sábado, 21 de abril de 2012

Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Glosario para la historia de al-Ándalus



GLOSARIO PARA HISTORIA DE AL-ÁNDALUS



© Almudena ARIZA ARMADA


A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z


A
Adarve

paseo de ronda o camino que recorre la parte superior de la muralla de una fortaleza militar; también designa, en urbanismo, a una calle sin salida que puede ser cerrada con una puerta.
al-Andalus

el término al-Andalus designa los territorios de la Península Ibérica que se hallaban bajo gobierno islámico, fuera cual fuera su extensión geográfica. No se conoce con exactitud su origen aunque se ha apuntado la posibilidad de que venga de la denominación al-andališ, "los vándalos", pueblo que habitó en la península Ibérica durante la baja Edad Media; o bien, de la identificación de la península con la mítica Atlántida.
Andalusí

relativo a al-Andalus.
Albarrana
al-barrana
torre de defensa adelantada construida destacada del muro y unida al recinto amurallado por un lienzo de muralla continuo, con un arco o con un puente levadizo de madera.
Alcaicería
al-qaysariyya
mercado, barrio de tiendas.
Alcazaba
al-qasbah
ciudadela, recinto fortificado. Por motivos estratégicos, puede estar construida en la parte alta de una ciudad, en uno de sus extremos o adyacente a ella según las distintas tipologías urbanas. En su interior se encuentra un pequeño barrio y el palacio o alcázar.
Alcázar
al-qasr
Palacio real.
Alfaquí
al-faqih
doctor, sabio, especialista en legislación religiosa, en jurisprudencia (fiqh), jurista.
Alhóndiga
al-funduq
edificio público con habitaciones, establos y almacenes. En ellos se hospedaban los comerciantes forasteros que llegaban a la ciudad, se almacenaban sus mercancías, y se realizaban las transacciones comerciales de compra, venta y distribución a los zocos.
Aljama
al-yami
adjetivo que califica a la mezquita principal de la ciudad, la mayor, en la que se congregan los fieles para la oración comunitaria de los viernes (ya que ésta ha de tener lugar en una sola mezquita de la ciudad).
Almimbar
al-minbar
especie de púlpito, en las mezquitas aljamas, situado a la izquierda del mihrab de cara a los fieles, desde donde el jatib pronuncia el sermón (jutba) durante la oración comunitaria de los viernes.
Alminar
al-manar
torre de la mezquita desde donde se llama a la oración a los fieles musulmanes.
Almogávar
al-mugawir
el que hacía incursiones o algaras en tierras enemigas, a fin de obtener botín, y generalmente perteneciente a las milicias de uno u otro lado de la frontera de al-Andalus.
Almotacén
al-muhtasib
funcionario encargado de la vigilancia y comprobación del cumplimiento de la ley en lo que a pesos y medidas se refiere, así como de otras cuestiones relativas al buen funcionamiento del mercado (producción artesanal, higiene, justicia...)
Almuédano
al-mu'adhdhin
véase "Muecín": (al-mu'adhdhin) o encargado de convocar a los fieles a la oración desde lo alto del alminar de la mezquita.
Almunia
al-munya
finca, hacienda.
Alquería
al-qarya
casa de labranza geográficamente aislada, o el conjunto de dichas casas. Aldea, lugar rural.
Alquibla
al-quibla
la dirección hacia la Meca. Por su valor ritual, es la orientación que adopta el musulmán durante la oración, así como en otros acontecimientos de la vida cotidiana,. En la mezquita, el muro qibli es en el que se sitúa el mihrab.
Ataifor

tipo de fuente ancha (20-25 cm) y de poca profundidad (5-10 cm)
Atalaya

torre vigía.
Ataurique
at-tauriq
tipo ornamental en el que se entrelazan estilizados motivos vegetales.
B
Baraka

bendición, carisma, fuerza benéfica.
Basmala

se llama así a la expresión bi-smi-llahi (r-rahmani r-rahimi) "en nombre de Dios (el Clemente, el Misericordioso)" que es la invocación religiosa con la que los musulmanes inician todo tipo de acto religioso o de la vida cotidiana susceptible de un buen fin, que sea para bien (escritos, antes de empezar a comer, etc.)
C
Califa
jalifa
máximo gobernante en la sociedad islámica, cuya misión es la defensa de la fe y la administración política del Estado, lo que le otorga atributos de liderato religioso y político. El término, que literalmente significa "sucesor", se aplicó originalmente para designar a los primeros sucesores del profeta Muhammad (Muhammad
) en el liderazgo de la comunidad. Su equivalente técnico es Imam, y su equivalente honorífico Amir al-mu'minin ("Príncipe de los creyentes").
Climas
Iqlim
cada uno de los distritos menores en que estaban divididas las coras (división territorial de al-Andalus equivalente a comarca o distrito administrativo de régimen civil). Constituían unidades administrativas y financieras de tipo agrícola. Contaban con una población importante o fortaleza y varias alquerías (casas de labranza alejadas de los centros urbanos), así como territorios comunales llamados ayza'.
Cora
kura
tipo de división territorial de al-Andalus equivalente a comarca o distrito administrativo de régimen civil. Tenía como capital una ciudad importante y era regida por un gobernador. En términos generales, las coras se correspondían geográficamente con las antiguas diócesis y condados visigodos.
E
Emir
amir
cargo político equivalente a príncipe o jefe (literalmente designa al que tiene amr, "poder, autoridad"); en época omeya designaba a los gobernadores de las provincias (por ello en al-Andalus, fue el título de los primeros gobernadores dependientes del califa de Damasco y, posteriormente, de algunos de los reyes de taifas.). El título honorífico de Amir al-mu'minin ("Príncipe de los creyentes") llegará a equivaler al de Califa.
F
Fitna

literalmente, desorden, levantamiento, disgregación; este término designa los períodos de guerra civil con connotaciones políticas y religiosas (suponen cismas en la fe). Referido a al-Andalus, la fitna es el período de guerra civil que desembocó en la desaparición del Califato Omeya de Córdoba y la desmembración de al-Andalus en distintas Taifas.
H
Hadit

("narración", "noticia") en el Islam sunní u ortodoxo, es el relato que recoge la tradición profética, los dichos y hechos del Profeta narrados por sus contemporáneos y transmitidos en los primeros tiempos por vía oral y posteriormente recopilados en diversas colecciones.
Haram

Literalmente significa "sagrado, inviolable, ...". Es la estancia sagrada del santuario de la Meca. En las mezquitas, la sala de oración principal. Harén.
Hayib

chambelán o jefe representante del emir o califa. En al-Andalus, el título de hayib llegó a ser superior al de visir, de entre los que era designado. Tenía gran poder, llegando a sustituir al califa en funciones de gobierno si éste estaba ausente o lo demandaba. Este título gozó de tal prestigio que fue preferido (en lugar de otros como el de malik o sultán) por algunos de los gobernantes de las Taifas en el intento de legitimarse en el poder.
Hégira
hiyra
emigración o traslado del Profeta Muhammad de la Meca a Medina el año 622 JC. Da nombre al calendario islámico que comienza dicho año.
Hisba

término que designa el conjunto de normas de ordenación social que velaban por la moralidad pública. En al-Andalus, el funcionario encargado de la hisba era el sahib al-hisba -también llamado sahib as-suq ("señor del zoco")-, era el encargado de mantener el orden público y la supervisión de las actividades económicas de las ciudades.
I
Imán
Imam
guía espiritual de la comunidad islámica. Como título, fue adoptado por los califas (los imanes por excelencia), como jefes de la comunidad. En otro de sus sentidos designa a la persona que dirige la oración ritual comunitaria, mientras se está realizando.
Iwan

Sala abovedada.
J
Jatib (jatib)

el que predica, el que pronuncia el sermón (jutba) durante la oración comunitaria del viernes al mediodía. Lo hace desde el almimbar, de pie y portando una vara o bastón en su mano (o un arco o espada si tiene lugar el sermón en un territorio o país que ha sido conquistado por las armas) mientras los fieles le escuchan sentados en silencio.
Jutba

sermón pronunciado por el jatib desde el almimbar en la oración solemne de los viernes. Precede a la oración propiamente dicha y a diferencia de ésta que se recita en árabe, la jutba se pronuncia en la lengua o dialecto del lugar dónde se reza. Tanto la jutba como el resto del acto religioso del viernes tiene lugar en una sola mezquita de la ciudad, la mezquita aljama (según algunas escuelas islámicas) y el hecho de mencionar el nombre del gobernante en dicho acto le confiere una importancia singular ya que supone la sumisión, lealtad y reconocimiento del poder político del soberano; no mencionar al gobernante en la jutba es expresión de rebeldía o independencia.
M
Macsura
maqsura
lugar cerrado dentro de la sala de oración de las mezquitas aljamas, reservado para el emir o el califa.
Madraza
al-madrasa
colegio o escuela coránica, especializada en el estudio de la ciencia religiosa especialmente jurisprudencia y derecho canónico. Esta institución, que podía ser de fundación pública o privada, cubría las necesidades de maestros y alumnos. Algunas madrazas llegaron a ser centros intelectuales de primer orden. Desde el punto de vista arquitectónico, las madrazas, estuvieron asociadas en una primera época a una mezquita, y posteriormente fueron edificios independientes; eran de planta cuadrada y contaban con aulas, dormitorios y otras dependencias dispuestas en torno a un patio central.
Magreb

semánticamente indica el lugar por dónde se pone el sol, el Occidente. Se trata por tanto del noroeste de África, es decir, lo que se corresponde actualmente con los países norteafricanos de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia (la antigua Tripolitania). Algunos autores árabes llegaron a englobar en este término geográfico a al-Andalus.
Marca

división geográfico-administrativa de carácter fronterizo al frente de las cuales estaba un jefe militar o qa'id. (a diferencia de las coras que no eran territorios fronterizos y estaban regidos por un gobernador civil o valí).
Maristan
bimaristan
hospital (termino de origen persa compuesto por bimar "enfermo" e istan "lugar"). Fundados por gobernantes y grandes hombres, eran mantenidos por donativos píos.
Marranos

término con el que se designaba en territorio cristiano a los judíos conversos que seguían practicando secretamente su religión.
Medersa

véase "Madraza"
Medina
al-madina
ciudad
Mihrab
mihrab
hueco, nicho o arco situado en el muro de la quibla (orientado hacia la Meca) en todas las mezquitas; indica el lugar hacia dónde se debe orar y es dónde se sitúa el imán para dirigir la oración. Su valor simbólico hace que este elemento arquitectónico sea el lugar más ricamente decorado de la mezquita.
Mocárabes
al-muqarbas
elemento arquitectónico ornamental formado por la yuxtaposición tridimensional de secciones de prismas cónicos, produciendo un efecto similar al de las estalactitas.
Moriscos

nombre dado en los reinos cristianos peninsulares a los musulmanes convertidos al cristianismo tras de la Reconquista y posteriormente a sus descendientes ("cristianos nuevos"). Muchos fueron criptomusulmanes y, expulsados definitivamente de la península a principios del siglo XVII, pasaron mayoritariamente al norte de África donde se les conoció como los "andalusíes" (andalusiyyun) o "gentes de al-Andalus" (ahl al-Andalus)
Moros

(del latín maurus = natural de la Mauritania) (mauri > moro) es el término con el que en los reinos cristianos de la Península Ibérica se denominaba a los andalusíes, y por extensión a los magrebíes (tanto árabes como beréberes). En sí no es un termino peyorativo, pero hay que ser prudentes en su uso por la connotación despectiva que en ocasiones tiene en la actualidad.
Mozárabes
musta‘rab
cristianos que vivían en al-Andalus. Pagaban tributo especial como dimmíes (categoría social que englobaba a las "gentes del Libro" es decir, cristianos y judíos) y conservaban su organización eclesiástica y judicial. Las comunidades mozárabes de al-Andalus desaparecerían (salvo la de Toledo) a raíz de las invasiones norteafricanas de los Almorávides y Almohades, muy rigurosos en materia religiosa.
Mucarnas

véase Mocárabes
Mudéjares
mudayyan
"al que se le ha permitido quedarse", musulmán que se quedaba, mediante pacto, en los reinos cristianos peninsulares al ser conquistada su tierra. Como en el caso inverso, tenían un estatuto especial, pagaba tributo y conservaba su religión y propiedades bajo ciertas condiciones. Empiezan a ser un grupo social importante a partir del 1085 (toma de Toledo por Alfonso VI) apareciendo en la documentación cristiana como "mauri" [moro] o "sarracenii", sin que se les denomine con el término "mudéjar" hasta la guerra de Granada (s. XV), cuando ya la situación de aquellos que no habían emigrado a al-Andalus se había deteriorado considerablemente por una política hostil. A partir de 1501 fueron expulsados de la península Ibérica, y los que se quedaron tuvieron que convertirse al cristianismo pasando a ser conocidos como "moriscos".
Muecín

véase Almuédano.
Muladíes
muwalladun
descendientes de cristianos hispanos conversos al Islam (musalima) o de matrimonios mixtos entre musulmanes y cristianos en al-Andalus. Se fueron integrando en la sociedad islámica desde el s. VIII.
al-Mulk

el poder, el dominio, la realeza.
Muyahidun

(sing. muyahid) aquellos que participan en la empresa del Yihad o guerra santa.
Q
Qubba

cúpula. El término también designa por extensión a un tipo especial de mausoleo, el "morabito"; son edificaciones de planta cuadrada coronada por una cúpula -de la que toma el nombre- que dan sepultura a musulmanes piadosos considerados como "santos". Se trata de un fenómeno típicamente magrebí.
R
Rábida
ribat
fortaleza fronteriza de carácter eremita vinculada con la guerra santa, es decir, una institución conventual destinada al retiro, la oración y la defensa militar del dominio del Islam. El recinto amurallado albergaba en su interior viviendas, almacenes y una mezquita.
Riwaq

pórtico
S
Sahn

patio de la mezquita.
Sufí
sufi
Místico musulmán. Toma su nombre del suf o sayo de lana con el que se vestían. El sufí lleva a cabo una búsqueda mística de la unicidad divina a través del dhikr ("recuerdo, invocación del nombre de Dios") que es la repetición constante de una jaculatoria de loor a Dios, acompañada o no de danzas o ritmos y música, que conduce al éxtasis.
T
Taifa
ta'ifa
literalmente significa "partido" y es el término con el que se denomina a los distintos estados locales en que se dividió al-Andalus tras la desaparición del Califato de Córdoba (s. XI). Es comúnmente aceptada la clasificación étnico-social de estos reinos de Taifas (muluk al-tawa'if) según la cual se dividirían en taifas eslavas, taifas de beréberes "nuevos" y taifas andalusíes. La llegada de los Almorávides a la península ibérica puso fin a la las "primeras Taifas" (postcalifales). Posteriormente volvería a fragmentarse políticamente al-Andalus en las denominadas "segundas Taifas" (postalmorávides) y "terceras Taifas " (postalmohades).
Taracea
trasi‘
"incrustación", técnica decorativa consistente en el embutido o incrustación en madera de pequeños trozos de marfil, nácar u otras maderas, naturales o teñidas, de distinto color.
Tiraz

tejido lujosamente bordado - oro, sedas y brocados- con bandas de inscripciones, confeccionado fundamentalmente para la indumentaria ceremonial del califa. Se producía solamente en los talleres textiles de Palacio (dar al-tiraz). El tiraz era símbolo de soberanía, prerrogativa del califa (junto con la acuñación de moneda y la mención de su nombre en la jutba), quien podía otorgar, como gran distinción, el honor a vestir este tipo de indumentaria de lujo.
U
Ulemas
‘ulama'
sabios, doctores eruditos, especialista en el Corán y la sunna y, fundamentalmente, dedicados a la ley islámica (shari'a) [frente a los alfaquíes más especializados en el fiqh o jurisprudencia].
Umma

la comunidad de los creyentes musulmanes (Umm : "madre")
V
Visir
wazir
ministro, alto funcionario. Eran elegidos por el soberano y aconsejaban y ayudaban en funciones administrativas y de gobierno. De entre ellos se designaba al hayib.
Valí
wali
gobernador de una provincia o un distrito. Tenía atribuciones políticas y militares y, en algunos casos -como en al-Andalus- también financieras.
Y
Yamur

remate del alminar (o minarete) formado por esferas metálicas de tamaño decreciente.
Yihad

guerra justa. En su sentido semántico es el "esfuerzo" físico y moral del hombre por mantener y extender los preceptos coránicos; en su sentido místico es la lucha contra el mal; y jurídicamente, un deber de la comunidad creyente.
Z
Zakat

Azaque o limosna legal. Durante la Edad Media llegó a transformarse en el tributo más importante, y se destinaba al socorro de los pobres, al rescate de esclavos, a la ayuda a los viajeros y a sufragar la guerra santa.








Historia de los musulmanes en al-Ándalus. La mezquita -catedral de Córdoba



LA MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA



La Mezquita-Catedral de Córdoba es el primer monumento de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo.
Resume en su historia arqueológica la evolución completa del estilo omeya en España, es decir, del estilo hispanomusulmán en la época de su mayor apogeo. Su influjo en todo el Occidente arabizado fue capital, y sus soluciones llegaron a ser ley en una vasta provincia del arte.


El edificio actual es producto de una mezquita inicial levantada por el emir Abd al-Rahman I en el 780, sobre una basílica cristiana dedicada a San Vicente y aprovechando gran parte de sus materiales. Consta de once naves con doce tramos perpendiculares al muro del fondo o quibla, en el cual se abría el mihrab, que introducen el elemento constructivo más característico del momento, el doble arco, de herradura el inferior y de medio punto el superior. La falta de recursos obligaron a reutilizar elementos de edificios anteriores, principalmente basas, capiteles y fustes de construcciones romanas y visigodas. Se dio por terminada siete años después. Su hijo Hixem I levantaría el primer Alminar y el patio con la fuente de abluciones.


La primera ampliación, llevada a cabo por Abd al-Rahman II a partir del año 833 en dirección sur, abriendo el muro de la quibla y prolongando las once naves con ocho nuevos arcos cada una. Las columnas, también aprovechadas y por general visigodas, se utilizan sin basas. Aparecen en ella los primeros capiteles árabes salidos de un taller de la época sobre modelo corintio.
El primer califa, Abd al-Rahman III, no emprende nueva ampliación de la sala de oración, aunque sí del patio y construye el alminar, sustituyendo el de Hixem I, en el año 931. Este segundo alminar pervive enfundado por la torre cristiana actual construida a finales del siglo XVI.
Su hijo el califa al-Hakam II, llevará a cabo a partir del 962 la segunda ampliación, más suntuaria y rica, abriendo de nuevo la quibla y prolongando, también hacia el sur, la sala de oración e incorporando once hileras de arcos. Las arquerías repiten el modelo de Abd al-Rahman I. Las columnas y capiteles fueron labrados para este edificio. Alternan los capiteles corintios y compuestos, así como los fustes de mármol azul y rosa.


Esta riqueza alcanza su apogeo al llegar a la macsura o espacio reservado que se encuentra ante el recinto sagrado donde se depositaba el Corán-. Aquí vemos un ámbito absolutamente singular, sin parangón alguno en toda la arquitectura islámica de Oriente ni Occidente. Aquí se multiplican las columnas para mejor apoyar la riquísima composición de los arcos tendidos al aire, donde los encontramos de herradura, apuntados y lobulados, todos entrecruzados y ricamente guarnecidos. En lo alto aparecen tres lucernarios, que en la oscuridad general de la mezquita, iluminada tan sólo, en su tiempo, a partir de un muro abierto al patio de los Naranjos, darían a la macsura una mayor luminosidad indicando que allí se abría el mihrab. Éste es también de una exquisita riqueza por sus mosaicos vidriados de bellísimos colores procedentes de Bizancio. El interior del mihrab, con bovedilla enteriza en forma de concha, como los capiteles en los que apoya el arco de ingreso, los zócalos de mármol, etc., señalan el punto álgido de la decoración califal, que solo tiene parangón con los restos hallados en el palacio cordobés de Medina Azahara. Inscripciones que exaltan la grandeza de Alá y el Califa plasmadas en mármoles, mosaicos y yeserías fechan esta majestuosa obra en el año 965.
La tercera y última ampliación la llevó a cabo Almanzor entre los años 987 y 990 y fue la más extensa de todas. Incorporó ocho nuevas naves no ofreciendo ya novedades arquitectónicas al edificio. La ampliación a falta de espacio al sur, por la proximidad del río Guadalquivir, se hizo hacia el este, por lo que el mihrab quedó en el futuro descentrado. Afortunadamente no destruyó totalmente las puertas orientales de la Mezquita que permanecieron incorporadas al muro divisorio interior permitiendo así que el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco las tomara como modelo para restaurar y reconstruir las puertas exteriores, tal y como hoy las vemos.
Con la conquista cristiana de Córdoba en el año 1236 por Fernando III se pone fin a cinco siglos de culto islámico en la Mezquita, cuyo recinto queda convertido primero en templo cristiano y posteriormente, en Catedral.


Lo que resulta absolutamente excepcional, y hace al conjunto Mezquita-Catedral de Córdoba único en el mundo, es la coexistencia de una Mezquita y una Catedral, ésta constructivamente inserta en aquella. Pese al inicial rechazo que pueda producir este hecho a todas luces patológico, no hay más remedio que reconocer el profundo respeto que hacia la arquitectura califal de la Mezquita mayor de Córdoba tuvo el Cabildo que acordó "ajustar" la Catedral en el templo islámico. Otras ciudades como Toledo, Sevilla o Granada, que contaron igualmente con hermosas mezquitas, si bien posiblemente no de la riqueza ni belleza que la cordobesa, optaron por demoler en su totalidad la sala de oración musulmana, quedando algún testimonio en pie como el antiguo alminar de la Giralda, que en todo caso, puede servir de testimonio de lo que se perdió para levantar la extraordinaria Catedral de Sevilla.
Con todo, parece que fue el Consejo de la Ciudad de Córdoba el que defendió la conservación de la Mezquita, originándose un duro pleito entre al Cabildo catedralicio y el municipal, que obligó a intervenir a Carlos V. En 1523 en Consejo de la Ciudad de Córdoba al tener noticias de que se pretendía por el Obispo la demolición de parte de la Mezquita decreta su paralización.


" Por tanto mandamos que ningún albañil, ni carpintero,
ni peón ni otra persona alguna no se han osado de tocar
el la dicha obra, ni desfacen, ni labrar cosa alguna della
fasta que Su Majestad sea mandado lo que más sea su
servicio, sopena de muerte e de perdimiento de todos sus
bienes para la Cámara e Fisco de Su Majestad. Esto porque
la obra que se desface es de calidad que no se podrá volver
a fazer en la bondad e perfección questá fecha."


Y como siempre que se gobierna en la distancia Su Majestad decidió...y lo hizo en favor del Cabildo catedralicio. Mas tarde hubo de lamentarlo, pues al ver la Catedral dentro de la Mezquita comentó al obispo fray Juan de Toledo " hacéis lo que hay en otras muchas partes y habéis deshecho lo que era único en el Mundo".


Resultando pequeña la tímida nave que en el siglo XV se habilitó para Catedral, y de algún modo incitado el cabildo cordobés por las suntuosas fábricas catedralicias que durante les siglos XV y XVI se levantaron en Castilla, se decidió en 1523 alzar la nueva Catedral, siendo obispo don Alonso de Manrique. La obra fue trazada por Hernán Ruiz el Viejo, un maestro burgalés, que acomodó la única nave oblonga de la Catedral ocupando seis tramos de ocho naves en el cometido difícil de dañar lo menos posible la fábrica musulmana. Una nave de crucero afectaría seis tramos más, de tal manera que ésta tiene un desarrollo que coincide con la ampliación de Abd al-Rahman II. Muerto el maestro mayor de la catedral en 1547, le sucedió su hijo, que continuaría las obras hasta 1569.
El proyecto inicial resulta en su comienzo algo retardatario, ya que responde a una concepción gótica pero desarrollada en el siglo XVI y rematada en el XVII,por lo que las proporciones, arcos y bóvedas corresponden a una fábrica tardomedieval, mientras que muchos de los temas decorativos obedecen al pleno renacimiento y aun barroco como sucede con la tardía cúpula en 1600. Por otra parte la elevada altura del templo exigió en contrarresto exterior con arbotantes y contrafuertes hábilmente dispuestos para no afectar a la estructura ligera de la mezquita.


Con todo, la obra resulta muy hermosa, tanto en su capilla mayor, con un retablo en mármol rojo de bellísima arquitectura y lienzos de Palomino, como el magnífico coro cuya sillería talló Duque Cornejo. Este escultor se hizo cargo de la obra cuando contaba ya setenta años, si bien no por eso el interés de la misma decae en ningún momento. Al contrario, la sillería tallada con las primeras caobas que llegaban de América, cuenta, en el cuerpo bajo y alto, con animadísimos relieves, si bien es la propia arquitectura del conjunto que más llama la atención. Ésta es de una libertad absoluta y sin precedentes, pudiéndose tener como una de las obras más características del barroco hispánico. Comenzada a labrarse en 1748 se terminó en 1757. El contrato exigía a Duque Cornejo que los relieves sobre el Antiguo y Nuevo Testamento fueran todos de una sola pieza, así como que el coro no llevara clavazón, siendo todo él ensamblado. La vitalidad creciente que desprende la sillería se ve realzada por los monumentales órganos, hasta el punto de hacernos olvidar que nos hallamos dentro de la Mezquita. No pueden dejar de mencionarse los soberbios púlpitos del siglo XVIII, obra también magnífica, con los símbolos de los Evangelistas en gran tamaño, debidos al escultor francés Michel Verdiguier. La gran lámpara de plata del presbiterio es obra del platero cordobés Marín Sánchez de la Cruz en 1.620.
La Mezquita-Catedral cuenta con numerosas capillas adosadas al muro perimetral, muchas de ellas anteriores en fecha al templo catedralicio, datando las más antiguas del siglo XIV. No podemos detenernos en todas, pero recordaremos al menos algunas de estas en el muro sur o de la quibla, tales como la de San Bartolomé, por hallarse en ella la sepultura del gran poeta cordobés Luis de Góngora y Argote, la capilla de Santa Teresa, que guarda en ella una escultura de la titular por José de Mora, además de unos lienzos de Palomino. Inmediata a ésta capilla se encuentran las dependencias del tesoro catedralicio, donde destaca la imponente custodia gótica labrada en el siglo XVI por Enrique de Arfe una de las más bellas de España. La catedral guarda asimismo una rica colección de pinturas, siendo especialmente notables las del racionero cordobés Pablo de Céspedes, figura principal de nuestro renacimiento. A él se deben entre otras, la conocida Última Cena, que como en otras ocasiones muestra el influjo de Miguel Ángel. Pinturas de Pedro de Campaña, de Antonio del Castillo (Capilla de Nuestra Señora del Rosario), las esculturas de Pedro de Mena en la capilla de Nuestra Señora de la Concepción y un largo etcétera, nos obligarían a un detenido recorrido por sus capillas a fin de contemplar nuestra visión sobre tan singular edificio, en cuyo interior y de modo disperso se hallan inscripciones árabes, o restos visigodos que nos hablan del heterogéneo origen de la Mezquita-Catedral de Córdoba.



Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Córdoba Musulmana



CÓRDOBA MUSULMANA


En el año 711 una minoría visigoda es aplastada por las huestes árabes y la población de Córdoba comienza a ensayar un nuevo destino universal. Comienza así, en Octubre del año 711, el periodo de dominación musulmana, que se prolongará durante 525 años y que con el Califato alcanzará el el siglo X la época de mayor esplendor de Córdoba, su siglo de oro.


Córdoba nació para el Islam en el año 711 conquistada por Mugith al-Rumí el mas valeroso de los jefes que secundaban a Tariq b.Ziyad en el mando del ejercito invasor. La capitalidad de las tierras conquistadas por los musulmanes durante el primer lustro de acción bélica en la Península la ostentó Sevilla; pero a partir de Agosto del año 716, tal rango se adjudicó a Córdoba y se debió a al-Hurr que fue el primer emir que se instaló en el Alcázar de los Emires (hoy Palacio Episcopal). Pero cuando Córdoba empezó a recibir un trato de privilegio, materializado en grandes reformas urbanas de toda índole fue bajo el mando del sucesor de al-Hurr, el emir al-Samh que llegó a la Península revestido de poderes excepcionales concedidos directamente por el califa Umar b.Abd al-Aziz, quién le confirió directamente el emirato de al-Andalus independizándolo del de Ifriqiya. Reconstruyó el puente romano, restauró el muro Oeste de la muralla, fundó en la orilla izquierda del Guadalquivir, en el viejo suburbio romano de Secunda, el gran cementerio del Arrabal y una amplia musallao lugar de oración al aire libre, y finalmente restituyó a sus legítimos dueños las tierras que habían sido encautadas indebidamente. Y todo esto en solo dos años ya que murió en Junio del 721, ante los muros de Tolosa, en lucha con las huestes del duque Eudes de Aquitania.


A este pujante renacer de Córdoba como urbe, sucedió un periodo de mas de 30 años, durante el cual la ciudad se convirtió en escenario para dirimir todos los viejos pleitos que aún quedaban por resolver entre las distintas familias árabes que se habían ido aposentando en ella. El desconcierto provocado por estas luchas determinó la venida a Córdoba, en Mayo del año 756, de Abd al-Rahman I, el inmigrado, un descendiente de los califas Omeyas de Damasco que había logrado escapar de la cruenta persecución que había sufrido su familia. Tomó la ciudad, aglutinó a los clanes mas representativos y creó un emirato independiente de Damasco. La dinastía Omeya comienza así su reinado en el al-Andalus desde Córdoba, que se convirtió en corte real.


El viernes 14 de Mayo del 756 el emir Yusuf al-Fihrí fue derrotado a las puertas de Córdoba, en el llano de al-Musara, por el príncipe Omeya Abd al-Rahmán, el Inmigrado, el cual entró el la capital y, constituyéndose en la primera autoridad de al-Andalus, presidió jutba en la Aljama, con lo que inauguró, indirectamente, un nuevo periodo de la historia de la ciudad. Este monarca siempre sintió un extremado apasionamiento por su patria y las gentes de su casta, hasta el punto de que se consideró un extranjero en su propio reino y entre sus propios súbditos. Por ello, la primera cuestión que le preocupó, una vez afianzado el emirato, fue la de crearse una residencia que le evocara constantemente su Siria idolatrada y remota, y fundó en la sierra cordobesa, a unos 3 Kms. al norte de la capital, la hermosa finca al-Rusafa, en la que pretendió tener trasuntivamente, la Rusafa de Damasco, donde se había criado y desde donde su propia hermana Umm al-Asbag le remitió cuantas especies vegetales necesitó para dar realismo a aquel artificioso paraje.
Su falta de apego a Córdoba queda reflejada no tanto en las obras que realizó en ella como en las razones que motivaron las mismas. Así, hacia el 766, mandó reconstruir todo el recinto murado de la Madina, pero para decidirse a hacerlo, fue necesario que mediara un suceso en el que el Inmigrado estuvo a punto de perder la vida. lo que pone de manifiesto que el soberano solo buscó con dicha reconstrucción aumentar su propia seguridad y no la de los cordobeses.
Hacia el 785, cuando ya contaba unos 54 años de edad, y teniendo pruebas fehacientes que ya había consumido sus energías vitales en su constante lucha por la existencia y el poder, ordenó restaurar el Alcázar e hizo de él su morada habitual hasta el fin de sus días, lo que demuestra que la acción del monarca no tuvo por meta el desinteresado robustecimiento de la más señera construcción de la Córdoba de entonces, sino otra bastante menos altruista: el procurarse una residencia que superara, en fortaleza y garantía de indemnidad, a su artificiosa al-Rusafa.
Ni aún la fundación de la Gran Aljama de Occidente, que habría de inmortalizar su nombre, la concibió por pura filantropía, sino espoleado por la certidumbre de que se iba de esta vida y tenía que procurar pasar a la otra llevando en su haber una obra pía, cuanto menos, que le fuese computada como meritoria. La necesidad de una nueva aljama se hacía sentir, aproximadamente, desde el año 758, en que importantes grupos de omeyas y clientes marwaníes, venidos de Asia y África, se aposentaron el la capital e incrementaron de manera notoria, aparte del censo, el número de dignatarios del reino. La aljama que construyera Yusuf al-Fihrí ya no tuvo capacidad suficiente para albergar a todos, y la estancia en ella resultaba molestísima y el monarca intentó solucionar provisionalmente el problema a base de levantar tablados a media altura del edificio; pero como dicha altura era escasa, tanto quienes se colocaban en el suelo como quienes lo hacían sobre tales tablados apenas si podían ponerse de pie con normalidad, y la permanencia en el templo cada vez resultó mas incómoda y agobiante.
Por fin y espoleado por la certidumbre antedicha, Abd al-Rahmán se decidió a enfrentarse al problema y resolverlo de una forma digna: adquirió a los mozárabes el resto de lo que éstos aún conservaban de su viejo cenobio de San Vicente; mandó demoler todo el conjunto incluida la antigua iglesia convertida en aljama y, sobre el solar resultante, ordenó poner los cimientos de la que había de convertirse en la Gran Aljama del occidente islámico.
El gran acontecimiento acaeció a principios de Septiembre del 786, cuando Abd al-Rahmán I ya había cumplido 30 años al frente de los destinos de al-Andalus; pero su decisión tuvo tanto de efectiva como lo había tenido de tardía, puesto que, cuando el soberano murió dos años después, el 30 de Septiembre del 788, su propósito ya se había convertido en una realidad tangible y maravillosa; un extraordinario templo de once naves, noble fábrica, monumentales proporciones y peregrina arquitectura.
Finalmente, el Inmigrado fue enterrado el la Rawda del Alcázar, la cual quedó exclusivamente reservada para monarcas desde entonces, y se destinó una parte de la Maqburat al-Rabad para enterramiento de los demás miembros de la gran familia marwaní afincados en la capital.


Hisham I, su hijo y sucesor, se distinguió siempre por su piedad, sencillez y gran amor al prójimo. En sus días se introdujo la doctrina malikí en la Península, y guiado por celo religioso nada común, contribuyó personalmente a la divulgación de la misma y la impuso como oficial a sus vasallos por considerarla como la representante de la más pura ortodoxia islámica; pero protegió con exceso a los alfaquíes de esta escuela jurídica a quienes colmó de cargos y prebendas, y tal protección, que rayó en el favoritismo, sería la raíz del más grave problema de gobierno que se plantearía a su sucesor. Remató con éxito la construcción de la Gran Aljama iniciada por su padre, dotando al monumento de una torre o sawmu`a, un pabellón de abluciones o mida`a y una galería o saqifa destinada a la oración de las mujeres. Realizó importantes obras de consolidación en el puente de la capital. Erigió dos pequeñas mezquitas gemelas en la fachada Sur o principal del Alcázar, y las edificó con materiales traídos desde Narbona en el año 793. También parece ser que fue el fundador de otra mezquita, que se denominó del Amir Hisham, y que es hoy la iglesia de Santiago. Y cuando murió, el 28 de Abril de 796, fue enterrado en la Rawda, junto a la sepultura de su progenitor.


Le sucedió en el trono su hijo al-Hakam I, que fue el primer monarca Omeya que se preocupó por elevar el nivel cultural de sus súbditos y, a tal efecto, meditó un ambicioso plan de importación de grandes maestros orientales del que él no llegó a obtener fruto alguno porque falleció a poco de ponerlo en práctica, pero que tuvo una trascendencia inusitada. Si embargo no es ese el plan al que debió su celebridad, sino a su manera cruel y despiadada de conducirse en la lucha que se vio obligado a mantener contra los alfaquíes, los cuales no se resignaron a perder los privilegios que habían conseguido obtener del bondadoso Hisham, cuando al-Hakam se decidió a quitárselos. Este lucha culminó en un motín inspirado por dichos teólogos que acaeció en el año 818 y tuvo por principal escenario el suburbio de Secunda y paso a las crónicas como la Revuelta del Arrabal. A él puso fin el soberano mediante la más feroz represión que registran los anales de los Omeyas españoles. Fue creador de una milicia mercenaria jocosamente apodada de los Silenciosos por constituirla extranjeros que no hablaban el árabe, y a ella encomendó la custodia del Alcázar, cuyo recinto reforzó de manera considerable al igual que la muralla de la ciudad. Cuando murió el 21 de mayo del 822, fue enterrado en la Rawda, junto a sus mayores.


Abd al-Rahmán II, su hijo, le sucedió en el trono y continuó su línea política, particularmente en el campo cultural: atraer hacia Córdoba, sin reparar en gastos, a las figuras que vinieran sobresaliendo, por Occidente, en las distintas ramas del saber de entonces o, en su defecto, conseguir ejemplares de sus obras más significativas para divulgarlas por la Península. Su gobierno reportó una prosperidad inusitada a todo al-Andalus y a Córdoba muy particularmente. La capital incrementó un ensanchamiento considerable por al-Chanid al-Garbi, cuyas tierras se vieron enriquecidas con no pocas fundaciones particulares de mezquitas, baños, cementerios, ect. debidas a personas pertenecientes al entorno familiar del monarca. Llevó a cabo importantes fundaciones como las de Dar al-Sikka o Casa de la Ceca, destinada a la acuñación de moneda, y la Dar-alTiraz o Casa del Tiraz, dedicada a la elaboración de ricos tejidos, tapices y colgaduras. En 827, hizo reconstruir con gran solidez una calzada o rasif que corría por la orilla derecha del río a todo lo largo del lienzo sur del recinto de la Madina. La Gran Aljama mereció su atención en dos ocasiones: una en 833, cuando mandó edificar en los costados este y oeste del patio sendas galerías altas destinadas a la oración de las mujeres, y la segunda, en 848, ampliando la sala de oración unos 26 metros hacia el Sur. Por último, parece ser que a él se debió la instalación de una siqaya o rueda hidráulica en el molino de Kulayb, hoy de la Albolafia, para elevar el agua del río hasta el Alcázar. Cuando falleció el 22 de Septiembre del 852, fue inhumado el la Rawda.


Muhammad I fue digno heredero de su padre y antecesor. Le ocupó el honor de rematar las obras emprendidas por su padre en la Gran Aljama, dando fin al decorado de la parte nueva y renovando el de la antigua, con lo que dichas obras se alargaron hasta el año 855, y un decenio después estableció, ante el nuevo mihrab, unamaqsura o zona acotada, destinada a la oración del monarca y su séquito. También prosiguió remozando el Alcázar, construyendo en su interior nuevos qusur o palacios. Y cuando murió el 4 de Agosto del 866, recibió sepultura en la Rawda, el panteón de sus mayores.


Los sucesivos reinados de sus hijos al-Mundhir y Abd Allah, coincidieron ya la gran sublevación de los muladíes del Sur peninsular y Córdoba conoció días de penuria y escasez durante todo ese agitado período. Las obras que se realizaron fueron pocas y afectaron principalmente a la Gran Aljama y al Alcázar. Así, por ejemplo, al-Mundhir dotó a la primera hacia el 867, de una Bayt al-Mal o Cámara del Tesoro, para guardar el dinero procedente de las mandas pías al templo y destinado a los menesterosos. Abd Allah, por su parte, puso la maqsura erigida por su padre en comunicación directa, mediante un sabat o pasadizo cubierto, con el Alcázar, y abrió en éste una nueva puerta, la Bad al-Adl o Puerta de la Justicia, donde le gustaba sentarse una vez a la semana para dar audiencia a los oprimidos. y tanto al-Mundhir como Abd Allah, su hermano, cuando murieron fueron sepultados en la rawda. El primero el 29 de Junio de 888 y el segundo el 15 de Octubre del 912.


Abd al-Rahmán III, nieto y sucesor de Abd Allah, llegó al trono firmemente dispuesto a restaurar la autoridad y el prestigio de la dinastía Omeya en todo al-Andalus y, siete años más tarde, había conseguido virtualmente su propósito. Para celebrar tan fausto acontecimiento, a comienzos del año 929, tomó la transcendental decisión de ordenar que se le llamase en los escritos dirigidos a él y se le invocase en las aljamas con los títulos supremos de Jalifa o Califa y Amir al-Mu´minin o Príncipe de los Creyentes y que se le asignase desde entonces el laqabo sobrenombre honorífico de al-Nasir li-Din Allah, << El que ayuda a la religión de Allah>>. La jutba correspondiente al 16 de Enero del 929 se pronunció en la Gran Aljama dándole los expresados títulos supremos, y en esa fecha quedó constituido, por tanto, de manera oficial el Califato de Occidente, en cuyos días Córdoba iba a vivir la época más importante y floreciente de toda su larga historia y a convertirse en la población más grande de la Europa de entonces a la par que una de las más cultas del mundo de su época.
A finales del 928 mandó construir una nueva Dar al-Sikka o Casa de la Ceca, para acuñar moneda y un palacio dentro del Alcázar, junto a la Rawda. En el 951 ordenó agrandar el patio de la Gran Aljama, ampliándolo hacia el norte; esa obra supuso la demolición de la vieja sawmu`a o torre de Hisham I y la construcción de otra de mayor planta y altura, y la fachada norte del monumento quedó situada, desde entonces, en el mismo lugar donde se alza actualmente.


Sin embargo, no fueron estas obras, a pesar de su importancia, las que dieron a Abd al-Rahmán III o al-Nasir justa fama de gran constructor, sino la fundación, el 19 de Noviembre del 936, de una magna ciudad residencial, Madinat al-Zahra´o la Ciudad de al-Zahra´, a la que dedico un apartado en el menú y que denominó así accediendo a la antojadiza petición de al-Zahra´, una muchachita de su círculo íntimo a la que profesaba mucho afecto. Fundó la nueva Madina sobre unos terrenos situados a unos 8 Kms. al noroeste de la capital, al pie de la vertiente meridional de la sierra cordobesa, y se desveló lo indecible para conseguir que la flamante urbe tuviese pronto vida propia: en 941 ya se pronunciaba la jutba en su aljama; en 945, al-Nasir pasó a residir en ella con sus casas civil y militar y la corte en pleno, y, un poco más tarde, fueron trasladados también a ella laDar al-Sikka y demás servicios públicos, con lo que al-Zahra´ se convirtió en la residencia oficial de todos los organismos estatales del Califato. Las riquezas de todo orden que se acumularon en al-Zahra´ fueron fabulosas y uno cualquiera de sus machalis o salones bastaba para causar el asombro, por su suntuosidad y sorprendente fábrica, de cuantos lo contemplasen, lo que hizo que el soberano los convirtiese en el escenario preferido para la recepción de las muchas embajadas que arribaron a su corte, entre las que sobresalieron: la de la Reina Toda de Navarra, acompañada de su nieto Sancho I de León, la de Juan de Gorze, enviado de Otón I de Alemania y varias más venidas de Bizancio. La fundación deal-Zahra´. además, el rápido desarrollo de la población cordobesa por el costado occidental o al-Chanib al-Garbi, y los arrabales de Córdoba quedaron unidos con los de la nueva urbe en un corto espacio de tiempo. Abd al-Rahmán IIImurió en Córdoba el 16 de Octubre del 961, y fue enterrado el la Rawda del Alcázar, junto a sus antepasados.


Su hijo y sucesor, Al-Hakam II, adoptó el laqab de al-Mustansir billah, << El que busca la ayuda de Allah >>, y abrió su califato con la inauguración de las obras para una nueva ampliación de la Gran Aljama. En virtud de esta ampliación, las más sublime de cuantas ha experimentado el monumento, la sala de oración alcanzó la profundidad que tiene actualmente y se vio enriquecida con el maravilloso mihrab y la serie de pabellones cupuliformes que hoy se admiran en ella: el primero es único en el Mundo, y el los segundos se tiene el origen de las bóvedas nervadas en Arquitectura. Simultáneamente se estuvo trabajando también en Madinat al-Zahra´ para rematar su construcción.
El califa al-Mustansir fue un hombre de una cultura extraordinaria y su amor a libros junto con sus ilimitados recursos económicos le permitió reunir en su biblioteca hasta 400.000 volúmenes, muchos de los cuales eran ejemplares únicos de un valor inestimable; esta pasión del soberano contagió a no pocos cordobeses cultos, que se convirtieron en renombrados bibliófilos, y el Suq al-Kutubo Mercado de los Libros de la capital alcanzó, desde entonces, una bien merecida fama en todo el orbe islámico por las numerosos transacciones comerciales que se hacían a diario en el mismo con base en toda clase de manuscritos. Murió Al-Hakam II a principios de octubre del 976 y fue el último soberano de su dinastía que recibió sepultura en la Rawda del Alcázar.


Hisham II, hijo único de al-Hakam, sucedió a su padre sólo de nombre, ya que todo su califato transcurrió bajo el signo dictatorial de los amiríes. El primero de éstos fue Muhammad ibn Abi`Amir, el omnipotente Almanzor, que llevó a cabo importantes fundaciones en Córdoba, entre las que destaca la de una nueva ciudad residencial a la denominó al-Madina al-Záhira o la Ciudad Brillante, parafraseando el nombre de la magna construcción de Abd al-Rahmán III; la edificó a unos 3 Kms. al sureste de la capital, en unos terrenos de la orilla derecha del Guadalquivir conocidos por al-Ramla o Arenal. Inició su construcción en el 979 y la dio por finalizada dos años después trasladando a ella todos los organismos estatales que habían venido radicando el Al-Zahra´ ; permitió a sus altos funcionarios que levantasen sus palacios en torno a la nueva madina, y los arrabales orientales de la capital quedaron unidos con los occidentales de al-Záhiraen poco tiempo, con lo que la población cordobesa ocupó una extensión muy considerable y llegó a rebasar, muy probablemente, el millón de habitantes. A este respecto, conviene puntualizar que, según un censo de inmuebles de la época, Córdoba contaba, con 1.600 mezquitas, 213.077 casas ocupadas por la plebe y la clase media, 60.300 más en las que vivían los altos empleados y la aristocracia, y 80.455 tiendas.
Para ajustar la Gran Aljama a las exigencias del momento, Almanzor mandó ampliarla hacia el este y dio al monumento las dimensiones con las que ha llegado hasta nosotros; esta ampliación se inició en 987, y, en virtud de ella, la sala de oración se aumentó en algo menos de 2/3, ignorándose cuando se terminaron las obras porque el dictador amirí prohibió que ninguna inscripción conmemorase el acontecimiento para evitar que fuera redactada a nombre de Hisham II.


Muerto Almanzor en 1002, se afianzó en el gobierno de Al-Andalus su hijo Abd al-Malik al-Muzaffar, y Córdoba siguió desarrollándose normalmente sin que se produjera en su planteamiento urbano novedad alguna digna de mención; pero, al morir al-Muzaffar en 1008, víctima de una intriga tramada por su hermano Abd al-Rahmán Sanchuelo, y arrogarse éste el poder, el panorama político de la capital cambió radicalmente, y, a consecuencia de ello, ésta comenzó a vivir, unos meses después, el período más luctuoso de su larga existencia.


Este período comenzó el 15 de Febrero del 1009 con el alzamiento del príncipe omeya Muhammad II al-Mahdí contra los amiríes y terminó el 1 de Diciembre del 1031 con la liquidación oficial del califato de los Banu Umayya de Occidente e instauración de la taifa de los Banu Chahwar en Córdoba. En estos 23 años se sucedieron hasta 14 gobiernos distintos y acaecieron los acontecimientos más trascendentales


En efecto, el citado 15 de febrero y por orden de Muhammad al-Mahdí, el populacho cordobés atacó y ocupó al-Záhira, la odiada residencia de los amiríes, la cual fue sometida a un saqueo total y arrasada por completo, y la misma suerte corrieron todas las grandes mansiones que habían levantado los magnates amiríes en las proximidades de ella. El 4 de Noviembre del 1010, los mercenarios beréberes que habían nutrido años atrás los ejércitos amiríes y bajo la bandera del príncipe Omeya Sulaymán al-Musta`in, sublevado contra su pariente al-Mahdí desde junio del 1009, tomaron por asalto Madinat al-Zahra´ a la que saquearon y destruyeron, mientras unos contingentes de milicianos cordobeses hacían lo propio con la vieja residencia de al-Rusafa por haber servido ésta de morada, unos días antes, a Sulaymán y sus huestes. A continuación al-Musta`in puso cerco a la capital que resistió su asedio hasta el 9 de mayo del 1013. La Córdoba califal dejó de existir: sólo quedaron de ella la al-Madina y una pequeña parte de al-Chanib al-Sharqi, los dos únicos sectores que se habían librado de la destrucción. Y, alrededor de ambos, unos inmensos campos pletóricos de espantosas ruinas patentizaron durante muchos años después cual había sido la autentica extensión urbana de aquella ciudad en los mejores tiempos de su historia.


Tras la citada liquidación oficial del Califato Banu Umayya de Occidente e instauración de la taifa de los Banu Chahwar en Córdoba, el 1 de Diciembre del 1031, hasta el 29 de Junio del 1236 que fue conquistada para la Cristiandad por Fernando III el Santo, se abre un período de dos siglos en los que Córdoba pierde para siempre la hegemonía política de la España musulmana, pero no la pérdida de la hegemonía cultural. Muy al contrario, fue en la época poscalifal, cuando Córdoba, viviendo con dignidad su decadencia política y urbana, aportó a la cultura mundial los dos talentos más preclaros y famosos del saber de entonces: el musulmán Abu-l-Walíd b. Rushd o Averroes (1126-1198) y el judío Musa b. Maymún o Maimónides (1135-1204).



viernes, 20 de abril de 2012

Recetas. Ternera en blanquete


TERNERA EN BLANQUETE

Ingredientes

  • 1 kilo de pecho de ternera
  • 1 litro de agua fría
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 50 gramos de mantequilla
  • 1 huevo
  • 3 cucharadas de harina
  • ½ cucharada de zumo de limón
  • ¼ de cebollitas
  • Perejil
  • Laurel
  • Sal
  • Pimienta en grano
Elaboración

Cortamos la ternera en trozos regulares y se pone a  remojar en agua fría durante una hora, pasado ese tiempo, se ponen a escurrir los trozos de carne y se colocan en una cacerola, se cubren con un litro de agua fría, se añade la cebolla, zanahoria, perejil, laurel y unos granos de pimienta y se deja cocer a fuego lento y tapada durante una hora.

Se preparan las cebollitas, quitándoles la primera capa y se ponen a cocer aparte en una cacerola pequeña, cuando están tiernas, que se puedan atravesar fácilmente con un alfiler, se ponen a escurrir.

Una vez cocida la ternera se saca de la cacerola y se deja en un plato tapada, se cuela el caldo sobrante y se reserva. En una cacerolita se pone al fuego la mitad de la mantequilla y la harina, dejamos cocer un poco, sin  dorarse, y se añade poco a poco el caldo de la ternera, dejamos cocer unos minutos y se le añade la otra mitad de la mantequilla y la yema del huevo, se agrega el zumo de limón y las cebollitas cocidas, se deja que el conjunto de unos hervores y se vierte sobre los trozos de ternera colocados en una fuente honda  calentada. Para servirla, se espolvorea con perejil picado.

Recetas. Gachas reales


GACHAS REALES


Ingredientes

  • 4 huevos
  • 1 litro de leche
  • 225 gramos de azúcar
  • 55 gramos de harina
  • Canela en polvo
  • Cáscara de limón
Elaboración

Ponemos a hervir la leche con la cáscara de limón, separando medio decilitro.

En un bol se ponen las yemas, 130 gramos de azúcar y la harina y se deslíe con leche fría reservada, batimos bien. Cuando hierve la leche puesta al fuego se adiciona la mezcla, se deja hervir despacio y sin dejar de mover con la varilla unos seis minutos.

Se separa del fuego y se vuelca en una fuente dejándola enfriar. Batimos las claras con unas gotas de limón y cuando estén a punto de nieve consistentes se añaden poco a poco setenta y cinco gramos de azúcar, incorporándola con la varilla.

Ponemos en una manga pastelera con boquilla rizada y se decora la superficie de la fuente rociando con canela en polvo.