martes, 7 de mayo de 2024

PECHUGA DE POLLO AL HORNO

 

PECHUGA DE POLLO RELLENA AL HORNO


Ingredientes

1 Pechuga de pollo entera

Lonchas de jamón cocido

Queso semi curado

Tiras de pimientos asados

Trozas de zanahorias cocidas

Ciruelas pasas sin hueso

Tomates

Lechuga

Sal

Pimienta negra recién molida

 

Elaboración

Precalentamos el horno a 180º.

Salpimentamos la pechuga por ambos lados.

Rellenamos el interior con las lonchas de jamón cocido, queso semi curado, el pimiento rojo asado, la zanahoria cocida, las ciruelas pasas. Atamos bien o mejor dicho bridamos con hilo  bramante la pechuga bien apretada.

Sobre una fuente de horno con un poco de vino blanco, de fondo para darle humedad, ponemos la pechuga y metemos en el horno, aproximadamente 1 hora, si puedes darle la vuelta para que se dore por todos lados.

Sacamos del horno y la metemos en un molde de plum cake  previamente liada en papel film (tiene que estar templada), y ponemos peso encima de la pechuga, y guardamos en el frigorífico, una 3-4 horas.

Servimos en rodajas en una fuente con una cama de lechugas, rodajas de tomates, salpimentados, y la fruta que más os guste en almíbar o una ensalada de la estación en que nos encontremos. La decoración depende del gusto de cada uno.

¡Buen provecho!

 

 

lunes, 6 de mayo de 2024

ENSALADA MULTICOLOR

 

ENSALADA MULTICOLOR


Ingredientes

1 Lata de atún en aceite

Hojas tiernas de  espinacas

100 gr de guisantes (frescos o congelados)

2 Patatas

2 Zanahorias

1 Filete de merluza hervido o cocinado al vapor

1 Tomate grande

Aceite de oliva

Mostaza

Mayonesa

Alcaparras en vinagre

Aceitunas negras sin hueso

3 Huevos cocidos

1 Pimiento rojo asado limpio

Unos tomatitos sherry

Elaboración

Cocinamos al vapor las zanahorias limpias y cortadas en pequeño dados, luego de unos minutos agregamos las patatas peladas y cortadas en dados y los guisantes. Sacamos cuando estén cocinados pero firmes.

En un bol ponemos el atún bien escurrido y desmenuzado, medio tomate cortado en dados. Condimentamos con aceite de oliva y sal, removemos bien, le agregamos los vegetales, el filete de merluza desmenuzado, una cucharada de mostaza y dos de mayonesa y una cucharada de alcaparras, mezclamos bien suavemente con movimientos envolventes  para que cojan sus sabores  todos los ingredientes.

Presentamos un una fuente, ponemos las hojas de espinacas bien lavadas y secas, arriba la mezcla de vegetales preparada.

Decoramos con cuartos de huevos cocidos, gajos de tomates, tomatitos sherry, tiras de pimiento asado, aceitunas negras sin hueso, algunas alcaparras, copitos de mayonesa por aquí y por allá, a mí me gusta así.

¡Buen provecho!


PEZ ESPADA AL CADERO NAZARÍ

 

PEZ ESPADA AL CALDERO NAZARÍ

Ingredientes

4 Rodajas de  pez espada

Sal

Aceite de oliva

4 Diente de ajo

50 gr de alcaparras encurtidas

2 Limones

Perejil picado

 

Elaboración

Salamos ligeramente  los filetes de pez espada por ambos lados.

Sobre una sartén grande, ponemos .los filetes de pez espada y lo cocinamos hasta que estén hechos por lambas caras, sin pasarse para que el  pescado este jugoso, si no se quedaría muy seco.

En una sartén, ponemos 80 cc de aceite de oliva, con los dientes de ajos machacados, calentamos  hasta que aten doraditos, sin quemarlos, y agregamos una cucharada de alcaparras apenas picadas, el jugo de los limones y perejil picado por encima. Calentamos un poco más, removiendo bien para aromatizar al gusto.

Vertimos esta salsa sobre los filetes de espada.

Servir caliente.

¡Buen provecho!

BRAZO GITANO DE MELOCOTÓN

 

BRAZO GITANO DE MELOCOTÓN

Ingredientes

Bizcocho:

5 Huevos grandes

5 Cucharadas de azúcar

Gotas de extracto de vainilla o ralladura de limón

5 Cucharadas de harina

Relleno:

1 Lata de melocotón en almíbar

Brandy

½ L de nata montada con un poco de azúcar

Nueces y pasas sin pepitas

 

Elaboración

Precalentamos el horno a 16,0º.

Batimos  con una varilla eléctrica o manual según tengáis en casa, en un bol, los huevos y las 5 cucharadas de azúcar con el extracto de vainilla o la ralladura de piel de limón, según guste. Batimos hasta duplicar su volumen y tenga un color blanco y espumoso.

Agregamos la harina tamizada, y con una espátula de silicona, la integramos en los huevos con movimientos envolventes.

En un molde rectangular desmoldable de 25 x 35 centímetros, por 2,5  de alto, con  el fondo bien enmantequillado, yo suelo ponerle papel sulfurizado, pues es más fácil despegar el bizcocho. Vertemos la mezcla del bol en el molde, y metemos en el horno durante 15-20 minutos  aproximadamente, hasta notar un leve dorado.

Sacamos del horno y dejamos entibiar, una vez frio despegamos con cuidado del papel sulfurizado.

Extendemos sobre la mesa de trabajo, y lo humedecemos con el almíbar de los melocotones, mezclado con una copita de brandy.  Extendemos la  mitad de la nata montada sobre el bizcocho sin llegar a los bordes, colocamos el melocotón  cortado en láminas finas, nueces desmenuzadas gruesas y pasas a gusto.

Enrolladnos con cuidado y envolvemos en papel film. Dejamos enfriar en el frigorífico unas 2 horas. Sacamos y colocamos quitándole el papel film y lo colocamos en un bonito plato y decoramos con el resto de la nata montada, espolvoreamos si os gusta con chocolate rallado o cacao amargo, y adornamos con gajos de melocotón. La decoración siempre es a gusto de cada uno, yo solo pongo una idea y como lo he elaborado.

¡Buen provecho!

jueves, 2 de mayo de 2024

ALBONDIGAS DE POLLO MEDITERRANEAS EN SALSA DE TOMATE

 

ALBONDIGAS DE POLLO MEDITERRANEAS EN SALSA DE TOMATE


Ingredientes

300 gr de pollo picado

1 Cebolla

2 Dientes de ajo

1 Calabacín

2 Pimientos

500 gr de pure (o pastas)  de tomate

2 Cucharadas de hierbas, orégano, tomillo, romero, salvia

1 cucharadita de pimentón dulce

1 Cucharadita de cayena en polvo

2 Cucharadas de aceite de girasol

1 Pastilla de caldo de pollo

 

Elaboración

Con la carne picada o molida de pollo, hacemos bolitas pequeñas. Vertimos el aceite de girasol en una sartén, cuando el aceite este caliente, freímos las bolitas de pollo hasta que estén doradas por todos lados.

Preparamos un plato con  papel absorbente de cocina y en él, una vez que las vamos sacando las vamos poniendo en el plato para quitarle el exceso de aceite. Apagamos el fuego y dejamos la sartén en el...

Picamos finamente la cebolla el ajo, luego los calabacines y los pimientos cortados también en dados, habiéndoles quitado el pedúnculo y las semillas. Volvemos a encender el fuego y agregamos las verduras a la serte, y cocinamos removiendo de vez en cuando hasta que estén bien cocidas.

Agregamos el tomate, removemos bien, rehogamos un minuto y añadimos las hierbas aromáticas, el pimentón y la pimienta cayena en polvo. Removemos bien y cocinamos unos minutos, desmenuzamos la pastilla de caldo de pollo encima y removemos para que se integre en la mezcla. Dejamos que todo hierva a fuego lento durante 10 minutos, removiendo ocasionalmente.

Por último, añadimos suavemente las albóndigas de pollo frito. Removemos suavemente para que se impregnen de la salsa y dejamos hervir a fuego lento otros 5 minutos.

Servir caliente.

¡Buen provecho!

BERENJENAS A LA PARMESANA

 

BERENJENAS A LA PARMESANA

En esta receta vemos el placer de armonizar la exuberante y negra berenjena, el rojo tomate y la verde albahaca, con un sabroso queso rallado.

 

Ingredientes

6 Berenjenas

Aceite  para freír

1 Cebolla mediana

1 K de tomates pera maduros

50 ml de aceite de oliva

12 hojas de albahaca

Sal

200 gr de queso rallado tipo reggiano (o el que más os guste)

 

Elaboración

Cortamos las berenjenas  en rebanadas longitudinales (yo suelo ponerlas por encima una pizca de sal, durante 30 minutos, para que suelte el amargor) y las freímos en abundante aceite caliente, una vez fritas, las ponemos en un escurridor y dejamos en el escurridor una hora para que no deje rastro de aceite de la fritura.

Preparamos la salsa de tomate, rehogando la cebolla picada en aceite de oliva, agregamos el tomate pera en dados sin piel con dos hojas de albahaca picada y sal al gusto.

En una fuente para horno, acomodamos en el fondo una capa de berenjenas fritas, cubrimos con salsa de tomate y espolvoreamos con queso rallado.

Llevamos al horno precalentado y horneamos hasta gratinar.

La variante  económica de esta receta, es cubrír las capas de berenjenas con mozzarella y espolvorear al final con queso rallado a vuestro gusto.

Servir caliente.

¡Buen provecho!

 

SOPA DE PESCADO CON PAN DE AJO

 

SOPA DE PESCADO CON PAN DE AJO


Ingredientes

4 Dientes de ajo

200 gr de chorizo

2 Puerros delgados

4 Tomates

2 Pimientos rojos

120 gr de pasta de tomate

 Agua 1, 5 L

2 Cubitos de caldo de pescado

Pan árabe o pan de mollete

250 gr de filete de salmón sin piel

300 gr de frutos del mar (mejillones, almejas bien limpias, anillas de calamar, sepia, etc.)

Elaboración

Precalentamos el horno a 220º.

Pelamos y picamos finamente el ajo.

Para el aceite de ajo: mezclamos 2 cucharaditas de ajo con un buen chorritos de aceite de oliva, freímos y dejamos que se impregne de sabor. Reservar

Cortamos el chorizo en rodajas.

Calentamos un chorrito de aceite  de oliva, en una serte, sofreímos en  ella el chorizo con el resto de los ajos durante 5 minutos.

Cortamos los puerros por la mitad a lo largo, enjuagamos bajo el grifo para quitarle la tierra, y cortamos los puerros en medias anillas finas. Añadimos los puerros al chorizo.

Cortamos los tomates en dados. Cortamos los pimientos por la mitad a lo largo, quitamos las semillas y cortamos el tomate en dados. Agregamos el  pimiento y los tomates a la sartén del chorizo. Rehogamos removiendo  para que todo se integra,  durante unos minutos, hasta que veamos el pimiento en su punto. Añadimos la pasta de tomate  y desglasamos con agua y añadimos la pastilla de caldo de pescado. Llevamos a ebullición y cocinamos a fuego lento durante un tiempo.

Cortamos el pan de pita en tiras largas y colocamos en una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado. Pintamos el pan con el aceite de ajo, espolvoreamos con un poco de sal y pimienta negra recién molida., metemos en el horno, y horneamos durante 5 minutos, hasta que este dorado.

Cortamos el salmón en dados, y añadimos a la sopa con los frutos del mar durante 5 minutos. Antes de servir. (Yo los herví en agua, les quite las conchas a los moluscos y los añadí a la sopa con el agua d) e cocción).

 Para servir, vertemos la sopa en platos hondos y servimos con pan de ajo.

¡Buen provecho!

 

martes, 30 de abril de 2024

MERLUZA CON ROQUEFORT

 

MERLUZA CON ROQUEFORT

Donde compro los congelados de pescados, es en una nave para profesionales, yo compro los filetes de merluza argentinos, que son grandes gruesos, carnosos y sabroso. Aunque esta receta también la podéis elaborar con filetes de abadejo, o lenguado grande.

 

Ingredientes

1-2 Filetes de  merluza grandes

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra recién molida

Perejil picado

Queso roquefort

 

Elaboración

Precalentamos horno a 250º

En una fuente de  horno, untada con aceite de oliva, ponemos los filetes de merluza, salpimentamos al gusto, rociamos con aceite de oliva, espolvoreamos con perejil y abundante queso roquefort rallado grueso.

Metemos ene l horno, y horneamos hasta que apenas se dore, para que el pescado no se seque y este jugosa su carne.

Servir caliente.(yo de cama le puse una ensalada).

¡Buen provecho!

lunes, 29 de abril de 2024

IBN AL-BAYTAR Y LA FARMACOLOGÍA MEDIEVAL

 

IBN AL-BAYṬĀR Y LA FARMACOLOGÍA MEDIEVAL


La obra de Ibn al-Bayṭār es muy extensa y está dedicada al estudio de la botánica, la zoología y la mineralogía con fines farmacológicos. En total se le atribuyen una docena de composiciones, algunas de ellas perdidas, otras duermen todavía manuscritas sin editar ni traducir en bibliotecas de todo el mundo, y otras tantas han visto la luz en ediciones y traducciones a varias lenguas.

ANA M. CABO GONZÁLEZ
UNIVERSIDAD DE SEVILLA



Detalle de una de las ilustraciones de una traducción árabe del Tratado de las plantas de Dioscórides. BNF ms. Arabe 2850, f. 117bis v.


El malagueño Ḍiyāʾ al-Dīn Abū Muḥammad ʿAbd Allāh b. Aḥmad al-Malāqī, más conocido como Ibn al-Bayṭār, puede ser considerado uno de los farmacólogos más importantes de la historia de la ciencia y, por supuesto, uno de los científicos andalusíes que más aportó a esa disciplina. 

La vida de Ibn al-Bayṭār transcurre durante la segunda mitad del siglo XII y la primera del XIII, y es Málaga o sus alrededores, posiblemente Benalmádena, la localidad que lo vio nacer. 

Fue en el seno de su familia donde el malagueño se inició en las artes de la botánica y de la farmacología, ya que su padre, Aḥmad b. ʿAbd al-Mālik y su abuelo, Abū Marwān ʿAbd al-Mālik Ibn al-Bayṭār, se habían dedicado al estudio de diferentes ciencias, entre ellas, las naturales. 

De esta primera etapa de la vida y la formación de nuestro autor se conservan pocos datos biográficos, pero de lo que no hay duda es de que adquirió, durante la misma, los conocimientos básicos y la estimulación necesaria como para desear ampliar sus estudios sobre plantas, animales, minerales y sus usos en la farmacología más allá de su localidad natal. 

En su población de nacimiento, Ibn al-Bayṭār residió hasta los 18 o 20 años, edad en la que se trasladó a Sevilla, con la intención de ampliar sus conocimientos de la mano de los más prestigiosos y conocidos botánicos musulmanes de la época: ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, Abū l-Ḥaŷŷāŷ y Abū l-ʿAbbās al-Nabātī. Fue de este último del que se convirtió en discípulo distinguido y con el que aprendió a conocer y reconocer la amplia flora de Sevilla y sus alrededores, especialmente, de las tierras del Aljarafe, por donde realizaban sus labores de herborización. Este período transcurrió antes de 1220-1, fecha en la que inicia su largo viaje a Oriente, de donde nunca regresó. 

Detalles de este largo periplo podemos encontrar en su propia obra, donde va dejando pinceladas de lugares por los que pasa, personas a las que conoce y flora y fauna que recoge, cuyos datos almacena para su posterior estudio y descripción. 

El viaje sin retorno se inicia en el norte de África, concretamente en la ciudad de Ceuta, una vez atravesado el Estrecho de Gibraltar; desde allí se desplaza a Bujía, donde toma rumbo a Constantina, para llegar, más tarde, a Túnez, arribar después a Trípoli y, finalmente, detenerse en Barca, donde emprende viaje por el mar Mediterráneo en dirección a Asia Menor, tierra que recorre durante al año 1224 y que lo pone en contacto directo con las tradiciones clásicas griega y latina, y con las grandes obras de los médicos grecorromanos Dioscórides (40-90 d. C.) y Galeno (129-210 d. C.). 



Mapa del recorrido de Ibn al-Bayṭār.


De aquí se traslada a Siria, donde conoce a Ibn Abī Uṣaybi‘a, médico de Damasco muy conocido por su obra de recopilación de biografías de médicos ilustres, composición que comienza en los albores de la historia y termina con las vidas y las obras de sus coetáneos. Entre estas biografías podemos encontrar la de nuestro autor, a quien el médico damasceno describe con estas palabras: 

“La primera vez que me encontré con él fue en Damasco en el año 633 H (1253-4 d. C.) y pude apreciar sus magníficas cualidades y su gran conocimiento de las plantas. Yo exploré junto a él los alrededores de Damasco […] Con nosotros llevábamos las obras de Dioscórides, de Galeno y de al-Gāfiqī […] Primero él me citaba los términos griegos que aparecían en Dioscórides, después añadía lo que este decía de cada planta, sus características y sus propiedades, haciendo lo mismo con Galeno y los demás sabios, y señalando aciertos, contradicciones y errores. Así pude constatar su profundo conocimiento de las plantas y de las obras de los grandes clásicos Dioscórides y Galeno”. 

Desde Siria, Ibn al-Bayṭār viaja hasta Persia, pasando por Irak y recorriendo el norte de la península arábiga, siempre en busca del conocimiento farmacológico de plantas, animales y minerales, y recopilando datos de lugares, de términos, de especies y de personas que le descubrían nuevos horizontes del saber y la ciencia. 

Finalmente, se dirige a Egipto, lugar en el que nuestro autor se instala definitivamente bajo el amparo y la protección del sultán ayyubí al-Mālik al-Kāmil Muḥammad b. Abī Bakr, a quien había llegado recomendado como valioso botánico y farmacólogo. Este sultán, apreciando las dotes médico-farmacológicas de Ibn al-Bayṭār, lo nombró “Jefe de los herboristas” de su corte y, desde entonces, formó parte del séquito del sultán hasta su muerte, pasando, después, a servir al hijo que lo sucedió y al que dedicó sus dos obras más importantes: el Kitāb al-Ŷāmiʿ y el Kitāb al-Mugnī

Durante el largo viaje que hemos descrito, Ibn al-Bayṭār, aprovechó para ir tomando referencias botánicas y lexicográficas de todas aquellas plantas, animales y minerales que iba descubriendo por esas tierras, haciendo así un gran trabajo de campo que, más tarde, reelaboraría y sería la base para su ingente producción científica. 

La obra de Ibn al-Bayṭār es muy extensa y está dedicada al estudio de la botánica, la zoología y la mineralogía con fines farmacológicos. En total se le atribuyen una docena de composiciones, algunas de ellas perdidas, otras duermen todavía manuscritas sin editar ni traducir en bibliotecas de todo el mundo y otras tantas han visto la luz en ediciones y traducciones a varias lenguas. Entre todas estas obras podemos destacar las siguientes: 

Un Comentario al Libro de Dioscórides. De esta composición Ibn Murād llevó a cabo una edición (Túnez, 1990) y A. Dietritch una edición y una traducción al alemán (Göttingen, 1991). Se trata de una colección de nombres de medicamentos en diferentes lenguas (griego, árabe, beréber y latín) y de sus descripciones, y que tiene como fin fin acabar con las muy contadas confusiones que a lo largo de la historia se habían producido con muchos de ellos. 



Traducción árabe del Tratado de las plantas de Dioscórides. BNF ms. Arabe 2850, f. 70v.


Un Libro que aclara e informa sobre los errores y falsedades que contiene “El Método”. Se trata de una obra dispuesta en forma de diccionario que recoge las inexactitudes que Ibn al-Bayṭār detectó en la lectura de la composición titulada El Método, del médico iraquí de origen cristiano del siglo XI Ibn Ŷazla. 

Un Libro sobre lo que es útil saber acerca de los medicamentos simples. Obra compuesta en veinte capítulos en los que se van enumerando las diferentes partes del cuerpo, las dolencias que estas partes pueden padecer y los tratamientos que se deben aplicar según los casos. 

Una Epístola sobre el tratamiento de los venenos. Es una composición menor en la que el autor recopila una serie de antídotos para combatir diferentes envenenamientos. 

Un Tratado sobre las propiedades del limón. Esta obra contiene la descripción de las propiedades terapéuticas del limón. Aunque no se conserva copia manuscrita árabe alguna, sí existen varias traducciones al latín en las que se explicita que el autor es Ibn al-Bayṭār. 

Un Libro sobre la norma del médico. En él se describen en ochenta capítulos las enfermedades que pueden darse en cualquier parte del cuerpo humano, las terapias que se deben aplicar y su posología. Este trabajo se estructura de la siguiente forma: comienza por la cabeza y termina por los pies, pasando por cada uno de los órganos del cuerpo. 



Traducción árabe del Tratado de las plantas de Dioscórides. BNF ms. Arabe 2850, f. 11r.


Un Tratado sobre lo que es útil saber acerca de los medicamentos simples. Esta es la segunda obra en importancia de entre las composiciones de Ibn al-Bayṭār. Su contenido gira en torno a la función terapéutica de los medicamentos y está compuesta por veinte capítulos. 

Y, finalmente, la más importante y reconocida de todas, una Colección de medicamentos y alimentos simples. Se trata de un ingente diccionario, ordenado alfabéticamente, en el que se recogen las propiedades de alrededor de mil cuatrocientos simples (vegetales, animales y minerales), y cuya información es tomada de los grandes médicos griegos Galeno y Dioscórides, así como de más de un centenar de autoridades hindúes, persas y árabes, completado todo ello con los resultados de su propia experimentación. El orden interno de cada término estudiado siempre es el mismo: los diferentes sinónimos árabes, griegos y de otras lenguas por los que es conocido el simple propuesto, la descripción física del mismo, las propiedades terapéuticas que contiene, las enfermedades que cura y sus formas de aplicación, fundamentalmente. Todo ello, evidentemente, bien referenciado en las fuentes de las que el autor se nutre. 

La obra comienza con un extenso y detallado prólogo que describe con minuciosidad la intención que tiene el autor al escribir esta composición, y precisa los pormenores de su estructura, enumerando los seis propósitos fundamentales que aquí presentamos de manera muy resumida: 

1.  Explicar lo que Dioscórides y Galeno han dicho sobre los alimentos y los medicamentos, y el uso que de ellos ha de hacerse. 

2.  Exponer las opiniones de autores antiguos y modernos, y lo que en ellos es verdad confirmada, dejando a un lado todo aquello que se aparte de la evidencia y la confirmación.

3.  Evitar las repeticiones.

4.  Disponer la obra por orden alfabético para facilitar su estudio y su consulta.

5.  Demostrar los errores cometidos por otros autores y

6.  Escribir los nombres de los elementos en diferentes lenguas. 

Esta obra fue muy conocida en su tiempo y, prueba de ello, son las numerosas copias manuscritas que se conservan en la actualidad (concretamente 86, repartidas por Europa, Asia, África y América), y los cuantiosos trabajos de edición, traducción y estudio que sobre ella se han llevado a cabo a lo largo de la historia: las ediciones totales realizadas en El Cairo (1874) y en Beirut (1992); las parciales de al-Jaṭṭābī (Beirut, 1990) y de A. M. Cabo-González (Sevilla, 2002, 2005, 2009, 2010, 2011 y 2012); las traducciones al latín en los siglos XVII y XIX, la traducción al alemán de J. von Sontheimer (Stuttgart, 1840-42) y la francesa de L. Leclerc (París, 1877-83), entre otras. A esto hay que añadir otros muchos estudios y reflexiones que convierten a la obra en una de las más conocidas y reconocidas de la historia de la farmacología. 



Traducción árabe del Tratado de las plantas de Dioscórides (detalle). BNF ms. Arabe 2850, f. 116v


Para poder entender mejor la estructura y la finalidad del Kitāb al-Ŷāmiʿ, recogemos aquí el pasaje que contiene la descripción de las propiedades de la cicuta: 

“A esta planta se la denomina ŷaqūṭa en la lengua vulgar de al-Andalus. Dioscórides, en su Libro IV, la llama conium, y dice de ella que tiene un tallo nudoso como el del hinojo, es de gran porte, de hojas similares a las de la cañaheja y despide un aroma intenso; la parte superior de los tallos desarrolla umbelas de florecillas blancas y semillas como las del anís, aunque de un blanco más intenso; la raíz de la cicuta es hueca y no profundiza en la tierra. Por su parte, Galeno añade en su Libro VII, que el poder de este medicamento es el de enfriar intensamente, y todo el mundo lo sabe. Dioscórides sigue diciendo que la cicuta forma parte de los medicamentos letales, que mata por enfriamiento, y que el vino puro puede ser un buen remedio contra el daño que esta planta produce; la cicuta, aplicada en forma de cataplasma, alivia la erisipela y las pústulas, machacada con sus hojas y aplicada sobre los testículos es de utilidad contra las poluciones nocturnas, y usada de la misma forma sobre los testículos de los niños, los empequeñece y los atrofia; aplicar esta cataplasma sobre el pene, lo relaja, y sobre los pechos de las parturientas, les corta la leche y les impide que aquellos se agranden. Sigue diciendo Dioscórides que la cicuta con mayor poder e intensidad es la que crece en la isla de Creta, en Mégara y en Cilicia. Dioscórides agrega en su Libro VI, el dedicado a los venenos, que si se bebe cicuta, hace perder la razón y la vista, produce hipo y delirio, enfría las extremidades y, por último, produce espasmos y asfixia al estrecharse la tráquea y la laringe; llegados a este punto, lo oportuno es que el paciente comience a vomitar y a laxar el vientre para forzar la expulsión de la cicuta, luego debe tomar cosas que le beneficien como es el melote, y que lo beba lentamente, después debe tomar leche de burra o ajenjo con pimienta fresca, ruda, mosto, hojas de laurel y goma de asafétida, todo ello hervido; este es un antídoto muy eficaz”. 

Ibn al-Bayṭār nunca regresó a al-Andalus, presumiblemente porque el avance cristiano hacia el sur de la península y la conquista de las grandes ciudades no animara a nuestro autor a volver a sus orígenes. El malagueño murió en Damasco como consecuencia, al parecer, de ingerir por error un veneno mortal mientras llevaba a cabo su proceso de constatación de las propiedades del mismo. Esto ocurrió en los últimos días del mes de octubre o los primeros de noviembre del año 1248.


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