lunes, 1 de abril de 2013

Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Wa la Galiba Illa-Llah


WA LA GALIBA ILLA-LLAH
Esta frase, se convirtió en el lema de los príncipes nasries de Granada, encontrándose varias miles de veces en la decoración de la Alhambra de Granada. Corría el siglo XIII cuando al Imperio Almohade se le escapaba el poder muy rápidamente. En Marruecos eran desbancados por otra tribu bereber, los meriníes, mientras que en Al-Andalus se desmembraría en numerosos reinos de Taifas que uno tras otro irían cayendo en manos de los ejércitos cristianos. En el año 1236, Córdoba, capital del Califato, sucumbía definitivamente ante los reinos cristianos.
Ante el empuje de Castilla por el Norte, Aragón por el Oriente y Portugal por el Poniente, el reino Andalusí de Granada solo pudo sobrevivir casi dos siglos y medio desde la caída de Córdoba, convirtiéndose en Estado vasallo de Castilla. A partir de entonces, Granada pagaría tributo a Castilla además de prestar ayuda militar para la conquista del resto de Taifas Andalusíes. En este contexto, en el año 1248 se rendía Sevilla, -último bastión Andalusí independiente- a los Castellanos con el apoyo de Ibn Ahmar, príncipe nasrí de Granada. Al regreso a Granada, ibn Ahmar fué recibido por el pueblo de Granada como vencedor de la guerra fraticida contra sus hermanos de Sevilla al grito de ¡vencedor, vencedor!. Para Ibn Ahmar no había sido una victoria, pues sabía que el final de Al-Andalus estaba más cerca. El largo camino de vuelta a Granada, le había hecho meditar sobre las consecuencias de la victoria sobre sus hermanos sevillanos, por lo que a los gritos de victoria de los granadinos respondió con la frase "wa la galiba illa-llah" (solo Allah es vencedor), en clara alusión a la visión de derrota tras el análisis de conjunto de la situación de Al-Andalus tras la caída del reino de Sevilla. Ibn Ahmar sabía que la guerra no había terminado y que la misma no era por la posesión de tierras y riquezas, sino por la destrucción de una cultura y una civilización diferente de la de los pueblos del Norte. La guerra no era contra un Estado ni contra un reino. Era un concepto mucho más amplio que podríamos denominar "guerra al moro", al andaluz de entonces, al diferente... La desesperación de Ibn Ahmar le llevó a decorar todos los rincones de la Alhambra con esta frase de recuerdo "wa la galiba illa-llah", el recuerdo y el arrepentimiento de una guerra contra el hermano que terminaría con una civilización, una cultura y una forma de entender la espiritualidad. Aunque tarde, Ibn Ahmar comprendió el error y lo reflejó en las paredes de la Alhambra para recuerdo de las generaciones venideras.

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