sábado, 28 de abril de 2012

Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Las fiestas de la granada musulmana



LAS FIESTAS DE LA GRANADA MUSULMANA


Autor- Demetrio E. Brisset Martin


No abunda la documentación sobre el desarrollo festivo durante el largo periodo en el que los pueblos ibéricos profesaron la religión musulmana. Sin embargo, parece razonable suponer que los caudillos árabes y bereberes aportarían sus gustos festivos, influenciando así las costumbres de los peninsulares, que eran designados genéricamente «andalouch» (1).


En la actualidad, lo que se considera herencia directa de los hispanomusulmanes es la música andalusí (tal como se ha conservado en el Norte de África) y las zambras del Sacromonte (a cargo de las familias gitanas). Aunque por «zambra» se conozcan ciertas cuevas con una o varias dependencias, de paredes encaladas, decoradas con vasijas de cobre bruñido y cerámica local, donde se ofrece bebida, cante y baile acompañados con guitarras, para el diccionario de la Real Academia Española la palabra proviene del árabe samra,«fiesta nocturna, velada, sarao», y se describe como«Fiesta que usaban los moriscos con bulla, regocijo y baile (...) Fiesta semejante de los gitanos de Andalucía». Conocida la afición trashumante del pueblo gitano, desde que a mediados del siglo XV comenzaron a llegar a Andalucía las extensas familias de los «Condes del Pequeño Egipto» (2), no resulta descabellado suponer que se les unieran luego muchos de los moriscos que se dedicaban a oficios tales como arrieros, trajinemos, herreros y albañiles, que les permitían la movilidad conveniente para escapar al creciente control y a las órdenes de expulsión. Así, en las caravanas de gitanos y moriscos se habría perpetuado el arte musical hispanomusulmán en su vertiente popular, originando el flamenco al confluir con las tradiciones propias de los gitanos.





Antiguos datos sobre las fiestas hispanomusulmanas


El primer poeta andalusí conocido fue Abu-l-Majsi, quien por enfrentarse a los poderosos con sus sátiras, fue castigado a que le arrancasen los ojos y la lengua. A pesar de ello siguió componiendo, acompañado por una joven que recitaba las poesías. Según cuentan, siendo anciano le volvió a crecer la lengua. Murió el afío 794 en Elvira, capital por entonces del reino de Granada (3).


En el siglo IX, en el Emirato Omeya de Córdoba, algunos juristas fanáticos arremetieron contra la música de los hispanomusulmanes, destruyendo sus instrumentos. Pero lo habitual fue la tolerancia de los cadíes hacia las borracheras colectivas a las que los indígenas eran tan afectos, y su fomento de la creación musical: en el 822 se funda un conservatorio en Córdoba, que difundirá las «nubas» o especie de sinfonías profanas, con predominio de la música sobre el canto (4). Mientras, en los zocos o mercados se congregaban los paseantes en torno a los«rawi»,narradores o recitadores gesticulantes de leyendas épicas y amorosas, en prosa y verso, a veces en colaboración con músicos, semejantes a los que aún hoy día integran el decorado de los zocos de Marrakech, Fez y otras ciudades marroquíes. Esta especie de juglares fueron bien acogidos en varias cortes de reyes cristianos peninsulares, al igual que eran muy valoradas las esclavas cantoras y danzarinas.


En la Córdoba califal de Abderramán III (siglo X), que marca el apogeo de Al-Ándalus, gozaba de esplendor la pascua de Ansara o fiesta del solsticio de verano, el 24 de junio, que conmemoraba tanto la natividad de Juan el Bautista como la hazaña de Josué al detener el curso del sol para conseguir el exterminio del ejército de los Amorrheros (5). En tal día destacaban las carreras de caballos, ejercicios de destreza, disfraces carnavalescos, certámenes poéticos y hogueras, preferentemente .encendidas junto a higueras. Otras costumbres típicas, como regar las casas y sacar los vestidos al rocío, eran criticadas como propias de «incrédulos» (6). El influjo de costumbres de los cristianos sobre los musulmanes es denunciada en un documento enviado al poeta y rey de Toledo y Córdoba Al-Ma'mun (siglo XI), respecto de una de sus mayores fortalezas, la de Magerit, posterior ciudad de Madrid: «En las noches de San Juan y de san Pedro se tenía que reforzar la vigilancia en las murallas de la plaza, porque los infieles y enemigos de Alá se juntaban a pretexto de sus devociones a los benditos siervos del Señor, y recorrían los campos con lascivos bailes y gritos de alegría, así los hombres como las mujeres, que, sin velos que tapasen sus rostros, corrían desordenadamente ofendiendo a Alá con sus gritos», y a pesar de las advertencias en sentido contrario, los musulmanes acudían «a estas escandalosas fiestas a pretexto de encender luminarias, en las que oían azalás(preces) subversivas y blasfemias contra el profeta querido de Dios»,por lo que se solicitaba del poderoso monarca «que tales noches prohíba ir a los cristianos a la ermita de la Virgen de las Tochas, que contra la ley del Corán se les permite adorar como gentiles idólatras de los ídolos, y que mande se cierren las casas de los ídolos cristianos, que cercando la población eran cuarteles donde, además de juntarse para maldecir a Alá y al Profeta, tramaban conspiraciones para apoderarse de las fortalezas» (7). Respecto al rey Al-Ma'mun, fue el organizador de una de las más famosas f ¡estas de su época, con motivo de la circuncisión de su hijo y heredero el año 1063 (8). Esta especie de «presentación en sociedad» de los varones a los ocho días de nacidos era esplendorosamente celebrada, con bailes y banquetes, sacrificando animales según las posibilidades económicas del padre. Posteriormente se trasladó la fiesta de la circuncisión a cuando el niño cumplía los ocho años.


Buena prueba de las dificultades para rastrear los datos sobre la evolución de las fiestas la ofrece el último rey zirí de Granada, Abd Allah, contemporáneo de Al-Ma'mun y que así mismo fue destronado por los almorávides y exiliado en Marruecos. Allí, a finales del siglo XI entretuvo su exilio con la redacción de unas Memorias de su linaje y reinado, inéditas en castellano hasta 1980. Entre sus recuerdos son escasísimas las pinceladas descriptivas de cómo eran las fiestas de la corte granadina. Según cuenta, se practicaban carreras de caballos en la rambla, y «eran mis secretarios los que solían recitar poemas en las sesiones de aparato organizadas cuando había vagar para ello, con objeto de pasar el tiempo si no había otra ocupación... A ello añadía yo, tomados de obras literarias o de vidas de personajes, algunos trozos escogidos, de los que se quedan en la memoria» (9). Cerca del final de sus Memorias, Abd Allah se defiende de los ataques lanzados contra su vida privada: «También busqué a veces diversiones frívolas y me entregué, sin que hubiera en ello afrenta para el reino ni mengua para mi autoridad, a esas distracciones que suelen tomarse a hurtadillas, al acabar el trabajo, para cobrar ánimos y consolarse de las dificultades que nos rodean. Los sabios sostienen, en efecto, que prescindir en absoluto de los placeres es causa de indigestiones, de enfermedades de la piel y otras perniciosas dolencias... Sólo te queda que digas: 'El rey de Granada no deseaba más que amontonar riquezas, amar a las bellas mujeres y convidar efebos'. Pero si tal haces, demostrarás no haber reflexionado sobres las cosas. ¿Es que no sabes, ignorante, que un rey no utiliza el dinero más que para liberarse de los fardos que sobre él pesan?... En cuanto a que yo invitaba efebos a mis fiestas, dado que era fuerza hacer un uso moderado del vino -cosa de la que ya Dios me habrá perdonado- ¿por qué tienes que ocuparte de mis libaciones y de mis convidados? No se trataba de reuniones de Estado» (10).


En aquel tiempo las mayores fiestas del calendario religioso de los hispanomusulmanes eran la ruptura del ayuno tras el Ramadán, en la luna nueva del décimo mes del afío, y la Pascua del Sacrificio, que conmemoraba el sacrificio de Abrahán con la muerte de carneros. Como los habitantes de los países conquistados por el Islam tenían ya arraigadas sus tradiciones festivas cristianas, había varias que se celebraban conjuntamente, entre las cuales:


-La circuncisión de Jesucristo, al séptimo día de su nacimiento.


-El jueves santo, llamado por los sirios «jueves del arroz» o «de los huevos», porque se comían tales manjares.


-La ya mencionada natividad del Bautista o pascua de Ansara, que en Granada gozaba de un fenómeno particular: Según documentos anteriores al siglo XIII, en el cerro que domina al Albaicín había una ermita cristiana, una fuente y un olivo. Al despuntar el sol en tal fecha, aumentaba el caudal de la fuente y florecía el olivo. A medida que transcurría la jornada se veía nacer y crecer las olivas, y la muchedumbre que subía en romería al monte «toman cuanto pueden de aquellas aceitunas y de aquel agua, guardando lo uno y lo otro para sus remedios, y así se consiguen entre ellos grandes beneficios» (11). Actualmente se sigue celebrando la romería al cerro, en honor del arcángel Miguel, y un rito imprescindible es beber de la fuente. «Milagro de las olivas» no se aprecia, porque a fines de septiembre ya están maduras de por sí.


- La natividad de Jesucristo, tan arraigada que provocó el asombro de Abu l-Qasim al-Azafí, rey independiente de Ceuta a fines del XIII, quien escribió: «¿No es maravilla cómo (los musulmanes) llevan el cómputo de las fechas de los cristianos... se preguntan acerca de la navidad de Jesús, del 72 día de su nacimiento y el día del nacimiento de Yahya (sobre él y sobre nuestro profeta sea la paz)», este Yahya no siendo otro que Juan el Bautista, y prosigue: «Se han añadido innovaciones reprobables... en estas fiestas se hacen unos a otros preciosos regalos... mesas adornadas para comilonas... poner una col debajo del lecho para la buena suerte... Todo esto se ha propagado (como una enfermedad) a esta orilla del Estrecho... causadas por la vecindad de los cristianos... en Al-Ándalus está la sede del saber en occidente... quien imita a gente extraña se convierte en uno de ellos» (12). Para evitarlo, instauró este rey la fiesta del nacimiento del profeta Mahoma en sustitución de la de Jesús, arrinconando así la navidad al interior de los hogares cristianos en el occidente musulmán. Llamada Mawlud, en esta fiesta competían los poetas con versos y casidas elogiosas para el profeta y el monarca reinante, en el precedente de lo que serían los «villancicos».


Diversiones en el siglo XIV


Cuando sólo permanecía musulmán el Reino de Granada, en la Península, a mediados del siglo XIV, el rey nazarí Yusuf I firmó una tregua con los cristianos y se volcó en reglamentar la vida de sus súbditos. Así, para uniformar el culto proclamó unas ordenanzas en las que incluye:


«-Las fiestas para celebrar las pascuas de Ruptura del Ayuno y de las Víctimas han sido causa de alborotos y escándalos... Cuadrillas de hombres y mujeres circulan por las calles arrojándose aguas de olor, y persiguiéndose con tiros de naranjas, limones dulces y manojos de flores, mientras tropas de bailarines y juglares turban el reposo de la gente piadosa con zambras de guitarras y de dulzainas, canciones y gritos: Se prohíben tales excesos...


-En los regocijos de bodas, en los que se celebran para poner a los reciennacidos bajo el auspicio de las buenas hadas y en reuniones familiares sea licito divertirse con zambras y convites espléndidos, pero obsérvese el mayor decoro, reine la discreción y no incurra convidado alguno en el abuso de la embriaguez...


-Siendo las calles y plazas lugares impropios para rogar a Dios, se prohíbe hacer en ellas procesiones ni rogativas en tiempos de seca (deberán salir al campo)» (13).


Durante el reinado de Yusuf I ocupó el cargo de visir el historiador y poeta Ibn al-Jatib, quien refleja las costumbres populares: «Los días festivos son hermosos de ver en esta ciudad, dando ocasión para la composición de versos y poesías, resonando el canto por todas partes, y hasta en los bazares, donde concurre gran muchedumbre de jóvenes»,añadiendo que en tales días se come pan de trigo, frutas, unas y frutos secos (14).«Es costumbre trasladar al campo su domicilio, para pasar la pascua del otoño en vendimia, así como también el salir a regocijarse a las campiñas con sus hijos y familiares, si bien yendo prevenidos y confiados en su valor y en sus armas» (15), por miedo a las incursiones de los cristianos fronterizos. En otro lugar habla del valle de la Plata, cerca del Generalife, donde:«destinado a lugar de recreo y esparcimiento estaba el palenque abierto en el que los caballeros, así moros como cristianos, solían ventilar sus recíprocos agravios y querellas, la plaza de torneos, corridas de toros con perros alanos y otras fiestas» (16). Estos toros o «vacas salvajes» eran atacados primero con fuertes perros alanos, que se colgaban de las orejas como si fueran pendientes, restándoles vigor (en función parecida a la de los actuales picadores), para entrar luego en la lidia los hombres, que solían montar a caballo y emplear el rejón. También menciona el juego al-tabla, consistente en un blanco de madera colgado en el aire, contra el que los caballeros tiraban sus lanzas (17).


Otro conocido poeta del siglo XIV, Ibn Jaldún, refiere que por entonces la música andalusí ejercía gran influjo en todo el Norte de África, y destaca las«bailarinas vestidas de muchachos, montadas en caballitos de madera... que simulaban... verdaderos combates singulares» (18).


En este siglo, ingredientes imprescindibles de las fiestas eran el vino y el hashish. Respecto al vino de Málaga, diría el poeta granadino Ibn Sadra: «En esta tierra puede ser lícito beber vino a pesar de estar prohibido. Y si el fuego del infierno será nuestro castigo, en un día frío como éste el infierno parece delicioso», mientras que para el también poeta Ibn Jamis, el hashish era preferible (19).


El calendario anónimo y los juegos de cañas


Ciertamente, hay penuria de datos sobre las fiestas en Al-Ándalus, no recogidas por cronistas cristianos y perdidas las fuentes de información directas. Por este motivo es destacable el reciente hallazgo de un calendario manuscrito granadino, que ilumina ciertos aspectos de la vida popular en los últimos tiempos de la Granada nazarí.


Son escasos los tratados populares donde los astrónomos musulmanes asociaron un sistema de combinaciones astrológicas de la India con otro propio, para previsiones meteorológicas y agrícolas, en almanaques anuales. El occidente, tan sólo se conservan uno de Córdoba del siglo X, otro marroquí del XIV, basado en él, y éste granadino del siglo XV. Para el cómputo del tiempo se emplea el calendario romano «juliano», mientras que para las fiestas se sigue otro lunar. El conjunto, al que se añaden consejas prácticas y creencias populares, constituye un complejo religioso-técnico-moral para cubrir las necesidades de los agricultores pertenecientes al Islam.


Así, sabemos que se conmemoraba entre los nazaríes de Granada:


Enero


1 Noche del destino.


6 Día bendito.


10 Muerte de Abu Bakr (suegro de Mahoma y sucesor suyo).


12 Y le sucede nuestro señor Umar (califa conquistador de Siria, Palestina, Persia y Egipto).


14 Nuestro Señor Jesucristo.


15 Salen los caballos.


Febrero


3 Día bendito y Alá es más sabio.


8 Día nefasto y Alá es más sabio.


21 Entra el husum(¿?).


Marzo


8 Nacimiento de Moisés, sobre él sea la paz.


18 Se vende a José, sobre él sea la paz.


23 Fiesta de la Ruptura del Ayuno (que es variable).


30 Fin de la fiesta.


Abril


11 Muere Adán, sobre él sea la paz.


17 Se reveló el Evangelio. (20)


Por desgracia, a partir del mes de mayo el ejemplar está incompleto, sin apenas detalles. Pero por las fiestas anteriores se pueden establecer curiosas relaciones: permanencia festiva del 1 y 6 de enero; cambio del José del Antiguo testamentopor el José esposo de María un día después; posible que el san Marcos Evangelista de la liturgia católica tenga que ver con la fiesta nazarí ocho días anterior; recuerdo de la muerte del primer padre, Adán, tiempo ha olvidada.


Para el romancero morisco, elemento esencial de toda fiesta nazarí era el Juego de Cañas, asimilado en los reinos cristianos de tal modo que fue luego, junto con las corridas de toros y las comedias, la diversión más extendida. Se sabe que aún subsistió en Andalucía hasta principios del XIX, aunque hoy día tan sólo quede su recuerdo en la frase«las cañas se tornaron lanzas» y en algunas representaciones populares de moros y cristianos. Para el orientalista Mercier, es«un juego pasado por alto por los historiadores y que es el único que sigue vivo en oriente... me inclino a su origen árabe puro, por participar del carácter del jinete oriental... basado en la concepción de la guerra que el beduino expresa en su táctica de la carga y el repliegue brusco, la huida simulada... su persistencia en Abisinia, donde se sigue practicando en el campo de competiciones de Addis Abeba con ocasión de las grandes fiestas religiosas, como Epifanía-, Pascua, Día de la Cruz... me hace descartar la hipótesis del origen cruzado. ¿Serían ellos los inventores de este tipo de torneo, exportado al sur de Arabia desde el siglo I, y luego extendido al emigrar las tribus árabes hacia Siria y Mesopotamia?... En Siria figura en el programa de toda fiesta o feria en centros urbanos» (21).


Llamado Jerid(que significa en árabe palma deshojada, vara de palma/jabalina de justa -sin hierro-),consiste en la lucha entre dos o varias cuadrillas, separadas por líneas de demarcación que sólo al ser traspasadas por un atacante se permite a uno o varios de los caballeros defensores contraatacar, intentando rodear al agresor y hacerlo prisionero, lanzando sus cañas o jeridsque son detenidas con los escudos. El golpe recibido de frente no es deshonroso, pero sí lo es por la espalda, lo que exige la venganza del bando humillado. A veces, los adversarios se desafiaban recitando versos. En la Península Ibérica, los caballeros solían disfrazarse con marlotas moriscas y costosas libreas, cabalgando a la jineta, que era la técnica de los árabes. En vez del jerido palma se usaban cañas afiladas, con un corcho (a menudo plateado) en su punta.


Para terminar con la mentalidad festiva de los descendientes de hispanomusulmanes, se puede traer a colación el alegato editado en Huesca, en 1612, por el P. Aznar, donde justificaba la expulsión de los moriscos. En el capítulo titulado«De la condición, trato, traje, comida, oficio, vicio y pestilencia pegajosa de los moriscos», expone lo siguiente: «Eran muy amigos de burlarías, cuentos, berlandinas, y sobre todo amicísimos (y así tenían comúnmente gaytas, sonajas, adufes) de baylas, danzas, solazes, cantarcillos, aldabas, paseos de huertas y fuentes, y de todos los entretenimientos bestiales en que con descompuesto bullicio y gritería, suelen ir los mozos villanos vozinglando por las calles. Vanagloriábanse de baylones, jugadores de pelota y de la estornija, tiradores de bola y del canto, y corredores de toros, y de otros hechos semejantes de gañanes. Eran dados a oficios de poco trabajo... echados al sol en invierno con su botija al lado» (22).


Volviendo al principio, resulta difícil de entender el odio que llegó a despertar la diversión de la zambra. En una pragmática de 1566, Felipe II se opone a los rasgos


culturales diferenciales de sus vasallos moriscos, entre otras prohibiciones con: «Que en bodas, velaciones y fiestas semejantes siguieran las costumbres cristianas, abriendo ventanas y puertas, sin hacer zambras, ni leilas, con instrumentos y cantares moriscos, aunque éstos no fueran contrarios al cristianismo» (23). Y para que nadie se olvidase, durante muchísimos años se publicaba en las iglesias de España, tras la misa del tercer domingo de cuaresma, el Edicto de las delaciones de la Santa Inquisición, conteniendo, entre otros motivos de denuncia, que «alguno se haya casado según rito o costumbre de moros. 0 que haya cantado cantares de moros o hecho zambras o leylas con instrumentos prohibidos» (24).


Y a pesar de todo, las zambras han persistido.



viernes, 27 de abril de 2012

Historia de los judíos en al-Ándalus. La cultura sefardí (ii)

LA CULTURA SEFARDI

Los sefardíes eran agricultores, tintoreros, guarnicioneros, sastres, zapateros, orfebres y mil oficios más, incluso científicos, como Yosef Ferruziel, que fue médico de Alfonso VI, don Meyr Alguadés que lo fue de Enrique III de Castilla y Abiatar ben Crescas, de Juan II de Aragón, pero por encima de todo eran comerciantes, administradores y prestamistas, lo que les convertía en una comunidad adinerada e influyente ya que la mayoría de los nobles dependían de sus prestamos para mantener sus posesiones y hasta financiar las guerras.Por todo ello podemos afirmar que la comunidad judía era eminentemente rica, de ahí que sus peculiares costumbres chocasen con el pueblo llano que interpretaba sus ritos religiosos y comportamientos sociales, como algo que chocaba con la espartana obediencia cristiana que los obispos y sacerdotes exigían a los cristianos.
Comprenderán que en un trabajo tan trivial como este no pueda extenderme en la descripción de una de las culturas más profundas y complejas de la Humanidad, pero antes de entrar en lo que nos concierne, la cocina, he creído necesario situar históricamente esta comunidad para entender algunas de sus costumbres culinarias.
La vida judía está marcada por sus obligaciones religiosas y por las fiestas que esta determina: El Rosh ha Shaná, día de Año Nuevo, el Yom Kipur, día del Perdón, Shavuot, o Pentecostés, la de Shukot o de los Tabernáculos, la Hanuká o de las Luces, que recuerda la purificación del Segundo Templo tras la victoria de los Macabeos, La de Purím o Suertes, la del Año Nuevo de los Árboles o Tu B’Shevat, que se celebra el 15 de Shevat (aproximadamente febrero) y que marca el comienzo de la Primavera en Eretz Israel, cuando florecen los árboles frutales, Y la más importante, el Pesah o Pascua.
Cada fiesta lleva consigo toda una liturgia de comidas y ayunos, además de las oraciones, claro está, así que vamos a entrar en sus costumbres de mesa.

Costumbres de mesa
Aclarado este punto, hay que apuntar que la cultura sefardí no es ningún recuerdo, sino una realidad absolutamente en vigor, con sus tradiciones, ritos y por supuesto cocina, de cuyo recetario da buena cuenta la doctora Ester Benbassa, profesora de la Universidad de París III, quien en su libro “Cocina judeo-española” afirma: “Cada familia judeo-española tiene su propio libro de cocina”. La etnóloga Joëlle Bahloul aseguraba que la cocina judeo-española del Imperio Otomano fue la más característica y completa del conjunto de las culturas mediterráneas, y testimoniaba la multiplicidad de intercambios mercantiles que se produjeron en nuestra región durante aquellos siglos.
Una curiosa muestra de este esplendor lo cuenta Jean Christophe Attias, poniendo como ejemplo la conversión de un plato turco, los Köftes de pollo, una especie de bolas de pollo amasadas con leche, queso y mantequilla (auténtica herejía condenada a muerte en el Levítico por mezclar carne y leche), pero verdadera delicia gastronómica que los sefardíes veían comer con envidia a sus vecinos cristianos y musulmanes, y que las cocineras judeo-españolas adaptaron a su religión haciendo las Albóndigas de Gayna (gallina).
En la cocina hebrea las tradiciones se mantienen celosamente mediante el Kashrut, un conjunto de leyes que estipulan qué alimentos son Kasher (adecuados) o Parve (neutros) y cómo deben consumirse. Estas leyes son interpretaciones más o menos exageradas del Levítico y de la propia Torá, por ejemplo la prohibición levítica de cocinar la carne del cordero en la leche de su madre se desarrolló en la religión judía hasta el extremo de que en una misma comida no se podía ingerir ningún tipo de carne con ninguna leche ni derivado de ésta. En la tradición hebrea actual, incluso se dispone de dos vajillas y cuberterías diferentes para que, según sea la comida de carne o de leche, en ningún plato se sirvan los dos productos antagónicos, aunque no sea simultáneamente. Aún hay más, con la llegada de los frigoríficos, en cada casa que respete el Talmud, debe haber dos neveras, una para la carne y otra para los productos lácteos y, en caso de no disponer de ambas, hay que elegir de antemano qué uso se le da, ya que si entra carne nunca podrá hacerlo el queso, la leche o la mantequilla. Y el colmo es que los restaurantes kasher (los que respetan la religión) tienen ¡dos cocinas independientes!, una para manipular los productos lácteos llamada ‘Halavi’ y otra para las carnes que se nombra ‘Bassari’. Del mismo modo, al no coincidir la descripción de los mariscos como peces con escamas, su consumo no está autorizado.
La mesa sefardí se abre con un variado surtido de entremeses, el mezé, que suelen tomarse con ‘raki’, una especie de aguardiente anisado parecido al ‘pastis’, que reconforta maravillosamente el estómago. Incluso en la farmacopea doméstica se usa para aliviar lo que llaman males de la boka del korason, y que son desde el dolor de muelas hasta la aerofagia, pasando por la gastritis, úlceras y demás enfermedades relacionadas con el aparato digestivo. Esta especie de aperitivo se toma en casa cuando hay alguna celebración religiosa o familiar, también se puede hacer fuera, en algún bar donde se reúnen los amigos y de algún modo dejan ya casi solucionada la comida. Los platos más habituales suelen ser los fritos de calabaza y berenjena, las ‘filikas’ o especie de empanadillas rellenas de varios quesos, huevos y especias; el ‘djadjik’, que es como una sopa de yogur con pepino y menta aliñado con aceite de oliva y vinagre; la ‘tarama’, pasta preparada con huevas de pescado secas, miga de pan, cebolla cruda y aliño de limón y aceite; los ‘vahtes’ o ‘garato’, que son pescados azules salados y conservados en aceite como nuestras anchoas; la ‘tuna’, escabeche de bonito preparado con limón en vez de vinagre; el ‘plaki de avas’, un estofado de habichuelas blancas que se come frío revuelto con una ensalada de hortalizas y un sinfín de ensaladas de remolacha, berenjenas, calabacines, col, coliflor, escarola, achicoria, judías verdes, habas, pepino, rábanos, pepinillos, sesos, etc.
Creo innecesario hacer ningún comentario sobre la maravillosa costumbre que aún permanece en España de celebrar el aperitivo, rito que suele convertirse, en algunos días festivos, en verdadero sustituto de la comida, y que yo personalmente no perdono ni aún estando en otro país.
Otra costumbre sefardí que se respetaba hasta hace apenas dos o tres décadas en España, era la de comer pescado los viernes, una deformación sincrética del ayuno cuaresmal y la preparación del Sabath, que dio como resultado un interminable recetario en el que se puede disfrutar de preparaciones basadas en los métodos antiguos de conservación: ahumados, salmueras, salazones, escabeches, encurtidos, en aceite, etc., ya que por aquel entonces el pescado fresco no llegaba en condiciones a la meseta. Respetado el ayuno sabatino, todos los miembros de la familia esperaban impacientes el retorno de los hombres de la sinagoga para poder desayunar. Era otra fiesta que se repetía cada semana y que da idea del valor que la mesa tiene en esta cultura. En esta ocasión el aperitivo era más contundente ya que se compone de kozas d'orno, o sea de preparaciones mucho más sofisticadas que se cuecen lentamente en el horno. Estas llamadas kosas d’ orno, suelen ser las ‘borrekas’, empanadillas tiernas rellenas de queso que se cuecen al horno suave; el pastel o pastela, que es un hojaldre relleno de verduras, queso, o carne, y espolvoreado de azúcar glasé; el ‘almodrote’, pastel de berenjenas con queso y huevo que se asa al horno y una vez frío y cuajado, se corta en grandes dados y las ‘filas’, o ‘filikas’ citadas anteriormente.
Durante el Pesah, es decir la Pascua, en las preparaciones que llevan miga de pan, como el almodrote, ésta se cambia por pan ácimo troceado, costumbre que seguramente dio origen a nuestros gazpachos de pastor, o manchegos. En esta comida, o mejor dicho desayuno, también se sirven ‘guevos haminados’, una especie de huevos duros cremosos que se cuecen primero en agua hirviendo con cebolla durante quince minutos, y luego se dejan al calor toda la noche del viernes para que estén listos para la comida del Sabath.
Los mazapanes eran platos de boda, tradición que perdura en España, sobre todo en Toledo, que fue la última gran ciudad sefardí, y donde quedaron escondidos hasta nuestros días muchos judíos que no fueron delatados por sus vecinos a las autoridades de la Inquisición. De hecho el apellido Toledano es aún frecuente en España y casi exclusivo de los sefardíes.
Otro plato muy tradicional en España son las ‘orejas de fraile’ que se comen en Galicia durante el Carnaval y cuyo origen es también judío. Los judeo-cristianos celebraban el Purim, una fiesta algo pagana que no fue instituida por Dios sino por los judíos para celebrar la muerte de Haman, o Ammán, un ministro del rey persa Asuero que intentó exterminar a todos los judíos de su territorio. Este episodio glorioso del pueblo judío que se salvó del genocidio gracias a Ester, esposa del rey Asuero, y que debió ser una carnicería de órdago, se celebra el día antes de Pascua comiendo unos fritos de masa rellenos de crema llamados ‘orejas de Haman’. Esta fiesta del Purim no debe confundirse con la del Gran Perdón, Kipur, Yom Kipur, o Yom Kijopurim que se celebra el día diez de Tishri (septiembre) y en la que se hace ofrenda de un gallo y se consume una deliciosa bebida llamada ‘pepitada’, preparada a base de pepitas de melón secas, trituradas y luego maceradas en agua con azúcar.
Días después de esta fiesta, en el equinoccio de otoño, vendrá la celebración de las cosechas del vino y el aceite, la fiesta de los Tabernáculos, que junto con la de Pentecostés, días antes del solsticio de verano y en la que se celebra la fiesta de trigo, son grandes manifestaciones de júbilo y hasta se permite algo de juerga.
He dejado para el final la gran fiesta judía, la Pascua o Pesah, porque tiene tanto contenido esotérico que aunque no pueda dar cumplida cuenta de todo lo que significa, al menos quiero separarla del resto del contexto. Para empezar hay que saber que Pascua o Pesah, significa tránsito, y es la celebración de la huida de Egipto. Se sitúa el sábado siguiente al plenilunio después del equinoccio de primavera, y es el primer mes del año sagrado (en la cultura hebrea se diferencia el año civil que empieza en Tishri, equinoccio de otoño, del sagrado que lo hace en Nisam, el de primavera). Este cúmulo de factores muestra como la religión se estructuraba en torno a las necesidades sociales, ya que estos días eran cruciales para el sembrado de cereales y la preparación de los huertos, y todos los judíos debían ir a Jerusalén a comer el cordero Pascual y de paso a ayudar a las tareas agrícolas.
El Seder, o cena de Pascua, tiene todo un complejo ritual propio, y se compone obligatoriamente de los ‘mazzot’ o ‘azimi’, pan ácimo; las ‘moraur’, hierbas amargas del desierto que en algunas Biblias vienen traducidas como lechugas; el ‘meshuí’, cordero asado y el ‘harose’ o ‘harosset’, que es una compota de manzanas, dátiles y nueces. Cada plato tiene un simbolismo relacionado con el Éxodo, la huida de Egipto que Yavé exigió al pueblo de Israel conducido por Moisés para no seguir viviendo bajo la humillante esclavitud del faraón:
  • - ‘Mazzot’ es un pan ácimo, así elaborado en recuerdo de las prisas que no permitieron el tiempo necesario para que fermentase la masa.
  • - ‘Moraur’ son las hierbas del desierto de las que tuvieron que alimentarse y que recuerdan la amargura de la terrible esclavitud sufrida en Egipto, así como la vergüenza de la propia huida.
  • - ‘Harosset’ era el nombre del mortero que tenían que amasar los esclavos judíos para la construcción de las Pirámides, y así se llama el postre cuyo aspecto recuerda aquella masa.
  • - El cordero es el animal sagrado por excelencia que debe sacrificarse como oblación a Dios. Su simbología es tan extensa que exige un modo especial de muerte y descuartizamiento que debe ser realizado por un queser reconocido, algo así como un matarife sagrado, medio sacerdote, medio carnicero. Incluso las características del animal están determinadas: sin mancha ni deformidad, mayor de una semana y menor de un año, y degollado esparciendo su sangre por el suelo. Debe asarse una vez puesto el sol y es preceptivo comerlo vestido y con un palo en la mano, como dispuestos a emprender la marcha. No puede quedar ningún resto de comida, por lo que si la familia es pequeña para el cordero que habían previsto asar, están obligados a invitar a otra familia más necesitada. Así lo especifican las sagradas escrituras: Yavé dijo a Moisés y Aarón en tierra de Egipto: ‘Este mes será para nosotros el comienzo del año, el mes primero del año. Habla a toda la asamblea de Israel y decidles: El día diez de este mes toma cada uno una res menor por cada casa. Si la casa fuere menor de lo necesario para comer la res, tome a su vecino, el de la casa cercana, según al número de personas, computándolo para la res según cuanto cada uno pueda comer. La res será sin defecto, macho, primal, cordero o cabrito. Lo conservarás hasta el día catorce de este mes y toda la asamblea de Israel lo inmolará entre dos luces. Tomarán su sangre y untarán los postes y el dintel de la casa donde se coma. Comerán la carne esa misma noche, la comerán asada al fuego, con panes ácimos y lechugas silvestres. No comerán nada de él crudo, ni cocido al agua; todo asado al fuego, cabezas, patas y entrañas. No dejaréis nada para el día siguiente; si algo quedare, lo quemaréis. Habéis de comerlo así: ceñidos los lomos, calzados los pies, y el báculo en la mano, y comiendo deprisa, es la Pascua de Yavé. Esa noche pasaré yo por la tierra de Egipto y mataré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los animales, y castigaré a todos los dioses de Egipto. Yo, Yavé. La sangre servirá de señal en las casas donde estéis; yo veré la sangre, y pasaré de largo, y no habrá para vosotros plaga mortal cuando yo hiera la tierra de Egipto. Este día será para vosotros memorable y lo celebraréis solemnemente en honor de Yavé de generación en generación; será una fiesta a perpetuidad’. (Ex 12, 1a 14). Esta festividad se repite en otras antiguas escrituras: ‘El mes primero, a los catorce días del mes, será la Pascua de Yavé. El día quince de ese mes será día de fiesta. Se comerá durante siete días pan ácimo...’ (Números 28, 16); ’El mes primero, el día catorce del mes, entre dos luces, es la Pascua de Yavé. El quince del mes es la fiesta de los ácimos de Yavé. Durante siete días comeréis pan sin levadura...’ (Lev 23, 5 y 6); ’Guarda el mes de Abib, celebrando la Pascua de Yavé, tu Dios; porque precisamente en el mes de Abib te sacó Yavé, tu Dios, de Egipto, de noche. Inmolarás la Pascua a Yavé, tu Dios, de las crías de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Yavé, tu Dios, haya elegido para poner en él su nombre; no comerás con ella pan fermentado, sino que por siete días comerás pan ácimo, porque deprisa saliste de Egipto...’ (Deut, 16, 1-8). No se podían romper los huesos del cordero, por eso San Pablo hacía notar que a Jesús no le rompieron las piernas porque Él era el Cordero de Dios, que había venido al mundo hecho hombre para ser la Pascua de sus fieles.
El año sagrado empieza en el mes de Nisân y el civil en el de Tishri, pero a su vez éstos no concuerdan con ninguno de los occidentales sino con los novilunios correspondientes a cada equinoccio, por lo que conviene conocer el modo de determinar el inicio del año nuevo en cada uno de estos casos, Seder y Ros-ashana respectivamente.
Para ayudar a entender todo este galimatías de calendario lunisolar hay que puntualizar que los días empiezan y terminan en el ocaso, y no a las doce de la noche. Se llaman Yom, que quiere decir en realidad espacio de tiempo, lo cual teniendo en cuenta la carencia de relojes, tenía bastante más sentido que nuestras rígidas divisiones temporales mecánicas. Los días se dividían en tres fases: la mañana o bôquer, el medio día o tsohorayim y la tarde o céreb. La noche empieza cuando se ven tres estrellas en Oriente y se divide a su vez en tres velas: del atardecer a la media noche, de ésta al canto del gallo y desde éste hasta el amanecer. El Talmud de Babilonia decía que en la primera vela el asno rebuzna, en la segunda los perros ladran y en la tercera los infantes maman o las mujeres conversan con los maridos.
No me extiendo más en el estudio de la cocina sefardí porque hay materia para escribir varios libros, incluso uno entero sobre la celebración de la Pascua, donde cada plato tiene su connotación religiosa.
Antes de finalizar este breve estudio cuya única finalidad es mostrar la belleza que rodeaba la mesa de nuestros antepasados, y que bien podría servirnos de pauta para mejorar nuestras vidas, quiero recordar una preparación que los sefardíes del mundo siguen llamando ‘pandespaya’ del Pesah, o sea pan de España de la Pascua. Es un bollo preparado con huevos, harina y azúcar que se toma en el desayuno de la Pascua y en las ceremonias de la circuncisión y de matrimonio.

Historia de los judíos en al-Ándalus. La literatura sefardí

LA LITERATURA SEFARDÍ

"Guay! cuando el amares [tonto] favla [cita] leshon hakodesh [el texto sagrado]."
{refrán sefardita} (Lazar 148)
La literatura de los judíos cambió mucho durante la Época de Oro. Los autores solían basar sus obras en la Biblia o temas espirituales. "Acontentóse Moisés con la parte que le dio el Dio."(Muñiz-Huberman 127). La naturaleza también era un tema importante, como la muerte y el amor, muchas veces celebrando la belleza de la creación. "…y llegaron los días de la húmeda primavera…venid hacia mi huerta a respirar el aroma…" (Muñiz-Huberman 27). Los temas en las obras de escritores como Maimónides, quien escribió en prosa árabe escrita en letras hebreas, muchas veces tocaron a Dios, filosofía y teología (Muñiz-Huberman 36-7).
Los escritores judíos mezclaron los estilos poéticos de los árabes con su lengua para crear la primera poesía hispanohebrea (Romero 85). En el pasado los judíos eran muy cerrados a la influencia de otras culturas. Aunque aprendieron las lenguas de otras culturas no aceptaron mucho sus costumbres. En estos siglos, empezaron a unir su cultura con ciertos rasgos de la cultura árabe, como puedes ver en su literatura. Por ejemplo, "adoptaron el ritmo, la rima y la forma de la poesía árabe (Romero 85-6).
Una forma muy distinta de la poesía hebrea es la jarcha. Esta forma es un ejemplo del desarrollo de la poesía árabe mezclada con temas judíos, creando otra poesía nueva. La jarcha es un poema lírico que usa los versos finales de una forma árabe en repetición. "La jarcha de Yosef el Escriba, fechada hacia 1042, puede considerarse no sólo como el texto más antiguo en lengua romance española (el Poema de Mío Cid es de 1140), sino el más antiguo de los textos líricos en lengua romance europea"(Muñiz-Huberman 52). Así se puede ver que la poesía sefardita es muy importante para toda la literatura romance, además de su propia cultura. Aquí tienes un cuarteto de una jarcha:
"Tant' amare, tant' amare,

jabib

, tant' amare,
enfermaron uelios gaios,[Enfermaron los ojos alegres.]
e dolen tan male." (Muñiz-Huberman 54).
La forma de su poesía, para unos poetas, era una musulmana pero escrita en hebreo. Otros poetas, como Ibn Gabirol(abajo), escribieron en muchas formas con diferentes rimas y métricas. Las sefarditas seguían fieles a su educación bíblica y solían usar las imágenes y versos de la Tora (Romero 120). Mucha de su poesía eran citas directas de la Biblia adaptadas en formas nuevas. Esto se puede ver, por ejemplo, en El Poema de Yosef. Este poema está escrito en cuartetos con la forma de rima:
__________a,___________b
__________a,___________b
__________a,___________b
__________a,_______Yosef..
y es un ejemplo muy bueno de la mezcla de los estilos españoles y judíos, contando la historia bíblica de Yosef (Lazar 77). Estos estilos y temas fueron usados para la música sefardita también(ve a la página de música).
Otros poetas escribieron en un estilo casi moderno. Aquí tienes un poema por Ibn Gabirol, cuya desesperación es palpable aunque, supuestamente, estaba viviendo en un tiempo de prosperidad.

Este Mísero Mundo

Vana es la mente, la inteligencia oscura;
a la vista está el cuerpo, pero el alma escondida;
el mundo, quien lo busca no halla sino el mal.
Y el hombre la alegría en la tierra no encuentra.
Hoy en día el vasallo da muerte a su señor,
la sirvienta y la esclava a la reina reprenden,
contra el padre y la madre el hijo se levanta
y asimismo la hija contra su padre y madre.
Amigo, mis miradas contemplaron el mundo,
lo bueno a ojos de todos: ¡sólo confusión vieron!
Mientras vive, fatigas ha de aguantar el hombre
y al final sólo obtiene terrones y gusanos.
Tierra, vuelve a la tierra
y el alma al alma vuela (Sola-Solé 73).
Como ves, la imagen que crea Gabirol es uno muy triste. Él parece vivir sin esperanza ni dios, una vida muy diferente a la normalmente descrito en los textos de historia. Tal vez, él era un hombre deprimido. Tal vez había algo negativo en la vida judía que no podemos ver en los otros hechos que tenemos. Pero sin duda, su poesía es desarrollada, simple y profunda.
Una característica muy importante de la sociedad española en aquella época era la presencia de un nivel social de gente rica. Fueron los ricos quienes crearon la atmósfera donde los poetas podían sobrevivir por su arte. Los poetas vendieron sus servicios a los ricos y eran por la mayoría cortesanos (Romero 120). También su poesía era para los judíos educados, porque muchas veces era escrita en hebreo y muchos de los judíos de Al-Andalus no entendieron hebreo sino árabe. Así que podemos ver que aunque esta parte de la cultura sefardita dura, porque estaba escrita, no representa claramente todos los niveles sociales de los sefarditas.

Historia de los judíos en al-Ándalus. Los sefarditas y los comercios españoles

LOS SEFARDITAS Y LOS COMERCIOS ESPAÑOLES

"Maldicho basín de oro, que vierte sangre de otro." {refrán sefardita}
(Lazar 149).

La posición de la sefardita como agente del gobierno moro, durante la Época de Oro, empezó su larga historia de comercio internacional(Raphael 58). Ellos habían ayudado a los árabes en su conquista de los visigodos y eran muy capaces en trabajos administrativos, y comerciales. Entonces los sefarditas trabajaron juntos con el gobierno(Barral Rivadulla 424;Romero 20-1).
Los judíos habían vivido en muchas partes de Europa y África y comunidades de ellos continuaban viviendo allá. Las comunidades extranjeras de judíos confiaban en los sefarditas, porque eran judíos, así que ellos podían intercambiar sobre largas distancias. Además, todas estas comunidades tenían en común la lengua hebrea. Esto facilitaba la comunicación entre las varias comunidades internacionales de judíos.
El papel de los judíos, entonces, era sumamente importante para los negocios de España. Los judíos también tenía un papel especial dentro de Iberia. Eran el pegamento entre los cristianos y los musulmanes y funcionaron como un puente entre las dos culturas (Raphael 69). Ellos pagaron más impuestos que los árabes pero vivieron en un nivel casi igual como los gentílicos (Roth 149). Los judíos tenían éxito en muchos trabajos como médicos, agricultores, plateros, orífices, mercaderes y negociantes

Historia de los judíos en al-Andalus. La arquitectura sefardita

LA ARQUITECTURA SEFARDITA


"Caza sin mujer y barca sin timón, lo mismo son." {refrán sefardita} (Lazar 146).
El edificio más importante de la arquitectura de los sefarditas es la sinagoga. La sinagoga había sido muy importante para la vida judía, después de la destrucción del sagrado Templo de Jerusalén, como el punto focal de culto.
En el año 1391 los cristianos atacaron todas las comunidades sefarditas y destruyeron casi todas las sinagogas como lo demás de la vida judía (Stamfer 61). Antes de su destrucción o modificación había cientos de sinagogas en España pero hoy en día solamente quedan ochenta. Sólo tres de aquellas exiten sin cambios profundos. Hay dos en Toledo, Santa María la Blanca y La Sinagoga del Tránsito[fotos], una en Córdoba. Todas las sinagogas que sobrevivieron hasta hoy en día fueron convertidos en iglesias (Stamfer 63).
Cuando eran nuevos, muchas de las sinagogas fueron ornamentadas con inscripciones en dos o tres lenguas. La estructura de estas sinagogas, con una sala grande, orientada a Jerusalén y el arco, conteniendo el texto sagrado, se puede ver en las sinagogas modernas de hoy en día. Por ejemplo, el 770 en Nueva York tiene una estructura muy parecida.
Aquí tienes una descripción de la sinagoga común:

En lo arquitectónico, la sinagoga es una sala, en cuya pared orientada hacia Jerusalén hay un arco o armario (hejal o arón hacodes) donde se guardan los sagrados rollos manuscritos (sefarim) de la Tora. Frente al hejal hay un pupitre (tebá) para la lectura de los textos litúrgicos por parte del oficiante que en la tradición sefardí de raigambre hispana suele estar situado en el centro de la sala. La tebá está rodeada de asientos para los fieles y en un algún lugar se mantiene permanentemente encendida una lámpara (tamid). Las mujeres tienen un lugar reservado ('azará), a menudo una galería en un piso superior, en ocasiones cubierta por una celosía(Romero 199).

La destrucción y modificación de las sinagogas sefarditas es representante del fin de la prosperidad de los judíos en España. Después de 1391 su vida era peligrosa, después de la expulsión de 1492, todas sus propiedades fueron tomadas por la monarquía.

Historia de los judíos en al-Ándalus. La cultura sefardí

LA CULTURA SEFARDI

Sin la cultura sefardí la Escuela de Traductores de Toledo no hubiera sido posible, ni Alfonso el sabio, ni la recuperación renovada y enriquecida de Aristóteles, con las consecuencias que ello trajo para la ciencia y el pensamiento europeo de la mano de Santo Tomás y de la Escolástica. Muchas cosas se perdieron para siempre tras la expulsión, pero otras quedaron indelebles. Volvemos la mirada a aquella Sefarad, con su propia diversidad y riqueza de matices.

Historia de los judíos en al-Ándalus. Sefardíes- Al-Andalus



SEFARDÍES

 Autor: Carmen Peres Callejón - Fuente: Webislam




Sefardí es el judío oriundo de la Península Ibérica, que ellos llamaron Sefarad. Unas fuentes nos dejan claro que llegó un gran contingente aquí desde la diáspora del pueblo judío a Babilonia. Además tenemos testimonios históricos que, al extremo occidente del bloque euroasiático, que es España, llegaron unos seis siglos antes de Cristo los fenicios en sus naves desde Tiro y Sidón para negociar con los oriundos, que por lo visto fue la poderosa civilización tartessa. Estos son los serfadíes. Como vemos, la conexión de nuestra península con Oriente nos viene de épocas muy remotas.

Existe la otra gran rama de judíos askenazíes, tanto europeos como del resto del mundo, con características, que poco tienen que ver con el judío de Sefarad, sino es su religión.

Se da además el sionismo. Éste es un moderno movimiento político, el cual reivindica un espacio territorial, como pueblo con identidad propia, para los portadores de la estrella de David, contra las apetencias de sefardíes y askenazíes, que han elegido, desde la diáspora ser ciudadanos del mundo; considerándose iberos con los iberos, sajones con los sajones, francos con los francos, rusos con los rusos, indonesios con los indonesios, irakíes con los irakíes, etc.

Establecidas estas elementales diferenciaciones entramos en el tema, con un tanto de temor. Nos veríamos recompensados si contribuyéramos a promover otras aportaciones a parcela tan singular y rica, que se toca tan raramente y tan pobremente.

Los conocimientos y datos almacenado, que manejan los eruditos del tema entre ellos, se divulgan poco, quedando sin digerir entre el gran público, ciertas incompletas informaciones; indigestión que históricamente nos daña. Éste es el caso de nuestro sefardismo. Como mucho, la palabra suena e incluso está de moda, pero vacía de su total contenido.

Tratamos solamente de promover un tema. A los judíos peninsulares los tenemos relacionados únicamente con las negras páginas de la Inquisición por asuntos religiosos; a su inexplicable y extemporánea expulsión, sin motivos aparentes y tan a destiempo. Paralelamente, muy poco se nos presentan los beneficios obtenidos del convivir durante siglos con esta variante de nuestra gran cultura medieval.

Tuve la oportunidad de asistir a las lecciones magistrales del ciclo de conferencias, que bajo el título de “Curso de Cultura Hebrea” se celebró en Córdoba en marzo de 1985, con motivo del 850 aniversario del nacimiento de Maimónides.

El estudio que presento viene avalado por la solvencia de los profesores responsables de este curso. Para evitar constantes citas declaro que, las dos líneas maestras, de esta aportación, las extraigo del curso completo, como quien lo desee puede comprobar en sus Actas. Sí se impone presentar el elenco de profesores, que bajo la dirección de Jesús Peláez del Rosal, fueron responsables de él: Antonio Piñero Sáez, Universidad Complutense. Carlos Carrete Parrondo, Universidad Pontificia de Salamanca. Mª de los Ángeles Navarro Peiró, Universidad Complutense, Ángel Sáez Vadillo y Mª Encarnación Varela Moreno, Universidad de Granada. Fernando Díaz Esteban, Universidad de Barcelona. Haim Beirat, Universidad Hebrea de Jerusalén. David Romano Ventura, Universidad de Barcelona.

Aparte de otros detalles, muy importantes por cierto, pero imposible de tratar en este corto espacio, me llamó poderosamente la atención que ni uno solo de estos profesores discrepa a la hora de resaltar dos peculiaridades del sefardismo. Características que vienen a diferenciarlo del judaísmo askenasí.

LA PRIMERA característica, gracias a la cual los sefardíes pudieron por siglos ir avanzando en la profundidad de sus estudios, fue el amparo, protección o mecenazgo que recibieron constantemente durante el período de Al-Ándalus, tanto en la época califal, como en los reinos de taifas.

Después del largo etc. de leyes, disposiciones y decretos en contra de la minoría judía y de las largas persecuciones bajo el dominio de la monarquía visigoda, es natural que los sefardíes acogieran con los brazos abiertos a los musulmanes a partir del 711.

Salvado el paréntesis de fanatismo vivido, durante el dominio de los almohades, incluso para los de su misma religión, una vida plácida, sin especiales problemas de convivencia, había sucedido al anterior sinvivir bajo la férula goda. Esta situación duraría más de ocho generaciones.

Hay un dato que nos hace calibrar la concordia en que vivían con su entorno: En los levantamientos de los cristianos, que hubo en el sur de la Península contra Abderramán II, no queda constancia ninguna, que los núcleos o barrios judíos se unieran a ellos. Lo que sí consta es que en época anterior, en tiempos de Al-Hakam I (798-822), continuaron llegando a la Península judíos de la diáspora, los cuales fueron muy bien acogidos.

Todos los autores están de acuerdo al señalar la lealtad de los sefardíes a los gobiernos musulmanes, a los que llegaron a prestar valiosos servicios, tanto en el campo del saber como en el de la economía y en el de la administración.

Avanzamos en el tiempo y encontramos los testimonios escritos de, cómo la época de Abderramán III se caracteriza por las altas cotas de cultura a que se llega, gracias a las estrecha convivencia, la cual se dan entre las diferentes comunidades, cuyo pensamiento y costumbres propias estaban garantizadas por la Ley musulmana vigente.

Respecto a los núcleos judíos o juderías, “contaban legalmente con autoridades rabínicas propias, que juzgaban los litigios entre judíos, de acuerdo a la ley judía. Maimónides menciona esta circunstancia en su obra sobre la Misná” ( Los Judíos de la España Musulmana, de Haim Beinart). Estas mismas disposiciones, que garantizaban los derechos religiosos, las costumbres e incluso los aspectos legislativos, regían lo mismo para los grupos cristianos.

Concretando, nada mejor que traer el sentir de uno de los grandes sabios de esta época, un sefardí granadino, Moisés Ibn Ezra: “Después que los árabes se hicieron dueños de la península de Al-Ándalus, conquistándola de manos de los godos, los israelitas que se encontraban en la península aprendieron de los árabes, en el transcurso del tiempo, las distintas ramas de las ciencias. Gracias a su constancia y aplicación aprendieron la lengua árabe, pudieron escudriñar sus obras y penetrar en lo más íntimo de sus composiciones, se hicieron perfectos conocedores de sus diversas disciplinas, al mismo tiempo que se deleitaban en el encanto de la poesía...”

La lengua materna de Maimónides era el árabe. Su obra va escrita en árabe, aunque parte de ella la escriba en lengua hebrea, usando caracteres árabes, es decir; estas obras son aljamiadas hebraicoárabes o arábigohebreas. Precisamente, una de las peculiaridades del sefardismo, que le dio superioridad intelectual sobre el resto del judaísmo de su época, fue su dominio hablado y escrito esta lengua.

La gramática hebraica fue objeto de gran atención y notables progresos gracias al mecenazgo del califato y posteriormente de los reyes o sultanes de las taifas. Tanto, que la literatura hebrea alcanza en la Península su mayor esplendor al incorporar a su literatura las formas poéticas de la lengua árabe. Tanto avanzó el sincretismo entre estos núcleos de población que, en las sinagogas la lengua empleada para los cultos religiosos llegó a ser el árabe.

Respecto a este sentido de integración y pertenencia a los proyectos comunes, nacido de la especial protección y apoyo que recibieron en Al – Ándalus, presento textualmente las palabras del Profesor Carrete Parrondo: “Hay que afirmar, una vez más, una evidencia que todavía hay quienes no están dispuestos a aceptar: el judío castellano, aragonés, navarro o catalán y, en su caso, andaluz era y se sentía –antes que propiamente judío-, profundamente castellano, aragonés, navarro, catalán y andaluz. Mientras esta realidad no se admita en todos sus extremos poco avanzaremos en la investigación histórica.

El tejido social de nuestro medievo, que duró ocho siglos, no lo olvidemos, estaba tan estrechamente imbricado, que el escritor Francisco Bueno, en la presentación de su reciente obra: “Los Reyes de la Alhambra”, afirma: “Llevo muchos años estudiando a los judíos en España. Pues, para estudiar el judaísmo ha sido necesario conocer la historia de los musulmanes españoles, especialmente la historia de los reyes de Granada.”

LA SEGUNDA peculiaridad del judío sefardí es algo muy singular. El centro de los religiosidad y de la educación de los judíos es el Talmud, el cual contiene las disposiciones universalmente reconocidas para todos ellos. Pero, en España la norma religiosa que tenía validez era el Talmud de Babilonia, no el de Palestina. “Los judíos españoles reconocían que, los verdaderos expertos en temas religiosos se hallaban en las Academias teológicas de la judería de Babilonia”, a las que consultaban constantemente para resolver sus dudas religiosas y jurídicas de aplicación de sus leyes y costumbres.

Para que lleguemos a darnos cuenta de la trascendencia de este desplazamiento de centro interpretativo del Talmud, imaginemos que hoy nace una corriente innovadora, con tal fuerza que, España se convirtiera en el modelo interpretativo del Corán para adecuarlo al siglo XXI.

Entonces se convierte Córdoba, y esto ya en el siglo IX, en el centro de consultas del resto del mundo para el judaísmo.

Adquirieron fama espacial, ya en este siglo, Eleazar Ben Samuel de Lucena, autor de múltiples respuestas. Preguntas y respuestas que, entre los judíos, se archivaban hasta ir formando un cuerpo jurídico aplicable a todas las juderías.

Eleazar Ben Samuel sintió la necesidad de afianzar sus conocimientos de la Ley o Tora y se traslada a Sura, ciudad en lo que hoy es Irak, centro tan importante como Babilonia, para formar a los expertos en la interpretación de la Ley judaica. No elige Jerusalén para acabar su formación talmúdica.

De Eleazar Ben Samuel nos dice el Profesor Carrete Parrondo que: “Su vida es un testimonio claro de la solidez de los lazos entre la judería culta española, fundamentalmente andaluza y los asentamientos judíos de Babilonia.”

El medievalista italiano Franco Cardini en su obra: “Nosotros y el Islam”, publicada el 2002 nos aporta lo siguiente: “Durante el período europeo de las cruzadas muchas familias judías de Francia e Inglaterra se instalan en Jerusalén. Tanto Maimónides, como el célebre Benjamín de Tudela visisitan estas comunidades, y el famoso organizador de la cultura judía en Jerusalén, en esta época fue el español Mosén Ben Nahman o Nahmánides.”

Mientras tanto, en estos intercambios de discusiones rabínicas entre grandes pensadores sefardíes, quedó siempre excluida la consulta al judaísmo palestino. Incluso se trajo a la Península el Talmud de Babilonia, del que se hacían copias y se vendían a otros países, una vez que Al-Ándalus y especialmente Córdoba se convirtió en centro especial de estudios talmúdicos.

Le ocurrió algo insólito a nuestro sefardismo integrador, al aceptar los avances filosóficos de Aben Rush y de otros muchos pensadores musulmanes; llega más tarde al intento de sincretismo hispanomusulmán elaborado por Raimon Llul en el siglo XIII.

El pensamiento español de aquella época había ido tan lejos en sus avances, que era terreno abonado desde hacía siglos para elaborar este sincretismo. Hoy tenemos perdidas esas rutas del pensamiento. Que estamos anhelando ese objetivo, lo tenemos en la propuesta, de esa especie de diálogo entre civilizaciones.

Pero, “Los dirigentes judíos de Centroeuropa observaban con sorpresa – a veces con indignación- los rumbos liberadores y creativos que adoptaban sus correligionarios de Sefarad: el averroísmo podía convertirse en un auténtico peligro para la pureza doctrinal mosaica; el contacto con la población cristiana era un síntoma de asimilación... Los askenasíes no podían comprender que en Sefarad se estuviera produciendo una simbiosis hispanojudaica, de la misma manera que antes se produjo una cordial convivencia judeomusulmana. Por consiguiente había que intervenir con decisión. Y es a mediados del siglo XIII cuando, destacados dirigentes de Asquenaz se trasladaron a Toledo para revisar en profundidad la situación jurídica y religiosa de la España cristiana...” ( “El Legado Renovador de los Judíos Españoles”, Carrete Parrondo)

Se dieron estos siglos de esplendor del pensamiento, gracias a todos los componentes de una sociedad plural, como no se ha vuelto a dar. Recordemos, como ejemplo, la Escuela de Traductores de Toledo, que podría servirnos hoy de paradigma social y de pensamiento. Tanto Alfonso X como su padre Fernando III firmaban sus documentos, como “rey de las tres religiones”. En estos siglos no se habló nunca de tres culturas. Era una sola sociedad; una sola cultura. Lo tenían bastante más claro que hoy, nosotros.

¿Qué ocurre, entonces en marzo del 1492 ¿ Qué repentinos e incomprensibles motivos, que aún hoy, en el siglo en que estamos lo tenemos sin aclarar, tuvo el rey de Aragón para firmar, junto con el inquisidor general, un Decreto de drástica expulsión no solo de los súbditos de la Corona de Aragón, sino también de los del Reino de Castilla, con gran asombro y sobresalto de Isabel I , sólo porque eran judíos? ¿Cuándo había ocurrido esto en Al-Ándalus con el sector judío de la población?

Isabel y Fernando firman la última Capitulación con el reino musulmán de Granada dos meses antes de ese Decreto contra los sefardíes, en estos términos: “...Item más, les dejaremos vivir en su ley y no serán apremiados ni constreñidos a seguir ni guardar otra ley, y les dejaremos y mandaremos dejar sus almuédanos y algimias y alfaquíes y serán juzgados por su ley sarracena...”

Por simple lógica, esta elemental comparación de comportamiento de los Reyes Católicos, con sus súbditos, nos induce a pensar que los sefardíes no fueron expulsados de la Península por motivos religiosos, ni siquiera económicos, como se divulga intencionadamente. Esos no son motivos. No dan para tanto, de la noche a la mañana. Empiezan a divulgarse ensayos, donde se apunta el verdadero motivo de esta disposición.

Auque con ese Decreto de bautismo o expulsión se pretendió acabar con los sefardíes, han vivido soterrados. Para bien de todos, vuelven a organizarse a través de la “Red de Juderías en España”, que “es una Asociación sin ánimo de lucro, la cual tiene como objetivo la defensa del patrimonio urbanístico, arquitectónico, histórico, artístico y cultural del legado sefardí en España”.

Empiezan muy bien porque empiezan a reclamar patrimonio cultural y sobre él han organizado unas rutas turísticas, allí donde se conserva patrimonio arquitectónico judío.

Es el momento de dar esta información: Granada, a pesar de la buena voluntad de todos no puede tener acceso a esta “Red de Juderías de España”. Aquí no ha quedado piedra sobre piedra, del barrio de la judería, que los granadinos conocemos por tradición oral. Este es el barrio del Realejo, que aquí, de vecino a vecino de llama, “el barrio de las greñúas”. Parece ser que las judías se ponían el pañuelo en la cabeza, de forma que por delante se dejaban ver unas “greñas”.

Esta “Red de Juderías” cuenta ya con 17 ciudades asociadas. Y nacen con un claro objetivo, el cual ha caracterizado a los judíos a través de toda su historia, desde las naves de Tiro y Siudón: promover la economía de nuestro país, contando como motor y fundamento el patrimonio cultural capaz, ya de por si, de generar economía.

El 2004 se celebró en Córdoba un gran Congreso, con motivo del 800 aniversario de la muerte de Maimónides, en el que participaron treinta y un profesor de las más prestigiosas universidades del mundo, cuyos nombres sería prolijo enumerar, organizado por la “Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales”. Rabinos de EE.UU. , de Inglaterra, de Jerusalén participaron unos pocos. Rabinos que estudia exhaustivamente al serfadí cordobés, como fuentes inagotable de pensamiento. Y en el moderno Sefarad, justo conocemos su nombre...

Don Miguel Cruz Hernández de la Autónoma de Madrid, en su conferencia magistral sobre “Maimónides, el gran rabino de su tiempo”, nos trajo esta preciosa anécdota. Parece ser que, en el testamento que deja a su hijo, Maimónides no manifiesto complejo ninguno al recomendarle lo siguiente: “No te fíes más que de los pensadores serfadíes”.

Con mucho gracejo, el Profesor Cruz apostilla la cita haciéndonos caer en la cuenta que: “decir esto es una cosa muy gorda, porque con ello está previniendo a su hijo, incluso, contra los pensadores griegos.” (Anoté esta frase tal y como salió de boca del Profesor)

No está descubriendo nada nuevo el Profesor Cruz, con esta aportación y estos comentarios. Conocemos, que el sefardí cordobés puso en duda en muchas ocasiones el pensamiento griego.

Esto que dejo escrito no son eufemismos ni mitos históricos sobre Sefarad. Los mitos son los que circulan aún hoy en tantos y tantos textos de divulgación, a nivel de masas, sobre los judíos.

Estos se han limitado a repetir y repetir los sufrimientos que les causaba la Inquisición, pero nos cuentan muy poco o nada de sus aportaciones al pensamiento español. Con esto se logra gravar una imagen o sospecha de “culpabilidad”. “Cuando tanto se les persiguió y tan duramente, algún motivo habría...” Ahí queda eso.

Imposible entrar aquí en el tema de los sefardíes por el mundo. Marruecos está lleno de ellos, conservando “el ladino” o lengua romanceada. Felipe Torraba Bernardo de Quirós, en su obra “Los Judíos Españoles", nos informa que: “Hoy viven en Estambul cien mil sefarditas, que se expresan en el mismo idioma que trajeron de España sus antepasado en el siglo XV

Para completar esta información, recomiendo las siguientes obras: “Los judíos españoles" de Felipe Torraba Bernardo de Quirós. “Los Serfadíes” de Paloma Díaz-Mas. “Si me olvido de Ti, Jerusalén... Cantos de las sinagogas de al Ándalus”, de Israel Levin y Ángel Sáez-Badillos. “Estudios Sefardíes”, Consejo Superior de Investigaciones Científicas”, Nº 1-Madrid 1978, dedicado a la memoria de Moshe Attias ( Salónica 1898-Jerusalén 1973)

Carmen Peres Callejón es investigadora del Medioevo y colaboradora de Webislam.




Historia de los musulmanes en al-Ándalus. El granado. Punica granatum L.


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EL GRANADO. PUNICA GRANATUM

 

 L.


Al Rusafa contaba con un soberbio granado enviado desde Siria por la hermana de Abd al-Rahman. Aquel granado se extendió y la gente plantaba huertos enteros...


Autor: Redaccion Balansiya - Fuente: www.balansiya.com



Granada - Fruto

La granada es originaria del sur de Asia, Persia y Afganistán, fue conocido y cultivado desde la Antigüedad. Debió cultivarse en Egipto 2.500 años a.C., pues se han encontrado en tumbas egipcias restos de su fruto. La granada era el símbolo del amor y la fecundidad en Oriente. Actualmente su cultivo está extendido por Europa, Asia y América.

Etimología: Punica, del nombre antiguo de la planta. Granatum, llena de granos, aludiendo a la multitud de semillas que posee su fruto. En al-Andalus: rummän.

El granado es un arbolillo espinoso que alcanza entre 3 y 6 metros de altura, con hojas opuestas, anuales.

Las hermosas flores rojas del granado, cuando maduran, dan paso a un fruto, la granada, de corteza gruesa y fuerte, generalmente redondo con una especie de corona de color rojizo cuando madura. El interior de la granada está dividido por medio de una membrana blanquecina donde cada receptáculo alberga numerosas semillas de color rosas o rojos cristalinos, de agradable sabor agridulce que recuerda vagamente al de las grosellas.

En todo el mundo islámico esta fruta fue muy apreciada.

En al-Andalus se aclimató en el s. VIII una variedad de granada traída a Córdoba desde Siria por unos embajadores el emir omeya `Abd al-Rahmän I, como regalo de una hermana del emir que vivía en Siria:

"Dentro de su enorme terreno ajardinado, al Rusafa contaba con un soberbio granado enviado desde Siria por la hermana de Abd al-Rahman. El cortesano Safar plantó sus semillas en un jardín experimental cerca de Málaga, cuando creció se las envió a Abd al- Rahman. El emir admiró su descubrimiento... Aquella especie de granado se extendió y la gente plantaba huertos enteros..."

Esta variedad de granada fue conocida con el nombre de quien la aclimató: granada safarï.

El granado, así como la palmera, fueron árboles institucionales para los omeyas cordobeses, desde que el primer omeya independiente en al-Andalus, ya citado, mandara cultivarlos en la almunia al-Rusäfa en Córdoba. Sus descendientes serían los continuadores de esta tradición, manteniendolo en sus jardines de Córdoba. El granado y la palmera también integrarían el elenco de frutales de los jardines de Madinat al-Zahrä´.

El "Calendario de Córdoba" da amplia referencia sobre el cultivo del granado y la recolección de sus flores y frutos: "en enero se plantaban en Córdoba las estacas, en septiembre maduraban los frutos y se recogían, y en ese mismo mes se preparaba un conocido jarabe de las dos variedades de granada: acida (hamïd) y dulce (hulw)".

Había varias especies procedentes de Oriente, como la "granada murciana" y la de "color de jacinto", se cultivaron en toda la zona soleada de al-Andalus.

Con la granada dulce se elaboraba un jarabe que quitaba la sed y ayudaba a la digestión. La semilla de la granada dulce fue muy utilizada en gastronomía para ensaladas, guisos, zumos y arropes. En la Alpujarra granadina y almeriense todavía suelen comerse los granos servidos sobre hojas de lechuga.

El jugo de la granada ácida se utilizaba para fabricar vinagre de granada, muy apreciado por los andalusíes.

Se tenía costumbre de colgar los frutos en los altillos de las casas andalusíes, para su conservación;costumbre que se mantuvo en la España rural hasta principios del s. XX.

Por su longevidad es usado frecuentemente como elemento ornamental, e incluso puede ser cultivado en macetas.

Con los frutos puede fabricarse un colorante amarillo para tejidos. De la corteza del tronco se obtiene en Oriente una sustancia colorante para teñir tapices, y otra curtiente para trabajar el cuero.

Con las semillas se hace una bebida refrescante y la corteza del fruto tiene propiedades astringentes.

Los frutos de los granados silvestres son de menor tamaño, con granos más pequeños de color blanco y sabor muy ácido.

La granada contiene celulosa, vitaminas A, B1, B2, B3, C, D, calcio, fósforo, hierro, potasio, sodio, azufre, silicio, cloro, ácido fórmico, cítrico, mático y tánico.

Tiene propiedades medicinales, y la corteza de la raíz es venenosa.

De los médicos árabes, sabemos que la corteza de la raíz y la cáscara del fruto tienen una acción muy beneficiosa sobre algunos trastornos intestinales, los musulmanes de al-Andalus ya conocía de sus propiedades medicinales, en el "Calendario de Córdoba se hace referencia de un colirio, que se elaboraba con el zumo de las dos variedades de granada y agua de hinojo, para curar cataratas.

En medicina, se empleó preferentemente la granada ácida era prescrita por lo médicos andalusíes parta cortar la diarrea.

El médico granadino Ibn Habïb (s. IX) prescribía a sus pacientes comer la granada con su pulpa, pues proporcionaba consistencia al estómago y era buena para el intestino.

Desde el siglo pasado hemos aprendido que contiene un compuesto químico que se llama Pelletierina que es un veneno seguro contra la tenia solium o solitaria.

La mayor concentración del veneno contra la solitaria está en la corteza de la raíz. Pero así se mata a la planta. Por eso, la forma más práctica es usar la cáscara del fruto, ponerla a secar y guardarla así.

Se prepara entonces un cocimiento de 150 gramos de cáscara en un litro de agua (se le puede agregar un poco de azúcar) y se administra tres tazas (desayuno, almuerzo y comida) a un adulto, o una dosis algo menor para un niño. El día anterior, comer poco de una dieta de vegetales sancochados. Al día siguiente, un purgante (aceite de ricino, o una planta laxante). Y, por lo general, la solitaria es expulsada, a veces semi-digerida.

También puede prepararse una "tintura" de granada. Veinte gramos de cáscara seca en 100 cc. de alcohol de botica (reposar dos semanas, agitando ocasionalmente). Una cucharada tres veces en el día, con agua azucarada,o gaseosa. Al día siguiente un purgante.

Lo del purgante es importante, porque la granada contiene un alto porcentaje de taninos que producen estreñimiento y no podemos interferir con la salida de los parásitos muertos.

Popularmente, la pulpa de los frutos se ha empleado para elaborar el jarabe de granadina destinado a combatir las afecciones de garganta.

Por su importante contenido en taninos en toda la planta se ha empleado como astringente y antidiarreico.

Recientemente se ha demostrado en humanos la actividad antiaterosclerótica del zumo de granada, el cual reduce el estrés oxidativo y la oxidación de las LDL sin modificación del perfil lipídico plasmático.

Un reciente estudio en pacientes hipertensos, quienes consumieron durante dos semanas zumo de granada, muestra que se produjo una reducción de la presión sistólica que se ha relacionado con una reducción significativa del 36 % de la actividad ACE sérica.

Datos botánicos

De la familia Punicaceae. Es un pequeño árbol caducifolio, a veces con porte arbustivo, de 3-6 m de altura, con el tronco retorcido. Madera dura y corteza escamosa de color grisáceo. Algunas ramas a veces espinosas. Ramillas angulosas. Copa extendida y con mucho ramaje. Hojas simples, opuestas, generalmente fasciculadas, cortamente pecioladas, oblongas u oval-lanceoladas, de 3-8 cm de longitud, algo coriáceas y de color verde lustroso. Flores solitarias o reunidas en grupos de 2-5 al final de las ramas nuevas. Son grandes y de color rojo, lustrosas, acampanadas, subsentadas, con 5-8 pétalos y sépalos, persistiendo el cáliz en el fruto. En algunas variedades las flores son abigarradas e incluso matizadas en blanco. Florece en Mayo-Julio, aunque algunas variedades lo hacen más tarde. Fruto en baya denominado "balausta". Es globoso, de 10-15 cm de diámetro, con la piel correosa de amarillenta a rojiza y con numerosas semillas envueltas en una pulpa comestible rosada.

Medicinal

La droga está constituida por la corteza de la raíz y, ocasionalmente, del tronco y de los frutos.

Principios Activos

Corteza de la raíz: sales minerales (12-15%), principalmente oxalato cálcico; abundantes taninos de tipo elagitanino (20%) , alcaloides (0,7%), principalmente peletierina, de tipo piperidínico. Otros alcaloides relacionados son isopeletierina, n-metilpeletierina y pseudopeletierina, ésta última derivada de la tropinona.

La corteza del fruto es rica en taninos hidrolizables, entre ellos punicalagina, punicalina y ácido elágico; en cambio no contiene alcaloides.

El jugo del fruto es rico en antocianósidos: 3-glucósidos y 3,5-diglucósidos de delfinidina, cianidina y pelargonina. Contiene además ácidos orgánicos, como cítrico (1 g/l) y ascórbico (7 mg/l).

Acción Farmacológica

- Corteza de la raíz y tronco: Se utilizó como antihelmíntico, sobre todo tenífugo debido a la presencia de peletierina, la cual produce parálisis e incluso muerte de la tenia según la dosis.

- Corteza de los frutos: antibacteriano y astringente.

- Frutos: antioxidante, debido a sus taninos hidrolizables.

El extracto metanólico y el cocimiento del pericarpio del fruto han mostrado actividad antibacteriana contra gram + y gram - y actividad antifúngica.

El jugo obtenido tanto de los arilos de las semillas como del fruto entero ha mostrado una fuerte actividad antioxidante, debida principalmente a los taninos hidrolizables y en especial a la punicalagina cuando se trata del zumo de fruto entero.

El zumo de granada es capaz de inhibir in vitro de forma dosis dependiente la actividad ACE (enzima convertidor de angiotensina) sérica en un 31 %.

Formas Galénicas/Posología

- Corteza de la raíz o tronco, decocción antihelmíntica (ver precauciones): maceración durante 24 horas 60 g en medio litro de agua hirviendo hasta quedar reducido a la mitad. El líquido resultante se toma en ayunas, a intervalos de 15 minutos. Una hora y media después, se administra una infusión purgante.

- Corteza de los frutos, decocción antidiarreica: 30 g/l, hervir 10 minutos. Tomar tres o cuatro tazas al día.