miércoles, 11 de enero de 2012

Historia de los mujsulmanes en al-Ándalus. El Generalife (Granada)

EL GENERALIFE (Granada)


Al noroeste de la Alhambra se levanta el palacio del Generalife, una villa de recreo construida a principios del siglo XIV -con anterioridad al palacio de Yusuf I- que se asoma por sus galerías y ventanales calados al barrio granadino del Albaicín (de al-bayyazín: musulmanes de Baeza que se refugiaron en Granada). El edificio, sin embargo, es menos conocido que sus jardines, ideados con una sublime sutileza que participa de la composición geométrica tanto como de los colores y aromas que desprenden sus variadas especies vegetales. Con mucha razón se lo llama "La más noble y elevada de todas las huertas" (Ÿannat al-arif). Otra traducción sería "Huerta del gnóstico o arquitecto (alarife)".


Ocupa la pendiente del Cerro del Sol, desde el que se abarca toda la ciudad y los valles de los ríos Genil y Darro. Del significado de su nombrad existen distintas interpretaciones: Jardín del Intendente,  del Arquitecto (alarife), Huerta de Zambrero, etc. El Generalife se convirtió en lugar de recreo para los reyes  granadinos cuando estos querían huir de la vida oficial de palacio.


Se construyo a mediados del siglo XIII, y según reza una inscripción de 1319, el rey Abu I-Walid Tsma’il (1313-1324) lo redecoro, lo que hace anterior a la construcción del Palacio de Comares. A pesar de su proximidad a la Alambra y de su estrecha relación entre ambos conjuntos, se consideraba fuera de la ciudad, incluso estallo una rebelión en la Alambra contra Mohamed V mientras este se encontraba en el Generalife.


 En la actualidad, el  Generalife está formado por dos conjuntos de edificaciones, conectados por el patio de la  Acequia.


 Sin embargo, es difícil saber el aspecto original del Generalife, ya que ha ido sufriendo modificaciones y reconstrucciones durante toda la etapa cristiana, en un principio necesarias debido al estado de deterioro y abandono en que se encontraba en la ultima etapa musulmana, pero que posteriormente perturbaron su disposición y desfiguraron muchos de sus aspectos.
En la construcción del Generalife no podemos encontrar ningún tipo de exceso decorativo, ni grandes actuaciones arquitectónicas. Al contrario que en la Alambra, toda la edificación del Generalife, aunque sólida, es en general muy pobre y muy simple, lo que señala el aire de intimidad y de sosiego que buscaban los monarcas al retirarse a descansar entre sus jardines. Únicamente encontramos motivos decorativos de  escayola poco variados, pero de extremada fineza y buen gusto.
Como es normal de este periodo nazarí, se nota la cultura del agua y el buen gusto de las flores y de la jardinería.

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