Los sabios judíos de al-Ándalus
Ibn Shaprut
El polímata Hasdai Ibn Shaprut (hacia 910-970) fue el médico
de la corte de Abderrahmán III y al-Hakam II. Esta eminente personalidad
judía alcanzó una posición de relevancia política que ningón otro judío había
logrado hasta entonces en España y es el primer personaje hispanohebreo cuya
vida y obra conocemos con detalle. Pertenecía a una importante
En el terreno de la medicina colaboró con el grupo que tradujo
al árabe el original griego de la Materia
médica de Dioscórides Pedáneo de Cilicia (40-90) —el primer
tratado serio y libre de supersticiones sobre botanica y farmacología—, y que
recopiló en dicha obra todo el saber farmacológico de su tiempo. Este importante
texto fue uno de los regalos que el emperador de Bizancio, Constantino
Porfirogenetos, hizo al califa Abderrahmán III con motivo de las relaciones
diplomáticas existentes entre los dos países.
Con el fin de llevar a
«Mayor interés despertó esa floreciente cultura árabe
entre los embajadores transpirenaicos que traían misiones diplomáticas ante
los califas cordobeses. Instalados en la capital del califato, pronto vieron
la superioridad científica, filosófica y cultural del Islam sobre los reinos
cristianos europeos y sintieron enseguida la avidez de llevarse cuanto podían
de libros, de saberes y aún de intelectuales y científicos en persona. Es el
caso de los embajadores recibidos por 'Abd al-Rahmán (912-961) y su amigo
íntimo, eminente científico, el judío Hasday ibn Shaprut (h.910-970), que
tanto le ayudó en misiones diplomáticas, a través de las cuales la ciencia
árabe penetró en Europa. Tales fueron las que recibió del emperador germánico
Otón (912-973) y del rey franco Hugo Capeto (938-996)» (Joaquín Lomba Fuentes: La raíz semítica de lo
«Los dos grandes logros que hicieron célebres a Hasday
en el campo de la medicina fueron su traducción del Dioscórides y la
invención de un prodigioso fármaco que venía a ser como una especie de
penicilina de su tiempo. (...) El otro logro de
Hasday en el campo de la medicina fue la invención de un fármaco
"triaca" (theriaca), llamado en árabe furuq, de extraordinarias
propiedades curativas En el siglo I antes de la era cristiana, el rey
Mitridates Eupator descubrió el remedio curativo theriaca. Más tarde, el
médico de nerón , Andrómaco de
Hasdai fue considerado como nasi
(príncipe) de las comunidades judías de al-Ándalus. Entre sus protegidos se
encuentran, por ejemplo, los dos primeros poetas hispanohebreos, Dunash ben
Labrat y Menahem ben Saruq, pioneros también de los estudios gramaticales.
Véase Angel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borrás: Gramáticos hebreos de al-Ándalus (siglos X-XII),
Ediciones El Almendro, Córdoba, 1988; Angeles Navarro Peiró: Literatura hispanohebrea (siglos X-XIII),
Ediciones El Almendro, Córdoba, 1988.
Ibn Gabirol
Salomón Ibn Gabirol (1022-1053/1070), latinizado Avicenbrón o
Abencebrol, fue un renombrado poeta y filósofo judío andalusí nacido en la
ciudad de Málaga, que durante años estuvo al servicio de Samuel Ibn Nagrila
(993-1055), visir (ministro) de los soberanos bereberes ziríes de Granada
Habús Ibn Maksán (1025-1038) y Badís Ibn Habús (1038-1077). Neoplatónico,
mantuvo fuertes controversias con los sectores opuestos al pensamiento
filosófico. Su trabajo poético más destacado es «Corona Real» (en hebreo Kéter Maljút). Allí afirma su profunda
convicción monoteísta, tan cara a judíos y musulmanes:
«Eres Uno, el principio de toda enumeración,
y la base de todo
Eres uno, y, por el misterio de tu Unidad,
la razón de los sabios queda estupefacta,
porque de ello no conocen nada...
En
ni multiplicación ni modificación...
Eres Uno. Tu sublimidad y tu trascendencia
no pueden disminuir ni descender.
¿Podría existir el Uno que decae?».
Su obra por excelencia, escrita en árabe, es Yanbu al-hayat «La fuente de la vida»
(en hebreo Mekor jáim),
traducida al latín con el título de Fons
vitae por el clérigo español Domingo Gundisalvo en 1150,
influenció en los cabalistas e inspiró al filósofo holandés descendiente de
judíos andalusíes, Baruj Spinoza (1632-1677).
Véase Shlomó Ibn Gabirol: La Fuente de la Vida. Corona Real, Editorial S. Sigal,
Buenos Aires, 1961; J. Schlanger: La
philosophie de
Bar Hiyya
Abraham Bar Hiyya Savasorda ha-bargeloní "el
Barcelonés" (1065-1136) fue un filósofo y matemático sefaradí, uno de
los primeros expositores del álgebra árabe en Occidente. Sus obras principales
han sido traducidas al castellano y otros idiomas: Abraham Bar Hiyya: Llibre revelador, Meguil.lat hamegal.lè,
Segons l'edició del text revisat i prologat pel Dr. Juli Guttmann/Abraam bar
Hiia; Versió de l'hebreu per J. Millàs i Vallicrosa, Alpha, Barcelona, 1929;
Abraham Bar Hiyya: Llibre de
geometria, Hibbur hameixihà uehatixbòret, Segons el text
editat i prologat pel Dr. Miquel Gutmann/Abraam bar Hiia; Versió de l'hebreu
per J. Millàs i Vallicrosa, Alpha, Barcelona, 1931; Abraham Bar Hiyya: La obra enciclopédica Yesode hatebuná u migdal
ha-emuná de Rabí Abraham bar Hiyya Ha-bargeloní /Edición
cristica con traducción, prólogo y notas por José Mª Millás Vallicrosa,
Instituto Arias Montano (CSIC), Madrid/Barcelona, 1952; Abraham Bar Hiyya: La obra Forma de la tierra de Rabí Abraham bar
Hiyya Ha-bargeloní / Traducción del hebreo, con prólogo y
notas por José Mª Millás Vallicrosa, Instituto Arias Montano (CSIC),
Madrid/Barcelona, 1956; Abraham Bar Hiyya: La obra Séfer Hesbón mahlekot ha-kokabim (Libro del cálculo del
movimientode los astros) del Rabí Abraham bar Hiyya Ha-bargeloní
/ Edición crítica, con traducción, introducción y notas por José Mª Millás
Vallicrosa, Instituto Arias Montano (CSIC), Madrid/Barcelona, 1959.
Yehudá ha-Leví
El apologista hebraico-andalusí Yehudá ha-Leví (1075-1141)
escribió el Libro de la prueba y de la demostración en defensa de la religión
menospreciada, más conocido con el título de «El Cuzarí». Los argumentos de
esta obra apologética partían del
Abraham Ibn Ezrá
Tras la colosal figura de Abraham Bar Hiyya, tan importante
para la educación de Europa,
De él dice el hebraísta sefaradí David Romano: «Es el más influyente de los científicos judíos que
vivieron en la Alta Edad Media cristiana y lo es en su doble faceta de
creador — realmente es el único de su época— y trasmisor, no sólo a los
intelectuales judíos, sino también a los cristianos. Fue autor prolífico en
muy variados campos. Gramático, teólogo, exegeta bíblico (...) Asimismo se ocupó mucho y bien de
Véase Abraham Ibn Ezra: El
libro de los fundamentos de las tablas astronómicas de Rabí Abraham ibn Ezra
/ Edición crítica, con introducción y notas por José Mª Millás Vallicrosa,
Instituto Arias Montano (CSIC), Madrid/Barcelona, 1947; Abraham Ibn Ezra: Séfer Sahot de Abraham ibn Ezra /
Edición crítica y versión castellana/Carlosd del Valle Rodríguez, Universidad
Pontificia, Salamanca, 1977.
Yehudá al-Harizí
En el siglo XII el escritor Yehudá al-Harizí (h. 1170-1235),
nacido cerca de Barcelona, de una familia oriunda probablemente de Granada,
vivió, sobre todo, en Toledo, Cataluña y Sur de Francia. Adoptó en la
literatura judeoandalusí las reglas y las imagenes de la poesía islámica, y
fue autor de una colección de Maqamat(6)
titulada «Tahkemoni».
«Su labor traductora del árabe al hebreo se centra, por
ejemplo, en "Los dichos de los filósofos", de Hunayn ibn Ishaq, en
una carta atribuida a Aristóteles , en varios tratados de filosofía y
medicina, en el "Libro sobre el alma " del Pseudo Galeno, y, sobre
todo, en la "Guía de los perplejos" de Maimónides» (Joaquín Lomba Fuentes: La raíz semítica de lo europeo. O.
cit., pág. 59).
6-Las Maqamat
(composiciones de un genero literario caracterizado por su temática
ejemplarizante y humorística) fue un estilo revolucionario desarrollado por
la literatura islámica cuyo principal exponente fue Abu Muhammad al-Qasim Ibn
Alí al-Harirí (1054-1122), perteneciente a la denominada "Escuela de
Bagdad".
Moisés Ibn Ezrá
El granadino Moisés Ibn Ezrá (1060-1139) escribió el más
importante tratado de teoria poética judía en árabe, llamado Kitab al-muhadarah ua al-mudhakarah.
Véase Alejandro Díez-Macho: Moshé ibn
Ezra como poeta y preceptista, Instituto Arias Montano,
Madrid, 1953; Angeles Navarro Peiró: El
tiempo y la muerte . Las elegías de Moseh ibn Ezra, Ed.
Universidad de Granada, Granada, 1994; Paul B. Fenton: Philosophie et exégese dans le jardin de la
métaphore de Moïse Ibn Ezra, philosophe et poète andalou du XIIe Siècle,
Leiden, 1996).
Ibn Paquda
Siempre en al-Ándalus, el filósofo y moralista judío
zaragozano Bahya Ibn Paquda (segunda mitad del siglo XI), influenciado por
las corrientes gnósticas islámicas y neoplatónicas, escribió en árabe la
«Doctrina de los deberes de los corazones» (al-Hidaya ila fara’id al-qulub), (Editorial S. Sigal,
Buenos Aires, 1958) una de las obras maestras de la literatura ascética.
Conviene resaltar que algunas de estas obras se han conservado
hasta hoy gracias a su traducción en hebreo (habiéndose perdido la traducción
árabe, o la traducción latina a partir del hebreo).
Dice Ibn Paquda:
«Te he buscado, Dios mío, a media noche
en el fondo de mi alma entre tinieblas;
y brilló para mí la gloria de tu nombre
como la
Maimónides, pensador judío en lengua
árabe
El Rabí Moshé Ben Maimón, en árabe Abu Imran Musa Ibn Maimún
Ibn Abdallah al-Qurtubí, el Maimónides de los latinos, que recibió el apodo
de RaM-BaM (ram-bam), nació en la ciudad hispanomusulmana de Córdoba el 30 de
marzo de 1135 y falleció en Fustat, el viejo
Eminente médico, jurista y filósofo, en 1160 emigró a Fez, en
Marruecos, para beneficiarse de las enseñanzas del sabio Yehudá Ibn Sason.
Luego de un viaje por Palestina (1165), se radicó definitivamente en Fustat.
Allí muy pronto se hizo célebre practicando la medicina de tal manera que se
convirtió en médico personal del último califa fatimí al-Adid (g. entre
1160-1171) y de su sucesor, el sultán Salahuddín al-Ayubí (1137-1193), el
Saladino de los cruzados.
Hacia 1173, su hermano menor David, próspero comerciante de
piedras
Maimónides es el máximo pensador judío de la Edad Media y el
polígrafo por excelencia del Judaísmo. Sus obras, todas escritas en árabe,
abarcan las disciplinas más importantes y fueron redactadas en su mayoría
durante su residencia en Egipto.
Sobre astronomía escribió el «Tratado sobre el
Maimónides es el paradigma de la hermandad judíomusulmana y de
la tradición abrahámica monoteísta. Su principal esfuerzo fue conciliar la
religión revelada con la razón en base a la vía abierta por la filosofía
islámica (falsafa), afirmando
que la adquisición de la ciencia es una de las formas más elevadas de la fe.
Influenciado por Razes, al-Farabí, Avicena, Avempace,
Avenzoar, y particularmente por su compatriota y vecino, el cordobés
Averroes, su pensamiento penetró en los ámbitos escolásticos cristianos e
iluminó el camino de San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.
Sus obras fueron vertidas al hebreo por traductores como
Samuel Ben Yehudá Ibn Tibbón (1150-1230) y Moshé Ben Samuel Ibn Tibbón (m.
1283), y al latín, algunas por Edward Pococke (1604-1691), el profesor de
árabe de Oxford.
Véase Maimónides: Guía
de los descarriados, 3 vols., S. Sigal, Buenos Aires, 1955;
Meir Orián: Maimónides. Vida,
pensamiento y obra, Riopiedras, Barcelona, 1984; David
Romano, Miguel
Ben Sahl
El sevillano Abu Ishaq Ibrahim Ben Sahl (1212-1251, de origen
judío, fue un notable poeta que se convirtió al Islam destacándose en el
estudio de las ciencias coránicas, y llegando a ser secretario del gobernador
musulmán de Ceuta (cfr. Ben Sahl de Sevilla: Poemas, Hiperión, Madrid, 1984).
Ibn Falaqera
Shem Tov Ibn Yosef Ibn Falaquera o Palquera (1225-1295) fue un
filósofo y traductor sefaradí, defensor acérrimo de las obras de Maimónides.
Véase Semtob ibn Falaquera: Versos
para la sana conducción del cuerpo. Versos para la sana conducción del alma
de Sem Tob ibn Falaquera/Traducción, edición crítica y
comentario por Mª Encarnación Varela
Moisés de León
El cabalista sefaradí Moisés de León (1240-1290) residió una
En
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lunes, 7 de mayo de 2012
Historia de los judíos en al-Ándalus. Los sabios de Sefarad
Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Un sabor de Oriente Medio
UN SABOR DE ORIENTE MEDIO
A la hora de
hablar de las grandes cocinas de la historia, no es mucha la gente que menciona
la de la llamada Edad de Oro del Islam
Autor: EFE
- Fuente: LaInformacion.com
A la hora de
hablar de las grandes cocinas de la historia, no es mucha la gente que menciona
la de la llamada Edad de Oro del Islam, que comienza con el cambio de capital
(de Damasco a Bagdad) y de dinastía (de Omeyas a Abasíes), allá por el siglo
VIII; tiempos de Harun al-Rashid y su hijo Al-Mamún.
Mucha gente cree,
y dice, que se trata de cocina árabe. Sólo en parte. La cocina de la corte de
Bagdad (y antes la de Damasco, y también la de Córdoba) no bebía en fuentes
exclusivamente árabes, forzosamente limitadas como corresponde a la cocina de
un pueblo no estable, sino nómada y dedicado al pastoreo; la gran cocina
necesita una sociedad estabilizada y estructurada, como sucedió, en el caso de
América, con las de México y Perú.
La cocina de
aquellos palacios tenía una fuerte influencia de la gran cocina del Imperio
Bizantino; pero, además, tenía una importante influencia de otra gran cocina,
más antigua: la del Imperio Persa. De hecho, la madre del propio Al-Mamún era
persa.
Puede decirse,
sin temor a equivocarse, que en aquellos tiempos también en gastronomía el
imperio islámico iba por delante del resto del mundo.
De aquellas
cocinas quedan rastros en todo lo que, visto desde América, que no desde
Europa, puede llamarse Oriente Medio; la cocina bizantina está presente incluso
en Grecia, además de en Turquía (que tampoco es un país árabe), Siria, Líbano,
Palestina (no Israel), Jordania, Irak, Egipto...
Ahora está de
moda decir que esas cocinas son herederas del Imperio Otomano, olvidando que
los otomanos no tomaron Constantinopla hasta mediados del siglo XV y que su
cocina es, también, heredada de los bizantinos y los persas.
Para recordar los
platos de la corte de Harun al-Raschid basta con echar un vistazo a Las mil y una noches. Para conocer la
cocina que queda, sobre todo en niveles populares, lo mejor es darse un paseo
por la zona... o ir a cenar a un restaurante libanés y entablar conocimiento
con la sabrosa teoría de los mezzés
o entremeses, sucesión de deliciosos aperitivo que a mí siempre me recuerdan
una comida a base de tapas.
Por supuesto, en
una mesa de Oriente Medio no faltará una refrescante ensalada. Pero créanme que
cuando digo aquí "refrescante" no estoy haciendo una metáfora: es
totalmente cierto. Me refiero a lo que suele llamarse tabboulé, que es una
ensalada que se sirve al comienzo de la comida, pero que no se retira: se deja
sobre la mesa para que cada comensal siga picando cuando le apetezca,
justamente para eso, para refrescar.
Parece ser plato
muy antiguo, de origen sirio. En principio no es más que una mezcla de diversas
hojas y bulgur, que es un trigo
germinado, secado y machacado muy usado en la cocina de la zona, donde se cuece
en tres veces su volumen de agua y, ya evaporada ésta, se mezcla con mantequilla
fundida. Parece que el paso siguiente fue aliñar la cosa con limón, añadir
especias... y ahí está. Mucho después se añadió el tomate.
Ustedes laven y
escurran un vaso de bulgur.
Báñenlo con el zumo de un par de limones y resérvenlo. Laven, escurran y corten
las hojas de un manojo de perejil y otro de menta, en trozos muy pequeñitos.
Reduzcan medio kilo de tomates a daditos minúsculos, casi triturados. Sazonen
los tomates con sal y una mezcla a partes iguales (una cucharadita en total) de
pimienta negra, comino y canela. Mezclen todo, rieguen con un vaso de aceite
virgen y sírvanlo. Puede hacerse en platos individuales, aunque es muy
frecuente que se disponga el tabboulé sobre hojas de lechuga.
Sabores del
Mediterráneo oriental, allá donde, hace una docenita larga de siglos, se había
refugiado la sabiduría de Occidente, incluyendo en este concepto, naturalmente,
la mejor cocina del mundo conocido. También gastronómicamente estamos en deuda
con ellos.
Fuente: LaInformacion.com (http://noticias.lainformacion.com/estilo-de-vida-y-tiempo-libre/gastronomia-restaurantes-y-cocina/un-sabor-de-oriente-medio_t3dYdUIr0INweVFLIQXev6/)
Historia de los musulmanes en al-Ándalus. El nombre de a´-Ándalus
EL NOMBRE DE
AL-ÁNDALUS
Autor:
Jafar
al-Balansii
Etimologías 1 y 2:
Vandalícia (R. Dozy), Atlàntida (Vallvé)
«El islamólogo holandés Reinhardt Dozy (1820-1883), autor de la famosa obra Historia de los musulmanes de España (4 vols., Turner, Madrid, 1994), impulsó la teoría, que fue apoyada por muchos historiadores modernos, según la cual el nombre de al-Andalus está relacionado con los vándalos, suponiendo, sin ningún fundamento, que la Bética pudo llamarse en alguna ocasión Vandalicia o Vandalucía. Nosotros compartimos la opinión del eminente filólogo español don Joaquín Vallvé Bermejo, vertida en su trabajo erudito La división territorial de la España musulmana (CSIC, Madrid, 1986).
Este dice que la expresión árabe Jazirat al-Andalus (isla de al-Andalus) es una traducción pura y simple de "isla del Atlántico" o "Atlántida". Los textos musulmanes que dan las primeras noticias de la isla de al-Andalus y del mar de al-Andalus, se clarifican extraordinariamente si sustituimos dichas expresiones por isla de los Atlantes o Atlántida y por mar Atlántico. Lo mismo podemos decir del tema de Hércules y las Amazonas, cuya isla, según los comentaristas musulmanes de estas leyendas grecolatinas, estaba situada en el jauf al-Andalus, lo cual cabe interpretar como al norte o en el interior del Mar Atlántico.»
R.H. Shamsuddin Elía: Al-Ándalus (711-1010)
Etimología 3: Landahlauts (H. Halm)
«El origen del nombre Al-Andalus fue hasta hace poco un misterio. Apareció por primera vez cinco años después de la conquista islámica en una moneda bilingüe con la inscripción latina "Span(ia)" y la árabe "Al Andalus" (1).
Historiadores y geógrafos árabes posteriores remitieron el nombre a un pueblo de primitivos habitantes "antediluvianos", mientras los eruditos europeos "de alguna manera" lo relacionaron con los vándalos: de vandal se habría formado Al-Andalus. Esta derivación imposible tampoco fue aceptada como convincente por razones históricas, ya que los vándalos sólo vivieron por corto tiempo en Andalucía (411-429) antes de embarcarse hacia África del norte. Heinz Halm (2) ha demostrado recientemente que "Al Andalus" es simplemente una arabización del nombre visigodo de la antigua provincia romana Bética: los visigodos dominaron esas tierras desde 468 hasta 711 antes de la conquista islámica. Al igual que sus antecesores germánicos, los nuevos señores se repartieron las tierras conquistadas mediante sorteos. Los premios que le tocaban a cada uno de ellos y las correspondientes tierras se llamaban "Sortes Gothica". En las fuentes escritas, todas en latín, aparece "Gothica sors" (singular) como designación del reino godo en su conjunto. Resulta plausible suponer que la correspondiente designación goda, "Landahlauts" ("tierra de sorteo"), se transformó rápida y espontáneamente en "Al Ándalus", con lo cual queda igualmente aclarado el notorio artículo árabe al-.»
«El islamólogo holandés Reinhardt Dozy (1820-1883), autor de la famosa obra Historia de los musulmanes de España (4 vols., Turner, Madrid, 1994), impulsó la teoría, que fue apoyada por muchos historiadores modernos, según la cual el nombre de al-Andalus está relacionado con los vándalos, suponiendo, sin ningún fundamento, que la Bética pudo llamarse en alguna ocasión Vandalicia o Vandalucía. Nosotros compartimos la opinión del eminente filólogo español don Joaquín Vallvé Bermejo, vertida en su trabajo erudito La división territorial de la España musulmana (CSIC, Madrid, 1986).
Este dice que la expresión árabe Jazirat al-Andalus (isla de al-Andalus) es una traducción pura y simple de "isla del Atlántico" o "Atlántida". Los textos musulmanes que dan las primeras noticias de la isla de al-Andalus y del mar de al-Andalus, se clarifican extraordinariamente si sustituimos dichas expresiones por isla de los Atlantes o Atlántida y por mar Atlántico. Lo mismo podemos decir del tema de Hércules y las Amazonas, cuya isla, según los comentaristas musulmanes de estas leyendas grecolatinas, estaba situada en el jauf al-Andalus, lo cual cabe interpretar como al norte o en el interior del Mar Atlántico.»
R.H. Shamsuddin Elía: Al-Ándalus (711-1010)
Etimología 3: Landahlauts (H. Halm)
«El origen del nombre Al-Andalus fue hasta hace poco un misterio. Apareció por primera vez cinco años después de la conquista islámica en una moneda bilingüe con la inscripción latina "Span(ia)" y la árabe "Al Andalus" (1).
Historiadores y geógrafos árabes posteriores remitieron el nombre a un pueblo de primitivos habitantes "antediluvianos", mientras los eruditos europeos "de alguna manera" lo relacionaron con los vándalos: de vandal se habría formado Al-Andalus. Esta derivación imposible tampoco fue aceptada como convincente por razones históricas, ya que los vándalos sólo vivieron por corto tiempo en Andalucía (411-429) antes de embarcarse hacia África del norte. Heinz Halm (2) ha demostrado recientemente que "Al Andalus" es simplemente una arabización del nombre visigodo de la antigua provincia romana Bética: los visigodos dominaron esas tierras desde 468 hasta 711 antes de la conquista islámica. Al igual que sus antecesores germánicos, los nuevos señores se repartieron las tierras conquistadas mediante sorteos. Los premios que le tocaban a cada uno de ellos y las correspondientes tierras se llamaban "Sortes Gothica". En las fuentes escritas, todas en latín, aparece "Gothica sors" (singular) como designación del reino godo en su conjunto. Resulta plausible suponer que la correspondiente designación goda, "Landahlauts" ("tierra de sorteo"), se transformó rápida y espontáneamente en "Al Ándalus", con lo cual queda igualmente aclarado el notorio artículo árabe al-.»
(Marianne Barrucand / Achim
Bednorz, Arquitectura islámica en Andalucía, Köln, Taschen, 1992, ps. 12-13)
A mi modesto parecer, la etimología más acceptable es la tercera. Es la que lingüísticamente y históricamente es más viable. Las dos primeras resultan demasiado fantasiosas y desde el punto de vista lingüístico poco convincentes. Consultando los diccionarios etimológicos del castellano y del catalán de Joan Coromines, pude comprobar, en efecto, que la segunda parte del nombre Landa-hlauts, es una palabra germánica, fráncica concretamente: *lôt (gótico hlauts: lote, herencia; antiguo alto alemán hlôz, alemán moderno los), que pasó al francés como lot , al catalán como lot, y al castellano como lote. De ahí lotería. O sea que Al-Andalus = Landa-hlôz = Tierra de lotes, de herencias o de suertes (repartimientos), que para los oídos árabes sonaría como Landalos, es decir Al-Ándalus.
A mi modesto parecer, la etimología más acceptable es la tercera. Es la que lingüísticamente y históricamente es más viable. Las dos primeras resultan demasiado fantasiosas y desde el punto de vista lingüístico poco convincentes. Consultando los diccionarios etimológicos del castellano y del catalán de Joan Coromines, pude comprobar, en efecto, que la segunda parte del nombre Landa-hlauts, es una palabra germánica, fráncica concretamente: *lôt (gótico hlauts: lote, herencia; antiguo alto alemán hlôz, alemán moderno los), que pasó al francés como lot , al catalán como lot, y al castellano como lote. De ahí lotería. O sea que Al-Andalus = Landa-hlôz = Tierra de lotes, de herencias o de suertes (repartimientos), que para los oídos árabes sonaría como Landalos, es decir Al-Ándalus.
(1) Un dinar que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid.
(2) Halm, H.: «Al-Andalus und Gothica Sors», en Welt des Oriens, 66, 1989, págs. 252-263.
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Salvador Jàfer
La Terra dEnlloc Produccions
Alternatives
http://www.salvadorjafer.net/
Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Los últimos poetas de al-Ándalus
LOS ÚLTIMOS POETAS DE AL ÁNDALUS
Yusuf III, Ibn Furkun, Ibn al-Qaysi
al-Basti
Autor: Soha
Abboud-Haggar - Fuente: Identidad Andaluza
Nenúfares en una alberca de los jardines de Yusuf III en la Alhambra
Cuando se habla de literatura andalusí de
los Banu Nasr, señores de la Alhambra y últimos reyes musulmanes en la
Península, dos nombres resplandecen con luz propia: el del visir, secretario de
Cancillería, literato y polígrafo granadino Lisan al-Din lbn al-Jatib
(1313-1375) y el de su discípulo y sucesor en el cargo, el poeta Abu Abd Allah
Muhammad lbn Zamrak (1333-1393).
El primero destacó en muchos campos de las
letras: prosa epistolar, poesía —compuso miles de versos, según los patrones
árabes tradicionales y con el contenido habitual de su tiempo, como el
panegírico y la descripción—; sin embargo, dio su verdadera talla en el campo
de la Historia.
lbn Zamrak, que accedió al funcionariado
cortesano gracias al apoyo de su maestro lbn al-Jatib —al que luego traicionó
como hicieron muchos otros—, dejó su nombre escrito con letras de oro en las
salas y fuentes de los palacios de la Alhambra, gracias a sus numerosos versos,
grabados en ellos, que se hicieron famosos tras la traducción realizada por el
gran arabista Emilio García Gómez. Como su contemporáneo, lbn Zamrak siguió las
reglas de la poesía árabe tradicional con sus metros, sus rimas y sus
hemistiquios.
Sin embargo, ambos poetas, ligados al siglo
XIV, no marcaron el final de la poesía andalusí. El primero será recordado
siempre como gran compilador de poesía propia y ajena, mientras que el segundo,
relacionado, por un lado, con los magníficos palacios nazaríes, fue
inmortalizado por otro, en la recopilación que hizo de su obra uno de los
últimos poetas nazaríes destacados, el sultán Abu al-Haggag Yuso al Nasir
li-din Allah, Yusuf III, hijo del sultán Yusuf II y nieto de Muhammad V.
Yusuf III, un poeta en las mazmorras
Primogénito y famoso desde muy joven por su
ciencia, habilidad y buen sentido, fue nombrado por su padre heredero del
trono. A la muerte prematura de Yusuf II, en 1392, Yusuf III fue víctima de una
intriga palaciega urdida por su hermano, Abu Abd Allah Muhammad, que reinó como
Muhammad VII. Yusuf III permaneció encerrado durante dieciséis años en las
mazmorras del castillo de Salobreña (1392-1408) hasta el fallecimiento de su
hermano.
Los años de prisión avivaron en él el
sentimiento poético, y cuando fue liberado, a los 32 años, ya había escrito
numerosas composiciones cuyo común denominador eran la amargura y la tristeza;
son numerosos sus versos elegiacos en honor a su padre desaparecido; las
lamentaciones y reproches por la traición de su hermano; los tristes versos por
la humillación de la cárcel se entremezclan con los que claman venganza.
Destaca, sobre todo, la poesía en la que
expresó la profunda añoranza por su Granada: por la Alhambra, morada de su
familia, y sus palacios, los campos, las colinas, el Generalife, el oratorio y
el hipódromo de al-Sabbika’. Se incluyen también algunos poemas amorosos que,
según explicó el propio sultán, eran puro fruto de la imaginación.
Liberado de su largo cautiverio, Yusuf III
recibió la adhesión de destacadas personalidades de Granada, algunas de las
cuales lo hicieron por medio de composiciones poéticas que fueron recopiladas
por el poeta de su corte, Abu al-Husayn lbn Furkun, en un libro titulado Muzhir al-nur al basir fi amdah mawlana Abi
al-Haggagal-Malik al Nasir (El libro que arroja luz sobre lo que se
dijo en alabanza de nuestro señor Abu al-Haggag, apodado al-Nasir).
Aparte de sus propios versos, compuestos en
las distintas ocasiones sociales y políticas que constituyen su diwan, Yusuf
III emprendió la tarea de recoger toda la obra del poeta lbn Zamrak, con el que
le unió una relación de admiración y, sobre todo, una lealtad política que, sin
duda, fue causa de las desgracias que afligieron al poeta de la Alhambra.
Esta recopilación, denominada al-Baqiyya wal-Mudrak mm ka/am Ibn Zamrak
(Lo que queda y se conoce de lo que dijo Ibn Zamrak), sirvió de base al
conocido literato marroquí de Tremecén, al-Maqqari, para dar una muestra de la
obra de lbn Zamrak en su gran y famosa enciclopedia literaria Nafh al-Tib.
Cultura literaria y valor histórico
Yusuf III, que murió en 1417, hacia los 40
años, probablemente debido a las secuelas de su larga prisión, hizo una poesía
impersonal en gran parte, cuya calidad literaria es acorde con los parámetros
de la poesía andalusí tal como se desarrolló a lo largo del siglo XIV.
Enmarcada dentro de las normas generales del
clasicismo lírico árabe, su poesía muestra un profundo conocimiento de la obra
de los grandes vates árabes orientales y occidentales, como lo prueba el uso
frecuente de la figura retórica de plagio explícito, reconocida en las letras
árabes, que consiste en insertar en la composición poética versos de poetas
famosos o crear versos parecidos a los suyos.
En el estudio minucioso de la poesía de
Yusuf III se observa que no tomaba en serio el proceso de realización poética.
Los versos fáciles, sencillos y espontáneos, muestran una falta de revisión,
evidente por los errores métricos que se detectan. Sin embargo, el gran caudal
de comentarios literarios e históricos que se le conocen confirma la gran
cultura que atesoraba.
Su vocación poética le impulsó durante su
corto reinado a fomentar la poesía, que se declamaba tanto en los actos
oficiales como en los populares habituales en las cortes árabes: con motivo,
por ejemplo, de las dos fiestas musulmanas, del Sacrificio y de la Ruptura del
Ayuno al concluir el Ramadán, de la investidura de alguno de los príncipes o de
la circuncisión de los hijos de los cortesanos principales.
El valor de la obra de Yusuf III no reside
únicamente en el aspecto literario, sino también en su información histórica,
acrecentada porque las crónicas árabes sobre este postrer periodo de la Granada
islámica —de las cuales se tiene referencia a través de recopilaciones
posteriores— son escasísimas; la más relevante de ellas es una crónica anónima
titulada Nubdat al-asr fi inqi da’ dawlat
BaniNasr (Corta referencia sobre la desaparición del Estado de los
Banu Nasr).
Esta circunstancia obligó a los
historiadores a reconstruir los últimos acontecimientos de este turbulento
periodo únicamente por medio de las crónicas cristianas lo que, sin duda, no
resulta muy preciso.
La pasada década se descubrió en la
riquísima Biblioteca de al-Husayniyya, en Marruecos, tal y como precisa el
académico marroquí Muhammad Ben Chrifa, una de estas crónicas, obra de lbn
casim, titulada Gannat al-Rida,
que trata del reinado de Muhammad IX, y que el gran arabista español Luis Seco
de Lucena echaba en falta a la hora de redactar su obra sobre el reinado de
este sultán granadino.
lbn Furkun, un preciso poeta
cortesano
Los hallazgos del último cuarto de siglo en
las bibliotecas particulares marroquíes han sacado a la luz otra de las fuentes
literarias poéticas de indudable valor histórico, según confirma su editor y
comentarista, el profesor Ben Chrifa. Se trata del diwan del poeta cortesano de Yusuf III, Abu al-Husayn Ibn
Furkun, que proporciona precisos detalles de carácter histórico en la
introducción de cada uno de los poemas.
lbn Furkun, de cuyo nombre sólo se tenía,
hasta hace pocos años, referencia en el título de la recopilación poética que
hizo de los panegíricos dirigidos al sultán Yusuf III con ocasión de su subida
al trono, mencionado anteriormente, habría nacido alrededor del año 1379, en el
seno de una familia de escribanos cortesanos, cuyos miembros más destacados
eran el abuelo y el padre del poeta; éste último, discípulo de lbn al-Jatib,
fue uno de los que traicionaron al visir al final de su vida.
De lbn Furkun no se tienen referencias
seguras, salvo las que se pueden deducir de su obra. Así, tal como precisa el
profesor Ben Chrifa, habría ingresado en la Cancillería Real en el año 1408,
con la subida al trono de Yusuf III, al que acompañó durante todo su reinado.
Con la desaparición de Yusuf III, se pierden las referencias sobre lbn Furkun.
Versos para la Alhambra
Aparte del valor literario de la poesía de
lbn Furkun, su obra se caracteriza por una especial precisión histórica y por
el esmero a la hora de detallar circunstancias y fechas referidas al
acontecimiento para el que compuso sus versos. Así, se tienen noticias precisas
sobre los viajes que realizó Yusuf III a las distintas provincias, sobre las
relaciones que mantuvo con el Reino de Castilla y con los Benimerines, así como
sobre la extraordinaria actividad constructora desplegada por Yusuf II en la
Alhambra.
Sobre esto último, lbn Furkun precisó, por
ejemplo, que con fecha del 2 de saban de 815 hg/1412 había recibido órdenes de
Yusuf I de escribir versos para que fuesen grabados en relieve en el interior
de la cúpula del edificio que se encuentra delante de la puerta de al-Dar
al-Kabir (La Casa Grande), cuando se llevaron a cabo las obras de su
ampliación. Estos versos, como precisó el propio poeta, los compuso siguiendo
las indicaciones del sultán en cuanto al contenido, a la rima y a la métrica
(poema 18 de su diwan).
En este mismo edificio, según detalló lbn
Furkun, escribió muchos otros poemas de entre doce y cinco versos, para decorar
los arcos de las distintas ventanas y accesos, como la puerta principal y la
ventana que se encuentra frente a ella, desde la que se divisa la Alhambra. El
estudio pormenorizado de estos versos podría arrojar nuevas luces sobre el
magnífico complejo nazarí.
Por medio de los poemas que se recitaron con
ocasión de los desplazamientos y viajes del Sultán, lbn Furkun informa de que
Yusuf II tenía un palacio en la localidad de El Nublo, a las afueras de
Granada, que visitó tres veces; una de ellas, en el año 1412. Se sabe también
que la Fiesta del Cordero del año 1415 la celebró en Málaga, en su palacio
al-Muhdat, en donde reunió a los alfaquíes de la ciudad, a sus soldados y a los
ancianos para participar en los festejos que solían organizar los soberanos
musulmanes anualmente en estas fechas.
Como sus antecesores, Yusuf III ofrecía banquetes
y recibía la pleitesía de dignatarios y plebeyos. De los versos de lbn Furkun
se deduce, por ejemplo, que Granada y Málaga se disputaban el favor del Sultán.
Enriquecedoras informaciones
históricas
Se sabe, igualmente, que visitó la ciudad de
Almuñécar en dos ocasiones: una en 1415 y otra en 1417; allí, a causa de una
enfermedad muy grave que se intentó remediar operándole, encontró la muerte,
cuatro días después de despedir al sultán mariní, Abu Yusuf Yaqub, en el puerto
de la ciudad, el miércoles, 26 de Ramadán del 820 hg/1417, después de haber
ordenado organizar los festejos populares para celebrar la fiesta de la Ruptura
del Ayuno, que deberían tener lugar tres días después.
En cuanto a las relaciones de Yusuf I con
los reinos cristianos, lbn Furkun reflejó en su diwan, por ejemplo, las
discrepancias que hubo entre los consejeros reales, tras la subida de Yusuf III
al trono, respecto a la negociación de la tregua con Fernando, el regente del
infante Juan I algunos, como el alfaquí y poeta lbn al-Sarrag de Ronda, eran
partidarios de seguir la lucha (al-Yihad);
Abu Gafar lbn Furkun, tras analizar que la débil situación interna de Castilla
era propicia para los intereses musulmanes, opinaba lo mismo; mientras que el
hijo de este último, el poeta cuyo diwan se analiza, era partidario de la
tregua, según se desprende de su poema 61.
La postura del propio sultán se conoce por
medio de los versos, como el número 5, en el que se muestra proclive a la
continuación de la lucha armada contra los cristianos, pero lamenta, a la vez,
la precariedad de sus propias fuerzas y la falta de arrojo y valor detectada
entre su gente de las fronteras.
En lo que respecta a las relaciones de los
andalusíes con sus vecinos del Sur, los poemas de Yusuf III y de su poeta Ibn
Furkun corroboran las tempestuosas relaciones existentes entre los nazaríes y
los meriníes, hasta entonces sus aliados y protectores. Así, Yusuf III se jacta
de haber arrebatado Gibraltar a los meriníes después de un largo sitio marítimo
y terrestre, que terminó con la entrada del príncipe Abu al-Hasan Ali, hermano
de Yusuf III, en la plaza.
Este acontecimiento está narrado en el poema
67 de lbn Furkun: “Escribí cuando llegó el
mensajero del Emir Abu al-Hasan, Dios le proteja, anunciando el sábado 16 de
Gumada al-ula 817 hg/1414 la entrada a Gibraltar el viernes anterior lo
siguiente: 'Brilló la mañana de al-Fath (la conquista) en Yabal al-Fath (Gibraltar, en árabe), conquista que anuncié con una alegría indescriptible'”.
El poema en cuestión se compone de 58 versos, construidos según las normas
clásicas árabes.
Otro acontecimiento importante de este
reinado fue la caída de Ceuta en manos portuguesas. A esto se refiere Ibn
Furkun en su poema 209, aportando datos nuevos sobre el desarrollo de esta
batalla: “Y cuando aparecieron los barcos
portugueses en el Estrecho y permanecieron varios días en el puerto de
Algeciras hasta conquistar Ceuta, una grave enfermedad, por la cual se le
practicaron varios cortes en su piel con hierro, impidió al Sultán, Dios se
apiade de él, salir a su defensa, entonces recité a mediados del mes de gumada
al-taniya del año 818 1415 después de que los barcos portugueses, cuyo número
ascendía a 204, aparecieran el 26 de gumada primero del mismo año”.
Por tanto, los poemas de Ibn Furkun y de su
soberano Yusuf III constituyen un material de gran importancia para rastrear el
desarrollo político y militar de esta época desde el punto de vista musulmán y
se puede hasta corregir alguna que otra imprecisión en las informaciones
instaladas en la historiografía medieval cristiana.
Al respecto, el profesor Ben Chrifa, editor
del diwan de lbn Furkun, señala que el poema 258 de la antología indica que el
sucesor de Yusuf III fue su hijo Muhammad VIII, apodado 'El Pequeño', y no
Muhammad IX Ibn Nasr, apodado 'al-Galib bi
l-Llah', como supone cierta historiografía cristiana; lo ocurrido
es que este último se rebeló contra aquél, que era primo suyo, logrando
encarcelarle y sustituirle en el trono. Esta información corrobora lo que Luis
Seco de Lucena había ya indicado con anterioridad.
Ibn al-Qaysi al-Basti
La poesía de Yusuf III e Ibn Furkun no
anuncia el catastrófico final que iba a sufrir al-Andalus unos años más tarde,
perdiendo poco a poco sus territorios. Al contrario, presenta la sociedad
islámica habitual, con sus fiestas y sus celebraciones, con los lazos
personales establecidos por el soberano con los habitantes de los lugares clave
para preservar su trono y su reino; refleja la política pactista con los
cristianos, el clima de intrigas internas y las enemistades y recelos con los
reinos marroquíes, hechos que desembocarían en el desmoronamiento final del
poder nazarita.
Quien sí habló de la pérdida de pueblos y
ciudades y reflejó la tristeza y el miedo de los musulmanes andalusíes de su
época, que veían cerrarse cada vez más el cerco a su alrededor, fue Abd
al-Karim. Muhammad al-Qaysi al-Basti, llamado por los estudiosos 'él último poeta andalusí'.
Su diwan,
hallado en la Biblioteca Nacional de Rabat, Marruecos, no contiene la precisión
histórica que caracteriza la obra de su contemporáneo Ibn Furkun, en cuanto a
la aclaración de la fecha de cada uno de los acontecimientos a los que se
refiere. La única fecha explicitada es la de 1433, año en que cayó el castillo
de Alicun en manos cristianas.
Sin embargo, aparte del valor literario
intrínseco de esta composición poética para el estudio del ocaso de la lengua y
literatura árabes en al-Andalus, los versos de al-Qaysi al-Basti constituyen un
importante testimonio histórico, porque el poeta vivió personalmente los
acontecimientos que llevaron al desastre andalusí. Su interés se acrecienta
ante la práctica ausencia de otras fuentes documentales árabes sobre el período
en cuestión.
Los datos precisos de su biografía son
desconocidos, aunque los editores de su obra, los marroquíes G. Sayja y M.
al-Hadi, así como el citado profesor Ben Chrifa, han hallado algún vestigio de
ellos tras un rastreo minucioso de sus versos.
Nació en Baza, probablemente en la primera década
del siglo XV, y se educó bajo la dirección del sayj Abu Abd Allah al-Baggani.
Tuvo tres hijos, dos de ellos gemelos, que murieron a edad temprana. Ocupó
varios cargos como imam y jeque encargado del sermón del viernes, así como
gobernador de alguna provincia nazarí en dos ocasiones, cargos de los cuales
fue destituido. Era dueño de una escribanía a la que acudían amigos suyos para
intercambiar, tal vez, opiniones políticas o literarias.
Sus versos se caracterizan por un claro
sentimiento intimista. Al no escribir para un soberano, ni estar obligado a
componer versos para celebraciones ajenas, su obra adquiere un valor histórico
único por que en ella expresa sinceramente, sin omisiones ni disimulo, lo que
sentían los andalusíes ante el desastre ineluctable al que se veían abocados.
Por un lado, el lamento y la tristeza por la
pérdida de tierras y la huida de sus conciudadanos, como en estos versos en los
que describe un ataque cristiano contra su ciudad natal, Baza:
Por ello abandonamos los hogares
y nuestros párpados se alcoholaron de desvelo.
No quedó allí, en este lugar, ningún ser humano
al que no vieras que el exilio le sobreviniera
por estos enemigos que nos dañaron, quemando
las cosechas de nuestra tierra que ardieron.
y nuestros párpados se alcoholaron de desvelo.
No quedó allí, en este lugar, ningún ser humano
al que no vieras que el exilio le sobreviniera
por estos enemigos que nos dañaron, quemando
las cosechas de nuestra tierra que ardieron.
(poema 171;
traducción C. Castillo)
Por otro, la rabia y la impotencia ante la
ineficacia de los gobernantes, dedicados a las intrigas y a las luchas
intestinas en vez de a la defensa. Así se lamentaba ante la pérdida de
Archidona:
Nosotros seguimos la senda de la desunión,
pretendieron los bienes de nuestros correligionarios o el poder.
¡Imposible es lograr un derecho con falacias y
fraude, engaño, calumnia o falsía!
Nosotros seguimos la senda de la desunión,
pretendieron los bienes de nuestros correligionarios o el poder.
¡Imposible es lograr un derecho con falacias y
fraude, engaño, calumnia o falsía!
(poema 232;
traducción C. Castillo)
Con sus versos dirigía un llamamiento
desesperado a la guerra contra el enemigo, para intentar sacudir a los
andalusíes del letargo en el que se hallaban, al ver que todo se perdía:
¡Despertad, despertad! ¡Dejad el sueño!
¡Verídico
relato es el que os hago y cuento:
Quien hasta ahora lágrimas sólo haya derramado,
bermeja sangre deberá llorar desde ahora!
relato es el que os hago y cuento:
Quien hasta ahora lágrimas sólo haya derramado,
bermeja sangre deberá llorar desde ahora!
(final del
poema 232, sobre la pérdida de Archidona; traducción C. Castillo)
La rebeldía del poeta también se agota y,
entonces, adopta una postura resignada y providencialista, común a la mayoría
de los andalusíes contemporáneos:
El tiempo acabó con todo y permitió
violar el honor de su pueblo;
quién sabe si Allah salvará (Lorca) de estas dificultades y penas;
sólo le pedimos que esté cerca la victoria.
quién sabe si Allah salvará (Lorca) de estas dificultades y penas;
sólo le pedimos que esté cerca la victoria.
(estrofa
del poema 80, que escribió cuando cayó Lorca; traducción propia)
Los versos de al-Qaysi corroboran lo ya
sabido como la pérdida de Gibraltar, la caída de los castillos de Alicun y
Archidoria en manos cristianas y los ataques castellanos contra las ciudades de
Lorca y Baza, que causaron cuantiosas bajas entre sus moradores.
Estas informaciones son de escaso valor,
pues las fechas carecen de precisión y no identifican a los personajes
involucrados. Ahora bien, su testimonio tiene gran valor por ser la única voz
andalusí que, en un árabe propio de la época y de la zona, testimonia las
condiciones reales de la vida en Al Andalus.
Del cautiverio que sufrió en las mazmorras
cristianas de Úbeda dejó constancia, en los versos en los que se lamenta del
estado de postración al que se vio reducido: trabajar duramente bajo las
órdenes de un cristiano para ser vendido, luego, como esclavo:
¡Oh tú, que me sentenciaste al
sufrimiento y a la desgracia
al servicio de estos viles cristianos
fío en ti para liberarme del desastre!
al servicio de estos viles cristianos
fío en ti para liberarme del desastre!
(poema 137;
traducción propia)
Tuvo que reunir un rescate de 1.000 dinares
para recuperar la libertad y de sus versos se desprende que no recibió ayuda
económica alguna y que tuvo que vender sus libros para reunir la suma
necesaria.
Pero le esperaba otra desgracia, que muestra
el estado de lamentable inseguridad que se vivía en Baza y en las ciudades
andalusíes en general. Su escribanía, repleta de formularios notariales,
documentos y libros, fue pasto de las llamas a causa de una revuelta producida
en la villa.
La valoración literaria de la obra de los
poetas andalusíes del XV es tan interesante como la histórica. Fue parte del
conjunto general de la poesía árabe, tanto por sus formas como por su
estructura y su contenido. Por supuesto, tuvo rasgos diferenciadores propios
del momento y de la zona donde se desarrolló, distinguiéndose, además, por el
uso de un léxico coloquial de influencia magrebí.
Historia de los musulmanes en al-Ándalus. El arte Islámico medieval usó patrones geométricos descubiertos en occidente en el siglo XX
EL ARTE ISLÁMICO MEDIEVAL USÓ PATRONES GEOMÉTRICOS
DESCUBIERTOS EN OCCIDENTE EN EL SIGLO XX
Autor: Europa Press
Los mosaicos islámicos
medievales se basaban en patrones geométricos, denominados diseños
cuasicristalinos, que los matemáticos desentrañaron en la década de los 70,
según un estudio de la Universidad de Harvard y la Universidad de Princeton
(Estados Unidos) que se publica en la revista Science.
Según los investigadores, los artesanos islámicos del siglo XV desarrollaron un proceso de creación de patrones para el diseño de superficies adornadas con mosaicos que les permitía producir sofisticados patrones que no existieron en Occidente hasta siglos más tarde.
Muchas de las paredes de los edificios islámicos medievales tienen decoraciones geométricas con estrellas y polígonos, o patrones girih, a los que a menudo se superponía una red de líneas en zigzag. Los investigadores han creído que los artesanos medievales construyeron estos patrones utilizando regla y compás.
Los investigadores muestran ahora que en el siglo XV los artesanos habían empezado a producir sus patrones utilizando un pequeño conjunto de azulejos poligonales, que los autores denominan azulejos girih. Este método del azulejo girih era más eficaz y preciso que los anteriores sistemas y supuso una importante innovación en las matemáticas y el diseño islámicos.
En el siglo XV los patrones de mosaicos se habían vuelto muy complejos y sólo unos pocos eran los que los matemáticos de hoy llaman diseños cuasicristalinos. Estos diseños fueron demostrados por primera vez en Occidente por Roger Penrose, que presentó el denominado patrón Penrose a inicios de los setenta.
En su estudio, los investigadores muestran cómo, en 1453, los arquitectos islámicos habían creado patrones superpuestos con azulejos girih en dos tamaños diferentes para producir patrones cuasicristalinos casi perfectos, lo que refleja que estos procedimientos matemáticos no se comprendieron en Occidente durante otros 500 años
Según los investigadores, los artesanos islámicos del siglo XV desarrollaron un proceso de creación de patrones para el diseño de superficies adornadas con mosaicos que les permitía producir sofisticados patrones que no existieron en Occidente hasta siglos más tarde.
Muchas de las paredes de los edificios islámicos medievales tienen decoraciones geométricas con estrellas y polígonos, o patrones girih, a los que a menudo se superponía una red de líneas en zigzag. Los investigadores han creído que los artesanos medievales construyeron estos patrones utilizando regla y compás.
Los investigadores muestran ahora que en el siglo XV los artesanos habían empezado a producir sus patrones utilizando un pequeño conjunto de azulejos poligonales, que los autores denominan azulejos girih. Este método del azulejo girih era más eficaz y preciso que los anteriores sistemas y supuso una importante innovación en las matemáticas y el diseño islámicos.
En el siglo XV los patrones de mosaicos se habían vuelto muy complejos y sólo unos pocos eran los que los matemáticos de hoy llaman diseños cuasicristalinos. Estos diseños fueron demostrados por primera vez en Occidente por Roger Penrose, que presentó el denominado patrón Penrose a inicios de los setenta.
En su estudio, los investigadores muestran cómo, en 1453, los arquitectos islámicos habían creado patrones superpuestos con azulejos girih en dos tamaños diferentes para producir patrones cuasicristalinos casi perfectos, lo que refleja que estos procedimientos matemáticos no se comprendieron en Occidente durante otros 500 años
domingo, 6 de mayo de 2012
Historia¨de los musulmanes en al-Ándalus. El secreto de las tumbas nazaríes
EL SECRETO DE LAS TUMBAS NAZARÍES
Boabdil se llevó del cementerio real de la Alhambra los restos mortales de
sus antepasados, cuyo lugar de enterramiento continúa siendo un misterio
Autor: Juan Luis Tapia - Fuente: Ideal
«La Alhambra esconde otras zonas de enterramientos, como la rauda que se encuentra en la Sabika que era el lugar de sepultura de los notables nazarí
Una especie de maldición parecía ceñirse sobre el destino del último rey
nazarí de Granada. En las vísperas de la rendición, con los príncipes nazaríes
en manos de los Reyes Católicos, la tristeza de la reina Morayma se agudizaba.
Por su parte, Boabdil, según dicen las crónicas, no paraba de lamentarse: «¿Por
qué la muerte no ha querido ni quiere de mí nunca!».
Una desesperada Morayma mandó llamar a un famoso sabio astrólogo, que se
llamaba Ben-Maj-Kulmut y consultó con él en gran secreto el horóscopo del rey
Boabdil. El sabio anciano le contestó: «Dicen las estrellas que el último rey
nazarí vivirá mucho para padecer mucho».
Con esta profecía, que evidentemente la obviaba a ella, llegan las
Capitulaciones de Santa Fe y la salida de la familia real y sus súbditos hacia
la Alpujarra. Los Reyes Católicos habían cedido a Boabdil para él y sus
descendientes un feudo en el Reino de Granada que se componía de las tahás de
Berja, Dalías, Boloduy, Andarax, (actual provincia de Almería) Marchena,
Juviles, Láchar y Ugíjar (actual provincia de Granada), además de otras
pertenencias.
La marcha se hizo con todo un tesoro material, aunque sin el que más le
importaba a Morayma, sus hijos, Yusuf y Ahmed, que permanecieron retenidos por
los Reyes Católicos en previsión de un nuevo alzamiento de los partidarios de
Boabdil.
Antes de partir, el Rey Chico dio orden de levantar el Cementerio Real de la
Alhambra, conocido como La Rauda, para que sus ascendientes no quedaran en
tierra cristiana. Boabdil trasladó los restos de sus antepasados hasta Mondújar,
en donde, camino de Laujar, mandó construir un nuevo cementerio real en sitio
tan secreto que hasta la fecha tampoco ha sido encontrado.
¿Dónde pueden hallarse los restos mortales de los reyes nazaríes? Hay que
remontarse al origen de la rauda real, que fue creada por Ismail I, uno de los
pocos monarcas nazaríes por vía materna. El cementerio se sitúa junto a la
mezquita mayor, lugar donde hoy se alza la Iglesia de Santa María de la
Alhambra. Los primeros en recibir sepultura son los antepasados más inmediatos
del rey nazarí, entre ellos Yusuf I y Mohamed II. La ubicación de este campo
santo significa que la Alhambra se consolida como espacio de poder.
El ritual
¿Qué ritual se seguía a la muerte de un rey nazarí? En este sentido existe
una teoría, la defendida por el catedrático de Historia Medieval de la
Universidad de Granada Antonio Malpica. El especialista indica que
«probablemente el espacio que hay detrás del Patio de los Leones, una especie de
qubba, se utilizara para colocar el cadáver de los monarcas nazaríes para hacer
pública su muerte». La austeridad debe imperar en los enterramientos. Una simple
sábana o lienzo de color blanco debe envolver los cuerpos y ser enterrados de
costado y orientados hacia el sureste, a la ciudad santa de la Meca. Sobre la
tumba, una piedra marca la existencia de la sepultura. No obstante, el Museo de
la Alhambra acoge algunas de las lápidas salvadas de la rauda, con inscripciones
sobre la historia del rey y sus alabanzas a Alá.
A pesar de estar documentado el hecho de que Boabdil se llevó los restos de
sus antepasados, «porque el Islam obliga a sepultar los cuerpos para que las
almas alcancen el paraíso», unas excavaciones arqueológicas realizadas en la
rauda real revelaron el cadáver de una mujer.
«La Alhambra esconde otras zonas de enterramientos, como la rauda que se
encuentra en la Sabika, más abajo de Torres Bermejas, que era el lugar de
sepultura de los notables nazaríes y de algunos familiares de los reyes»,
comentó Antonio Malpica. No se ha podido saber lo que contiene esta otra rauda
alhambreña, «ya que en esa zona no se han realizado excavaciones
arqueológicas».
Lo que sí está documentado es que Boabdil se retira con todo su séquito a
Mondújar, a la zona almeriense de Laujar de Andarax y de ahí, tras muchas
presiones de los Reyes Católicos, se marcha a Fez tras embarcar en la localidad
de Adra. Boabdil fallece en la ciudad del norte de África, pero tampoco se sabe
con exactitud y total certeza donde se encuentra enterrado.
El nombre de Mondújar es el que marca la duda, porque existen dos poblaciones
llamadas de este modo próximas a Laujar de Andarax y en el Valle de Lecrín.
Excavaciones arqueológicas han confirmado la existencia de una rauda «en una
zona próxima a Talará». «Es cierto que los reyes nazaríes tenían propiedades en
esta zona del Valle de Lecrín, en Mondújar, la madre de Boabdil», indicó Antonio
Malpica. Pero insiste en que «no se puede decir que sean los reyes
nazaríes».
Manuel Gómez-Moreno recogió un texto que se encuentra en el archivo de la
Alhambra y que data de 1529, donde se informa, entre otras cosas, de que los
restos de la esposa de Boabdil y de los reyes nazaríes se encuentran en
Mondújar, unos datos que nunca pudieron ser confirmados.
«Hace unos años aparecieron unos restos junto a la autovía de la Costa, pero
no eran más que las ruinas de unas pequeñas casas donde también afloraron
tumbas, pero no se puede confirmar que fueran las de los reyes nazaríes»,
explicó el catedrático de Historia Medieval.
Existe otra posibilidad y es que el Mondújar sea el almeriense, una localidad
próxima a Laujar de Andarax, en el camino hacia Adra, donde embarcó Boabdil,
«pero en este lugar nunca se ha investigado ni hecho excavación arqueológica
alguna».
Leyendas sin consistencia
El lugar de enterramiento de los reyes nazaríes sigue siendo un misterio, tal
y como deseó el mismo Boabdil, quien siempre quiso preservar el secreto. Los
misterios llaman a la leyenda y la imaginación se desborda. Es el mismo caso de
la historia que sitúa la tumba de Muley Hacén, padre de Boabdil, en la cumbre de
Sierra Nevada que lleva su nombre. «Eso pertenece a la leyenda romántica, a los
romances e historias fronterizas más que a la realidad, porque nunca se ha
podido confirmar», comentó Malpica.
El especialista se muestra escéptico ante la posibilidad de que en algún
momento se encontraran estas tumbas, «porque no sabemos si realmente Boabdil se
llevó los restos de sus antepasados cuando embarcó a Fez o los dejó en Granada».
«Nunca lo sabremos», concluyó el especialista. El misterio continúa y el secreto
sigue sin ser revelado.
jltapia@ideal.es
Historia de los musulmanes en al-Ándalus. La Alhambra: El lucero que por amor vivió cautivo en una torre
LA ALHAMBRA: EL LUCERO QUE POR AMOR VIVIÓ CAUTIVO EN
UNA TORRE
O LA HISTORIA DE LA CRISTIANA POR LA QUE EL REY MULEY
HACÉN, PADRE DE BOABDIL, DESAFIÓ CON CONSECUENCIAS DESASTROSAS A SU FAMILIA
Autor: Máximo Fernández - Fuente: www.elperiodicodeaqui.com
Torre de la Cautiva. (Foto: ideal.es).
Son muchos los
espacios que pasan desapercibidos al visitante de la Alhambra. Quienes se acercan
a este monumento suelen dedicar unas horas para pasearlo por sus corredores más
destacadas, olvidando zonas impresionantes cuajadas de belleza e historias.
Para animar a una visita más profunda de la Alhambra nos vamos a aproximar a la
historia de una de sus torres más hermosas, nos referimos a la Torre de la
Cautiva.
La torre se
encuentra situada en el camino de ronda de la muralla, que circunda la
Alhambra. Fue conocida en el siglo XVI como de Torre de la Ladrona y de la
Sultana, aunque posteriormente se cambió su nombre por el de la Cautiva, ya que
se pensaba que en ella vivió Doña Isabel de Solís, la cristiana por la que el
rey Muley Hacén (padre de Boabdil) desafió con consecuencias desastrosas a su
familia y a su corte.
Como la mayor
parte de las construcciones alhambreñas, esta torre tenía una doble finalidad:
la defensa y la habitabilidad. Esta funcionalidad determinó su estructura
militar, su acceso se realiza a través de un estrecho pasadizo en recodo que
dificultaba el acceso a posibles atacantes. A los visitantes puede resultarles
peculiar una entrada tan “pobre” a una estancia tan rica y refinada. La
estructura de pasillo en recodo permitía a los defensores apostarse en las
esquinas y desde ellas lanzar flechas o atacar a los que intentaban acceder, de
esta manera se anula al adversario si ataca en grupo, pues las estrechas
dimensiones del acceso obligaba a los atacantes a ordenarse de uno en uno,
facilitando su neutralización.
Tras el pasadizo
accedemos a un patio con galerías abiertas por arcos peraltados festoneados en
tres de sus lados, con profusa decoración de mocárabes. Este patio comunica con
una sala cuadrada, a través de un arco doble de mocárabes, en la que
encontramos un artesonado del siglo XIX y unos camarines con balcones al exterior.
Las paredes aparecen recubiertas de finas yeserías con inscripciones que nos
hablan de la importancia defensiva de esta torre y su función palaciega;
algunas inscripciones dicen así: “Esta obra ha venido a engalanar la Alhambra;
/ es morada para los pacíficos y los guerreros; / Calahorra que contiene un
palacio / ¡Dí que es una fortaleza y a la vez mansión para la alegría! / Es un
palacio en el cual el esplendor está repartido / entre su techo, su suelo y sus
cuatro paredes; / en el estuco y en los azulejos hay maravillas…”
La conservación
de la torre en relativo buen estado se debe a que fue habitada durante mucho
tiempo por los alcaides cristianos en manos de los cuales los Reyes Católicos
dejaron la custodia del monumento, posteriormente pasó a manos privadas. A
finales del siglo XIX fue sometida a una intensa restauración, que pretendió
remarcar el carácter oriental de la construcción, muy de moda en la época.
La Torre de la
Cautiva es un espacio cargado de historia, el escenario de una de esas historias
de amor en la que nos gustaría ser protagonistas. Hay mucha mitología en torno
a los amores de la cristiana Zoraya y el rey Muley Hacén pero también abundan
los datos históricos que fijan esta relación en la historia y la
responsabilizan de la última crisis dinástica que hundió el Reino de Granada
ante los cristianos.
La Leyenda cuenta
que en esta Torre de la Cautiva se oyen voces en el lugar donde estuvo presa la
sultana Zoraya, siendo aún cristiana y antes de ser llevada a Lecrín, a
Mondújar, donde tuvo su propio castillo.
Reinaba Enrique
IV, hermano de Isabel la Católica, cuando los moros granadinos apresaron en una
escaramuza, en la frontera con Jaén, a la bella Isabel de Solís (Zoraya), la
hija del alcalde de Martos, (Sancho Ximénez de Solís). Isabel contaba con unos
diecisiete años y era famosa en estas tierras por su hermosura y delicadeza.
Por el cargo de su padre, pertenecía a la pequeña nobleza castellana. Huérfana
de madre desde que nació, fue criada por nodrizas que la educaron con profundas
creencias religiosas y la iniciaron en las labores propias de una noble rural
(administración del hogar, cuidado de los hijos, las labores de aguja,
observación de le fe…).
En su infancia
padeció alguna extraña enfermedad que se atribuyó al mal de ojo, se cuenta que
su padre estaba tan preocupado por perder a su única hija que pidió ayuda al
poderoso Conde de Cabra, en Córdoba. Este tenía una esclava mora llamada
Arlaja, que algunos llamaban bruja, porque conocía las hierbas y sus
propiedades, se decía de ella que curaba los males para los que no había
remedio. El todopoderoso Conde regaló al padre de Isabel a su esclava. Arlaja
curó a la joven Isabel y se convirtió en una segunda madre para ella. La
esclava gozó de gran reputación en la pequeña corte de Martos, parece que
poseía una lengua bastante suelta que le llevaba a añorar las grandezas de su
Granada frente a la pobreza y tosquedad de la vida cristiana.
Se dice que
Arlaja predispuso a Isabel en contra del noble cristiano al que su padre la
había prometido en matrimonio, Pedro Venegas, hijo de la familia de los Señores
de Luque. La esclava relataba a Isabel de las grandezas y curiosidades que el
mundo podría ofrecer a una joven tan hermosa como ella más allá de las lindes
de aquellas tierras empobrecidas y acosadas por la guerra y sus lastres.
Curiosamente fue la guerra la que abrió la puerta a esta joven a una vida muy
distinta a la que el destino le deparaba.
Tras su captura,
Isabel fue llevada a Granada como un valioso botín. El destino para una joven
hermosa e instruida era el harem real. Dicen los que lo vieron que fue un amor
a primera vista. Muley Hacén, algo tosco para la reputación de refinado que le
venimos concediendo, pensó que el mejor modo para que Isabel cediera a sus
requerimientos pasionales, era encerrarla en la torre que hoy conocemos como de
la Cautiva. No debió considerar el monarca el efecto de un buen collar de
diamantes al fondo de una caja de bombones. Sea como sea, Isabel de Solís se
enamoró de Muley Hacén, y fue suya, no sabemos si antes o después de casarse
con él, como marcaban los estrictos preceptos de su educación cristiana. Estos
no fueron obstáculo para que aceptase compartir a su marido con otras esposas y
concubinas (entre ellas la poderosa sultana Aixa, prima y esposa de Muley y
madre de Boabdil) y convertirse al islam adoptando el nombre de Fátima Zoraya,
que significa ‘Lucero de la Mañana’.
El sentimiento de
Muley Hacen parce bastante fuerte, ya que le dio el rango de sultana, con los
beneficios que este le daba a Zoraya y su descendencia en la corte.
La sultana Aixa,
rival implacable, fue una mujer fuerte, curtida en las intrigas de palacio y
conocedora de la corte alambreña. Por nacimiento pertenecía como su esposo a la
familia real y contaba con el apoyo de importantes facciones nobiliarias. Aixa
no soportó que una extranjera viniese a desplazarla a ella y su prole del trono
al que había dedicado su vida. La situación se tensó cuando Zoraya dio dos
hijos varones al sultán, Nasr ben Alí y Saad ben Alí que luego se castellanizaron
como Juan de Granada y Fernando de Granada. Algunos consideran que estos amores
fatales serían origen de la pérdida definitiva de Granada de manos musulmanas.
Quizá haya algo de razón en esta consideración. Es cierto que éste pudo ser un
episodio más de los que protagonizó esta dinastía, pero se produjo en un
momento de debilidad, en que el enemigo estaba fuerte y bien situado, y en el
que muchos de los que debían empuñar la espada para defender la tierra, habían
muerto en alguna intriga dinástica sin sentido.
Los corredores de
la Alhambra se llenaron de inquietud cuando la rencorosa Aixa inició su
venganza para derrocar a su marido. Muley Hacen para proteger a Zoraida y sus
hijos los saca de la torre donde vivían en la Alhambra y manda construir un
castillo en el centro del valle de Lecrín (a unos 50 kilómetros de
Granada) donde los instala. La ciudad se dividió en dos bandos rivales. La
poderosa familia de lo Zegries apoyó a Aixa, las posiciones de Muley y Zoraya
eran cada vez más débiles.
Lo demás ya es
historia… En 1482 Muley es expulsado de la Alhambra y lucha contra su hijo por
el trono en una guerra que quemó las últimas esperanzas de sobrevivir de
Granada como reino independiente. Isabel acogió en su castillo a su amado, con
la tristeza de lo que se acaba en los ojos. Cansado, con todo perdido, Muley
Hacem entrega la legitimidad del trono a su hermano el Zagal en 1485, poco
antes de morir.
Dicen que este
sultán está enterrado en la cumbre del Mulacén, que pidió yacer allí para
contemplar su reino y que por eso este monte lleva su nombre.
Isabel huyó y se
convirtió al cristianismo buscando quizá el calor de sus raíces, tal vez para
conseguir la aceptación social. Vivió marcada por una vida inusual, en un mundo
estricto con las mujeres que no daba lugar a los que vivían de modo distinto.
Acabó sus días encorsetada entre la búsqueda del perdón y el desprecio por su
vivencia. Sufrió la tragedia de los derrotados, ella tuvo que seguir su camino
lejos de los palacios donde la miraron como al “lucero de la mañana”. ¿Qué se
pasaría por la cabeza de esta señora en las noches tranquilas en que esperó la
muerte, después de tanta vida y tanta pérdida?
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