o canela en polvo.

¡Buen provecho!

AHMAD B.ANAS B.'UMAR, AL-DILA'I AL-'UDRI

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AHMAD B. ANAS B. `UMAR, AL-DILA’I AL-'UDRI

Al-‘Uḏrī: Abū ’l-‘Abbās Aḥmad b. ‘Umar b. Anas b. Dilhāt b. Abū ’l-Jiyār Anas b. Faladān b. ‘Imrān b. Munayb b. Zugayba b. Quṭba conocido como Ibn al-Dilā’ī (hijo del dalieño) y como al-Mariyyī (el almeriense). Almería, 4 de ḏū ’l-qa‘da del 393H. / 4.IX.1003C. – Almería o Valencia, 478H. / 1085C. Tradicionista y geógrafo.

Geógrafo, faHistoriador, ra

Biografía

Tenemos pocas noticias sobre la vida de al-‘Uḏrī, siendo tres las fuentes biográficas principales: Yāqūt, Ibn Baškuwāl y al-Ḍabbī. Se sabe que nació en Almería el día 4 del mes de ḏū ’l-qa‘da del año 393 / 4 de septiembre del 1003, coincidiendo con los inicios de la Fitna. Su nombre nos indica que descendía de la tribu qaḥṭānī yemení de los Banū ‘Uḏrā’, cuya presencia en al-Andalus está ligada a la de los omeyas. Ibn Ḥazm sitúa precisamente al grueso de esta tribu en Dalía, ciudad de la que hemos visto era originario su padre, y a cierto número de individuos en Jaén y Zaragoza.

Su niñez transcurrió paralela a los primeros años de la Fitna y siendo aún un adolescente viajó en compañía de sus padres a Oriente durante el año 407 / 1016 – 1017. Su llegada a la Meca se produjo durante el mes de ramadán del año 408 / finales de enero o principios de febrero del 1018 y desde allí realizó viajes a distintos zonas, donde estudió con eminentes sabios y almocríes, procedentes de todas las partes del mundo musulmán, entre ellos con Abū Ḏarr al-Harawī, especializándose en hadices —dichos y hechos del profeta Mahoma— y otros temas jurídico-religiosos.

Su regreso a al-Andalus tuvo lugar durante el año 416 / 1025-1026. Al parecer, aunque las fuentes no dan demasiados datos al respecto, una vez en al-Andalus habría viajado a Córdoba, donde habría conocido a Ibn Ḥazm y quizás también a Ibn Ḥayyān y donde habría tenido acceso a los archivos califales, de los que habría extraído parte de los datos económicos que luego incluiría en su obra geográfica. Probablemente, según Vernet, durante su estancia en Córdoba también entraría en contacto con los círculos mozárabes que le iban a proporcionar valiosa información respecto a la época preislámica.

Según Yāqūt, fue discípulo de Abū ‘Umar b. ‘Abd al-Barr, quien además de tradicionalista había escrito una obra de tipo geográfico.

Aunque los diccionarios biográficos destacan su condición de tradicionista por encima de la de geógrafo, al parecer su papel en este campo habría sido el de simple transmisor de las tradiciones que había recogido en Oriente. Por lo que respecta a la geografía, disciplina por la que es conocido en la actualidad, se dispone de escasos fragmentos de su obra, por lo que resulta difícil apreciar su aportación. Estos fragmentos corresponden básicamente a parte de la descripción de al-Andalus, puesto que sobre Egipto se han conservado únicamente tres folios, dos sobre la zona de Siria y solamente uno de los que trataban sobre Persia. 

Por las descripciones que hace de Zaragoza y algunas extensas biografías de ciertos miembros de los Banū ‘Uḏrā’, algunos estudiosos de su obra deducen que habría viajado también a esta ciudad.

Anécdotas de su obra geográfica nos informan de que en sus recorridos por tierras almerienses se hacía acompañar por un hijo suyo llamado Ibn Anas. Un análisis de contenidos parece sugerir que habría regresado a su ciudad de nacimiento hacia el año 433 / 1041-1042 y que habría ocupado una posición importante en la corte, que le habría dado acceso, una vez más, a los archivos oficiales, aunque con exactitud únicamente se sabe de su propia mano que el año 454 / 1062-1063 se encontraba en esta ciudad.

Sería, pues, en esta nueva etapa almeriense cuando al-‘Uḏrī habría conocido al geógrafo Abū ‘Ubayd al-Bakrī, discípulo de Ibn Ḥayyān, quién se encontraba desempeñando el cargo de visir en Almería entre los años 449 y 452 / 1058 y 1060, y con quién intercambiaría conocimientos y experiencias relacionados con la geografía.

Al-‘Uḏrī murió en el año 478 / 1085 en esta misma ciudad o en la ciudad de Valencia, a la edad de 82 años solares. Recibió una solemne despedida oficial y fue enterrado en el cementerio de al-Ḥawå, en Almería.

Su obra se basó en fuentes de distinta índole. Por una parte, en los geógrafos anteriores, en concreto en al-Rāzī (885-995), de cuya obra únicamente se conserva una versión castellana del XV de la traducción del árabe al gallego-portugués llevada a cabo a finales del XIII o principios del XIV, además de algunos fragmentos recogidos en la Crónica Geral de Espanha de 1344. De ahí la importancia de la obra de al-‘Uḏrī, quien según Sánchez Martínez sería el eslabón más antiguo conocido en la cadena de transmisión que iría de al-Rāzī (X) a al-Ḥimyarī (XIV). Su obra, pues, nos permite recuperar en buena medida la parte correspondiente a la de su antecesor, sin las múltiples interpolaciones que, como toda obra histórico-geográfica, iba a sufrir con el tiempo.

Sin embargo, ésta no es la única fuente, ya que al-‘Uḏrī recoge un gran número de noticias que no aparecen en al-Rāzī. Entre otras cosas nos proporciona datos de primera mano sobre una serie de acontecimientos de los que fue testigo presencial en un momento histórico tan decisivo como el de la Fitna y sobre algunos de sus famosos antepasados.

A su vez, ejercerá una cierta influencia en geógrafos coetáneos o posteriores. Principalmente en al-Bakrī y en al-Idrīsī, el famoso geógrafo de la corte del rey normando Roger de Sicilia, quien en el prefacio de su obra Nuzhat al-muštāq fī ijtirāq al-afāq, también llamado Kitāb Ruŷār menciona a al-‘Uḏrī como una de las fuentes que habría leído el rey normando Roger y que le habrían impulsado a solicitar informaciones complementarias (al-Idrīsī, Opus Geographicum, 9 fascículos (Leiden, 1970-1984), prefacio fasc. 1, 5-6 y nota 5).

El valor de la obra geográfica de al-‘Uḏrī, la única conocida aunque únicamente sea parcialmente, estriba en sus distintas aportaciones. Para empezar una versión muy antigua de parte de la obra de al-Rāzī, sin las interpolaciones posteriores. Una indiscutible aportación personal, no solamente como testigo directo de uno de los momentos más cruciales de al-Andalus, sino también en temas relativos a la toponimia, la explotación agraria y la economía, especialmente de la zona donde nació y vivió al-‘Uḏrī. A lo que hay que añadir una vertiente histórica importante que, en algunos aspectos, representa una muestra más de las mutuas influencias entre la historiografía latino-cristiana y la árabe-musulmana en la época del califato. Esta componente histórica de su obra geográfica resulta de gran interés, puesto que a menudo ofrece noticias, que van desde las rebeliones internas a las incursiones normandas, que no aparecen en otras fuentes.

Obras

Fue autor de una serie de obras, de las que únicamente se tienen referencias, entre ellas una obra teológica-jurídica, el Kitāb fī aclām al-nubuwwa, cuyo título nos proporciona Yāqūt y otra geográfica, la única conservada aunque sea solamente en parte. Esta obra ha recibido distintos títulos sin que se tenga la certeza de que se trate de la misma obra. Según Yāqūt se titularía Niẓām al-marŷān fī al-masālik wa-l-mamālik, y según el manuscrito unicum de Jerusalén editado por al-Ahwānī, Tarṣīc al-ajbār wa-tanwīc al-ātār wa-l-bustān fī garā’ib al-buldān wa-l-masālik ilā ŷāmic al-mamālik. Al-Sajawī opina que se trata de dos obras distintas y que solamente la última se debería a al-‘Uḏrī. Según L. Molina, podrían haber existido dos versiones de la misma obra, lo que justificaría los dos títulos bajo los que se la conoce. Sea como sea, como se ha visto, únicamente se han conservado una serie de fragmentos, que según su editor corresponderían aproximadamente a un diez por ciento del texto, además de referencias y citas en obras posteriores.

Bibliografía

Yāqūt, Mucŷam al-buldān, Leipzig, 1866, II, pág. 582; y IV, págs. 517-518 [reimpr. facs. de F. Sezgin de la ed. de Leipzig, 1870, en la colección Islamic Geography, 219 (Frankfurt, 1994), I, págs.750, 784; y II, pág. 832]

Ibn Baškuwāl, Kitāb al-Ṣila fī ta’rīj culamā’ al-Andalus, Biblioteca Arabico-Hispana II, (Madrid, 1883), págs. 60-70, n.º 139

al-Ḍabbī, Bugyat al-multamis. Biblioteca Arabico-Hispana III, (Madrid, 1885), n.º 446, págs. 182-184

E. Lévi-Provençal, La Péninsule Ibérique au Moyen-Âge, Leiden, 1938

H. Mu’nis, “al-Ŷugrafiyya wa-l-ŷugrafiyyūn fī ’l-Andalus”, en Revista del Instituto de Estudios Islámicos (Madrid), vii-viii (1959-1960), págs. 277-292 (árabe), resumidas en págs. 220-221 (español)

I. Kratchkovsky, “Les Géographes arabes des XIe et XIIe siècles en Occident”, en Annales de l’Institut d’Études Orientales (Alger), xviii-xix (1960-1961), págs. 13-14

L. Seco de Lucena, “Toponimia árabe de la vega y los montes de Granada”, en Al-Andalus, 29 (1964), págs. 311-327

al-Aḥwānī, cAbd al-cAzīz, “Aḥmad ibn cUmar ibn Anas al-cUdrí, fragmentos geográfico-históricos de al-Masālik ilā ŷamīc al-Mamālik” (Nuṣūṣ can al-Andalus min Kitāb Tarṣīc al-ajbār), Madrid, Instituto de Estudios Islámicos, 1965

L. Seco de Lucena, “Acerca de las campañas militares de Almanzor”, en Miscelánea de Estudios árabes y hebraicos, XIV-XV (1965-1966), págs. 7-29

J. Vernet Ginés, “Un texto nuevo e importante para la historia de la España musulmana hasta el siglo XI”, en Revista del instituto de Estudios Islámicos, 13 (1965-1966), págs. 17-24

L. Seco de Lucena, “Noticias sobre Almería islámica”, en Al-Andalus, 31 (1966), págs. 329-337

F. de la Granja, “La marca superior en la obra de al-cUdrí”, en Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón, Sección de Zaragoza, 8 (1967), págs. 4-99

J. M. Ruiz Asencio, “Campañas de Almanzor contra el Reino de León (981-986)”, en Anuario de Estudios Medievales, V (1968), págs. 31-64

M. Sánchez Martínez, “Rāzī, fuente de al-‘Uḏrī para la España pre-islámica”, en Cuadernos de Historia del Islam, 3 (1971), págs. 7-49

E. de Santiago, “al-Rāzī, fuente de al-‘Uḏrī. Dos precisiones historiográficas”, en Miscelánea de Estudios árabes y hebraicos, XX/1 (1971), págs. 103-108

E. Molina López, “La Cora de Tudmīr según al-‘Uḏrī (siglo XI). Aportaciones al estudio geográfico y descriptivo del SE peninsular”, en Cuadernos Historia del Islam, 4. Serie Monográfica, 3 (1972), págs. 7-113

F. Pons Boigues, Ensayo bio-bibliográfico sobre los historiadores y geógrafos arábigo-españoles, Madrid, Tipografía de San Francisco de Sales, 1898, págs. 158-159, n.º 120 (reed., Ámsterdam, Philo Press, 1972)

M. Sánchez Martínez, “La Cora de Ilbīra (Granada y Almería) en los siglos X y XI según al-‘Uḏrī (1003-1085)”, en Cuadernos de Historia del Islam, 7 (1975-1976), págs. 5-82

W. Hoenerbach, “Observaciones al estudio La Cora de Ilbira (Granada y Almería) en los siglos X y XI según al- ‘Uḏrī (1003-1085)”, en Cuadernos de Historia del Islam (Granada), 8 (1977), págs. 125-137

E. Gálvez, “De nuevo sobre Ṭalyāṭa (El desembarco de los normandos en Sevilla”, en el Kitāb al-Masālik ilà ŷamīc al-mamālik de Aḥmad ibn cUmar ibn Anas al-‘Uḏrī)”, en Actas I Congreso de Historia de Andalucía. Diciembre 1976 (Córdoba, 1978), I, págs. 15-20

E. Gálvez, “Chronographia hispalense”, en Historia, Instituciones, documentos, 9 (1982), págs. 113-134

L. Molina, “Las dos versiones de la Geografía de al- ‘Uḏrī”, en Al-Qanṭara, III (1982), págs. 249-260

R. Valencia Rodríguez, “La cora de Sevilla en el Tarsī‘ al-ajbār de Ahmad ibn cUmar al-cUḏrī”, en Andalucía Islámica. Textos y Estudios (1986), págs. 107-143

F. Roldán Castro, “Los Mayus: a propósito de un texto atribuido a al-Udri”, en Philologia Hispalensis, 2 (1987), págs. 153-158

F. Roldán Castro y R. Valencia Rodríguez, “El género al-masālik wa-l-mamālik. Su realización en los textos de al-cUḏrī y al-Qazwīnī sobre el occidente de al-Andalus”, en Philologia Hispalensis, 3 (1988), págs. 7-25

A. Carmona González, “Las vías murcianas de comunicación en época árabe”, en A. González Blanco (coord.), Los Caminos de la Región de Murcia. Función histórica y rentabilidad socioeconómica, Murcia, Consejería de Política Territorial y Obras Públicas, 1989, págs. 151-166

L. Molina, “Historiografía”, en Los Reinos de Taifas. Historia de España de Menéndez Pidal, VIII (1994), págs. 13-15

L. Molina, “Al-cUdhrī”, en Encyclopédie de l’Islam, X (177-177a), Leiden, Brill, 2002, págs. 837-838

R. Marín Guzmán, “Las fuentes árabes para la reconstrucción de la historia social de la España musulmana. Estudio y clasificación”, en Estudios de Asia y África, n.º 125 (2004, 1), págs. 513-572

Autor/es

  • Mercè Comes Maymo

 


ENSALADA DE PATATAS GLORIA

 

ENSALADA DE PATATAS GLORIA


Ingredientes

2 patatas

3 huevos durios1/2 taza de alioli casero

20 aceitunas verdes sin hueso

¼ de taza de granos de maíz enlatados

½ cebolla

1 tomate

1 pimiento rojo asado o 2 pimiento del piquillo

Sal

Pimienta negra recién molida

 

Elaboración

E una olla con agua y sal, hervimos las dos patatas durante 30 minutos o hasta que estén completamente cocidas, luego sacamos y escurrimos y pasamos por agua fría.

Pelamos las patatas y las cortamos en dados de 1,5 centímetros de grosor, y las colocamos en un bol grande.

Picamos finamente la cebolla, el tomate picado en daditos, y los 2 huevos duros picados, y todos estos ingredientes los agregamos al bol con las patatas.

Añadimos los granos de maíz, y las aceitunas verdes sin hueso, removemos suavemente y añadimos el alioli casero, la sal y la pimienta negra recién molida, mezclamos todos los ingredientes muy bien con movimientos envolventes para que todos se impregne del alioli caserío.

Cubrimos el bol con papel film y metemos en el frigorífico duarte 2 horas aproximadamente.

Sacamos el bol del frigorífico pasado las 2 horas y servimos en platos pequeños, adornando cada plato con tiras de pimiento asado o del piquillo, huevos duros en rodajas finas y perejil (opcional)-

¡Buen provecho!

sábado, 21 de febrero de 2026

BACALAO EN SALSA CREMOSA DE PIMENTÓN

 

BACALAO EN SALSA CREMOSA DE PIMENTÓN

Ingredientes

60 ml de aceite de oliva virgen extra

4 filetes de bacalao (lomo preferiblemente) de unos 200 gr cada uno

60 gr de harina

½ cucharadita de levadura en polvo

1 cebolla pequeña, finamente picada

4 dientes de ajos gruesamente picados

1 cucharada de harina

2 cucharadita de pimentón dulce ahumado

1 cucharadita de orégano seco

¼ de cucharadita de chile en polvo o cayena (según gusto)

180 ml de leche semi desnatada

180m gr de caldo de verdura

2 cucharadas de jugo de limón recién exprimido

Sal

Pimienta negra recién molida

Perejil picado para decorar (opcional)

 

Elaboración

En una sartén grande calentamos a fuego medio el aceite de oliva.

Secamos los lomos o filetes de bacalao en papel absorbente de cocina, secándolos completamente, luego los sazonamos con sal y pimienta negra recién molida por ambos lados.

En plato hondo o un recipiente poco profundo, añadimos 60 gr de harina junto con la levadura en polvo y mezclamos, luego cubrimos cada filete o lomo de bacalao con la mezcla de harina por ambos lados.

Añadimos los filetes de bacalao a la sartén con el aceite caliente, todos en una sola capa, y lo freímos por ambos lados durante 3-4 minutos, o hasta que estén dorados y bien cocidos, sacamos de la sartén y reservamos.

Usando la misma sartén con el mismo fuego, agregamos la cebolla, el ajo ambos picados, mezclamos continuamente, después de unos 3 minutos y cuando las cebolla estén ligeramente traslucidas, agregamos una cucharada de harina y continuamos mezclando, después de 2 minutos, agregamos el pimentón dulce ahumado, el oréganos seco, y el chile o cayena en polvo, mezclamos rápidamente, luego agregamos la leche, removemos bien y a continuación agregamos el caldo de verduras, mezclamos todo muy bien para que se integren bien todos los ingredientes, hasta obtener una salsa ligeramente cremosa.

Después de unos 5 minutos y haya terminado con una salsa ligeramente cremosa, salpimentamos al gusto y mezclamos, luego agregamos los filetes o lomos de bacalao nuevamente a la sartén, todos en una sola capa, y vertimos salsa en cada filete y dejamos cocer a fuego lento de 1 a 2 minutos.

Traslados los filetes a platos para servir y cubrimos con la salsa sobre los filetes o lomos de bacalao, exprimimos sobre ellos un poco de jugo de limón sobre el pescado y adornamos con perejil `picado (opcional).

¡Buen provecho!

 

COLIFLOR A LA IMPORTANCIA

 

COLIFLOR A LA IMPORTANCIA

Ingredientes

1 coliflor de unos 450 gr.

60 gr de harina

1 huevo grande

90 ml de aceite de oliva virgen extra

1 cebolla pequeña picada finamente

3 dientes de ajo picados gruesamente

1 cucharada de harina

120 ml de vino blanco

½ cucharadita de pimentón dulce

360 ml de caldo de verduras

Sal

Pimienta negra recién molida

Perejil picado para decorar (opcional)

 

Elaboración

Llenamos una olla hasta la mitad con agua, sazonamos generosamente con sal y calentamos a fuego alto.

Retiramos las hojas exteriores de la coliflor, luego la cortamos en 4 trozos de tamaño uniforme y retiramos los floretes, a mano o con un cuchillo, asegurándonos de cortar los mas grandes en pequeños para que todos sean similares en tamaño, luego agregamos los floretes en un colador y enjuagamos con agua bajo el grifo.

Una vez que el agua este hirviendo, agregamos los floretes de coliflor al agua, y dejamos hervir durante 4-6 minutos o hasta que .estén al dente. Una vez cocidos escurrimos en un colador y enjuagamos con agua fría, sacudiendo el exceso de agua.

En un bol, añadimos 1/2aza de harina, rompemos el huevo en un bol aparte, sazonamos con sal y pimienta negra recién molida y batimos todo junto, luego cubrimos cada florete, primero con la harina y luego con el huevo batido.

En una sartén grande a fuego medio, calentamos el aceite de oliva virgen extra.

después de un par de minutos, agregamos los floretes de coliflor, solo en una capa, y freímos durante 6-8 minutos o hasta que estén dorados por todos lados, retiramos de la sartén y dejamos a un lado.

Usando la misma sartén con el mismo fuego, agregamos la cebolla picada y el ajo, mezclamos continuamente, después de unos 3 minutos y si las cebolla están ligeramente traslucidas, agregamos la cucharada de harían y continuamos mezclando durante 2 minutos, luego agregamos el vino blanco  y el pimentón dulce y mezclamos continuamente, después de 3 minutos y tengamos una textura pastosa y el alcohol se haya evaporado, agregamos el caldo de verduras, mezclamos suavemente durante un par de minutos para que todos los ingredientes estén bien integrados.

Después de unos 5 minutos y tengamos una salsa ligeramente cremosa, salpimentamos al gusto y mezclamos, añadimos los floretes de coliflor nuevamente a la sartén, una vez más en una sola capa, y agitamos suavemente la sartén para que los floretes de coliflor estén cubiertos de salsa, cocinamos a fuego lento durante 1-2 minutos o hasta que los floretes de coliflor estén calientes.

Volcamos la mezcla a un plato grande para servir y espolvoreamos con perejil picado (opcional).

¡Buen provecho!

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

ZUHAYR AL-'AMIRI

 

ZUHAYR AL-'AMIRÍ

Zuhayr al-‘Āmirī. ?, f. s. X – Alquería de Alfunt (Granada), 4.VIII.1038. Rey de la taifa de Almería-Murcia (1028-1038).

Rey de Taifa

Biografía

Esclavo al servicio del califato de Córdoba, de origen eslavo, posiblemente de la zona de Europa oriental. Zuhayr fue castrado en su infancia y adiestrado para servir en diversas funciones, y la desintegración del estado omeya le ofreció la posibilidad de aprovechar el poder del que gozaba en provecho propio, en buena medida gracias al apoyo de sus compañeros de partido, los ṣaqāliba.

Las primeras apariciones de Zuhayr en las fuentes van ligadas a las del eslavo Jayrān, del que posiblemente fuera hermano; con él batalló a favor del califa omeya Hišān II al-Mu’ayyad, que aparece en las monedas almerienses de 1013/1014, aunque posiblemente había sido asesinado ya cuando dicha moneda fue acuñada. La fuerte relación entre Jayrān y Zuhayr se puede comprobar en que el segundo sucedió al primero en el gobierno de Murcia cuando éste acudió a tomar posesión de Almería, en 1014.

La intervención de Jayrān, al que secundaba Zuhayr, tuvo como efecto indeseado la instauración de ‘Alī b. Ḥammūd en el califato, contra lo que resistieron los ṣaqāliba, encabezados por Muŷāhid de Denia y por Jayrān, que apoyaron a miembros del clan omeya o a descendientes de Ibn Abī ‘Āmir, aunque, en la mayor parte de los casos, éstos no pasaron de marionetas en manos de sus ambiciosos protectores. El primero en esta serie fue al-Murtaḍà (1018), al que siguió un nieto de Almanzor, Muḥammad al-Mu‘taṣim (1022). El califa Ḥammūdí al-Qāsim intentó atraerse a algunos ṣaqāliba, y en especial a Jayrān y a Zuhayr; sin embargo, tuvo poca fortuna en este empeño, y fue pronto preterido por los propios beréberes de su partido a favor de su sobrino Yaḥyà, por lo que Zuhayr se apartó de la política cordobesa durante un tiempo, aunque Jayrān aún mantuvo sus intervenciones hasta el año 1026. No obstante, desde este momento se encuentra Zuhayr vinculado a los beréberes, con los que colaboró en numerosas ocasiones contra los reyezuelos andalusíes.

Cuando en 1028 el propio Jayrān muere, Zuhayr le sucede al frente de la taifa de Almería, tras vencer la oposición de Musallam de Orihuela. Además del esplendor comercial y de la riqueza de esta región, la propia ciudad había sido mejorada con un gran programa de obras públicas por su antecesor, que incluyó la construcción de las murallas, que otorgaban una gran fuerza defensiva a la ciudad; en época de Zuhayr prosiguió esta actividad con la construcción de la mezquita aljama de Almería, muy ponderada por las fuentes árabes.

En el mismo año 1028 tuvo que acudir a Murcia, donde los co-gobernadores a los que había designado mantenían una fuerte pugna, que llevó a uno de ellos, Ibn al-Jaṭṭāb, a acudir a Muŷāhid de Denia buscando ayuda para expulsar a Ibn Ṭāhir, ofreciéndole su lealtad a cambio. Para evitar que Murcia saliera de su ámbito de influencia encarceló a Ibn al-Jaṭṭāb en Almería, quedando Ibn Ṭāhir como único gobernador de la región.

Los dominios abarcados por su reino incluían Játiva —con Alcira—, Murcia y el Levante hasta la zona de Alicante y Lorca, después de cederle al rey de Valencia ‘Abd al-‘Azīz la ciudad de Játiva, Almería, Jaén y Baeza, una extensión enorme que aun trató de aumentar, llevando su ambición hasta crear la primera taifa expansiva de al-Andalus.

En el año 1035 Zuhayr apoyó al pretendiente Ḥammūdí Idrīs, en alianza con la taifa de Granada, que fue una de las constantes de la actuación de Zuhayr durante su gobierno en Almería; aunque tras algunos éxitos militares contra la taifa de Sevilla, la muerte de Idrīs volvió a dejar al partido beréber sin califa.

Zuhayr llegó a ocupar Córdoba (1035-1036), aliado con el partido beréber, en contra de la taifa de Sevilla, que reclamaba lealtad a los demás reyes para el falso Hišām II, al que al parecer el propio Zuhayr había tratado y expulsado de su reino. Esta ocupación se mantuvo hasta que la alianza con Bādīs b. Ḥabūs, rey de la taifa de Granada, se comenzó a resquebrajar para romperse posteriormente, según las crónicas andalusíes debido al exceso de ambición de Zuhayr, que intentó monopolizar el poder en su favor, reduciendo a su aliado al papel de comparsa, y a la alianza que sostenía con un enemigo de Bādīs, Muḥammad b. ‘Abd Allāh al-Birzālī. Esto desencadenó un choque en el que Zuhayr fue traicionado (4 de agosto de 1038) por parte de sus tropas, tanto esclavos negros como soldados norteafricanos, y cayó muerto a manos de sus propias tropas, antes de que el resto huyera en desbandada. Fueron despedazados por los granadinos, que apresaron a buena parte de los hombres de confianza de Zuhayr, entre los que se encontraba el Kātib Aḥmad b. ‘Abbās; la mayor parte de ellos, incluido este erudito —por el que intercedieron algunos personajes destacados de al-Andalus—, fueron ejecutados.

Los almerienses declararon sucesor de Zuhayr al rey de Valencia, ‘Abd al-‘Azīz, que ejercía un patronazgo sobre los ṣaqāliba en virtud de su condición de descendiente de Almanzor, el protector de todos ellos. ‘Abd al-‘Azīz dominó la misma durante un corto tiempo.

La trayectoria de Zuhayr muestra la grandeza y la miseria de los reyes eslavos de al-Andalus del siglo XI, pues si bien logró alcanzar un enorme poder y mantuvo en jaque tanto a las taifas árabes como a las beréberes, no pudo consolidar su posición. Y ello por carecer de una base social para sostenerse, extraño tanto a la población andalusí como a la norteafricana, por lo que en el campo de batalla sólo podía contar con mercenarios de dudosa fidelidad.

Fuentes

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Ibn al-Jaṭīb, Kitāb a‘māl al-a‘lām, m. s. XIV (ed. de E. Lévi-Provençal, Beirut, 1956, pág. 216)

Ibn al-Jaṭīb, Al-iḥāṭa fī ajbār Garnāṭa, m. s. XIV (ed. de ‘Inān, vol. I, El Cairo, 1973-1977, págs. 518-519)

Ibn ‘Iḏārī, Al-Bayān al-mugrib fī ajbār al-Andalus wa-l-Magrib, f. s. XIV (ed. de E. Lévi-Provençal, vol. III, Paris, P. Geuthner, 1930, págs. 169-171; trad. de F. Maíllo Salgado, La caída del califato de Córdoba y los reyes de taifas, Salamanca, Universidad, Estudios Árabes e Islámicos, 1993, págs. 146-148, y Crónica anónima de los reyes de taifas, Madrid, Akal, 1991, págs. 23-25)

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Bibliografía

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Autor/es

  • José Ramírez del Río