miércoles, 6 de junio de 2012

Historia de los musulmanes en al-Ándalus. La identidad andalusí (Axarquia - Málaga)



LA IDENTIDAD ANDALUSÍ (Axarquia, Guadalteba, Serrania de Ronda  – Málaga)



(Pueblos blancos de Andalucía)


ولاغالبةالاالله




(wa la galiba illa allah). Divisa de la dinastía Nasrí de Garnata.




“En er fondo de un aljibe me encontré,


La tristesa que matara al rey Boaddil,


Y a la sombra de un armendro la dejé,


Por los montes de Guajar-Faragüit.




Por ver si cuando er tiempo de la mié,


La luz der pensamiento diera fló,


Y er pueblo recobrara su coló,


Verde y blanco origen berebé.






Ay niño der campo, ehpiguitah tiennah, echara corré


Desihle a la tierra, quer pobre la ehpera al amanesé,


Al amanesée, lamanesée, la tierra al amanesé.


Al amanesée, lamanesée, la tierra al amanesé.”


                                          Carlos Cano. Crónicas Granadinas




Con la reciente restauración del alminar existente en la localidad de Corumbela, del término municipal de Sayalonga (Málaga), se perfila así el que he dado en llamar “Triángulo andalusí,” compuesto por los municipios de Salares, Archez y Sayalonga en la Axarquía malagueña, cuyos vértices imaginarios son representados por los respectivos alminares existentes en cada uno de ellos. Estas agujas verticales, que protagonizan la actualmente llamada “Ruta del mudéjar”, tienen una antigüedad muy anterior a la época en que empezara a emplearse este apelativo para los antiguos andaluces de confesión islámica, forzadamente convertidos al catolicismo tras la conquista del reino de Garnata. Aunque la austeridad de su construcción y decoración indican influencia almohade, los expertos la sitúan en la época del reinado nasrí, a partir del s. XIII. Así pues, se corresponden con época que fue de pleno apogeo andalusí, si no ya en lo político, en que la conquista por los reinos de Castilla y Aragón ahogó al-Andalus en el marco de las montañas béticas, si en lo cultural y social, siendo aquella época tal vez la más luminosa y espectacular de la arquitectura ibérica hasta día de hoy.


Pese a que algunos autores alegan la escasez de pocos vestigios dejados por los antiguos habitantes musulmanes en las formas populares o en las tradiciones constructivas del conjunto de España, la “sharquía” malagueña (Alcaucín, Canillas de Aceituno, Sedella, Comares, Daimalos, Benamocarra, Cómpeta, Frigiliana, Cútar, Benagalbón, Arenas, Archez, Salares, Iznate, Sayalonga, Arenas, Periana, Alfarnate, Alfarnatejo) al igual que la Serranía de Ronda (Igualeja, Pujerra, Genalguacil, Cartajima, Algatocín, Alpandeire, Benalauria, Parauta, Casarabonela, Alozaina, Arriate, Grazalema, El Gastor, Zahara, Benaojan, Benaocaz, Montejaque, Benadalid, Tolox, Yunquera) y otros enclaves en las montañas béticas (Zuheros, Almedinilla, Carcabuey, Luque, Zagrilla, Priego, Rute, Iznájar, en la provincia de Córdoba; Alhama de Granada, Algarinejo, Montefrío, Lanjarón, Bubión, Alquife, La Calahorra, Órgiva, Almuñécar, Bérchules, Válor, Guajar-Faragüit, Guajar-Alto, Albuñuelas, Capileira, Pampaneira, Monachil, Cádiar, Albuñol, Laroles, Galera, Aldeire, Ferreira, Güeneja, Trevelez, en Granada, Alcaudete, Alcalá la Real, Cazorla, Segura, Iznatoraf en Jaén, Laujar, Alhama de Almería, Fiñana, Gádor, Bayarcal, Andarax, Ohanes, en la provincia de Almería), además de quedar testimonio en sus propios nombres, en su habla local y en muchas de las costumbres criptoislámicas de sus habitantes, mantiene abundancia en representaciones arquitectónicas humildes, procedentes de épocas anteriores a la conquista castellana o al menos anteriores a la persecución y expulsión de la cultura musulmana sobre suelo peninsular.


El término “mudéjar”, aunque de anterior aparición en el vocabulario castellano (aproximadamente hacia el 1086 en que se conquista Toledo por los castellanos), ha sustituido hoy día al más popular “morisco”, por el que se denominaron posteriormente los antiguos habitantes de al–Andalus de confesión islámica tras su conquista a finales del s. XV, a medida que iba horripilando este término tanto por su semejanza al término “moro” o habitante de berbería (el norte de África), referente de desconfianza e inestabilidad por las incursiones de piratería y su proximidad étnico-religiosa al temible “turco” del oriente que llegara a asolar en el s. XV el antiguo imperio de Bizancio (las cenizas del imperio Romano), como por su irreductible condición cultural durante decenios tras la conquista del Reino de Garnata, llegando a desembocar en la Rebelión de 1568.


Resulta curioso como tras el sangriento aplastamiento de aquella, no se produce el edicto de expulsión final de los moriscos hasta el año 1609. Sus consecuencias, que a priori se suponen en la total exclusión de suelo español, no pasó del destierro fuera de Andalucía, aunque acentuó notablemente la persecución cultural (entendida en un sentido amplio que incluye la religión) hasta la conversión forzosa de la mayoría de los antiguos islámicos. “ Y es muy posible que a raíz de la expulsión quedara vedado de un modo más o menos tácito el hablar de familias moriscas; que esto se considerara una imprudencia de mal gusto” (CARO BAROJA). La oligarquía musulmana, que, como en todas las sociedades viene a ser la minoría social adinerada, bien se apegó al calor de los nuevos conquistadores, manteniendo su privilegiada situación económica o bien marchó con sus posesiones en la medida de lo posible a tierras del norte africano, donde la proximidad cultural era mucho mayor y siempre esperanzados en una vuelta posterior no muy lejana. Las aspectos más importantes de esta persecución social (que no racial) fue sin duda la ocupación y posesión de la tierra, (en aquel tiempo la principal fuente económica) materializada y constatable hoy día en los libros de repartimientos de numerosos pueblos. Sus antiguos propietarios fueron desplazados u obligados al servilismo bajo los nuevos posesores.


A ello se le acogió políticamente bajo un favorable barniz religioso, en el que además de garantizar numerosas posesiones al patrimonio eclesiástico, se aseguraba una pérdida de identidad que facilitase la uniformidad y docilidad de la población, tanto ocupante como ocupada.


Hoy día, pasados ya más de veinticinco años de una supuesta libertad religiosa, tras casi medio millar de imposición católica, parece adecuado profundizar de manera seria en la pasada Historia de esta tierra para ir dejando a un lado los prejuicios estereotipados que nos hablan de una conquista armada por parte de infieles sarracenos venidos de Oriente, con raza y cultura distintas, que sirve para justificar la conquista de los territorios andalusíes por parte de los reinos del Norte, consiguiendo desterrarlos por completo del solar ibérico para restaurar el antiguo sistema político hispano-visigodo al amparo de la religión católica. No tiene sentido, que después de obtener un estatus de autonomía, basado en los principios nacionalistas propuestos por Blas Infante, considerado por todos “padre de la patria andaluza”, se mantengan en los blasones heráldicos de la mayoría de los municipios andaluces los símbolos de Castilla, León, Navarra o Aragón, en perjuicio de los signos o símbolos propios de esta tierra y definitorios de la identidad de nuestros pueblos. Identidad que sucesivamente pretende ser negada por muchos, suponemos que temiendo a un posible repunte de tendencias nacionalistas, tan mal vistas por algunos en estos tiempos que corren, pero que es clara y definida para Andalucía. Cabe por tanto, recuperar la dignidad del nominativo “andalusí”, al menos para aquellos elementos que en su día lo fueron, y ciertamente igual, para aquellas conciencias que sientan el orgullo de compartir el suelo que bajo el mejor sol de Europa fue capaz de irradiar riqueza y cultura al resto del mundo civilizado.


“Los moriscos, pese a su voluntad de conservar sus signos de identidad social, se sentían tan españoles como <<los otros>>, lo que era tan legítimo como cierto; lo que no comprendían era que aquellos <<otros>> creyeran que el ser español entrañaba el ser cristiano viejo y no mostrar otras señas de identidad que las ya tradicionales de los Reinos Cristianos, lo que también era cierto, pero no legítimo en su exclusividad...


...Lo que condujo a la segregación social, menosprecio, provocación, destierro interior, persecución y expulsión final de los moriscos fue el tenaz mantenimiento de sus signos de identidad, que llevaron a que fuesen considerados vicios lo que eran auténticas virtudes...




...La difícil existencia de los moriscos, las indagaciones inquisitoriales, el desprecio, el odio, la guerra y los motines, los destierros interiores y la amenaza permanente, hicieron que los propios moriscos recibieran la orden de expulsión como un respiro. Dolidos, resignados, expoliados al ser malvendidos sus bienes, asaltados en el camino y ya embarcados, a veces mal recibidos donde fueron a refugiarse, muchos de sus descendientes afincados en el norte de África, sobre todo los tunecinos, guardaron sus recuerdos, incluso el lugar de su morada española y las llaves de sus casas, hasta nuestros días. Así terminaron las últimas gentes de al-Andalus islámico.”


(M. Cruz Hernández, El Islam de Al-Andalus, Historia y estructura de su realidad social)






Acércate a tu Historia.


“Sierras Tejeda y Almijara”. Legado andalusí al natural




Antonio Pulido Pastor, invierno de 2.002


BIBLIOGRAFIA:




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Plaza de toros de Ronda

Recetas. Crepes de chocolate y fresas


CREPES DE CHOCOLATE Y FRESAS

Ingredientes:

400 g de fresas
6 huevos
250 ml de leche
100 g de harina
100 g de chocolate negro
Aceite de oliva virgen extra

100 g de azúcar
40 g de almendras molidas
10 g de azúcar glas
Sal

Elaboración

Lavar y limpiar las fresas, trocearlas y aplastarlas con una cuchara sobre un colador para obtener el jugo. Añadir 50 g de azúcar, mezclar y reservar en el frigorífico. Calentar la leche con 200 ml de agua sin que hierva. Verter en una ensaladera con la harina y mezclar bien.

Añadir 3 yemas, el azúcar restante, 2 c.s. de aceite y una pizca de sal y batir. Montar las claras a punto de nieve e incorporar con cuidado a la mezcla anterior. Hacer las crepes a fuego medio en una sartén antiadherente con unas gotas de aceite. Fundir el chocolate al baño María. Separar las claras de las yemas. Verter el chocolate en una ensaladera y mezclar con 3 yemas, el azúcar glas y las almendras. Montar las claras a punto de nieve e incorporar.

Cortar las crepes por la mitad y rellenarlas con la crema de chocolate preparada. Repartir las crepes en los platos poniendo una de ellas de pie dentro de un vasito con el jugo de fresas.


Recetas. Solomillo de ternera con patatas paja, salteado de calabacín, setas y arroz negro


SOLOMILLO DE TERNERA CON PATATAS PAJA,

SALTEADO DE CALABACÍN, SETAS Y ARROZ

NEGRO

 Ingredientes

4 cucharadas de aceite
2 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de mostaza a la antigua
sal y pimienta
4 medalones de solomillo de 150-200 g cada uno

Para el arroz
4 cucharadas de aceite
1 tacita de arroz glutinosos negro
sal y pimienta

Para el salteado
4 cucharadas de aceite
1 calabacín mediano
1 cebolla
150 g de setas variadas

Para las patatas
2 patatas
sal y aceite de oliva virgen extra para freírlas


Elaboración

Atar el solomillo cada 5 cm con cordeles independientes para poder cortar entre atado de cuerda y atado y sacar los medallones redondos. Salpimentarlos y hacerlos en el aceite caliente, con su cuerda, 3 minutos por un lado y 2 minutos por el otro. Untarlos de mostaza por el lado de arriba, espolvorear de azúcar y quemar con la plancha al rojo hasta que se caramelice.

GUARNICIÓN:
Pelar las patatas, cortarlas a la paja con el molinillo especial y ponerlas a remojo en agua con sal durante media hora. Sacarlas y escurrirlas sobre papel de cocina y freírlas en varias tandas en el aceite caliente cuando estén muy secas y sazonarlas con sal. Raspar el calabacín y cortarlo a la mitad a lo largo y después en rodajas. Pelar la cebolla y cortarla en rodajas finas. Limpiar las setas, cortar las grandes y dejar las otras enteras. Mezclar todo y saltearlo durante 15-20 minutos con el aceite
y sazonar. Poner el arroz blanco y el negro a remojo en agua durante 2 horas. Escurrirlos y cocerlos con 2 vasos de agua, el aceite y la sal, durante 25 minutos a fuego moderado y moviendo para que no se agarre. Comprobar el punto de sazón.

Presentación:

Servir en caliente los solomillos con sus guarniciones



Recetas. Trio de mousses de chocolate picante


TRÍO DE MOUSSES DE CHOCOLATE PICANTE


Ingredientes:

300 g de chocolate negro
750 ml de nata
150 g de azúcar
4 ½ hojas de gelatina
½ guindilla seca muy picada

Para el bizcocho

400 g de chocolate negro
2 huevos
110 g de mantequilla en pomada
110 g de azúcar
110 g de harina
1 c.c. de extracto de vainilla
40 g de pistachos picados
40 g de frambuesas

Elaboración

La Mousse

Poner en agua fría la gelatina. Derretir el chocolate al baño María. Llevar a ebullición el azúcar con la guindilla y 225 ml de agua. Añadir la gelatina y disolver. Incorporar el chocolate; mezclar. Montar la nata, añadir a la mezcla y reservar en el frigorífico.


El bizcocho

Precalentar el horno a 180º. Mezclar los huevos con el azúcar y la mantequilla. Añadir la vainilla y la harina y batir con las varillas hasta obtener una crema densa y homogénea. Verter en un molde rectangular enharinado y hornear 15-20 minutos. Desmoldar y dejar enfriar. Cortar una rebanada de 3 cm, desmenuzarla y repartir en 4 vasitos. Repartir las frambuesas en otros 4 vasos iguales y los pistachos en otros 4. Rellenar con mousse y enfriar 2 horas. Servir 3 vasitos de mousse (bizcocho, pistacho y frambuesa) por persona.


Recetas. Sabayón de naranja y arándanos


SABAYÓN DE NARANJA Y ARÁNDANOS


Ingredientes:

2 naranjas grandes
200 g de arándanos
4 yemas de huevo
2 c.s. de azúcar molido
50 ml de jerez dulce

Para decorar

Arándanos
Unas hojas de menta
Piel de naranja

Elaboración

Pelar las naranjas a lo vivo y separar en gajos, retirando todas las pieles blancas. Partir cada gajo en tres trozos, mezclar con los arándanos y repartir en el fondo de 4 copas de postre. Batir las yemas con el azúcar hasta adquirir tonalidad blanca. Colocar al baño María sobre una cazuela con agua caliente y añadir el jerez poco a poco sin dejar de batir. Continuar batiendo durante 10-15 minutos, hasta adquirir consistencia de crema espesa.

Presentación

Repartir sobre las frutas en cada copa y decorar con unas hojitas de menta, arándanos y piel de naranja.

Truco
Con la misma idea se puede obtener un postre distinto si usamos pomelos en lugar de naranjas, moras o grosellas en lugar de arándanos y decoramos con almendra tostada y chocolate rallado.


Recetas. Vasito de yogur con fruta y avena


VASITO DE YOGUR CON FRUTA Y AVENA


Ingredientes:

200 g de fresas
1 mango
100 g de copos de avena tostados
2 yogures

Elaboración

Rellenar con frutas troceadas el fondo de 4 vasos de vino. Cubrir con yogur y poner encima unos copos de avena. Repetir la operación colocando capas de frutas, yogur y copos; servir bien frío.

Truco

Este refrescante postre quedará bien con cualquier fruta de verano: melocotón, sandía, ciruelas, melón o nectarina


Recetas. Copa de queso con frutos del bosque


COPA DE QUESO CON FRUTOS DEL BOSQUE


Ingredientes:

200 g de arándanos
100 g de grosellas rojas
100 g de frambuesas
200 ml de crema de queso
200 ml de yogur
150 g de almendras
1 clara de huevo
100 g de azúcar cristalizado

Elaboración

Precalentar el horno a 150º. Triturar las almendras finamente. Añadir el azúcar y triturar 10 segundos más. Mezclar con la clara hasta obtener una masa homogénea. Formar bolas con 2 cucharas y colocar en una bandeja de horno cubierta de papel sulfurizado. Hornear unos 20 minutos.

Sacar las pastas y dejar enfriar. Reservar algunas y triturar el resto. Batir el queso con el yogur. Echar las pastas trituradas en el fondo de 4 copas de helado. Repartir la mitad de los frutos, cubrir con el queso y culminar con el resto de frutos. Acompañar con las pastas.

Truco

Preparar un culís con uno de los frutos del bosque para rociar al final sobre la copa preparada.