lunes, 7 de mayo de 2012

Historia de los judíos en al-Ándalus. Los sabios de Sefarad






Filósofos, científicos y literatos, hasta el siglo XIII, son araboparlantes y en consecuencia escriben en el árabe culto de su entorno
Los sabios judíos de al-Ándalus
Ibn Shaprut
El polímata Hasdai Ibn Shaprut (hacia 910-970) fue el médico de la corte de Abderrahmán III y al-Hakam II. Esta eminente personalidad judía alcanzó una posición de relevancia política que ningón otro judío había logrado hasta entonces en España y es el primer personaje hispanohebreo cuya vida y obra conocemos con detalle. Pertenecía a una importante familia judía oriunda de Jaén y fue su padre Itzhak Ben Ezrá Ben Shaprut, un hombre al parecer muy rico y piadoso, quien decidió trasladarse a Córdoba, la capitalde al-Ándalus, y establecerse allí. Recibió Hasdai una esmerada educación judía y musulmana y puso además su empeño en estudiar medicina, sobresaliendo notablemente en esta ciencia. También mostró un gran interés por los estudios lingüísticos y asimismo dedicó su tiempo al aprendizaje de las lenguas árabe y latina. Aunque parece que su principal cargo fue ser médico del califa cordobés, desempeñó tambin otras importantes funciones. Su conocimiento de las lenguas le permitió realizar en ocasiones misiones diplomáticas de éxito para la corte de Córdoba, de modo que también se dejó sentir su influencia en la política exterior del califato.
En el terreno de la medicina colaboró con el grupo que tradujo al árabe el original griego de la Materia médica de Dioscórides Pedáneo de Cilicia (40-90) —el primer tratado serio y libre de supersticiones sobre botanica y farmacología—, y que recopiló en dicha obra todo el saber farmacológico de su tiempo. Este importante texto fue uno de los regalos que el emperador de Bizancio, Constantino Porfirogenetos, hizo al califa Abderrahmán III con motivo de las relaciones diplomáticas existentes entre los dos países.
Con el fin de llevar a cabo la versión de la obra al árabe el califa pidió al emperador que le proporcionara un experto en lengua griega para que tradujera el original griego al latín. El monje Nicolás fue enviado a Córdoba para realizar tal misión y Hasdai colaboró con él, pues debido a sus conocimientos de la lengua latina y de la ciencia médica su intervención fue de gran importancia para que la mencionada versión árabe se llevara a cabo. Respecto al talento diplomático de Hasdai y sus logros en este campo destacaremos su intervención en las negociaciones con la reina Toda de Navarra, que acudió a Córdoba en el año 958 con su nieto Sancho I el Craso, rey de León (956-958/960-966), que buscaba el apoyo de Abderrahmán para recuperar su reino y los servicios médicos de Hasdai para curarse de su hidropesía. La actuación de Hasdai en este caso, como médico y diplomático, dio lugar a una beneficiosa alianza cuya realización se atribuyó a su habilidad y talento. Véase David Gonzalo Maeso: Un jaenés, ministro de dos califas (Hasday ibn Shaprut) , Boletín del Instituto de Estudios Jiennenses, Jaén, 1956.
«Mayor interés despertó esa floreciente cultura árabe entre los embajadores transpirenaicos que traían misiones diplomáticas ante los califas cordobeses. Instalados en la capital del califato, pronto vieron la superioridad científica, filosófica y cultural del Islam sobre los reinos cristianos europeos y sintieron enseguida la avidez de llevarse cuanto podían de libros, de saberes y aún de intelectuales y científicos en persona. Es el caso de los embajadores recibidos por 'Abd al-Rahmán (912-961) y su amigo íntimo, eminente científico, el judío Hasday ibn Shaprut (h.910-970), que tanto le ayudó en misiones diplomáticas, a través de las cuales la ciencia árabe penetró en Europa. Tales fueron las que recibió del emperador germánico Otón (912-973) y del rey franco Hugo Capeto (938-996)» (Joaquín Lomba Fuentes: La raíz semítica de lo europeo . O. cit., pág. 39).
«Los dos grandes logros que hicieron célebres a Hasday en el campo de la medicina fueron su traducción del Dioscórides y la invención de un prodigioso fármaco que venía a ser como una especie de penicilina de su tiempo. (...) El otro logro de Hasday en el campo de la medicina fue la invención de un fármaco "triaca" (theriaca), llamado en árabe furuq, de extraordinarias propiedades curativas En el siglo I antes de la era cristiana, el rey Mitridates Eupator descubrió el remedio curativo theriaca. Más tarde, el médico de nerón , Andrómaco de Creta, había perfeccionado el fármaco, creando una droga de 61 elementos. Al andar el tiempo, la fórmula se perdió y constituyó el objeto de la búsqueda de muchos médicos. Hasday logró dar de nuevo con la fórmula.» (Carlos del Valle Rodríguez: La Escuela Hebrea de Córdoba. Los orígenes de la escuela filológica hebrea de Córdoba, Editora Nacional, Madrid, 1981, págs. 60, 63 y 64).
Hasdai fue considerado como nasi (príncipe) de las comunidades judías de al-Ándalus. Entre sus protegidos se encuentran, por ejemplo, los dos primeros poetas hispanohebreos, Dunash ben Labrat y Menahem ben Saruq, pioneros también de los estudios gramaticales. Véase Angel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borrás: Gramáticos hebreos de al-Ándalus (siglos X-XII), Ediciones El Almendro, Córdoba, 1988; Angeles Navarro Peiró: Literatura hispanohebrea (siglos X-XIII), Ediciones El Almendro, Córdoba, 1988.
Ibn Gabirol
Salomón Ibn Gabirol (1022-1053/1070), latinizado Avicenbrón o Abencebrol, fue un renombrado poeta y filósofo judío andalusí nacido en la ciudad de Málaga, que durante años estuvo al servicio de Samuel Ibn Nagrila (993-1055), visir (ministro) de los soberanos bereberes ziríes de Granada Habús Ibn Maksán (1025-1038) y Badís Ibn Habús (1038-1077). Neoplatónico, mantuvo fuertes controversias con los sectores opuestos al pensamiento filosófico. Su trabajo poético más destacado es «Corona Real» (en hebreo Kéter Maljút). Allí afirma su profunda convicción monoteísta, tan cara a judíos y musulmanes:
«Eres Uno, el principio de toda enumeración,
y la base de todo edificio.
Eres uno, y, por el misterio de tu Unidad,
la razón de los sabios queda estupefacta,
porque de ello no conocen nada...
En efecto, no se concibe en Tí
ni multiplicación ni modificación...
Eres Uno. Tu sublimidad y tu trascendencia
no pueden disminuir ni descender.
¿Podría existir el Uno que decae?».
Su obra por excelencia, escrita en árabe, es Yanbu al-hayat «La fuente de la vida» (en hebreo Mekor jáim), traducida al latín con el título de Fons vitae por el clérigo español Domingo Gundisalvo en 1150, influenció en los cabalistas e inspiró al filósofo holandés descendiente de judíos andalusíes, Baruj Spinoza (1632-1677).
Véase Shlomó Ibn Gabirol: La Fuente de la Vida. Corona Real, Editorial S. Sigal, Buenos Aires, 1961; J. Schlanger: La philosophie de Salomon ibn Gabirol. Etude d’un néoplatonisme , Brill, Leiden, 1968; Salomón Ibn Gabirol: Selección de perlas, mibhar hap nimin (Máximas morales , sentencias e historietas) , Versión española, con introducción y notas por David Gonzalo Maeso, Ameller, Barcelona, 1977; Ibn Gabirol: La corrección de los caracteres. Introducción, traducción y notas de Joaquín Lomba Fuentes, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1990; María José Cano: Ibn Gabirol: poesía religiosa, Ed. Universidad de Granada, Granada, 1992; José María Millás Vallicrosa: Selomoh Ibn Gabirol. Como poeta y filósofo. Ed. Universidad de Granada, Granada, 1993.
Bar Hiyya
Abraham Bar Hiyya Savasorda ha-bargeloní "el Barcelonés" (1065-1136) fue un filósofo y matemático sefaradí, uno de los primeros expositores del álgebra árabe en Occidente. Sus obras principales han sido traducidas al castellano y otros idiomas: Abraham Bar Hiyya: Llibre revelador, Meguil.lat hamegal.lè, Segons l'edició del text revisat i prologat pel Dr. Juli Guttmann/Abraam bar Hiia; Versió de l'hebreu per J. Millàs i Vallicrosa, Alpha, Barcelona, 1929; Abraham Bar Hiyya: Llibre de geometria, Hibbur hameixihà uehatixbòret, Segons el text editat i prologat pel Dr. Miquel Gutmann/Abraam bar Hiia; Versió de l'hebreu per J. Millàs i Vallicrosa, Alpha, Barcelona, 1931; Abraham Bar Hiyya: La obra enciclopédica Yesode hatebuná u migdal ha-emuná de Rabí Abraham bar Hiyya Ha-bargeloní /Edición cristica con traducción, prólogo y notas por José Mª Millás Vallicrosa, Instituto Arias Montano (CSIC), Madrid/Barcelona, 1952; Abraham Bar Hiyya: La obra Forma de la tierra de Rabí Abraham bar Hiyya Ha-bargeloní / Traducción del hebreo, con prólogo y notas por José Mª Millás Vallicrosa, Instituto Arias Montano (CSIC), Madrid/Barcelona, 1956; Abraham Bar Hiyya: La obra Séfer Hesbón mahlekot ha-kokabim (Libro del cálculo del movimientode los astros) del Rabí Abraham bar Hiyya Ha-bargeloní / Edición crítica, con traducción, introducción y notas por José Mª Millás Vallicrosa, Instituto Arias Montano (CSIC), Madrid/Barcelona, 1959.
Yehudá ha-Leví
El apologista hebraico-andalusí Yehudá ha-Leví (1075-1141) escribió el Libro de la prueba y de la demostración en defensa de la religión menospreciada, más conocido con el título de «El Cuzarí». Los argumentos de esta obra apologética partían del hecho histórico de la conversión al judaísmo del Jan de los jazares turcos (instalados en las estepas de Rusiameridional) en el siglo VII. Conviene subrayar que una obra como «El Cuzarí» jamás habría visto la luz si no hubieran servido de ejemplo otros tratados polémicos surgidos en el seno de la religión musulmana (cfr. El Cuzarí, Editorial S. Sigal, Buenos Aires, 1961; Arthur Koestler: El imperio kazaro y su herencia, Aymá, Barcelona, 1980).
Abraham Ibn Ezrá
Tras la colosal figura de Abraham Bar Hiyya, tan importante para la educación de Europa, hay que citar otra de igual relieve, la del tudelano Abraham Ibn Ezrá (1089-1164).
De él dice el hebraísta sefaradí David Romano: «Es el más influyente de los científicos judíos que vivieron en la Alta Edad Media cristiana y lo es en su doble faceta de creador — realmente es el único de su época— y trasmisor, no sólo a los intelectuales judíos, sino también a los cristianos. Fue autor prolífico en muy variados campos. Gramático, teólogo, exegeta bíblico (...) Asimismo se ocupó mucho y bien de temas científicos: cultivó sobre todo el campo matemático, en especial el astronómico y su aplicación astrológica; en cambio, nada sabemos de que se interesara por cuestiones médicas» (David Romano: La ciencia hispanojudía, Mapfre, Madrid, 1992, págs. 104-105).
Véase Abraham Ibn Ezra: El libro de los fundamentos de las tablas astronómicas de Rabí Abraham ibn Ezra / Edición crítica, con introducción y notas por José Mª Millás Vallicrosa, Instituto Arias Montano (CSIC), Madrid/Barcelona, 1947; Abraham Ibn Ezra: Séfer Sahot de Abraham ibn Ezra / Edición crítica y versión castellana/Carlosd del Valle Rodríguez, Universidad Pontificia, Salamanca, 1977.
Yehudá al-Harizí
En el siglo XII el escritor Yehudá al-Harizí (h. 1170-1235), nacido cerca de Barcelona, de una familia oriunda probablemente de Granada, vivió, sobre todo, en Toledo, Cataluña y Sur de Francia. Adoptó en la literatura judeoandalusí las reglas y las imagenes de la poesía islámica, y fue autor de una colección de Maqamat(6)
titulada «Tahkemoni».
«Su labor traductora del árabe al hebreo se centra, por ejemplo, en "Los dichos de los filósofos", de Hunayn ibn Ishaq, en una carta atribuida a Aristóteles , en varios tratados de filosofía y medicina, en el "Libro sobre el alma " del Pseudo Galeno, y, sobre todo, en la "Guía de los perplejos" de Maimónides» (Joaquín Lomba Fuentes: La raíz semítica de lo europeo. O. cit., pág. 59).
6-Las Maqamat (composiciones de un genero literario caracterizado por su temática ejemplarizante y humorística) fue un estilo revolucionario desarrollado por la literatura islámica cuyo principal exponente fue Abu Muhammad al-Qasim Ibn Alí al-Harirí (1054-1122), perteneciente a la denominada "Escuela de Bagdad".
Moisés Ibn Ezrá
El granadino Moisés Ibn Ezrá (1060-1139) escribió el más importante tratado de teoria poética judía en árabe, llamado Kitab al-muhadarah ua al-mudhakarah. Véase Alejandro Díez-Macho: Moshé ibn Ezra como poeta y preceptista, Instituto Arias Montano, Madrid, 1953; Angeles Navarro Peiró: El tiempo y la muerte . Las elegías de Moseh ibn Ezra, Ed. Universidad de Granada, Granada, 1994; Paul B. Fenton: Philosophie et exégese dans le jardin de la métaphore de Moïse Ibn Ezra, philosophe et poète andalou du XIIe Siècle, Leiden, 1996).
Ibn Paquda
Siempre en al-Ándalus, el filósofo y moralista judío zaragozano Bahya Ibn Paquda (segunda mitad del siglo XI), influenciado por las corrientes gnósticas islámicas y neoplatónicas, escribió en árabe la «Doctrina de los deberes de los corazones» (al-Hidaya ila fara’id al-qulub), (Editorial S. Sigal, Buenos Aires, 1958) una de las obras maestras de la literatura ascética.
Conviene resaltar que algunas de estas obras se han conservado hasta hoy gracias a su traducción en hebreo (habiéndose perdido la traducción árabe, o la traducción latina a partir del hebreo).
Dice Ibn Paquda:
«Te he buscado, Dios mío, a media noche
en el fondo de mi alma entre tinieblas;
te he recordado en los atardeceres
y brilló para mí la gloria de tu nombre
como la luz del sol esplendorosa».
Maimónides, pensador judío en lengua árabe
El Rabí Moshé Ben Maimón, en árabe Abu Imran Musa Ibn Maimún Ibn Abdallah al-Qurtubí, el Maimónides de los latinos, que recibió el apodo de RaM-BaM (ram-bam), nació en la ciudad hispanomusulmana de Córdoba el 30 de marzo de 1135 y falleció en Fustat, el viejo Cairo, Egipto, el 13 de diciembre de 1204.
Eminente médico, jurista y filósofo, en 1160 emigró a Fez, en Marruecos, para beneficiarse de las enseñanzas del sabio Yehudá Ibn Sason. Luego de un viaje por Palestina (1165), se radicó definitivamente en Fustat. Allí muy pronto se hizo célebre practicando la medicina de tal manera que se convirtió en médico personal del último califa fatimí al-Adid (g. entre 1160-1171) y de su sucesor, el sultán Salahuddín al-Ayubí (1137-1193), el Saladino de los cruzados.
Hacia 1173, su hermano menor David, próspero comerciante de piedras preciosas, murió ahogado cuando el navío musulmán que lo transportaba se hundió en el Océano Indico. Por esa época, Maimónides se casó por segunda vez —su primera esposa había fallecido joven, tiempo atrás en al-Ándalus— con la hermana de Abu-l-Ma'ali Ben Hibbat Allah, un judío que era escriba de la corte de Saladino.
Maimónides es el máximo pensador judío de la Edad Media y el polígrafo por excelencia del Judaísmo. Sus obras, todas escritas en árabe, abarcan las disciplinas más importantes y fueron redactadas en su mayoría durante su residencia en Egipto.
Sobre astronomía escribió el «Tratado sobre el calendario (judío)» (1158), las «Reglas de la consagración de la neomenia» (antes de 1180) y una «Carta a los rabinos de Marsella sobre la astrología » (1194). Sobre filosofía, destacan su «Guía de los descarriados (o de los perplejos vacilantes)» (realizada entre 1185 y 1190), titulada en árabe Dalalat al-ha'iríny llamada en hebreo Moré nevujím. Sus obras médicas principales son «Aforismo médico de Moshé» (1187-1190), «Tratado sobre el asma » (1190), «Sobre el coito» (1191), «Sobre higiene » (1198) y «Explicación de las particularidades (de los accidentes )» (1200). De sus obras rabínicas sobresale la «Segunda Ley » (1180), en hebreo Mishné Torá.
Maimónides es el paradigma de la hermandad judíomusulmana y de la tradición abrahámica monoteísta. Su principal esfuerzo fue conciliar la religión revelada con la razón en base a la vía abierta por la filosofía islámica (falsafa), afirmando que la adquisición de la ciencia es una de las formas más elevadas de la fe.
Influenciado por Razes, al-Farabí, Avicena, Avempace, Avenzoar, y particularmente por su compatriota y vecino, el cordobés Averroes, su pensamiento penetró en los ámbitos escolásticos cristianos e iluminó el camino de San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.
Sus obras fueron vertidas al hebreo por traductores como Samuel Ben Yehudá Ibn Tibbón (1150-1230) y Moshé Ben Samuel Ibn Tibbón (m. 1283), y al latín, algunas por Edward Pococke (1604-1691), el profesor de árabe de Oxford.
Véase Maimónides: Guía de los descarriados, 3 vols., S. Sigal, Buenos Aires, 1955; Meir Orián: Maimónides. Vida, pensamiento y obra, Riopiedras, Barcelona, 1984; David Romano, Miguel Cruz Hernández, Diego Gracia y Juan Vernet: Maimónides y su época, Ministerio de Cultura/Junta de Andalucía/Ayuntamiento de Córdoba, Córdoba, 1986; Maimónides: Guía de los perplejos, 3 vols., Cien del mundo, México, 1993; Maimónides: Guía de perplejos, Trotta, Madrid, 1994; Abraham Joshua Heschel: Maimónides, Muchnik Editores, Barcelona, 1995; Maimónides: Guía de los perplejos, Ramón Llaca y Cía, México, 1996.
Ben Sahl
El sevillano Abu Ishaq Ibrahim Ben Sahl (1212-1251, de origen judío, fue un notable poeta que se convirtió al Islam destacándose en el estudio de las ciencias coránicas, y llegando a ser secretario del gobernador musulmán de Ceuta (cfr. Ben Sahl de Sevilla: Poemas, Hiperión, Madrid, 1984).
Ibn Falaqera
Shem Tov Ibn Yosef Ibn Falaquera o Palquera (1225-1295) fue un filósofo y traductor sefaradí, defensor acérrimo de las obras de Maimónides. Véase Semtob ibn Falaquera: Versos para la sana conducción del cuerpo. Versos para la sana conducción del alma de Sem Tob ibn Falaquera/Traducción, edición crítica y comentario por Mª Encarnación Varela Moreno (Universidad de Granada), Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca, 1986.
Moisés de León
El cabalista sefaradí Moisés de León (1240-1290) residió una buena parte de su vida en Guadalajara y publicó el Séfer ha-zohar ("Libro del Esplendor"), obra considerada por los cabalistas como el auténtico libro sagrado de la Cábala. Escrita en arameo, la obra redactada a modo de comentario de la Torá, desarrolla una exposición doctrinal teosófica que se encuentra a caballo de la cábala profética, propia de la escuela de Gerona y una corriente que se inclina hacia el redescubrimiento de la gnosis originaria.

En Mallorca se dibuja el mundo

Bajo la égida del rey aragonés Pedro IV el Ceremonioso varios judíos mallorquines destacaron en la fabricación de instrumentos de cálculo y también en el dibujo de cartas de navegar y mapasmundi, como Abraham Crescas y su hijo Yehudá Crescas. Padre e hijo confeccionaron varios mapamundis, entre ellos el que se encuentra en la biblioteca Nacional de París, conocido con el nombre de Atlas Catalán de 1375.
Este Atlas marca uno de los hitos más señalados de la cartografia medieval. Se trata de un portulano que consta de seis hojas de pergamino, de las cuales cuatro representan regiones costeras situadas entre Gibraltar y el mar de la China.
«En el reinado de Pedro IV (1336-1387) las casi mil familias instaladas en Mallorca y Menorca poseían un alto nivel cultural. Florecían entre ellos las ciencias, sobre todo lo relacionado con la navegación; muchos hebreos mallorquines destacaron como constructores de instrumentos náuticos, y la cartografía estaba por entero en sus manos. Abraham Crescas, de Palma, y su hijo Yehudá eran célebres por sus mapamundis (le llamaron "el judío de los mapas "); otros cartógrafos fueon Haim Ibn Rish, Gabriel de Valsecha (quien en 1439 diseñó el mapa que debía orientar a Américo Vespucio) y Mecia de Viladestes» (F. Torroba Bernaldo de Quirós: Historia de los sefarditas. O. cit., pág. 179).
Hasdai Crescas
Hasdai Crescas (1340-1410), fue un filósofo hispanojudío, de origen mallorquín, nacido en Barcelona. Fue un defensor de la tradición espiritual judía, y se opuso a Maimónides y otros autores judíos, a los que consideraba excesivamente racionalistas. Muchos de sus argumentos se basaban en las obras de Aristóteles, autor que conocía bien, y empleó argumentos racionales en su defensa de la tradición espiritual frente a cualquier tipo de intelectualismo.
En oposición a Maimónides, Crescas defiende la idea de la existencia de un ser infinito que se encuentra más allá y fuera del mundo (que identifica con Dios), así como la posibilidad de otorgar a Dios atributos positivos como la unidad y la simplicidad. Su obra fundamental es Or Adonai (La luz del Señor), que se
publicó en Ferrara (Italia) en 1596 y tuvo una gran influencia en la tradición de la filosofía judía. Hasai Crescas llevó a cabo la crítica de la fisica aristotélica, influyendo en Pico della Mirandola y en Spinoza.
Abraham Zacuto
El último exponente de la riquísima tradición astronómica andalusí fue el rabí Abraham Zacuto bar Samuel bar Abraham Zacut (1450-1522?), nacido en Salamanca. En la universidad de esa ciudad estudió medicina, astrología y matematicas . Luego de vivir algún tiempo en Zaragoza donde enseñó diversas disciplinas, retornó a su ciudad natal y en la universidad salmantina desempeñó la cátedra de astronomía.
En 1492, debido al edicto de expulsión contra los miembros de su confesión, Abraham Zacuto fue uno de los 120 mil judíos que buscaron refugio en Portugal. Allí, entre 1496 y 1497, asistiría con sus conocimientos astronómicos y náuticos a la preparación de la expedición de Vasco da Gama (1469-1524) —incluso con el suministro de uno de sus astrolabios—, contribuciones que serían exaltadas por Luiz Vaz de Camoes (1524-1580) en sus «Luisíadas» (Canto V).
Sin embargo, debido a las persecuciones ordenadas por Manuel I el Afortunado (rey de Portugal entre 1495-1521) a partir de fines de diciembre de 1496 contra los judíos, Abraham Zacuto se vio obligado a emigrar en forma definitiva de la Península. Con su hijo Samuel se dirigió a Túnez donde fijó residencia. Allí florecía una próspera y docta comunidad judía bajo los auspicios de la dinastía musulmana de los Hafsíes (1228-1534). Algunos años después, cuando la conquista española amenazó aquella costa africana, marchó a Turquía, pasando el final de sus días en Damasco (Siria). Su bisnieto fue el célebre médico llamado «Zacuto lusitano».
Las obras principales de Abraham Zacuto son una obra histórica compuesta entre 1480 y 1510: el Séfer Yuhasin ("Libro de las genealogías o de los linajes"), y dos tratados astronómicos: el Hajibbur Hagadol ("Compilación magna" o "Gran obra"), redactado hacia 1478, y el Almanach perpetuum ("Almanaque perpetuo"), publicado en Leria (Portugal) en 1496. Abraham Zacuto cita elogiosamente en sus trabajos a numerosos autores musulmanes como al médico ar-Razí o Razes (844-926), al astrólogo tunecino Ibn Raÿal, latinizado Abenragel (940-?), a los astrónomos Alfraganus (813-882) y Azarquiel (1029-1087), y a Averroes (1126-1198).
Véase Antonio Barbosa: O Almanach Perpetuum de Abraham Zacuto e as Tábuas nauticas portuguesas, Coimbra, 1929; Francisco Cantera Burgos: El judío salmantino Abraham Zacut. Notas para la historia de la astronomía en la España medieval, Bermejo, Madrid, 1931; José Luis Lacave: El «Séfer Yuhasin» de Abraham Zacut, Facultad de Filosofia y letras, Madrid, 1970; Abraham Zacut: Almanach Perpetuum(en castellano), Imprensa Nacional-Casa de Moeda, Lisboa, 1986.
Cristóbal Colón y el descubrimiento de América
Fuente de controversias entre los especialistas, la contribución de judíos y conversos al descubrimiento de América parece haber sido de suma trascendencia.
Historiadores como Salvador de Madariaga (La Coruña 1886-Locarno 1978), sostienen que los Colombo descendían de judíos mallorquines (xuetas o chuetas) establecidos en Génova en el siglo XV —cfr. Salvador de Madariaga: Vida del Muy Magnífico Señor Don Cristóbal Colón, Sudamericana, Buenos Aires, 1991; Ibrahim Husain Hallar: Descubrimiento de América por los Árabes, Cap. III: «Cristóbal Colón judío», Edición del Autor, Buenos Aires, 1959,—; y que Cristóbal Colón (1451-1506) por tanto, era un converso (cfr. Simon Wiesenthal:
Cuando el almirante llegó a Portugal se casó con Felipa Moniz, cristiana nueva de origen judío. En tierra portuguesa Colón obtiene ayuda de los judíos para su proyecto , así como apoyo científico a través de mapas, tablas de astronomía y los trabajos de Abraham Zacuto (ver aparte).
En Castilla es acogido por el duque de Medinaceli, nieto de una judía. En la corte le ayudaron también Abraham Senior y Ashaq Abravadel, colaboradores de la reina, y en su favor intervinieron los conversos Juan Cabrero, Alfonso de la Caballería y Luis de Santángel. Este último adelantó 70.000 ducados para financiar la empresa .
Entre los tripulantes de las naves figuran un intérprete de hebreo y varios hombres de origen judío. Entre los 120 navegantes del primer viaje no había ningún sacerdote católico.
Es bien conocida la historia de Colón y del marinero morisco Rodrigo de Triana(7); ésta se constituyó en la primera de la larga serie de injusticias que caracterizaron a la colonización de las Américas (cfr. Georg Friederici: El carácter del descubrimiento y de la conquista de América, 3 vols., FCE, México, 1987).
7-Rodrigo de Triana (fl. finales s. XV principios s. XVI), fue un marinero de origen musulmán, miembro del primer viaje americano de Cristóbal Colón. Conocido como Rodrigo de Triana, su verdadero nombre, al parecer, era el de Juan Rodríguez Bermejo, un morisco procedente de Los Molinos (Sevilla). Formó parte de la tripulación del primer viaje colombino a América, y su nombre ha pasado a la historia por ser el primero
en divisar tierra desde su puesto de vigía en La Pinta,en la madrugada del 12 de octubre de 1492. Lo que Rodrigo había avistado era una pequeña isla del archipiélago de las Lucayas (Bahamas), cuyo nombre indígena era Guanahaní, a la que Colón llamó San Salvador Rodrigo de Triana no pudo cobrar los 10.000 maravedíes de recompensa que habían prometido los Reyes Católicos al primero que divisara tierra, ya que Colón adujo haberla visto antes que él y se embolsó la suma. En 1525, Rodrigo de Triana participó en la expedición del fraile dominico García Jofre de Loaisa (1480-1546) a las Molucas. El triste episodio que protagonizó Colón nada tiene que ver con la fe judía de sus padres y amigos. Éste se caracterizó por no ser precisamente un creyente y si más bien un individuo materialista, inescrupuloso y ambicioso que no trepidó en conducir un cargamento de esclavos al continente americano en su segundo viaje (1493) —cfr. Jean Meyer: Esclavos y negreros, Aguilar, Madrid, 1989, pág. 23—-.
León Hebreo
Yehudá León Abravanel (1460-1521), más conocido por León Hebreo, fue un famoso filósofo, médico y poeta sefaradí. Vivió en Toledo y emigró a Italia tras la expulsión de los judíos españoles. Escribió (en italiano) entre 1501 y 1502 unos Diálogos de amor (Espasa-Calpe, colección Austral, Buenos Aires, 1947) que alcanzaron gran notoriedad. Para León Hebreo, el amor es el principio universal que domina todos los seres del universo ; es la idea de las ideas, tiene un origen divino y es la finalidad de toda forma de movimiento. La realidad de cada ser no es sino su grado de amor. En su obra se funden las influencias de la filosofía neoplatónica con otras ideas procedentes de Aristóteles, Ibn Gabirol, así como de las tradiciones judía, cristiana y musulmana. Los Diálogos fueron traducidos al español por Garcilaso de la Vega en 1590, y tuvieron influencia en el pensamiento de Baruj Spinoza


Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Un sabor de Oriente Medio



UN SABOR DE ORIENTE MEDIO



 



A la hora de hablar de las grandes cocinas de la historia, no es mucha la gente que menciona la de la llamada Edad de Oro del Islam

Autor: EFE - Fuente: LaInformacion.com


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A la hora de hablar de las grandes cocinas de la historia, no es mucha la gente que menciona la de la llamada Edad de Oro del Islam, que comienza con el cambio de capital (de Damasco a Bagdad) y de dinastía (de Omeyas a Abasíes), allá por el siglo VIII; tiempos de Harun al-Rashid y su hijo Al-Mamún.


Mucha gente cree, y dice, que se trata de cocina árabe. Sólo en parte. La cocina de la corte de Bagdad (y antes la de Damasco, y también la de Córdoba) no bebía en fuentes exclusivamente árabes, forzosamente limitadas como corresponde a la cocina de un pueblo no estable, sino nómada y dedicado al pastoreo; la gran cocina necesita una sociedad estabilizada y estructurada, como sucedió, en el caso de América, con las de México y Perú.


La cocina de aquellos palacios tenía una fuerte influencia de la gran cocina del Imperio Bizantino; pero, además, tenía una importante influencia de otra gran cocina, más antigua: la del Imperio Persa. De hecho, la madre del propio Al-Mamún era persa.


Puede decirse, sin temor a equivocarse, que en aquellos tiempos también en gastronomía el imperio islámico iba por delante del resto del mundo.


De aquellas cocinas quedan rastros en todo lo que, visto desde América, que no desde Europa, puede llamarse Oriente Medio; la cocina bizantina está presente incluso en Grecia, además de en Turquía (que tampoco es un país árabe), Siria, Líbano, Palestina (no Israel), Jordania, Irak, Egipto...


Ahora está de moda decir que esas cocinas son herederas del Imperio Otomano, olvidando que los otomanos no tomaron Constantinopla hasta mediados del siglo XV y que su cocina es, también, heredada de los bizantinos y los persas.


Para recordar los platos de la corte de Harun al-Raschid basta con echar un vistazo a Las mil y una noches. Para conocer la cocina que queda, sobre todo en niveles populares, lo mejor es darse un paseo por la zona... o ir a cenar a un restaurante libanés y entablar conocimiento con la sabrosa teoría de los mezzés o entremeses, sucesión de deliciosos aperitivo que a mí siempre me recuerdan una comida a base de tapas.


Por supuesto, en una mesa de Oriente Medio no faltará una refrescante ensalada. Pero créanme que cuando digo aquí "refrescante" no estoy haciendo una metáfora: es totalmente cierto. Me refiero a lo que suele llamarse tabboulé, que es una ensalada que se sirve al comienzo de la comida, pero que no se retira: se deja sobre la mesa para que cada comensal siga picando cuando le apetezca, justamente para eso, para refrescar.


Parece ser plato muy antiguo, de origen sirio. En principio no es más que una mezcla de diversas hojas y bulgur, que es un trigo germinado, secado y machacado muy usado en la cocina de la zona, donde se cuece en tres veces su volumen de agua y, ya evaporada ésta, se mezcla con mantequilla fundida. Parece que el paso siguiente fue aliñar la cosa con limón, añadir especias... y ahí está. Mucho después se añadió el tomate.


Ustedes laven y escurran un vaso de bulgur. Báñenlo con el zumo de un par de limones y resérvenlo. Laven, escurran y corten las hojas de un manojo de perejil y otro de menta, en trozos muy pequeñitos. Reduzcan medio kilo de tomates a daditos minúsculos, casi triturados. Sazonen los tomates con sal y una mezcla a partes iguales (una cucharadita en total) de pimienta negra, comino y canela. Mezclen todo, rieguen con un vaso de aceite virgen y sírvanlo. Puede hacerse en platos individuales, aunque es muy frecuente que se disponga el tabboulé sobre hojas de lechuga.


Sabores del Mediterráneo oriental, allá donde, hace una docenita larga de siglos, se había refugiado la sabiduría de Occidente, incluyendo en este concepto, naturalmente, la mejor cocina del mundo conocido. También gastronómicamente estamos en deuda con ellos.





Historia de los musulmanes en al-Ándalus. El nombre de a´-Ándalus



EL NOMBRE DE AL-ÁNDALUS



Autor: Jafar al-Balansii

 


Etimologías 1 y 2: Vandalícia (R. Dozy), Atlàntida (Vallvé)

«El islamólogo holandés Reinhardt Dozy (1820-1883), autor de la famosa obra Historia de los musulmanes de España (4 vols., Turner, Madrid, 1994), impulsó la teoría, que fue apoyada por muchos historiadores modernos, según la cual el nombre de al-Andalus está relacionado con los vándalos, suponiendo, sin ningún fundamento, que la Bética pudo llamarse en alguna ocasión Vandalicia o Vandalucía. Nosotros compartimos la opinión del eminente filólogo español don Joaquín Vallvé Bermejo, vertida en su trabajo erudito La división territorial de la España musulmana (CSIC, Madrid, 1986).

Este dice que la expresión árabe Jazirat al-Andalus (isla de al-Andalus) es una traducción pura y simple de "isla del Atlántico" o "Atlántida". Los textos musulmanes que dan las primeras noticias de la isla de al-Andalus y del mar de al-Andalus, se clarifican extraordinariamente si sustituimos dichas expresiones por isla de los Atlantes o Atlántida y por mar Atlántico. Lo mismo podemos decir del tema de Hércules y las Amazonas, cuya isla, según los comentaristas musulmanes de estas leyendas grecolatinas, estaba situada en el jauf al-Andalus, lo cual cabe interpretar como al norte o en el interior del Mar Atlántico.»

R.H. Shamsuddin Elía: Al-Ándalus (711-1010)

Etimología 3: Landahlauts (H. Halm)

«El origen del nombre Al-Andalus fue hasta hace poco un misterio. Apareció por primera vez cinco años después de la conquista islámica en una moneda bilingüe con la inscripción latina "Span(ia)" y la árabe "Al Andalus" (1).

Historiadores y geógrafos árabes posteriores remitieron el nombre a un pueblo de primitivos habitantes "antediluvianos", mientras los eruditos europeos "de alguna manera" lo relacionaron con los vándalos: de vandal se habría formado Al-Andalus. Esta derivación imposible tampoco fue aceptada como convincente por razones históricas, ya que los vándalos sólo vivieron por corto tiempo en Andalucía (411-429) antes de embarcarse hacia África del norte. Heinz Halm (2) ha demostrado recientemente que "Al Andalus" es simplemente una arabización del nombre visigodo de la antigua provincia romana Bética: los visigodos dominaron esas tierras desde 468 hasta 711 antes de la conquista islámica. Al igual que sus antecesores germánicos, los nuevos señores se repartieron las tierras conquistadas mediante sorteos. Los premios que le tocaban a cada uno de ellos y las correspondientes tierras se llamaban "Sortes Gothica". En las fuentes escritas, todas en latín, aparece "Gothica sors" (singular) como designación del reino godo en su conjunto. Resulta plausible suponer que la correspondiente designación goda, "Landahlauts" ("tierra de sorteo"), se transformó rápida y espontáneamente en "Al Ándalus", con lo cual queda igualmente aclarado el notorio artículo árabe al-.»


(Marianne Barrucand / Achim Bednorz, Arquitectura islámica en Andalucía, Köln, Taschen, 1992, ps. 12-13)

A mi modesto parecer, la etimología más acceptable es la tercera. Es la que lingüísticamente y históricamente es más viable. Las dos primeras resultan demasiado fantasiosas y desde el punto de vista lingüístico poco convincentes. Consultando los diccionarios etimológicos del castellano y del catalán de Joan Coromines, pude comprobar, en efecto, que la segunda parte del nombre Landa-hlauts, es una palabra germánica, fráncica concretamente: *lôt (gótico hlauts: lote, herencia; antiguo alto alemán hlôz, alemán moderno los), que pasó al francés como lot , al catalán como lot, y al castellano como lote. De ahí lotería. O sea que Al-Andalus = Landa-hlôz = Tierra de lotes, de herencias o de suertes (repartimientos), que para los oídos árabes sonaría como Landalos, es decir Al-Ándalus.



(1) Un dinar que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid.



(2) Halm, H.: «Al-Andalus und Gothica Sors», en Welt des Oriens, 66, 1989, págs.
252-263.


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Salvador Jàfer


La Terra dEnlloc Produccions Alternatives


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Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Los últimos poetas de al-Ándalus



LOS ÚLTIMOS POETAS DE AL ÁNDALUS


Yusuf III, Ibn Furkun, Ibn al-Qaysi al-Basti



Autor: Soha Abboud-Haggar - Fuente: Identidad Andaluza



Nenúfares en una alberca de los jardines de Yusuf III en la Alhambra


Cuando se habla de literatura andalusí de los Banu Nasr, señores de la Alhambra y últimos reyes musulmanes en la Península, dos nombres resplandecen con luz propia: el del visir, secretario de Cancillería, literato y polígrafo granadino Lisan al-Din lbn al-Jatib (1313-1375) y el de su discípulo y sucesor en el cargo, el poeta Abu Abd Allah Muhammad lbn Zamrak (1333-1393).
El primero destacó en muchos campos de las letras: prosa epistolar, poesía —compuso miles de versos, según los patrones árabes tradicionales y con el contenido habitual de su tiempo, como el panegírico y la descripción—; sin embargo, dio su verdadera talla en el campo de la Historia.
lbn Zamrak, que accedió al funcionariado cortesano gracias al apoyo de su maestro lbn al-Jatib —al que luego traicionó como hicieron muchos otros—, dejó su nombre escrito con letras de oro en las salas y fuentes de los palacios de la Alhambra, gracias a sus numerosos versos, grabados en ellos, que se hicieron famosos tras la traducción realizada por el gran arabista Emilio García Gómez. Como su contemporáneo, lbn Zamrak siguió las reglas de la poesía árabe tradicional con sus metros, sus rimas y sus hemistiquios.
Sin embargo, ambos poetas, ligados al siglo XIV, no marcaron el final de la poesía andalusí. El primero será recordado siempre como gran compilador de poesía propia y ajena, mientras que el segundo, relacionado, por un lado, con los magníficos palacios nazaríes, fue inmortalizado por otro, en la recopilación que hizo de su obra uno de los últimos poetas nazaríes destacados, el sultán Abu al-Haggag Yuso al Nasir li-din Allah, Yusuf III, hijo del sultán Yusuf II y nieto de Muhammad V.
Yusuf III, un poeta en las mazmorras
Primogénito y famoso desde muy joven por su ciencia, habilidad y buen sentido, fue nombrado por su padre heredero del trono. A la muerte prematura de Yusuf II, en 1392, Yusuf III fue víctima de una intriga palaciega urdida por su hermano, Abu Abd Allah Muhammad, que reinó como Muhammad VII. Yusuf III permaneció encerrado durante dieciséis años en las mazmorras del castillo de Salobreña (1392-1408) hasta el fallecimiento de su hermano.
Los años de prisión avivaron en él el sentimiento poético, y cuando fue liberado, a los 32 años, ya había escrito numerosas composiciones cuyo común denominador eran la amargura y la tristeza; son numerosos sus versos elegiacos en honor a su padre desaparecido; las lamentaciones y reproches por la traición de su hermano; los tristes versos por la humillación de la cárcel se entremezclan con los que claman venganza.
Destaca, sobre todo, la poesía en la que expresó la profunda añoranza por su Granada: por la Alhambra, morada de su familia, y sus palacios, los campos, las colinas, el Generalife, el oratorio y el hipódromo de al-Sabbika’. Se incluyen también algunos poemas amorosos que, según explicó el propio sultán, eran puro fruto de la imaginación.
Liberado de su largo cautiverio, Yusuf III recibió la adhesión de destacadas personalidades de Granada, algunas de las cuales lo hicieron por medio de composiciones poéticas que fueron recopiladas por el poeta de su corte, Abu al-Husayn lbn Furkun, en un libro titulado Muzhir al-nur al basir fi amdah mawlana Abi al-Haggagal-Malik al Nasir (El libro que arroja luz sobre lo que se dijo en alabanza de nuestro señor Abu al-Haggag, apodado al-Nasir).
Aparte de sus propios versos, compuestos en las distintas ocasiones sociales y políticas que constituyen su diwan, Yusuf III emprendió la tarea de recoger toda la obra del poeta lbn Zamrak, con el que le unió una relación de admiración y, sobre todo, una lealtad política que, sin duda, fue causa de las desgracias que afligieron al poeta de la Alhambra.
Esta recopilación, denominada al-Baqiyya wal-Mudrak mm ka/am Ibn Zamrak (Lo que queda y se conoce de lo que dijo Ibn Zamrak), sirvió de base al conocido literato marroquí de Tremecén, al-Maqqari, para dar una muestra de la obra de lbn Zamrak en su gran y famosa enciclopedia literaria Nafh al-Tib.
Cultura literaria y valor histórico
Yusuf III, que murió en 1417, hacia los 40 años, probablemente debido a las secuelas de su larga prisión, hizo una poesía impersonal en gran parte, cuya calidad literaria es acorde con los parámetros de la poesía andalusí tal como se desarrolló a lo largo del siglo XIV.
Enmarcada dentro de las normas generales del clasicismo lírico árabe, su poesía muestra un profundo conocimiento de la obra de los grandes vates árabes orientales y occidentales, como lo prueba el uso frecuente de la figura retórica de plagio explícito, reconocida en las letras árabes, que consiste en insertar en la composición poética versos de poetas famosos o crear versos parecidos a los suyos.
En el estudio minucioso de la poesía de Yusuf III se observa que no tomaba en serio el proceso de realización poética. Los versos fáciles, sencillos y espontáneos, muestran una falta de revisión, evidente por los errores métricos que se detectan. Sin embargo, el gran caudal de comentarios literarios e históricos que se le conocen confirma la gran cultura que atesoraba.
Su vocación poética le impulsó durante su corto reinado a fomentar la poesía, que se declamaba tanto en los actos oficiales como en los populares habituales en las cortes árabes: con motivo, por ejemplo, de las dos fiestas musulmanas, del Sacrificio y de la Ruptura del Ayuno al concluir el Ramadán, de la investidura de alguno de los príncipes o de la circuncisión de los hijos de los cortesanos principales.
El valor de la obra de Yusuf III no reside únicamente en el aspecto literario, sino también en su información histórica, acrecentada porque las crónicas árabes sobre este postrer periodo de la Granada islámica —de las cuales se tiene referencia a través de recopilaciones posteriores— son escasísimas; la más relevante de ellas es una crónica anónima titulada Nubdat al-asr fi inqi da’ dawlat BaniNasr (Corta referencia sobre la desaparición del Estado de los Banu Nasr).
Esta circunstancia obligó a los historiadores a reconstruir los últimos acontecimientos de este turbulento periodo únicamente por medio de las crónicas cristianas lo que, sin duda, no resulta muy preciso.
La pasada década se descubrió en la riquísima Biblioteca de al-Husayniyya, en Marruecos, tal y como precisa el académico marroquí Muhammad Ben Chrifa, una de estas crónicas, obra de lbn casim, titulada Gannat al-Rida, que trata del reinado de Muhammad IX, y que el gran arabista español Luis Seco de Lucena echaba en falta a la hora de redactar su obra sobre el reinado de este sultán granadino.
lbn Furkun, un preciso poeta cortesano
Los hallazgos del último cuarto de siglo en las bibliotecas particulares marroquíes han sacado a la luz otra de las fuentes literarias poéticas de indudable valor histórico, según confirma su editor y comentarista, el profesor Ben Chrifa. Se trata del diwan del poeta cortesano de Yusuf III, Abu al-Husayn Ibn Furkun, que proporciona precisos detalles de carácter histórico en la introducción de cada uno de los poemas.
lbn Furkun, de cuyo nombre sólo se tenía, hasta hace pocos años, referencia en el título de la recopilación poética que hizo de los panegíricos dirigidos al sultán Yusuf III con ocasión de su subida al trono, mencionado anteriormente, habría nacido alrededor del año 1379, en el seno de una familia de escribanos cortesanos, cuyos miembros más destacados eran el abuelo y el padre del poeta; éste último, discípulo de lbn al-Jatib, fue uno de los que traicionaron al visir al final de su vida.
De lbn Furkun no se tienen referencias seguras, salvo las que se pueden deducir de su obra. Así, tal como precisa el profesor Ben Chrifa, habría ingresado en la Cancillería Real en el año 1408, con la subida al trono de Yusuf III, al que acompañó durante todo su reinado. Con la desaparición de Yusuf III, se pierden las referencias sobre lbn Furkun.
Versos para la Alhambra
Aparte del valor literario de la poesía de lbn Furkun, su obra se caracteriza por una especial precisión histórica y por el esmero a la hora de detallar circunstancias y fechas referidas al acontecimiento para el que compuso sus versos. Así, se tienen noticias precisas sobre los viajes que realizó Yusuf III a las distintas provincias, sobre las relaciones que mantuvo con el Reino de Castilla y con los Benimerines, así como sobre la extraordinaria actividad constructora desplegada por Yusuf II en la Alhambra.
Sobre esto último, lbn Furkun precisó, por ejemplo, que con fecha del 2 de saban de 815 hg/1412 había recibido órdenes de Yusuf I de escribir versos para que fuesen grabados en relieve en el interior de la cúpula del edificio que se encuentra delante de la puerta de al-Dar al-Kabir (La Casa Grande), cuando se llevaron a cabo las obras de su ampliación. Estos versos, como precisó el propio poeta, los compuso siguiendo las indicaciones del sultán en cuanto al contenido, a la rima y a la métrica (poema 18 de su diwan).
En este mismo edificio, según detalló lbn Furkun, escribió muchos otros poemas de entre doce y cinco versos, para decorar los arcos de las distintas ventanas y accesos, como la puerta principal y la ventana que se encuentra frente a ella, desde la que se divisa la Alhambra. El estudio pormenorizado de estos versos podría arrojar nuevas luces sobre el magnífico complejo nazarí.
Por medio de los poemas que se recitaron con ocasión de los desplazamientos y viajes del Sultán, lbn Furkun informa de que Yusuf II tenía un palacio en la localidad de El Nublo, a las afueras de Granada, que visitó tres veces; una de ellas, en el año 1412. Se sabe también que la Fiesta del Cordero del año 1415 la celebró en Málaga, en su palacio al-Muhdat, en donde reunió a los alfaquíes de la ciudad, a sus soldados y a los ancianos para participar en los festejos que solían organizar los soberanos musulmanes anualmente en estas fechas.
Como sus antecesores, Yusuf III ofrecía banquetes y recibía la pleitesía de dignatarios y plebeyos. De los versos de lbn Furkun se deduce, por ejemplo, que Granada y Málaga se disputaban el favor del Sultán.
Enriquecedoras informaciones históricas
Se sabe, igualmente, que visitó la ciudad de Almuñécar en dos ocasiones: una en 1415 y otra en 1417; allí, a causa de una enfermedad muy grave que se intentó remediar operándole, encontró la muerte, cuatro días después de despedir al sultán mariní, Abu Yusuf Yaqub, en el puerto de la ciudad, el miércoles, 26 de Ramadán del 820 hg/1417, después de haber ordenado organizar los festejos populares para celebrar la fiesta de la Ruptura del Ayuno, que deberían tener lugar tres días después.
En cuanto a las relaciones de Yusuf I con los reinos cristianos, lbn Furkun reflejó en su diwan, por ejemplo, las discrepancias que hubo entre los consejeros reales, tras la subida de Yusuf III al trono, respecto a la negociación de la tregua con Fernando, el regente del infante Juan I algunos, como el alfaquí y poeta lbn al-Sarrag de Ronda, eran partidarios de seguir la lucha (al-Yihad); Abu Gafar lbn Furkun, tras analizar que la débil situación interna de Castilla era propicia para los intereses musulmanes, opinaba lo mismo; mientras que el hijo de este último, el poeta cuyo diwan se analiza, era partidario de la tregua, según se desprende de su poema 61.
La postura del propio sultán se conoce por medio de los versos, como el número 5, en el que se muestra proclive a la continuación de la lucha armada contra los cristianos, pero lamenta, a la vez, la precariedad de sus propias fuerzas y la falta de arrojo y valor detectada entre su gente de las fronteras.
En lo que respecta a las relaciones de los andalusíes con sus vecinos del Sur, los poemas de Yusuf III y de su poeta Ibn Furkun corroboran las tempestuosas relaciones existentes entre los nazaríes y los meriníes, hasta entonces sus aliados y protectores. Así, Yusuf III se jacta de haber arrebatado Gibraltar a los meriníes después de un largo sitio marítimo y terrestre, que terminó con la entrada del príncipe Abu al-Hasan Ali, hermano de Yusuf III, en la plaza.
Este acontecimiento está narrado en el poema 67 de lbn Furkun: “Escribí cuando llegó el mensajero del Emir Abu al-Hasan, Dios le proteja, anunciando el sábado 16 de Gumada al-ula 817 hg/1414 la entrada a Gibraltar el viernes anterior lo siguiente: 'Brilló la mañana de al-Fath (la conquista) en Yabal al-Fath (Gibraltar, en árabe), conquista que anuncié con una alegría indescriptible'”. El poema en cuestión se compone de 58 versos, construidos según las normas clásicas árabes.
Otro acontecimiento importante de este reinado fue la caída de Ceuta en manos portuguesas. A esto se refiere Ibn Furkun en su poema 209, aportando datos nuevos sobre el desarrollo de esta batalla: “Y cuando aparecieron los barcos portugueses en el Estrecho y permanecieron varios días en el puerto de Algeciras hasta conquistar Ceuta, una grave enfermedad, por la cual se le practicaron varios cortes en su piel con hierro, impidió al Sultán, Dios se apiade de él, salir a su defensa, entonces recité a mediados del mes de gumada al-taniya del año 818 1415 después de que los barcos portugueses, cuyo número ascendía a 204, aparecieran el 26 de gumada primero del mismo año”.
Por tanto, los poemas de Ibn Furkun y de su soberano Yusuf III constituyen un material de gran importancia para rastrear el desarrollo político y militar de esta época desde el punto de vista musulmán y se puede hasta corregir alguna que otra imprecisión en las informaciones instaladas en la historiografía medieval cristiana.
Al respecto, el profesor Ben Chrifa, editor del diwan de lbn Furkun, señala que el poema 258 de la antología indica que el sucesor de Yusuf III fue su hijo Muhammad VIII, apodado 'El Pequeño', y no Muhammad IX Ibn Nasr, apodado 'al-Galib bi l-Llah', como supone cierta historiografía cristiana; lo ocurrido es que este último se rebeló contra aquél, que era primo suyo, logrando encarcelarle y sustituirle en el trono. Esta información corrobora lo que Luis Seco de Lucena había ya indicado con anterioridad.
Ibn al-Qaysi al-Basti
La poesía de Yusuf III e Ibn Furkun no anuncia el catastrófico final que iba a sufrir al-Andalus unos años más tarde, perdiendo poco a poco sus territorios. Al contrario, presenta la sociedad islámica habitual, con sus fiestas y sus celebraciones, con los lazos personales establecidos por el soberano con los habitantes de los lugares clave para preservar su trono y su reino; refleja la política pactista con los cristianos, el clima de intrigas internas y las enemistades y recelos con los reinos marroquíes, hechos que desembocarían en el desmoronamiento final del poder nazarita.
Quien sí habló de la pérdida de pueblos y ciudades y reflejó la tristeza y el miedo de los musulmanes andalusíes de su época, que veían cerrarse cada vez más el cerco a su alrededor, fue Abd al-Karim. Muhammad al-Qaysi al-Basti, llamado por los estudiosos 'él último poeta andalusí'.
Su diwan, hallado en la Biblioteca Nacional de Rabat, Marruecos, no contiene la precisión histórica que caracteriza la obra de su contemporáneo Ibn Furkun, en cuanto a la aclaración de la fecha de cada uno de los acontecimientos a los que se refiere. La única fecha explicitada es la de 1433, año en que cayó el castillo de Alicun en manos cristianas.
Sin embargo, aparte del valor literario intrínseco de esta composición poética para el estudio del ocaso de la lengua y literatura árabes en al-Andalus, los versos de al-Qaysi al-Basti constituyen un importante testimonio histórico, porque el poeta vivió personalmente los acontecimientos que llevaron al desastre andalusí. Su interés se acrecienta ante la práctica ausencia de otras fuentes documentales árabes sobre el período en cuestión.
Los datos precisos de su biografía son desconocidos, aunque los editores de su obra, los marroquíes G. Sayja y M. al-Hadi, así como el citado profesor Ben Chrifa, han hallado algún vestigio de ellos tras un rastreo minucioso de sus versos.
Nació en Baza, probablemente en la primera década del siglo XV, y se educó bajo la dirección del sayj Abu Abd Allah al-Baggani. Tuvo tres hijos, dos de ellos gemelos, que murieron a edad temprana. Ocupó varios cargos como imam y jeque encargado del sermón del viernes, así como gobernador de alguna provincia nazarí en dos ocasiones, cargos de los cuales fue destituido. Era dueño de una escribanía a la que acudían amigos suyos para intercambiar, tal vez, opiniones políticas o literarias.
Sus versos se caracterizan por un claro sentimiento intimista. Al no escribir para un soberano, ni estar obligado a componer versos para celebraciones ajenas, su obra adquiere un valor histórico único por que en ella expresa sinceramente, sin omisiones ni disimulo, lo que sentían los andalusíes ante el desastre ineluctable al que se veían abocados.
Por un lado, el lamento y la tristeza por la pérdida de tierras y la huida de sus conciudadanos, como en estos versos en los que describe un ataque cristiano contra su ciudad natal, Baza:
Por ello abandonamos los hogares
y nuestros párpados se alcoholaron de desvelo.
No quedó allí, en este lugar, ningún ser humano
al que no vieras que el exilio le sobreviniera
por estos enemigos que nos dañaron, quemando
las cosechas de nuestra tierra que ardieron.
(poema 171; traducción C. Castillo)
Por otro, la rabia y la impotencia ante la ineficacia de los gobernantes, dedicados a las intrigas y a las luchas intestinas en vez de a la defensa. Así se lamentaba ante la pérdida de Archidona:

Nosotros seguimos la senda de la desunión,

pretendieron los bienes de nuestros correligionarios o el poder.
¡Imposible es lograr un derecho con falacias y
fraude, engaño, calumnia o falsía!
(poema 232; traducción C. Castillo)
Con sus versos dirigía un llamamiento desesperado a la guerra contra el enemigo, para intentar sacudir a los andalusíes del letargo en el que se hallaban, al ver que todo se perdía:


¡Despertad, despertad! ¡Dejad el sueño! ¡Verídico
relato es el que os hago y cuento:
Quien hasta ahora lágrimas sólo haya derramado,
bermeja sangre deberá llorar desde ahora!


(final del poema 232, sobre la pérdida de Archidona; traducción C. Castillo)
La rebeldía del poeta también se agota y, entonces, adopta una postura resignada y providencialista, común a la mayoría de los andalusíes contemporáneos:
El tiempo acabó con todo y permitió violar el honor de su pueblo;
quién sabe si Allah salvará (Lorca) de estas dificultades y penas;
sólo le pedimos que esté cerca la victoria.
(estrofa del poema 80, que escribió cuando cayó Lorca; traducción propia)
Los versos de al-Qaysi corroboran lo ya sabido como la pérdida de Gibraltar, la caída de los castillos de Alicun y Archidoria en manos cristianas y los ataques castellanos contra las ciudades de Lorca y Baza, que causaron cuantiosas bajas entre sus moradores.
Estas informaciones son de escaso valor, pues las fechas carecen de precisión y no identifican a los personajes involucrados. Ahora bien, su testimonio tiene gran valor por ser la única voz andalusí que, en un árabe propio de la época y de la zona, testimonia las condiciones reales de la vida en Al Andalus.
Del cautiverio que sufrió en las mazmorras cristianas de Úbeda dejó constancia, en los versos en los que se lamenta del estado de postración al que se vio reducido: trabajar duramente bajo las órdenes de un cristiano para ser vendido, luego, como esclavo:
¡Oh tú, que me sentenciaste al sufrimiento y a la desgracia
al servicio de estos viles cristianos
fío en ti para liberarme del desastre!
(poema 137; traducción propia)
Tuvo que reunir un rescate de 1.000 dinares para recuperar la libertad y de sus versos se desprende que no recibió ayuda económica alguna y que tuvo que vender sus libros para reunir la suma necesaria.
Pero le esperaba otra desgracia, que muestra el estado de lamentable inseguridad que se vivía en Baza y en las ciudades andalusíes en general. Su escribanía, repleta de formularios notariales, documentos y libros, fue pasto de las llamas a causa de una revuelta producida en la villa.
La valoración literaria de la obra de los poetas andalusíes del XV es tan interesante como la histórica. Fue parte del conjunto general de la poesía árabe, tanto por sus formas como por su estructura y su contenido. Por supuesto, tuvo rasgos diferenciadores propios del momento y de la zona donde se desarrolló, distinguiéndose, además, por el uso de un léxico coloquial de influencia magrebí.




Historia de los musulmanes en al-Ándalus. El arte Islámico medieval usó patrones geométricos descubiertos en occidente en el siglo XX



EL ARTE ISLÁMICO MEDIEVAL USÓ PATRONES GEOMÉTRICOS DESCUBIERTOS EN OCCIDENTE EN EL SIGLO XX

Autor: Europa Press


Mezquita de Yazd (Irán)
Mezquita de Yazd (Irán)
Los mosaicos islámicos medievales se basaban en patrones geométricos, denominados diseños cuasicristalinos, que los matemáticos desentrañaron en la década de los 70, según un estudio de la Universidad de Harvard y la Universidad de Princeton (Estados Unidos) que se publica en la revista Science.

Según los investigadores, los artesanos islámicos del siglo XV desarrollaron un proceso de creación de patrones para el diseño de superficies adornadas con mosaicos que les permitía producir sofisticados patrones que no existieron en Occidente hasta siglos más tarde.

Muchas de las paredes de los edificios islámicos medievales tienen decoraciones geométricas con estrellas y polígonos, o patrones girih, a los que a menudo se superponía una red de líneas en zigzag. Los investigadores han creído que los artesanos medievales construyeron estos patrones utilizando regla y compás.

Los investigadores muestran ahora que en el siglo XV los artesanos habían empezado a producir sus patrones utilizando un pequeño conjunto de azulejos poligonales, que los autores denominan azulejos girih. Este método del azulejo girih era más eficaz y preciso que los anteriores sistemas y supuso una importante innovación en las matemáticas y el diseño islámicos.

En el siglo XV los patrones de mosaicos se habían vuelto muy complejos y sólo unos pocos eran los que los matemáticos de hoy llaman diseños cuasicristalinos. Estos diseños fueron demostrados por primera vez en Occidente por Roger Penrose, que presentó el denominado patrón Penrose a inicios de los setenta.

En su estudio, los investigadores muestran cómo, en 1453, los arquitectos islámicos habían creado patrones superpuestos con azulejos girih en dos tamaños diferentes para producir patrones cuasicristalinos casi perfectos, lo que refleja que estos procedimientos matemáticos no se comprendieron en Occidente durante otros 500 años



domingo, 6 de mayo de 2012

Historia¨de los musulmanes en al-Ándalus. El secreto de las tumbas nazaríes

EL SECRETO DE LAS TUMBAS NAZARÍES

Boabdil se llevó del cementerio real de la Alhambra los restos mortales de sus antepasados, cuyo lugar de enterramiento continúa siendo un misterio

 Autor: Juan Luis Tapia - Fuente: Ideal

«La Alhambra esconde otras zonas de enterramientos, como la rauda que se encuentra en la Sabika que era el lugar de sepultura de los notables nazarí
«La Alhambra esconde otras zonas de enterramientos, como la rauda que se encuentra en la Sabika que era el lugar de sepultura de los notables nazarí

Una especie de maldición parecía ceñirse sobre el destino del último rey nazarí de Granada. En las vísperas de la rendición, con los príncipes nazaríes en manos de los Reyes Católicos, la tristeza de la reina Morayma se agudizaba. Por su parte, Boabdil, según dicen las crónicas, no paraba de lamentarse: «¿Por qué la muerte no ha querido ni quiere de mí nunca!».
Una desesperada Morayma mandó llamar a un famoso sabio astrólogo, que se llamaba Ben-Maj-Kulmut y consultó con él en gran secreto el horóscopo del rey Boabdil. El sabio anciano le contestó: «Dicen las estrellas que el último rey nazarí vivirá mucho para padecer mucho».
Con esta profecía, que evidentemente la obviaba a ella, llegan las Capitulaciones de Santa Fe y la salida de la familia real y sus súbditos hacia la Alpujarra. Los Reyes Católicos habían cedido a Boabdil para él y sus descendientes un feudo en el Reino de Granada que se componía de las tahás de Berja, Dalías, Boloduy, Andarax, (actual provincia de Almería) Marchena, Juviles, Láchar y Ugíjar (actual provincia de Granada), además de otras pertenencias.
La marcha se hizo con todo un tesoro material, aunque sin el que más le importaba a Morayma, sus hijos, Yusuf y Ahmed, que permanecieron retenidos por los Reyes Católicos en previsión de un nuevo alzamiento de los partidarios de Boabdil.
Antes de partir, el Rey Chico dio orden de levantar el Cementerio Real de la Alhambra, conocido como La Rauda, para que sus ascendientes no quedaran en tierra cristiana. Boabdil trasladó los restos de sus antepasados hasta Mondújar, en donde, camino de Laujar, mandó construir un nuevo cementerio real en sitio tan secreto que hasta la fecha tampoco ha sido encontrado.
¿Dónde pueden hallarse los restos mortales de los reyes nazaríes? Hay que remontarse al origen de la rauda real, que fue creada por Ismail I, uno de los pocos monarcas nazaríes por vía materna. El cementerio se sitúa junto a la mezquita mayor, lugar donde hoy se alza la Iglesia de Santa María de la Alhambra. Los primeros en recibir sepultura son los antepasados más inmediatos del rey nazarí, entre ellos Yusuf I y Mohamed II. La ubicación de este campo santo significa que la Alhambra se consolida como espacio de poder.
El ritual
¿Qué ritual se seguía a la muerte de un rey nazarí? En este sentido existe una teoría, la defendida por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada Antonio Malpica. El especialista indica que «probablemente el espacio que hay detrás del Patio de los Leones, una especie de qubba, se utilizara para colocar el cadáver de los monarcas nazaríes para hacer pública su muerte». La austeridad debe imperar en los enterramientos. Una simple sábana o lienzo de color blanco debe envolver los cuerpos y ser enterrados de costado y orientados hacia el sureste, a la ciudad santa de la Meca. Sobre la tumba, una piedra marca la existencia de la sepultura. No obstante, el Museo de la Alhambra acoge algunas de las lápidas salvadas de la rauda, con inscripciones sobre la historia del rey y sus alabanzas a Alá.
A pesar de estar documentado el hecho de que Boabdil se llevó los restos de sus antepasados, «porque el Islam obliga a sepultar los cuerpos para que las almas alcancen el paraíso», unas excavaciones arqueológicas realizadas en la rauda real revelaron el cadáver de una mujer.
«La Alhambra esconde otras zonas de enterramientos, como la rauda que se encuentra en la Sabika, más abajo de Torres Bermejas, que era el lugar de sepultura de los notables nazaríes y de algunos familiares de los reyes», comentó Antonio Malpica. No se ha podido saber lo que contiene esta otra rauda alhambreña, «ya que en esa zona no se han realizado excavaciones arqueológicas».
Lo que sí está documentado es que Boabdil se retira con todo su séquito a Mondújar, a la zona almeriense de Laujar de Andarax y de ahí, tras muchas presiones de los Reyes Católicos, se marcha a Fez tras embarcar en la localidad de Adra. Boabdil fallece en la ciudad del norte de África, pero tampoco se sabe con exactitud y total certeza donde se encuentra enterrado.
El nombre de Mondújar es el que marca la duda, porque existen dos poblaciones llamadas de este modo próximas a Laujar de Andarax y en el Valle de Lecrín. Excavaciones arqueológicas han confirmado la existencia de una rauda «en una zona próxima a Talará». «Es cierto que los reyes nazaríes tenían propiedades en esta zona del Valle de Lecrín, en Mondújar, la madre de Boabdil», indicó Antonio Malpica. Pero insiste en que «no se puede decir que sean los reyes nazaríes».
Manuel Gómez-Moreno recogió un texto que se encuentra en el archivo de la Alhambra y que data de 1529, donde se informa, entre otras cosas, de que los restos de la esposa de Boabdil y de los reyes nazaríes se encuentran en Mondújar, unos datos que nunca pudieron ser confirmados.
«Hace unos años aparecieron unos restos junto a la autovía de la Costa, pero no eran más que las ruinas de unas pequeñas casas donde también afloraron tumbas, pero no se puede confirmar que fueran las de los reyes nazaríes», explicó el catedrático de Historia Medieval.
Existe otra posibilidad y es que el Mondújar sea el almeriense, una localidad próxima a Laujar de Andarax, en el camino hacia Adra, donde embarcó Boabdil, «pero en este lugar nunca se ha investigado ni hecho excavación arqueológica alguna».
Leyendas sin consistencia
El lugar de enterramiento de los reyes nazaríes sigue siendo un misterio, tal y como deseó el mismo Boabdil, quien siempre quiso preservar el secreto. Los misterios llaman a la leyenda y la imaginación se desborda. Es el mismo caso de la historia que sitúa la tumba de Muley Hacén, padre de Boabdil, en la cumbre de Sierra Nevada que lleva su nombre. «Eso pertenece a la leyenda romántica, a los romances e historias fronterizas más que a la realidad, porque nunca se ha podido confirmar», comentó Malpica.
El especialista se muestra escéptico ante la posibilidad de que en algún momento se encontraran estas tumbas, «porque no sabemos si realmente Boabdil se llevó los restos de sus antepasados cuando embarcó a Fez o los dejó en Granada». «Nunca lo sabremos», concluyó el especialista. El misterio continúa y el secreto sigue sin ser revelado.
jltapia@ideal.es

Historia de los musulmanes en al-Ándalus. La Alhambra: El lucero que por amor vivió cautivo en una torre


LA ALHAMBRA: EL LUCERO QUE POR AMOR VIVIÓ CAUTIVO EN UNA TORRE





O LA HISTORIA DE LA CRISTIANA POR LA QUE EL REY MULEY HACÉN, PADRE DE BOABDIL, DESAFIÓ CON CONSECUENCIAS DESASTROSAS A SU FAMILIA


Autor: Máximo Fernández - Fuente: www.elperiodicodeaqui.com


Torre de la Cautiva. (Foto: ideal.es).
Torre de la Cautiva. (Foto: ideal.es).

Son muchos los espacios que pasan desapercibidos al visitante de la Alhambra. Quienes se acercan a este monumento suelen dedicar unas horas para pasearlo por sus corredores más destacadas, olvidando zonas impresionantes cuajadas de belleza e historias. Para animar a una visita más profunda de la Alhambra nos vamos a aproximar a la historia de una de sus torres más hermosas, nos referimos a la Torre de la Cautiva.

La torre se encuentra situada en el camino de ronda de la muralla, que circunda la Alhambra. Fue conocida en el siglo XVI como de Torre de la Ladrona y de la Sultana, aunque posteriormente se cambió su nombre por el de la Cautiva, ya que se pensaba que en ella vivió Doña Isabel de Solís, la cristiana por la que el rey Muley Hacén (padre de Boabdil) desafió con consecuencias desastrosas a su familia y a su corte.

Como la mayor parte de las construcciones alhambreñas, esta torre tenía una doble finalidad: la defensa y la habitabilidad. Esta funcionalidad determinó su estructura militar, su acceso se realiza a través de un estrecho pasadizo en recodo que dificultaba el acceso a posibles atacantes. A los visitantes puede resultarles peculiar una entrada tan “pobre” a una estancia tan rica y refinada. La estructura de pasillo en recodo permitía a los defensores apostarse en las esquinas y desde ellas lanzar flechas o atacar a los que intentaban acceder, de esta manera se anula al adversario si ataca en grupo, pues las estrechas dimensiones del acceso obligaba a los atacantes a ordenarse de uno en uno, facilitando su neutralización.

Tras el pasadizo accedemos a un patio con galerías abiertas por arcos peraltados festoneados en tres de sus lados, con profusa decoración de mocárabes. Este patio comunica con una sala cuadrada, a través de un arco doble de mocárabes, en la que encontramos un artesonado del siglo XIX y unos camarines con balcones al exterior. Las paredes aparecen recubiertas de finas yeserías con inscripciones que nos hablan de la importancia defensiva de esta torre y su función palaciega; algunas inscripciones dicen así: “Esta obra ha venido a engalanar la Alhambra; / es morada para los pacíficos y los guerreros; / Calahorra que contiene un palacio / ¡Dí que es una fortaleza y a la vez mansión para la alegría! / Es un palacio en el cual el esplendor está repartido / entre su techo, su suelo y sus cuatro paredes; / en el estuco y en los azulejos hay maravillas…”

La conservación de la torre en relativo buen estado se debe a que fue habitada durante mucho tiempo por los alcaides cristianos en manos de los cuales los Reyes Católicos dejaron la custodia del monumento, posteriormente pasó a manos privadas. A finales del siglo XIX fue sometida a una intensa restauración, que pretendió remarcar el carácter oriental de la construcción, muy de moda en la época.

La Torre de la Cautiva es un espacio cargado de historia, el escenario de una de esas historias de amor en la que nos gustaría ser protagonistas. Hay mucha mitología en torno a los amores de la cristiana Zoraya y el rey Muley Hacén pero también abundan los datos históricos que fijan esta relación en la historia y la responsabilizan de la última crisis dinástica que hundió el Reino de Granada ante los cristianos.

La Leyenda cuenta que en esta Torre de la Cautiva se oyen voces en el lugar donde estuvo presa la sultana Zoraya, siendo aún cristiana y antes de ser llevada a Lecrín, a Mondújar, donde tuvo su propio castillo.

Reinaba Enrique IV, hermano de Isabel la Católica, cuando los moros granadinos apresaron en una escaramuza, en la frontera con Jaén, a la bella Isabel de Solís (Zoraya), la hija del alcalde de Martos, (Sancho Ximénez de Solís). Isabel contaba con unos diecisiete años y era famosa en estas tierras por su hermosura y delicadeza. Por el cargo de su padre, pertenecía a la pequeña nobleza castellana. Huérfana de madre desde que nació, fue criada por nodrizas que la educaron con profundas creencias religiosas y la iniciaron en las labores propias de una noble rural (administración del hogar, cuidado de los hijos, las labores de aguja, observación de le fe…).

En su infancia padeció alguna extraña enfermedad que se atribuyó al mal de ojo, se cuenta que su padre estaba tan preocupado por perder a su única hija que pidió ayuda al poderoso Conde de Cabra, en Córdoba. Este tenía una esclava mora llamada Arlaja, que algunos llamaban bruja, porque conocía las hierbas y sus propiedades, se decía de ella que curaba los males para los que no había remedio. El todopoderoso Conde regaló al padre de Isabel a su esclava. Arlaja curó a la joven Isabel y se convirtió en una segunda madre para ella. La esclava gozó de gran reputación en la pequeña corte de Martos, parece que poseía una lengua bastante suelta que le llevaba a añorar las grandezas de su Granada frente a la pobreza y tosquedad de la vida cristiana.

Se dice que Arlaja predispuso a Isabel en contra del noble cristiano al que su padre la había prometido en matrimonio, Pedro Venegas, hijo de la familia de los Señores de Luque. La esclava relataba a Isabel de las grandezas y curiosidades que el mundo podría ofrecer a una joven tan hermosa como ella más allá de las lindes de aquellas tierras empobrecidas y acosadas por la guerra y sus lastres. Curiosamente fue la guerra la que abrió la puerta a esta joven a una vida muy distinta a la que el destino le deparaba.

Tras su captura, Isabel fue llevada a Granada como un valioso botín. El destino para una joven hermosa e instruida era el harem real. Dicen los que lo vieron que fue un amor a primera vista. Muley Hacén, algo tosco para la reputación de refinado que le venimos concediendo, pensó que el mejor modo para que Isabel cediera a sus requerimientos pasionales, era encerrarla en la torre que hoy conocemos como de la Cautiva. No debió considerar el monarca el efecto de un buen collar de diamantes al fondo de una caja de bombones. Sea como sea, Isabel de Solís se enamoró de Muley Hacén, y fue suya, no sabemos si antes o después de casarse con él, como marcaban los estrictos preceptos de su educación cristiana. Estos no fueron obstáculo para que aceptase compartir a su marido con otras esposas y concubinas (entre ellas la poderosa sultana Aixa, prima y esposa de Muley y madre de Boabdil) y convertirse al islam adoptando el nombre de Fátima Zoraya, que significa ‘Lucero de la Mañana’.

El sentimiento de Muley Hacen parce bastante fuerte, ya que le dio el rango de sultana, con los beneficios que este le daba a Zoraya y su descendencia en la corte.

La sultana Aixa, rival implacable, fue una mujer fuerte, curtida en las intrigas de palacio y conocedora de la corte alambreña. Por nacimiento pertenecía como su esposo a la familia real y contaba con el apoyo de importantes facciones nobiliarias. Aixa no soportó que una extranjera viniese a desplazarla a ella y su prole del trono al que había dedicado su vida. La situación se tensó cuando Zoraya dio dos hijos varones al sultán, Nasr ben Alí y Saad ben Alí que luego se castellanizaron como Juan de Granada y Fernando de Granada. Algunos consideran que estos amores fatales serían origen de la pérdida definitiva de Granada de manos musulmanas. Quizá haya algo de razón en esta consideración. Es cierto que éste pudo ser un episodio más de los que protagonizó esta dinastía, pero se produjo en un momento de debilidad, en que el enemigo estaba fuerte y bien situado, y en el que muchos de los que debían empuñar la espada para defender la tierra, habían muerto en alguna intriga dinástica sin sentido.

Los corredores de la Alhambra se llenaron de inquietud cuando la rencorosa Aixa inició su venganza para derrocar a su marido. Muley Hacen para proteger a Zoraida y sus hijos los saca de la torre donde vivían en la Alhambra y manda construir un castillo en el centro del valle de Lecrín (a unos 50 kilómetros de Granada) donde los instala. La ciudad se dividió en dos bandos rivales. La poderosa familia de lo Zegries apoyó a Aixa, las posiciones de Muley y Zoraya eran cada vez más débiles.

Lo demás ya es historia… En 1482 Muley es expulsado de la Alhambra y lucha contra su hijo por el trono en una guerra que quemó las últimas esperanzas de sobrevivir de Granada como reino independiente. Isabel acogió en su castillo a su amado, con la tristeza de lo que se acaba en los ojos. Cansado, con todo perdido, Muley Hacem entrega la legitimidad del trono a su hermano el Zagal en 1485, poco antes de morir.

Dicen que este sultán está enterrado en la cumbre del Mulacén, que pidió yacer allí para contemplar su reino y que por eso este monte lleva su nombre.

Isabel huyó y se convirtió al cristianismo buscando quizá el calor de sus raíces, tal vez para conseguir la aceptación social. Vivió marcada por una vida inusual, en un mundo estricto con las mujeres que no daba lugar a los que vivían de modo distinto. Acabó sus días encorsetada entre la búsqueda del perdón y el desprecio por su vivencia. Sufrió la tragedia de los derrotados, ella tuvo que seguir su camino lejos de los palacios donde la miraron como al “lucero de la mañana”. ¿Qué se pasaría por la cabeza de esta señora en las noches tranquilas en que esperó la muerte, después de tanta vida y tanta pérdida?