HOMOSEXUALIDAD EN AL-ANDALUS.
“La homosexualidad en
al-Andalus”.
Sin duda este título crea
controversia en muchos sentidos, pero intentaré explicarlo desde un punto de
vista lo más académico posible y utilizando argumentos esgrimidos por diversos
autores.
En primer lugar, para hablar
de homosexualidad en al-Andalus debemos tener en cuenta dos cuestiones: según
algunos autores sería imposible hablar de homosexualidad antes del siglo XIX,
ya que es en este siglo cuando el discurso medicalista occidental convierte la
homosexualidad en un subproducto de la heterosexualidad, haciendo una
distinción entre estos dos términos y situando al primero por debajo del
segundo.
Pero ¿qué sucedía en los
siglos anteriores al XIX? ¿No había homosexuales?
Por supuesto que los había, existían personas que practicaban la homosexualidad
abiertamente, es decir, personas (más hombres que mujeres) que tenían
relaciones psicoafectivas con personas de su mismo sexo, todo esto sucedía sin
que la persona en cuestión tuviera que traducir su identidad sexual en homo o
hetero ya que estos términos ni siquiera existían.
Para apoyar esta teoría me remito al trabajo de John Boswell, famoso historiador americano, catedrático
en la prestigiosa universidad de Harvard, que escribió dos libros muy
interesantes Cristianismo, tolerancia
social y homosexualidad (1980) y Bodas de semejanza (1994). En
este último libro, Boswell nos cuenta cómo, buscando por iglesias y monasterios
antiguos, descubrió unos contratos llamados bodas de semejanza o ritos de
hermanamiento. Estos contratos eran idénticos a los firmados en las bodas
heterosexuales y estaban firmados por dos hombres.
Boswell asegura que tanto
Papas ortodoxos como católicos estaban enterados de estas bodas entre hombres y
que este sacramento se practicaba desde el S.III hasta el S.XIII. A partir de
este siglo, que trajo consigo una especie de “revolución cristiana”, los mecanismos
de persecución de la diversidad sexual, religiosa y racial junto con la temida
inquisición se hicieron más fuertes y la mayoría de estos documentos fueron
destruidos. Por supuesto, la iglesia niega todo este tema, aunque esté
totalmente documentado.
Por otro lado, Boswell
también encontró poesía homoerótica que se mandaban los monjes de los
monasterios sin ser castigados ni perseguidos por ello.
Autores como Foucault
dicen que no debemos referirnos a estos hombres como homosexuales, en el
sentido moderno de la palabra, y que sería mejor hablar de prácticas
homosexuales más que de hombre homosexuales. Sin embargo, autores como Boswell
dicen que sí, que hay indicios para plantearse la existencia de subculturas
homosexuales y se refiere concretamente a la España llamada de las tres
culturas (judía, musulmana y cristiana), donde, según este historiador, se
aglutinarían a las personas que practicaban preferentemente la homosexualidad
en barrios.
Según los historiadores Stephen O.
Murray y Hill Roscoe: la Granada zirí era el centro de cultura
aristocrática y distinguida que involucraba junto al individualismo romántico
una exploración intensa de todas las formas de sexualidad liberales: bi- homo-
hetero. (Aspectos de la cultura judaica en la Edad Media)
Si observamos históricamente la forma de vida en la Península Iberica antes de
la llegada de los musulmanes, nos encontramos con que la sexualidad en Hispania
(territorio del imperio Romano) era bastante permisiva.
Era normal que los romanos
de Hispania tuvieran relaciones sexuales tanto con efebos y esclavos varones
como con concubinas y esclavas. Un dato a tener en cuenta de esta civilización
era que el estatus de la persona tenía mucho que ver en estas incursiones o
prácticas homosexuales, es decir, un romano podía penetrar a cualquier persona,
independientemente de su sexo, que estuviera por debajo de su estatus social,
con lo cual un hombre no podría tener sexo con un vecino pero si con un
esclavo.
Con la llegada de los visigodos esto cambió.
El reino visigótico se
oponía a estas conductas sexuales. La “sodomía” fue castigada con la castración
y el exilio. En el S. VIII se desarrolla la civilización islámica. Hablemos de
al- Andalus: un gran porcentaje de la poesía andalusí está formada por poesía
homoerótica (mudakarat). Muchas
veces esta poesía se mezclaba con la poesía báquica en la figura del copero o
escanciador:
¡Cuántas noches me han servido las copas
las manos de un corzo que me compromete!
Me hacía beber de sus ojos y de su mano
Y era embriaguez sobre embriaguez, pasión
sobre pasión.
Yo tomaba los besos de sus mejillas y
mojaba mis labios
en su boca, ambas más dulces que la miel.
Abi-l- Husayn.
También se sabe que la práctica de la homosexualidad era cosa de reyes. Los
califas omeyas Abderraman III y al- Hakem II (quien tuvo descendecia por
primera vez a la edad de 46 años, con una esclava vasca que se travestía a la
moda de Bagdad como si fuera un efebo), el emir Abd Allah, señor de la taifa de
Granada y el rey al-Mutamid de Sevilla, por poner algunos ejemplos relevantes,
escribieron poesía homoerótica.
A algunos de estos reyes como al-Mutamid se le conocen relaciones homosexuales.
En la taifa sevillana gobernada por Abbad Ibn al-Mu`tadid, la poesía adquirió
un nuevo grado de exquisitez, uno de los mejores poetas de su corte fue su
propio hijo al-Mu`tamid. Desde bien joven le unió una amistad apasionada con
otro de los grandes poetas de la época, Abu Bakr Ibn Ammar, del que fue
discípulo en Silves. Desterrado por el padre a Zaragoza para evitar la
perniciosa influencia sobre su hijo, Ibn Ammar escribió una qasida al rey
pidiendo perdón, aunque no tuvo efecto:
Al recordar el tiempo de mi juventud, es
como si se encendiese
el fuego del amor en el pecho.
Aquellas noche en que no hacía caso de la
sensatez del consejo
y seguía los errores de los alocados;
condené al insomnio a los párpados
somnolientos
y recogí el tormento de las tiernas ramas.
(Abenamar)
Pese a quejarse de su destino en Zaragoza, Ibn Ammar pudo dedicar sus gazales,
género que dominó con maestría, a los efebos de la corte de Ibn Hud. A la
muerte de al-Mu´tadid, el nuevo rey al-Mu´tamid mandó traer de nuevo a su
antiguo amigo y amante, y juntos gobernaron Sevilla, como Rey y ministro. Se
produce un enfrentamiento entre los dos; al- Mu´tamid escribió una qasida
ridiculizando los orígenes humildes de Ibn Ammar. En la qasida con la que le
respondió el poeta se burlaba de los abbadíes y le acusaba de sodomía,
recordando los días en Silves:
Te abrazaba la cintura tierna, bebía de la
boca agua clara.
Yo me contentaba con lo permitido,
pero tú querías aquello que no lo es.
Expondré aquello que ocultas:
¡ Oh gloria de la caballería!
Defendiste las aldeas,
pero violaste a las personas.
(Abenamar)
Después de leer esto el rey se enfadó y encarcelo a Abenamar, aunque más tarde
le perdonaría. Pero al enterarse de que este se vanagloriaba de su indulto,
entró en cólera y lo mató con sus propias manos, no obstante ofreció un
suntuoso funeral por él.
Podría hablaros largamente de toda la poesía de este tipo que ha llegado hasta
nuestros días y de los autores abiertamente homosexuales como Ibn Quzman o Ibn
Shuhayr, hombres de la élite andalusí que practicaban inequívocamente la
homosexualidad, pero me parece más interesante hablaros de dos mujeres, ya que
es más difícil encontrar relaciones lésbicas que gays.

La primera es la princesa Wallada que muchos de vosotros conoceréis por los
poemas que nos han llegado de Ibn Zaydun el cual llora su ausencia en Medina
Zahara, ausencia y llanto causados por uno de los motivos más antiguos: la
infidelidad de Zaydun con una esclava negra de Wallada.
Pues bien, esta princesa jamás se casó. Se dice de ella que fue una de las
primeras feministas. A la muerte de su padre recibió una fortuna en herencia lo
que la hacía autosuficiente como para vivir una vida relativamente libre y sin
ataduras masculinas. Según las crónicas, prendada de Muhya bint al-Tayyani,
hija de un vendedor de higos cordobés, cuidó de su educación hasta convertirla
en poetisa, ya que Wallada convertiría su corte en una escuela de paso para
poetas y poetisas. Se supone una relación lésbica entre ellas, aunque no está
demostrada.
Y hablando de poetisas os he de hablar de las hermanas Ziyab de Guadix, Zaynab
y Hamda, a las que los autores atribuyen la autoría de los poemas que se
encuentran bajo su apellido. Un día, una de las hermanas (no se sabe cuál) vió
a una esclava bañándose en un río y le escribió esto:
Las lágrimas revelan mis secretos en un río
donde hay tantas señales de belleza;
es un río que rodea jardines
y jardines que bordean el río;
entre las gacelas hay una humana
que posee mi alma y tiene mi corazón.
Esa es la razón que me impide dormir:
cuando suelta sus bucles sobre el rostro
parece la luna en las tinieblas de la
noche;
es como si a la aurora se le hubiese muerto
un hermano
y la tristeza se hubiese vestido de luto.
(Banat Ziyad de Guadix, Hamda y Zaynab)
Por supuesto, la mayoría de autores atribuyen este tipo de poema sáfico a un
tópico literario invisibilizando así una posible realidad que podría servir
como referente a la cultura LGTB de hoy en día.
Mi conclusión en este tema es que sin lugar a dudas hubo mucho amor homosexual
en al-Andalus aunque es un tema que desgraciadamente está sin estudio de
conjunto y normalmente se evita hablar de él. Personalmente me volví loca
buscando poesía homoerótica para un trabajo de investigación, porque aunque
-como ya he dicho antes-, supone un alto porcentaje de la poesía andalusí, habitualmente
queda enmascarada en las traducciones, ya que términos que son masculinos en
árabe (gacela, luna,…) en castellano son femeninos. Aparte de esto, los
historiadores y arabistas más clásicos explican de maneras, a veces increíbles,
este tipo de poesías y relaciones. El único grueso de poesía homoerótica que
pude encontrar en la universidad de Alicante fue el capitulo homofóbico llamado
“Perversión” de Claudio Sanchez- Albornoz.
Es hipócrita, desde mi punto de vista, negar una realidad homosexual en al-Andalus
ya que muchos de los que la niegan y la detestan, más tarde la reafirman con
frases como: “…sin la reconquista hubiera
triunfado la homosexualidad tan practicada en la España mora.”
(Sanchez-Albornoz)
La homosexualidad es una realidad universal y atemporal, algo natural, y
tenemos la imperiosa necesidad de una nueva perspectiva de la historia que se
desligue del modelo hegemónico con el fin de tener opción a una mayor
diversidad de referentes o modelos humanos.
Fotografías:
2. Baco y Sergio. (Cristianismo)
3. Obra de Morcillo
4. Sha Abba y el chico del vino.
5. Safo.
6. Mapa de las condenas existentes
por homosexulidad a nivel mundial.
Publicado
por Marisol La
Roja