jueves, 26 de abril de 2012

Historia de los musulmanes en al-Ándalus. Las aportaciones de al-Ándalus a la astronomía


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LAS APORTACIONES DE AL-

 

ÁNDALUS A LA ASTRONOMÍA


 


El granadino Ibn Tufayl y el toledano, afincado en Córdoba durante algunos años, Azarquiel, tuvieron un papel clave en los avances de la ciencia de la Astronomía durante los siglos XI y XIII


Autor: Rebeca Alcántara Garrido - Fuente: andaluciainvestiga.com

El granadino Ibn Tufayl y el toledano, afincado en Córdoba durante algunos años, Azarquiel, tuvieron un papel clave en los avances de la ciencia de

La historia de la astronomía es casi tan antigua como la historia del ser humano. El hombre ha necesitado desde sus inicios calcular el tiempo y para ello resultó imprescindible mirar al cielo para saber distinguir las estaciones, dato imprescendible para la agricultura. Más tarde y, de acuerdo al ansia de conocimiento propia de la especie, su curiosidad se amplió y quiso aprender a contar los meses y los años. De hecho, en torno a 1.700 a.C., en Babilonia, se crearon los primeros calendarios. Detrás de todos estos descubrimientos, que hoy forman parte del día a día, estaba la ciencia astronómica.

Aunque a lo largo de la historia no se ha dado especial relevancia a la importancia que tuvo en el desarrollo de esta ciencia en la época musulmana, al-Andalus dio algunos de los nombres propios que marcarían el desarrollo de la Astronomía. El investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), Antonio Claret, repasa algunos de los personajes más importantes de este período.

Es el caso de Azarquiel, que nació en Toledo en 1029 y murió en Córdoba en 1087. Según el investigador del IAA, es considerado como el astrónomo más importante de al-Andalus. Este orfebre, que adquirió sus conocimientos de la ciencia de los astros en la Corte, se atrevió incluso a desafiar la obra de Ptolomeo, científico griego, heredero de la concepción del Universo heredada de Platón y Aristóteles, para los que el Universo era una esfera perfecta integrada por otras esferas también perfectas.

Sin embargo, Azarquiel, en su obra El Tratado de las laminas de los siete planetas, apuntaba que la órbita resultante de la composición de los movimientos que seguía al planeta Mercurio no era circular, contradiciendo las teorías aristotélicas. Era la primera vez que un astrónomo sugería la posibilidad de que la resultante de los movimientos planetarios no fuera un círculo perfecto, sino que tuviera una forma más achatada. Copérnico tuvo en cuenta en sus publicaciones algunas de las ideas de este científico.

Mejoras en el astrolabio

Sin embargo, ésta no fue la única aportación de Azarquiel a la ciencia de los astros. El especialista señala que este astrónomo musulmán fue el responsable de una importante mejora en el astrolabio, un instrumento que sirve para determinar las posiciones de las estrellas. Este ingenio se aplicó a la navegación o incluso para calcular el tiempo. Por ejemplo, los marineros musulmanes lo usaban a menudo para calcular el horario de oración y encontrar la dirección hacia la Meca. El problema es que era imprescindible utilizar una placa de coordenadas distinta para cada latitud. Azarquiel consiguió que con una misma azafea -así se denominó esta evolución del astrolabio- permitiera la observación astronómica en cualquier latitud terrestre. “Por primera vez se asistía, gracias a este científico, a un trasvase de información desde Occidente a Oriente y se empezó a caer en la cuenta de que desde España se hacía una astronomía de calidad”, apunta Claret.

El astrónomo musulmán plasmó en su obra más influyente, las Tablas Toledanas, sus conocimientos sobre esta ciencia y, de hecho, durante más de un siglo estos escritos fueron utilizados para establecer el movimiento de los planetas.

No obstante, para Claret hay otro científico andalusí que destaca en la historia de la astronomía, el granadino Ibn Tufayl. Este médico, filósofo, científico y poeta vivió entre 1105 y 1185 y legó importantes aportaciones tanto en la cultura como en la ciencia. Para el investigador del IAA, Tufayl hizo el primer intento de acercarse a la astrofísica al preocuparse no de cómo estaban colocados los astros, sino de por qué se movían los cuerpos celestes. En su obra, al igual que ocurre con Azarquiel, aparecen también críticas a las obras de Ptolomeo. Desafortunadamente, esta obra, si ha existido, se ha perdido.

Alfonso X

Un rey español, Alfonso X el Sabio, también aportó su granito de arena en la historia de la astronomía. Según Claret, el monarca se convirtió en lo que hoy se conocería como un editor de obras literarias y científicas. Las traducciones de obras astronómicas del árabe y del hebreo tuvieron gran relevancia. Además, destaca la puesta en marcha de observaciones coordinadas, una iniciativa que partió del rey y que comenzaron cuando decidió enviar a un astrónomo a Mongolia.

En cuanto a su aportación al lenguaje científico, Alfonso X y su equipo de traductores redactaban sus textos en romance (una especie de castellano antiguo), algo poco usual en la época. Además, traducían a este idioma las obras de astronomía que llegaban a sus manos en árabe, latín o hebreo, las lenguas más usadas para este tipo de escritos. En estos textos, se utilizaban términos astronómicos de nueva creación que no tenían traducción, por lo que fue necesaria la introducción de palabras de nuevo cuño en castellano.


Historia de los judíos en al-Ándalus. Kasher - La cocina Judia



--- KASHER ---


Palabra hebrea que significa <<permitido y ritual, conforme con la ley>>. Designa a todo alimento reconocido apto para el consumo por la religión judía. (También se encuentran otras ortograftas: kascher; kosher, casher, cascher, caher y cawcher.) Las frutas y hortalizas están consideradas como inmediatamente consumibles, pero ciertos animales son objeto de prohibiciones estrictas. La Biblia distingue las carnes tahor (autorizadas) y las carnes tome (prohibidas). Las prescripciones rabínicas prohiben especialmente el cerdo, la caza, el caballo, los crustáceos, los moluscos de concha, los peces sin escamas (anguilas) y los reptiles, sin hablar del camello, del hipopótamo y del oso. También están prohibidas las bebidas fermentadas, exceptuando el vino, sometido a otras reglas. Si el alimento autorizado entra en contacto con una sustancia prohibida, también queda proscrito. Por consiguiente, los judíos de estricta observancia sólo compran productos (azúcar, harina, leche, etc.) con certificados kasher. Además, la kashrut (conjunto de leyes de purificación) establece dos principios fundamentales: no consumir sangre y <<no cocer la ternera en la leche de su madre>>. De ahí que la carne de carnicería deba proceder de un animal sacrificado con unas reglas estrictas (por degollación, seguida de salazón y de un lavado). Están vedados los platos que mezclan la leche (o sus derivados) y la carne, así como esos dos productos en la misma comida. (Suelen ser necesarias dos baterías de cocina para que no puedan producirse los contactos accidentales .)





LA COCINA JUDIA



La gastronomía judía, íntimamente relacionada con las fiestas del calendario judio y del descanso sabático, ha integrado, a pesar de todo, algunas especialidades culinarias de todos los paises de la Diáspora. Se trata de una cocina familiar cuya unidad tiene sus raíces en las tradiciones ancestrales. Las reglas de la kashrut, en lugar de limitar su diversidad, garantizan un gran frescor de los productos: la carne (vaca y carnero únicamente) es cuidadosamente lavada, salada y flambeada para quitar toda la sangre. Es, también, una cocina tradicional: citemos el pescado preparado el viernes y comido el sábado (frito entre los judíos orientales, relleno entre los judíos de Europa); el huevo, símbolo de totalidad y de muerte, que figura en numerosos platos de fiesta; y la miel, que recuerda la Tierra Prometida. El pan trenzado, o hallah, sugiere los panes de sacrificio. Hasta la forma misma dada a los alimentos puede referirse a un personaje bíblico, como las <<orejas de Hamán>>, dulce clásico de la fiesta del Purim. Los ayunos (tres días completos como mínimo a lo largo del año) dan después pretexto a unas comidas fastuosas, porque, aunque la religión se manifiesta en contra de la glotonería y de la embriaguez, nunca condena por los placeres de la mesa. (Muy inteligentes) La gastronomía de los sefardíes ( judios de España y de los países mediterráneos) y la de los askenazíes ( judíos de Europa central) brotan de una fuente común: el tchulend de los segundos y la tfina de los primeros (especie de pucheros u ollas podridas cocidas al estofado en horno de panadero) recurren al mismo procedimiento de cocción, que permite consumirlas calientes el sábado, día en que la religión prohíbe encender el fuego. Pero las recetas y los productos locales han tenido una profunda influencia en los gustos. Los judíos del norte de Africa preparan sin problemas el alcuzcuz, y los del Irán se han aficionado a la gípa (estómago de buey relleno de arroz) y al pilaf, mientras que los askenazies cocinan las patatas, los puddings (krugel), las pastas (lokshen, tallarines al agua, o kreplach, pastas rellenas de came) y los platos rusos o austríacos (bortsch, Strudel, Tonen). Sin embargo, de una manera general, en la cocina judía predomina la fritura, sobre todo en los postres de cocina, así como las mezclas de lo dulce con lo salado: así ocurre en la carpa rellena, en las cebollas con azúcar y con carne (plato servido en las bodas sefardíes) o en las pastelas marroquíes, empanadillas de pasta rellenas de carne, miel y hortalizas. Desde la creación del estado de Israel, se ha desarrollado en ese país una gastronomía original. Cada oleada de inmigrantes tiene tendencia a conservar sus tradiciones culinarias; pero, en la vida cotidiana, los israelíes consumen una alimentación muy sencilla, en la que las hortalizas crudas (sobre todo los pepinos y los aguacates), los productos lácteos y los agrios ocupan el lugar preponderante. Los ciudadanos de Israel comparten con sus vecinos del Oriente medio algunas especialidades muy corrientes: purés de legumbres, albóndigas de carne muy especiadas, etc. En Israel se cría una gran cantidad de pavos y patos, con los que ha creado una nueva especie.



Historia de los musulmanes en al-Ándalus. El reino nazarí de Granada



EL REINO NAZARÍ DE GRANADA (ESPAÑA)



Época: Baja Edad Media
Inicio: Año 1350
Fin: Año 1492
Antecedente:
La España de los Reyes Católicos


(C) ARTEHISTORIA





Aunque aislada del norte de África desde 1350, Granada supo explotar la rivalidad castellano-aragonesa y las crisis internas de Castilla para alcanzar su máximo esplendor cultural -Alhambra- y político. Sin embargo, la dependencia exterior (sobre todo de Génova) de su floreciente economía -sedas, textiles- y una nobleza tan levantisca como la cristiana precipitaron la decadencia nazarí durante el siglo XV.
Tras el buen gobierno de
Yusuf I (1333-1354), sobresalió la figura de su hijo Muhammad V (1354-1359 y 1362-1391), aliado de Pedro I de Castilla y enemigo de Pedro el Ceremonioso, quien patrocinó las entronizaciones de los incapaces Ismail II (1359-1360) y Muhammad VI el Bermejo (1360-1362) durante la Guerra de los Dos Pedros. En su segunda etapa (1362-1391) Muhammad V protagonizó un reinado de paz, prosperidad, auge cultural y fortalecimiento militar -recuperación de Algeciras (1369-1379), Ronda, Gibraltar y Ceuta (1382-1386)-.
Con Yusuf II (1391-1392) y
Muhammad VII (1392-1408) se inició un grave proceso de desestabilización política interna consecuencia de las luchas internas y problemas económicos derivados del progresivo aislamiento de Granada del mundo islámico y magrebí. Esta etapa coincidió también con una mayor agitación militar en la frontera. El reinado de Yusuf III (1408-1417) sufrió la reactivación militar castellana, cuya consecuencia más grave fue la pérdida de Antequera ante el infante Fernando (1410). Las derrotas de la minoría de Muhammad VIII y el descontento provocaron la revuelta nobiliaria del linaje de los Banu Sarrag (Abencerrajes), que entronizaron a Muhammad IX el Izquierdo o el Zurdo (1419-1427). Las luchas entre dos bandos de la familia real (Zegríes y Abencerrajes), que comenzaron entonces, abrieron un periodo de inestabilidad interior que Granada no sería capaz de superar.
Con Muhammad IX el Zurdo (1419-1427; 1430-1431; 1432-1445 y 1447-1453) el reino fue alterado por continuos enfrentamientos dinásticos y periódicas ofensivas castellanas. Entre 1427 y 1429 Muhammad VIII recuperó el trono de la mano del clan de los Bannigas (Venegas), pero fue asesinado al cabo de dos años y Muhammad IX regresó al poder. El gobierno de
Álvaro de Luna supuso la reanudación de las ofensivas castellanas (1430-1439), que produjeron graves derrotas- Higueruela (1431)-, escasez, disturbios y nuevas discordias nobiliarias atizadas por Castilla. Muhammad IX fue depuesto (1431) por el efímero Yusuf IV (1432).
La reanudación de la luchas en Castilla dio un respiro a Granada, aunque en el interior se reprodujeron disputas. En 1445 los Abencerrajes entronizaron a Muhammad X el Cojo (1445-1447), a lo que siguió un periodo de anarquía total y de lucha por el poder entre éste, Muhammad IX (1447-1453), Yusuf V (1445-1446 y 1446-1462), Muhammad XI el Chiquito (1448-1454) y Abu Nasr Sa'd (1454-1462 y 1464). Finalmente, en 1453 castellaños y Abencerrajes impusieron a Abu Nasr Sa'd (1454-1462). En esta situación, la suerte de Granada quedó a merced únicamente de la prolongación de las guerras nobiliarias en Castilla.
El reino de Granada experimentó en esta etapa una efímera recuperación para caer enseguida en nuevas luchas sucesorias bajo la creciente presión de Castilla. Tras numerosas luchas internas, Muhammad IX el Zurdo recuperó el trono en 1453. Durante su última etapa de gobierno alternó el poder con Sa'd (1454-1462) y tuvo afrontar la guerra de desgaste de
Enrique IV (1455-1457) y las conquistas castellanas de Archidona y Gibraltar (1462). Este año Muhammad IX fue destronado por el breve Yusuf V (1462), sucedido por su hijo Abul-Hasán Alí o Muley Hacen (1464-85) con ayuda de los Abencerrajes. Muley Hacen se impuso a sus aliados y a su hermano Muhammad ibn Sa'd (el Zagal) e inició un paréntesis de paz y prosperidad al calor del apoyo de sus súbditos y de la guerra civil de Castilla. Sin embargo, el final de la crisis castellana coincidió con la decadencia de Muley Hacen, preludio del fin.
En las Cortes de Toledo (1480) los
Reyes Católicos decidieron reiniciar la guerra contra Granada siguiendo la vieja pauta de Fernando de Antequera, Álvaro de Luna y Enrique IV. La empresa, de características tanto medievales como modernas, tuvo causas religiosas (fue una Cruzada teñida de mesianismo), políticas (ocupar a la nobleza, aunar a Castilla y Aragón en una empresa común) y económicas (golpear el comercio genovés, fácilitar la navegación en el Estrecho...). La conquista de Granada (1480-1492), planteada como una guerra de desgaste, fue desde el primer momento la empresa prioritaria de los reyes, que estrangularon económicamente al emirato y se beneficiaron de la constante guerra civil por el trono entre Muley Hacen (hasta 1485), su hermano El Zagal (hasta 1489) y su hijo Muhammad XII llamado Boabdil (1482-1492).
Las campañas contra Granada comenzaron con la toma de Alhama en respuesta a la conquista nazarí de Zahara (1482). Hasta 1485 los Reyes Católicos explotaron la rebelión de Boabdil y los Abencerrajes y ocuparon Álora y Setenil (1484). A la muerte de Muley Hacen (1485), los cristianos conquistaron la región occidental del reino (Ronda, Loja, Illora). Se produjo entonces la usurpación de
El Zagal, que fue derrotado por Boabdil con ayuda castellana. En 1487 las tropas cristianas conquistaron Málaga tras un duro asedio. En los dos años siguientes los castellano-aragoneses ocuparon la zona oriental del emirato (Vera, Mojácar, Níjar, Vélez Blanco y Vélez Rubio, Tabernas, Purchena; Guadix, Almería), destacando la conquista de Baza, la campaña más aura de toda la guerra. El Zagal se retiró entonces de la guerra (1489) y Boabdil quedó reducido a Granada, la Vega y las Alpujarras. En situación agónica la población de la capital se negó a rendirse, mientras los Reyes Católicos construyeron el campamento de Santa Fe como símbolo de su determinación. Tras llegar a un acuerdo con Boabdil, los cristianos entraron en Granada el 2 de enero de 1492. La población mudéjar conservó vidas, religión y posesiones, pero desde 1500 debió optar entre la conversión o el exilio, convirtiéndose en la minoría morisca presente en la Península hasta el siglo XVII.
Con la conquista de Granada los Reyes Católicos pusieron fin a ocho siglos de dominio político musulmán en la Península, concluyendo el proceso secular que se conoce como Reconquista, definidor en gran medida de la evolución política, económica, social y cultural de los reinos ibéricos durante toda la Edad Media.



Historia de los musulmanes en al-Ándalus. La pesca en el reino de Granada

LA PESCA EN EL REINO DE GRANADA



Autor. Dº Teresa de Castro


Lo que sabemos sobre la actividad pesquera granadina en el período que nos ocupa, a pesar de no ser desdeñable, deja al descubierto muchas lagunas que no nos permiten obtener una imagen de conjunto. Sabemos con qué barcos pescaban, las artes de pesca y las especies capturadas en las costas granadinas, pero poco más. A tenor de los datos recogidos no puede hablarse de la existencia de una política real claramente delimitada y especificada, al menos en territorio granadino, pero sí de unas prácticas económicas que aparecen perfectamente organizadas.
Durante el reino nazarí la pesca fue una práctica regular, extendida y bien organizada, desarrollada en las principales localidades costeras y en las tierras por las que discurren el Guadalquivir y sus afluentes. Tras la conquista castellana no puede decirse que se produjera una crisis, pues el peligro permanente que suponían la piratería o los desembarcos sorpresa de moros emigrados en busca de sus correligionarios tuvieron como resultado una fuerte militarización de las ciudades del litoral granadino, una escasa repoblación, una presencia musulmana mayoritaria en aquellas tierras y, por consiguiente, un "control" de esta actividad por parte de los vencidos. Ahora bien, que mudéjares y moriscos siguieran conformado el grueso de los pescadores no significa que nada hubiese cambiado. Bien al contrario, las muchas extorsiones recibidas antes y después de la conversión y el cambio en la explotación fiscal de esta actividad produjeron cambios significativos que hasta el momento no han sido suficientemente evaluados.
Lo único que aparece claro es que, aunque no existe aparentemente un especial interés por intervenir en la organización del sistema pesquero éste no estuvo sujeto al azar. Debemos, empero, distinguir dos zonas en cuanto a la complejidad de los procesos de explotación. La pesca de la costa de Málaga, con su epicentro en el puerto homónimo, tenía un carácter comercial, de manera que la salazón o secado de sardinas y anchoas estaban destinadas más que nada a llenar las naves de los mercaderes italianos que se dedicaban a la exportación de las mismas. Así se explican las importaciones masivas de sal de la bahía gaditana, pues, según dijeron el 6 de junio de 1509 los armadores de la ciudad, cada hacienda consumía a la semana 50-60 fanegas. En las costas orientales del reino, las granadinas y almerienses, la actividad pesquera tenía como fin básico el abasto, de manera que aquél que no se consumía fresco en los lugares de captura era acecinado con la sal producida en los centros salineros inmediatamente cercanos y comercializado en el interior sirviéndose del acarreo. De este modo, los arrieros irían a buscar pescado a Motril, Salobreña, Vélez Málaga, etc. y lo llevarían ya salado a su tierra de procedencia.
Esto por lo que se refiere a la pesca en el mar. Muy distinta es la política que afecta a la de río. Al ser una riqueza "tangible" y perfectamente asignable a un territorio concreto, su disfrute va a ser sometido a las mismas reglas que cualquier otro bien inmueble propiedad del concejo, siendo éste el que gestionará su disfrute. Una forma peculiar de explotación de los cursos de agua municipales van a ser las pesquerías, zonas acotadas bien de forma natural en la confluencia de dos arroyos o en la desembocadura de los ríos -son las llamadas "bocas"- bien de modo artificial, en los canales que alimentan aceñas y batanes, en las presas construidas a tal fin con madera o colocando cañaliegas o corrales. El sistema de explotación va a ser el arrendamiento. Del primer tipo son las bocas de Turca y de Riofrío, en Loja, incluidas en bienes propios del concejo, rematados anualmente: así, por ejemplo, en 1506 la primera fue arrendada por Gaspar Catalán y la segunda por García de Moya, mientras que en 1507 se remató en Alonso Fernández de Chillón y Juan García de la Rambla respectivamente. También boca de mar es la pesquería que se pone en marcha el año 1496 en Vera, en el lugar conocido como Charco del Pilarejo, la cual será incentivada mediante la exención del pago de la renta durante los cuatro primeros años.
El radio de comercialización de este pescado será más reducido, pero el cecinado también va a ser empleado ya que muchas de las especies fluviales, los salmónidos especialmente, eran muy apreciados por las clases altas y de su venta se obtenían considerables beneficios.
Así pues, el pescado que se consumía en las zonas del litoral procedía de las capturas locales mientras que en el interior se servían del apresado en los propios cursos de agua, si los había, y de las costas inmediatamente cercanas, previa conservación. De este modo los habitantes de Granada consumirían el comprado en Motril-Almuñécar o Vélez Málaga; los de Antequera y Loja el procedente de Málaga; los de Vera o el interior de Almería el de Garrucha o Almería.
Como cualquier otra riqueza faunística los concejos emitieron una serie de ordenanzas destinadas claramente a la preservación de la riqueza íctica de sus aguas. Las medidas adoptadas fueron de tres tipos:
A) Hacer ilegales ciertas prácticas de pesca. En los ríos se prohíbe cortarlos mediante balsas, introducir cañales en las aguas, o enturbiarlas con tierra, hierbas venenosas u otro elemento. En el mar se va a impedir retener los alevines: « No sean osados los arraezes de sacar fuera de la mar a tierra ningun copo de cria menuda... salvo que la suelten al agua».
B) Prohibir determinados aparejos de pesca. En los ríos se permite únicamente el uso de la caña, pero no la manga o el esparavel. En el mar sabemos que es lícito usar nasas, palangres, paredejas, pero no las redes barrederas o de arrastre, por lo mucho que esquilman el pescado; de ahí que las ordenanzas malagueñas destinadas a la elaboración y cosido de las mallas establezcan la medida de los agujeros: «porque por yspirencia se a visto que las crias del pescado se pierden e se matan a el tiempo que no se aprovechan de ello, por ende ordenamos y mandamos que las jauegas que pescaren que los copos de desde oy dia se hizieren hagan las mallas que quepan por ellas el dedo segundo de la mano, e para ello tengan los alcaldes medidas de una sortija, para que conforme a ella sean las dichas mallas».
C) Vedar la pesca en determinados meses. Afecta sobre todo a la pesca fluvial. Aparte de prohibir que los forasteros pesquen en las aguas del término, se van a establecer períodos de tres ó cuatro meses que suelen coincidir con el desove y/o con la cría. El caso de Baza es el más detallado: se prohíbe todo el año la pesca en los ríos de Cortes, Guadalentín y Barbarta; en el río de Guadix los meses de marzo, abril y mayo, especificándose en el caso de la trucha que la veda se prolongará entre el primer día de octubre y el primero de enero. En el mar, contamos con una parada biológica que en Málaga iba de Pascua Florida a San Miguel.


El Pescado base de la Economía costera




Si la riqueza de una ciudad costera es la pesca y su comercialización está garantizada a pequeña o gran escala cabe esperar que el concejo lo aproveche para sostener la vida económica de la ciudad. Ello se hizo sometiendo a gravámenes fiscales el comercio del pescado pero asimismo acudiendo a normas que ya habían sido ensayadas en Sevilla, marco legislativo de referencia. Los monarcas en este caso se limitarán a confirmar la normativa adoptada y a mediar en los conflictos intermunicipales.
El comercio de pescado era muy activo en estos años, y en los casos mejor organizados, como en la provincia de Málaga, la producción de éste, salado o seco, era una industria bien organizada que debía originar grandes beneficios. No obstante, no debemos olvidar dos cosas fundamentales. Primero que las anchoverías y salazones malagueñas no eran explotadas por el concejo sino sólo reguladas por él, de manera que la riqueza que generaban iba a parar de un lado a los propietarios de las mismas, y, en segundo, a los comercializadores del producto final, en este caso los mercaderes italianos; ellos lucharon desde el principio por imponer sus intereses frente a la política localista del concejo malagueño, de manera que el enriquecimiento que debería haber revertido en la ciudad lo hacía sólo parcialmente. En segundo lugar, el pequeño comercio de acarreo, a pesar de estar muy bien organizado, no parece que fuese un gran negocio, pues los arrieros debían pagar impuestos de carga, paso y almacenamiento, hacer frente al cuidado de los animales y a los muchos problemas que se le presentaban por el camino.
Sin embargo, el pescado va a ser usado por el concejo de diversos modos que sí le van a resultar rentables. Cuatro fueron los motivos que indujeron a tomar las disposiciones que señalaremos a continuación:
* El hecho de que la mayoría de las localidades costeras poseían unas tierras poco útiles para la agricultura y en especial para el cultivo de cereales, lo cual las dejaba en una situación de debilidad al tener que depender para su sustento de las importaciones.
* La vigilancia costera y el mantenimiento de un fuerte contingente militar en ellas motivaban cuantiosos gastos, por lo que los bienes propios asignados a las mismas resultaron pronto insuficientes.
* La presencia de mercaderes, de vital importancia para la vida económica, tenía que ser garantizada o siquiera no perjudicada.
* El interés por poblar las ciudades costeras recién conquistadas.
¿Cuáles fueron entonces las medidas puestas en marcha?
1.- Adopción del sistema de funcionamiento de la alhóndiga del pan de Sevilla, cuya financiación se hacía gracias al cobro de derechos establecidos sobre la saca de cargas de pescado. La cifra tendió a ser uniforme en todas las localidades: en Málaga, Vélez y Marbella 15 maravedíes por carga mayor y 10 por la menor, al igual que en Vera-Mojácar donde se cobraban los mismos.
2.- Instauración de un sistema que podríamos definir de pseudo-trueque. De este modo, cada carga de pescado que saliese de la ciudad debería dar lugar a la entrada de otra de cereales o de otros alimentos básicos destinados al consumo urbano. En el caso de Vera se mencionan trigo, hilo, alquitrán, piñones, nueces, marrojas, bellotas, nabos, y uvas.
3.- Utilización de medidas esporádicas destinadas a la financiación de proyectos concretos que exigían desembolsos importantes de dinero. Así sucedió en Vera y Mojácar donde en 1496 se añadió un quivir a los derechos preexistentes para reparar las defensas de ambas localidades.
La primera localidad en la que se aplicaron todas estas medidas fue Málaga, ya que la imposición data del 27 de mayo de 1489 y se puso en práctica en el momento mismo en que se constituyó el cabildo, el 29 de junio de ese mismo año, incluyéndose el año siguiente el cobro de medio real por cada 4 barriles de anchoa o sardina. Los problemas se manifestaron este mismo año, siendo los primeros en quejarse los pescadores y armadores de la ciudad. Se inició entonces un debate con el concejo que terminó con el acuerdo de mantener el cobro provisionalmente, aunque los primeros no tardaron en violarlo descargando el pescado en lugares donde no estuviesen los agentes municipales para eludir el pago, hecho que motivó la disposición de descargar entre el espolón de las Atarazanas y Castil de Genoveses; ello tampoco detuvo el fraude y los profesionales del pescado solicitaron la mediación real. La carta de comisión enviada por los Reyes Católicos en agosto de 1490 al bachiller Juan Alonso Serrano debió dar la razón a la ciudad pues estos derechos no cesaron de cobrarse. Al contrario, en enero de 1492 se sumó a esta exención la obligación del intercambio de cargas de pescado por otras de cereales. Con todo, la evolución desastrosa del cobro de la renta tuvo como consecuencia la separación de ambos capítulos, hecho que tenemos testimoniado en 1502, coincidiendo curiosamente con un año catastrófico para el abasto cerealícola de la ciudad.
Pero este sistema tuvo que pasar por encima de una serie de derechos preestablecidos:
* Las franquicias concedidas a los vecinos de la ciudad, en particular a los pescadores, que los eximían del pago de cualquier derecho que afectara a los productos frutos de su industria. Los pescadores malagueños aducían en 1490 al quejarse de la nueva imposición: «quellos se fueron a beuir a la dicha çibdad por gosar de los preuillejos e franquesas que nos conçedimos a todas las personas que a la dicha çibdad se fuesen a beuir a morar... a cabsa de lo qual dis que el trato de la dicha çibdad se pierde, e que a ellos no se les guarda la dicha franqueza durante el tienpo de los dichos çinco años».
* Los privilegios de la vecina Antequera, cuyos habitantes estaban exentos del pago de cualquier impuesto que afectase al pescado que comprasen en Málaga. Tras un largo tira y afloja, con recursos constantes a la Corte y con varias concordias, el asunto lo finiquitó una carta de los Reyes Católicos datada el 5 de marzo de 1493, que falló a favor de la primera ciudad.
* Los intentos de los arrendadores de las rentas reales de cobrar los derechos adjudicados, tal como ocurrió en Granada en 1493, o de establecer otros adicionales, como aconteció en Málaga ese mismo año al imponerse el cobro de 9 maravedíes más por carga mayor y 6 por menor. A ello hay que sumar la imposición del diezmo y medio diezmo de lo morisco en el puerto seco de Antequera (en Puertollano), que finalmente fue prohibido por mandato real el 23 de marzo de 1495, si bien todavía en 1499 seguía siendo exigido.
* La existencia de frenos reales al desarrollo de esta política, generalmente cartas reales que suspenden la ejecución de la normativa en determinados casos. Así, el pescado que saliera desde Málaga, Vélez, Almuñécar, Salobreña, Motril y Castell de Ferro hacia Granada para ser consumido por vecinos de la ciudad estaba libre del intercambio de cargas y podía pagarse en dinero gracias a una carta real emitida el 22 de febrero de 1495.
Las cuatro medidas enumeradas o algunas de ellas se extendieron al resto de localidades del litoral del reino, sufriendo un efecto rebote idéntico al que describimos en el capítulo del vino. En Vélez Málaga el cobro de derechos se concedió en 1491, en Marbella en 1492, en Vera y Mojácar en 1494 y en Motril en 1526. En cuanto al trueque de cargas se impuso en Marbella el 8 de mayo de 1492, mientras que en Vera lo hacía en 1499. No tenemos constancia, sin embargo, de que en estos años se vieran sometidos a los mismos problemas que en Málaga.


Las Especies




Son muchas las especies de pescado, fluviales y marinas, que podían capturarse en el litoral del reino de Granada en estos años. Las que mencionamos a continuación debían ser las que poseían una mayor relevancia económica o social. El abanico de posibilidades sería mayor del aquí descrito pero no podemos aventurar que se consumiesen todos los pescados comestibles disponibles. Los peces que aparecen en nuestra documentación y en las principales fuentes consultadas son los siguientes (véanse LÁMINA I y LÁMINA II:
1. Pescado de Agua dulce Albur (Mugil chelo L.)
Alosa (Alosa fallax, Lacép)
Anguila (Anguilla anguilla, L.)
Barbo (Barbus fluviatilis, L.)
Boga (Box boops, L.)
Esturión (Acipenser sturio, L.)
Lamprea = (Lampetra fluvitilis, L.)
Róbalo (Dicentrachun Labrax, L.)
Sábalo = Alosa
Saboga = Alosa
Salmón (Salmo salar, L.)
Sollo = Esturión
Trucha (Salmo trutta, L.)

2. Pescado de Agua Salada
Acedia (Microchirus azevia, L.)
Aguja = Aguja palar = aguja paladar (Belone belone - Xiphias glaudius L.):
Ángel (Squatina squatina, L.)
Araña (Trachinus araneus, C. y V.)
Arenque (Clupea harengus, L.)
Atún (Thunnus thynnus L.)
Bacalao (Gadus calarias, L.)
Baila (Morone Punctata, L.)
Ballena
Besugo (Pagellus acarne, Risso)
Bonito (Sarda sarda, Bloch)
Breca (Pagellus erythrinus L.)
Cañabota (Hexarchus griseus, Bonnaterre)
Cazón (Mustela vulgaris, L.)
Conchucho (Dentex macrophitalmus, Bloch)
Congrio (Conger conger L.)
Corvina (Johnius regius, L.)
Delfín (Delphynus delphys, L.)
Dentón (Dentex dentex L.)
Dorada (Sparus auratus L.)
Emperador (Luvarus imperialis, L.)
Gallo (Zeus faber, L.)
Galludo = Mielga
Herrera (Pagellus mormyrus, L.)
Jurel (Trachurus trachurus, L.)
Lampuga (Coryphaena hippurus, L.)
Lecha = Serviola
Lenguado (Solea solea, L.)
Lisa = Mújol
Liza = Lisa
Lubina (Dicentrarchus punctatus L.)
Marrajo (Isurus oxyrhyncus, Rafinesque)
Merluza (Merlucius merlucius, L.)
Mero (Serranus guaza L.)
Mielga (Squalus acanthias L.)
Morena (Muraena helena, L.)
Morralla (Pescado menudo)
Mózola (Mustelus mustelus, L.)
Mújol (Mugil L.)
Músola = Mózola
Nioto = (Galeorhinus galeus, L.)
Pagel = Breca
Palamida = Palometa
Palometa Blanca (Trachynotus glaucus, L.) y Negra (Brama raii, Bloch)
Pámpano (Stromateus fiatola, L.)
Pescada = Merluza
Pescadilla = Merluza
Pescado en rollo = Merluza
Pez de San Pedro = Gallo
Pijota = Merluza
Pique (Mustelus mustelus, L.)
Raya (Raia punctata, L.)
Rodaballo (Scophthalmus maximus, L.)
Rubio (Trigla lyra, L.)
Salmonete (Mullus L.)
Sardina (Sardina pilchardus, L.)
Serviola (Seriola dumerilii, Risso)
Tollo (Scyllium catulus, L.)
Zalema (sin identificar)
3. Moluscos y Crustáceos

Almejas (Tapes decussatus, L.)
Calamar (Loligo vulgaris, Lamck)
Camarón (Palaemon serratysm Penn)
Cangrejos (Carcinus maenas, L.)
Jibia = Sepia
Langostas (Palinurus elephas, Fabricius)
Langostinos (Penaeus kerathurus, L.)
Ostras (Ostrea edulis, L.)
Percebe (Pollicipes cornucopia, L.)
Pulpo (Octopus vulgaris, Lamck)
Sepia = (Sepia officinalis, L.).

Recetas. Remojón granadino


REMOJÓN GRANADINO

Ingredientes

  • 500 gramos de patatas nuevas
  • 500 gramos de bacalao desalado
  • 2 o 3 naranjas dulces o amargas (según gusto)
  • 1 manojo de cebolletas
  • 3 huevos duros
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre
  • Sal
  • Pimentón dulce
Elaboración

Cocemos las patatas en agua y sal, una vez cocidas, pelamos y cortamos en rodajas.

Asamos el bacalao entero en el horno, cortarlo en lonchas, pelamos las naranjas y cortamos en gajos o en taquitos, con cuidado que no se cuele ninguna pepita.

Pelamos los huevos duros y cortamos en rodajas, cortamos las cebolletas en tiras largas y finas.

Montar el plato con ayuda de un aro o un molde de metal, colocando capas sucesivas de patatas, bacalao, naranjas, huevos; aliñar con vinagre, aceite de oliva virgen extra y una pizquita de sal fina, desmoldar con cuidado. Terminamos de aderezar con el resto del aceite y el vinagre y espolvorear el pimentón dulce por encima.

Recetas. Revuelto de rabo de toro y papas coin huevo


REVUELTO DE RABO DE TORO Y PAPAS CON HUEVO

Ingredientes

  • 1 rabo de toro o buey cortado por las coyunturas
  • ½ cabeza de ajos
  • ½ kilo de cebollas
  • 250 gramos de pimientos verdes
  • 250 gramos de zanahorias
  • 500 gramos de tomates
  • ½ litro de vino blanco
  • ½ litro de vino tinto
  • 1 kilo de patatas
  • 4 huevos
  • Laurel
  • Tomillo
  • 3 clavos de olor
  • mezcla de pimentón dulce y picante
  • Pimienta negra en grano
Elaboración

Cocemos la cola en abundante agua con sal y vino blanco unos 90 minutos; la carne debe quedar tierna y firme. En otra cacerola, sofreímos los ajos y la cebolla en cascos con los clavos pinchados en la cebolla, troceamos la verdura y agregamos. Añadimos la cola sin caldo, el vino tinto, el pimentón, la pimienta en grano y una red con el laurel y el tomillo. Completar con el agua y hervir dos horas, rectificar de sal. Cuando la carne este tierna, quitar el hueso; retirar las hierbas y el clavo, triturar la salsa y pasarla por el chino.

Incorporar al robo deshuesado y hervir hasta que reduzca a la mitad. Pelamos las patatas y cortamos a cuadritos; freímos a fuego lento. Hacemos un revuelto con huevos y patatas. Servimos el rabo de toro bien caliente encima del revuelto.

Recetas. Alboronias


ALBORONIA

Ingredientes

  • 500 gramos de calabaza cortada en trocitos
  • 500 gramos de berenjenas con piel en cuadritos
  • 500 gramos de calabacín en cuadritos
  • 1 manzana troceada a cuadritos
  • 1 manojo de cebolletas
  • 2 dientes de ajos
  • Pimentón dulce
  • Huevos
  • Piñones crudos
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración

En una cacerola, salteamos a fuego lento las cebolletas picadas y los ajos hasta que las cebolletas queden transparentes, añadimos el resto de hortalizas y cocinarlas subiendo el fuego y removiendo d vez en cuando. Normalmente es suficiente con el agua que sueltan los ingredientes, pero nunca esta de más tener a mano un cazo con agua caliente por si acaso.

Es un guiso lento de hacer y hay que procurar que todos y cada uno de los ingredientes queden tiernos, si alguna hortaliza estuviese mas verde que las demás, puede saltearse un rato antes, una vez todo este en su punto, pasarlo a cazuelas individuales de porcelana retirando el exceso de aceite o agua y cubrirlas con huevo batido y los piñones.

Hornear hasta que los frutos secos estén tostados y el huevo se haya dorado formando una especie de costra sobre el guiso.


Cuenta la leyenda que el nombre de este plato deriva del de la princesa Al-Burán, hija del rey Almutamid de Sevilla, el rey poeta, el cual para celebrar la boda de su hija, hizo venir a los mejores cocineros del Islam. Uno de ellos creo esta receta para la ocasión.

Recetas. Babarois de café


BABAROIS DE CAFÉ

Ingredientes

  • 4 yemas de huevo
  • 2 claras de huevo
  • 6 cucharadas de azúcar
  • ¼ de kilo de nata montada
  • 1 vasito de café
  • 4 laminas de cola de pescado finas
  • Mantequilla
Elaboración

Pon la cola de pescado a remojo en agua fría. Bate las yemas con 4 cucharadas de azúcar, hasta que queden bien espumosos, escurre la cola  de pescado, échala en el café y disuélvela puesta al baño María. Añade el café a las yemas y continua batiendo hasta que  este todo integrado. Echa también la nata y las claras a punto de nieve con dos cucharadas de azúcar, une el compuesto con mucha suavidad, mezclando de abajo hacia arriba, así evitaras que se  desmonten las claras. Vierte el contenido en un molde de rosca untado con mantequilla e introdúcelo en el frigorífico.

Antes de desmoldar ponlo unos instantes en agua caliente, lo Haras mas fácil el despegarlo del molde de rosca. Adórnalo con  nata montada.

Recetas. Ajoblanco


AJOBLANCO

(Málaga)

Ingredientes

  • 4 dientes de ajos
  • 200 gramos de almendras
  • 200 gramos de migas de pan
  • ¼ litro de aceite de oliva virgen extra
  • 250 gramos de uvas moscatel
  • Sal
  • Vinagre
  • Leche
Elaboración

Se cuecen las almendras durante dos o tres minutos para poderlas pelar; una vez peladas se colocan en la batidora los ajos, las almendras y el pan, que abra sido mojado previamente en leche y bien escurrido. Cuando todos los elementos estén bien trabajados en la batidora se le añade el aceite y cuando todo quede muy trabado, se le agrega un litro de agua muy fría, le echa sal y vinagre, según el paladar de cada uno. No debe quedar muy espeso, para que no resulte pesado, pero tanpoco liquido

Se sirve muy frío, con las uvas peladas y quitadas las pulpas. También se puede servir con pasas previamente remojadas – todo al gusto del consumidor-