viernes, 1 de febrero de 2013

Historia de los musulmanes en al-Andalus. Los serenos andalussíes de Málaga

LOS SERENOS ANDALUSSÍES DE MÁLAGA

 
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Francisco Lancha

La inseguridad ciudadana no es problema de hoy. En la época medieval constituía una plaga contra la que se veían impotentes las autoridades. En Al Andalus estaba muy extendida, especialmente en los principales núcleos de población o medinas (ciudades) dotadas de aljama (mezquita mayor), según el código de Yusuf I, “el vencido de Salado”. Entre éstas se contaba la medina de Málaga, que se extendía desde la ribera del río, al oeste, y seguía por las actuales calles de Carretería y Álamos para enlazar, en la Puerta de Granada, con la Alcazaba, en el monte de Gibralfaro, a cuya falda se remansaba el mar.

Para seguridad de los vecinos se establecieron unos vigilantes nocturnos, conocidos en Al Andalus bajo el nombre de porteros, lo que proviene de que en aquel país hay caminos con portales que se clausuraban bajo cerrojo después de hacerse la noche, según Al Maqqari, en Kitab Nafh al Tit, en versión de Claudio Sánchez Albornoz, traducción de O. Machado. Posteriormente, la entrada principal de la casa se denominó portal, que estaba abierto durante el día y se cerraba por la noche.

En el relato citado se agrega que en cada calle había un vigilante en cuyo puesto está colgado un farol. Tiene un perro guardián y armas preparadas para defenderse de la astucia de los andalusíes, de la malicia de algunos y de su arte de engañar en materia de fechorías, hasta el punto de que escalan los edificios elevados, abren cerrojos difíciles y llegan a asesinar al durño de casa por temor de que los denuncie y luego los persiga la justicia. Añade Al Maqqari que es raro que en Al Andalus pase un día sin que se oiga que la casa de fulano fue violada ayer o que a fulano lo degollaron los ladrones en su lecho.

El texto que nos ha servido de referencia precisaba que el auge o la disminución de estos hechos está en relación con la energía o la blandura del gobernante, pero aunque incurra en un exceso de violencia y su espada gotee sangre, no cesan tales actos, habiendo llegado las cosas a tal extremo que se ha ejecutado a una persona por causa de un racimo de uvas que robó en una viña; y así por el estilo. Pero, no obstante, no se acaban los ladrones en Al Andalus. La utilidad de los serenos medievales malagueños, figura hoy desaparecida, data de varios siglos atrás y no sólo abrían puertas o portales, sino que demostraron su eficacia como vigilantes de las zonas urbanas que tenían encomendadas a su protección.

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