lunes, 29 de abril de 2024

¿HUBO BARRIOS DE JUDÍOS Y DE CRISTIANOS EN LAS CIUDADES ANDALUSÍES?

 

¿HUBO BARRIOS DE JUDÍOS Y DE CRISTIANOS EN LAS CIUDADES ANDALUSÍES?


Aunque se han venido utilizando los términos de “juderías” y “barrios” o “arrabales de mozárabes” para nombrar a los barrios de las ciudades andalusíes poblados por judíos o por cristianos, en el estado actual de nuestros conocimientos nada indica que tales barrios existieran, y mucho menos guetos donde estas personas vivieran marginadas


CHRISTINE MAZZOLI-GUINTARD
NANTES UNIVERSITÉ

Detalle de la arquería de la sinagoga de Santa María la Blanca, s. XII (Toledo) .@Christine Mazzoli-Guintard, nov. 2017


El tópico de la presencia de barrios confesionales en las ciudades de al-Andalus sigue difundido, en particular en la red mundial del conocimiento compartido. La página «Judería» de Wikipedia dice lo siguiente:

«La presencia de judíos en España se testimonia desde época romana y visigoda, aunque no consta que vivieran en barrios separados. Surgieron con el crecimiento de las ciudades musulmanas de al-Ándalus, que se estructuraron espacialmente con criterios étnico-religiosos (una medina árabe-musulmana —en torno a la alcazaba y la mezquita— y arrabales de distinta composición, particularmente de mozárabes —es decir, cristianos sometidos— y judíos). […] La consolidación o creación de juderías en las ciudades cristianas fue realizándose esporádicamente a lo largo de la Edad Media, habitualmente al reordenar los espacios urbanos tras las sucesivas reconquistas y repoblaciones […] mientras que los judíos confirmaban o reubicaban su localización».

Ahora bien, ¿cómo se elaboró ese tópico? Cabe buscar en la indefinición de ambos términos, juderías y barrios de mozárabes, uno de los factores de la persistencia del tópico hasta la fecha. Y, por fin, ¿qué dicen las fuentes a propósito de barrios religiosos en las ciudades de al-Andalus?

¿Cómo se elaboró el tópico de la presencia de barrios de judíos y de cristianos en las ciudades andalusíes?

El tópico aparece en la primera mitad del siglo XX, bajo la pluma de los maestros del orientalismo y del medievalismo. Fue creado a partir de datos muy parcos y muy aislados, muchas veces solamente la presencia de un edificio de culto: en Sigüenza, se supone que los cristianos vivían agrupados en torno a una iglesia situada dentro de la ciudad como sugiere su nombre, Santa María de Medina. En Murcia, se supone la ubicación del barrio mozárabe alrededor de la iglesia Santa María de la Arrixaca; en Zaragoza, estaba situado en el ángulo noroeste de la ciudad, porque estaba allí la iglesia principal de Santa María. El tópico fue creado también a partir de datos muy tardíos, en particular la presencia de judíos o de juderías en las ciudades de los reinos cristianos: de la mención de judíos en el privilegio que Alfonso VI concede a la ciudad de Santarém en 1095, concluyó E. Ashtor que había una comunidad judía en época musulmana. En el reino de Aragón, la judería de Zaragoza ocupaba el ángulo sureste del espacio murado y J. M. Lacarra suponía que ocupaba el mismo emplazamiento en época andalusí. Pasa lo mismo con la judería de Toledo, y otras más.


Fig. 1. Plano de Zaragoza según É. Lévi-Provençal, Histoire de l’Espagne musulmane, Paris, 1953


Por otro lado, el cliché sobre los barrios religiosos de las ciudades andalusíes se alimentó con las observaciones que hicieron los sabios orientalistas en el Magreb en la primera mitad del siglo XX: para É. Lévi-Provençal, la fisonomía general de la ciudad de Fez en esa época apenas había variado con el transcurso de los siglos, es decir que «la ciudad musulmana», como se la designaba entonces, había conservado la misma fisonomía desde el medioevo. É. Lévi-Provençal y otros orientalistas de la época no tardaron en establecer un paralelo entre los mellahs de las ciudades marroquíes que pudieron observar, y las juderías de al-Andalus, sobre las cuales tan pocos datos tenían.

Por fin, el tópico de los barrios religiosos en las ciudades andalusíes se configuró con lecturas a veces apresuradas de los textos medievales: en la ciudad de Toledo, según É. Lévi-Provençal, los judíos moraban en un barrio aparte, nombrado ‘ciudad de los judíos’ (madīnat al-yahūd), tal y como aparece en una fuente del siglo XI, el Muqtabis de Ibn Ḥayyān, a propósito de una rebelión del año 820. Lo que narra en realidad Ibn Ḥayyān es lo siguiente: cuando los toledanos se rebelaron contra el emir de Córdoba, el jefe de la revuelta sitió la «ciudad de los judíos» antes de venir a Toledo, donde permaneció algún tiempo. Si bien no sabemos de qué ciudad de los judíos se trata, ya que varias ciudades andalusíes fueron llamadas así, lo que queda claro es que no se trata de un barrio judío de Toledo.



Fig. 2. Plano de Toledo según É. Lévi-Provençal, Histoire de l’Espagne musulmane, Paris, 1953


La presencia de barrios de judíos y de cristianos en las ciudades andalusíes es un lugar común que se fundamenta en bases frágiles, datos demasiados tardíos o una concepción ahistórica de la ciudad islámica, que no tiene apoyo ni en el tiempo ni en el espacio. Y el tópico debe su persistencia hasta la fecha a la indefinición que lo rodea: convirtió las juderías y los barrios mozárabes de las ciudades andalusíes en barrios invisibles, porque no se habían fijado con claridad sus rasgos.

Juderías y barrios cristianos de las ciudades andalusíes: barrios indefinidos e invisibles

Los barrios religiosos de las ciudades andalusíes, donde se agrupaba la gente que compartía la misma fe, permanecen sin definir en varios aspectos. Primero, en la realidad misma de la existencia del barrio, con datos distintos según el grupo religioso, como recuerda el léxico: en el Diccionario de la Real Academia, «judería» significa barrio de los judíos y conjunto de los judíos, mientras que «mozarabía» solo hace referencia a la gente mozárabe. La existencia de barrios judíos está, en efecto, mucho más afirmada que la de barrios cristianos, según afirmó L. Torres Balbás en los años 1950, sin que se hayan debatido sus propuestas desde entonces. Los cristianos «vivían unas veces mezclados con el resto de la población y otras en comunidades, en barrios o arrabales independientes, ya dentro de la madina, ya exteriores […] En casi todas las ciudades de la España islámica los judíos vivían en comunidad, separados de los musulmanes, en arrabales o barrios a ellos destinados. Apartadas de las calles de tránsito de la urbe islámica, las juderías formaban núcleos aislados en su interior, con uno o pocos ingresos». Se mencionan barrios de cristianos en Zaragoza, Tudela o Calatayud, cristianos que vivían mezclados con los musulmanes en Córdoba, Toledo, Écija, judíos que, en Granada, tuvieron su barrio propio en el centro de la ciudad mientras que algunos de ellos vivían en varios arrabales de Granada: la implantación topográfica de los grupos religiosos presenta en realidad un amplio panel de situaciones. En el caso de las juderías, se plantea además la cuestión de su cierre por murallas: ¿fueron siempre encastilladas las juderías, como la de Lucena, descrita a mediados del siglo XII por al-Idrīsī, o como la judería de Lorca (ss. XIV-XV), que se excavó hace veinte años?  



Fig. 3. Lucena, cementerio judío. @Claude Guintard, feb. 2023


Por otro lado, los barrios religiosos de las ciudades andalusíes permanecen sin definir en cuanto a su localización: hubo barrios de cristianos intramuros en Toledo o Écija, extramuros en Valencia, Alcira, Murcia o Granada según se ha escrito, mientras que hay discrepancias a propósito de Córdoba para saber si quedaron iglesias, y por tanto barrios de cristianos, dentro del recinto de la medina. Ahora bien, estamos de nuevo ante una cuestión de léxico sobre la cual no se ha reflexionado: ambos términos que designan las unidades topográficas de las ciudades, barrio y arrabal, tienen historia compartida en su etimología árabe, y en su campo semántico. Barrio, según el DRAE es «Cada una de las partes en que se dividen los pueblos y ciudades» y el «arrabal o barrio fuera del recinto de una población». Cuando el geógrafo al-Ḥimyarī (m. c. 1325) indica que Écija tenía varios arrabales y que en uno de ellos se encontraban la mezquita mayor y la iglesia, ¿qué quiso decir? L. Torres Balbás hizo de este rabaḍ el núcleo de la ciudad, distinto de la alcazaba urbana, situada en el sureste del recinto, es decir que el rabaḍ era un barrio intramuros. Y nosotr@s, historiador@s del siglo XXI, ¿qué estamos examinando al ubicar intramuros o extramuros un barrio? ¿Cierta proximidad con el espacio del poder, tradicionalmente fortificado y, por supuesto, intramuros? ¿Un momento de la formación de la ciudad?

Por último, los barrios religiosos de las ciudades andalusíes permanecen sin definir en cuanto, precisamente, a su historia, ya se trate del momento de su aparición o de su permanencia o desplazamiento a lo largo de los siglos: ¿el barrio de cristianos de Calatayud existía antes del año 1120, cuando el rey de Aragón conquistó la ciudad, o se formó después de la expedición del año 1125? En Córdoba, en el arrabal de Cercadilla, queda constancia de la presencia de dhimmíes cristianos desde el siglo VIII hasta la época almohade, con un hiato poblacional en el siglo XI, debido a la fitna. Se suele pensar que las juderías de Córdoba y Toledo permanecieron en el mismo lugar después de la conquista castellana, mientras que las de Sevilla y Granada fueron desplazadas. De manera que los barrios religiosos en las ciudades andalusíes resultan ser barrios indefinidos en varios aspectos —ubicación, recinto, evolución en el tiempo, realidad social— y, por lo tanto, quedan invisibles. Ahora bien, desde hace unos veinte años, el análisis de nuevas fuentes, jurídicas, ha aportado un enfoque nuevo del tema, mientras que los métodos de análisis de las fuentes literarias, renovados, hacen hincapié en la arqueología de los textos.  


.Fig. 4. Plano de Sevilla según É. Lévi-Provençal, Histoire de l’Espagne musulmane, Paris, 1953.


¿Qué dicen las fuentes medievales sobre los barrios religiosos?

La documentación medieval aporta, ya, la palabra que designa el barrio, es decir la unidad básica de la ciudad, realidad a la vez espacial y social, puesto que los habitantes del barrio mantienen relaciones de vecindad: ḥawma en la obra de Ibn Sahl, jurista cordobés del siglo XI que compila casos judiciales de época omeya y taifa; rabaḍ en la obra de Ibn Baškuwāl, cordobés también, que en el siglo XII redactó un diccionario biográfico. En ambas listas, los barrios llevan el nombre de un elemento arquitectónico de la ciudad, una mezquita a menudo, una calle, una puerta, una almunia, un baño (ḥammām), etc., con más diversidad léxica en época almohade. Pero jamás aparece asociado al término ‘barrio’ una palabra que podría hacer referencia a una comunidad religiosa. En el léxico, pues, no hay constancia de la existencia de barrios religiosos.

En la obra de Ibn Sahl, sin embargo, figuran siluetas de cristianos y judíos en ciertos casos judiciales: ¿sabemos algo de su lugar de vida, de su barrio? Pues sí: vivían en barrios mixtos, mezclados con musulmanes. En la Córdoba de los años 1030, se denuncia a un almuédano que molesta a su vecindario al subirse de noche al techo de la mezquita para rezar en voz alta. Uno de los muftíes consultados contesta que el demandante en este caso judicial puede hablar en nombre de «todos los que están en las proximidades de la mezquita, los musulmanes y los demás, en caso de que ellos le hayan designado como su representante»: claramente, moraban en la ḥawma del almuédano mañanero musulmanes y dhimmíes. Cuarenta años más tarde, se presentan delante del juez dos vecinos de Córdoba que se disputan un edificio arruinado situado entre sus propias casas, que están en la ḥawma de la mezquita de Ṣawāb, en la medina de Córdoba. Uno es musulmán, el otro, es un judío que representa los bienes habices de la sinagoga y defiende una casa constituida en habiz en provecho de la sinagoga: en la ḥawma de la mezquita de Ṣawāb, en los años 1070, la propiedad de un musulmán lindaba con otra que pertenecía al edificio de culto israelita. En la Córdoba del siglo XI que figura en la obra de Ibn Sahl, no hay rasgo de barrios religiosos, sino de barrios donde vivían mezclados musulmanes y dhimmíes.



Fig. 5. Toledo, sinagoga de Santa María la Blanca @Christine Mazzoli-Guintard, nov. 2017


Datos similares ofrecen otras fuentes, para diferentes épocas que enmarcan este siglo XI. En época emiral, en Córdoba, el gran jurista Ṭālūt b. `Abd al-Ğabbār salvó su vida durante la revuelta del arrabal del año 818 quedándose escondido durante un año en «casa de un vecino (ğār) suyo, dhimmí judío que le dio amparo, piadosamente conmovido», según cuenta el gran cronista Ibn Ḥayyān: ambos personajes vivían, pues, en el mismo barrio. En el mismo siglo y según el mismo autor, «la mezquita mayor de Toledo estaba junto a una iglesia, y, habiendo caído el alminar de la primera, los toledanos pidieron al emir Muḥammad I [852-886] autorización, que les fue concedida, para reconstruirlo […] y unir, al mismo tiempo, a la sala de oración la iglesia contigua»: al menos hasta los años 850, o incluso hasta los años 880, en el barrio de la mezquita aljama convivieron musulmanes y dhimmíes cristianos. En cuanto a la kanīsat al-nasārā (iglesia) ubicada cerca de la mezquita aljama de Écija según al-Ḥimyarī, si todavía no sabemos de quién el geógrafo consiguió el dato, debe suponerse que remite a una época en la que todavía conserva importancia la comunidad cristiana, quizá el siglo X. De la misma época puede ser la referencia al arrabal sin cercar de Lucena donde convivían musulmanes y judíos, según al-Idrīsī, que superpone en su obra estratos distintos, en particular de época califal. A principios del siglo XII, en Córdoba, quedan indicios de barrios compartidos entre musulmanes y dhimmíes: tras la compra de una casa, un musulmán quiere anular la venta alegando que tiene que compartir el pozo con la casa vecina, que pertenece a unos dhimmíes. Consultado sobre el asunto, Ibn al-Ḥāğğ (m. 1135) contesta que no es válido el motivo para anular la venta y da testimonio de la existencia de barrios mixtos. En Granada, a principios del año 1492, los judíos vivían en varios barrios de la ciudad y tenían vecinos musulmanes, como indica el tratado de capitulación, y no moraban todos en la judería cuya existencia mencionó Jerónimo Münzer al visitar la ciudad en 1494.

En el estado actual de nuestros conocimientos, podemos afirmar que no hubo en las ciudades de al-Andalus barrios de cristianos o juderías entendidos como barrios que habrían reunido de manera autoritaria a todos los miembros de dichas comunidades, similares a los guetos de la época moderna: si parece lógico pensar en vecindarios con mayoría judía o cristiana que permitieran un reagrupamiento pragmático en las proximidades de los edificios de culto, las fuentes literarias y las jurídicas evidencian una convivencia topográfica entre musulmanes y dhimmíes, y eso a lo largo de la amplia historia urbana andalusí. Por otro lado, también sabemos que cuando Alfonso X mandó cerrar la judería cordobesa en 1272 y obligó a sus habitantes a residir allí, no todos los judíos de Córdoba habitaron en este barrio.

Conclusión

¿Hubo barrios de judíos y de cristianos en las ciudades andalusíes? Los hubo si consideramos que el barrio religioso era el espacio de la ciudad donde una parte de una comunidad religiosa determinada se inclinaba a morar, ya que por razones pragmáticas le resultaba más cómodo vivir en las proximidades del edificio de culto: el barrio se identificaba por su centro y no por sus límites, en una concepción muy medieval del espacio. Solo un dato se puede hacer extensible a toda la historia urbana de al-Andalus: la existencia de una convivencia topográfica que llevó a poblaciones de diferentes religiones a compartir relaciones de vecindad. Por lo demás, cada ciudad tuvo su propia historia en cuanto a sus barrios religiosos, y quedan por escribir estas monografías urbanas.


PARA AMPLIAR:

  • ARCE SÁINZ, Fernando (2021): «Una interpretación política (más que religiosa) de la situación de los cristianos en al-Andalus a partir de la gestión de su arquitectura religiosa»Intus-Legere Historia, 15-2, pp. 140-159.
  • COHEN, Mark R. (2008): Under Crescent and Cross. The Jews in the Middle Ages, Princeton: University Press.
  • GALLARDO CARRILLO, Juan y GONZÁLEZ BALLESTEROS, José Á. (2006): «El urbanismo de la judería medieval de Lorca a la luz de las últimas excavaciones (2004-2006)»Alberca, 4, pp. 129-152.
  • HINOJOSA MONTALVO, José (1999), Los judíos en tierras valencianas, Valencia: Diputación Provincial de Valencia.
  • «Judería», Wikipediahttps://es.wikipedia.org/wiki/Juder%C3%ADa, consultado 07/03/2023.
  • LACAVE RIAÑO José L. (1992): «Las juderías del reino de Granada»Chronica nova, Revista de historia moderna de la Universidad de Granada, 20, pp. 253-298.
  • MAZZOLI-GUINTARD, Christine (2003): Vivre à Cordoue au Moyen Âge, Solidarités citadines en terre d’Islam aux Xe-XIe siècles, Rennes: Presses Universitaires de Rennes.
  • MAZZOLI-GUINTARD, Christine (2006): «Espacios de convivencia en las ciudades de al-Andalus», Espiritualidad y convivencia en al-Andalus, F. Roldán Castro ed., Huelva: Universidad de Huelva, pp. 73-89.
  • MAZZOLI-GUINTARD, Christine (2009): «Juifs, chrétiens et musulmans en terre d’Islam: des quartiers multiconfessionnels dans la Cordoue des Xe-XIe siècles», Églises de l’ouest, églises d’ailleurs, B. Joly et J. Weber éd., Paris: Les Indes savantes, pp. 475-486.
  • MAZZOLI-GUINTARD, Christine (2018): «Judíos, cristianos y musulmanes en las ciudades de al-Andalus: la experiencia del otro (ss. VIII-XV)», El legado de la España de las tres culturas, XVIII Jornadas de Historia en Llerena, F. Lorenzana de la Puente y F. Mateos Ascacibar coord., Llerena: Sociedad Extremeña de Historia, pp. 11-27.
  • PELAÉZ DEL ROSAL, Jesús (2003): «La judería de Córdoba en época musulmana», Juderías y sinagogas de la Sefarad medieval, A. M. López Alvarez y R. Izquierdo Benito, Toledo: Universidad de Castilla-La Mancha, pp. 57-72.
  • TORRES BALBÁS, Leopoldo (1954): «Mozarabías y juderías de las ciudades hispanomusulmanas», Al-Andalus, 19, pp. 172-197, reed. en Ciudades hispanomulmanas, Madrid: Instituto hispano-árabe de cultura, 1985, pp. 195-215.
  • VIGUERA MOLINS, María J. (2004): «Cristianos, judíos y musulmanes en al-Andalus», Cristianos, musulmanes y judíos en la España medieval: de la aceptación al rechazo, J. Valdeón Baruque dir., Valladolid: Ámbito-Fundación Duques de Soria, pp. 43-70.
  • ZANÓN, Jesús (1989): Topografía de Córdoba almohade a través de las fuentes árabes, Madrid: CSIC.

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HIGADOS DE POLLO AL ESTILO JUDIO

 

HIGADOS DE POLLO AL ESTILO JUDIO

Ingredientes

500 gr de hígado de pollo

6 Cebollas

6 Huevos cocidos

4 Cucharadas de grasa de ganso (sustituible por cualquier mantequilla)

1 Cucharada de semillas de comino

2 Cucharadas de brandy

Perejil picado

Sal

Pimienta negra recién molida

 

Elaboración

Picamos las 3 cebollas en juliana fina, y dejamos en una sartén  que se pongan tiernas a fuego lento con la grasa de ganso o mantequilla, sin dejar que se doren, solo pochadas.

Limpiamos y cortamos los higadillos de pollo. Añadimos a la  cebolla ya cocida y dejamos endurecer fa .fuego vivo, removiendo de vez en cuando, añadimos el brandy y removemos.

Pelamos 4 huevos cocidos, Escurrimos los higados de pollo y las cebollas de aceite.

Ponemos en la licuadora o trituradora los 4 huevos duros, triturar hasta hacer un puré.

Mezclamos el pure obtenido, incorporando la grasa de cocción de los higadillos con la cebolla, las semillas de comino, la sal y la pimienta negra recién molida.

Envasamos esta suave preparación en una tarrina.

Espolvoreamos por encima los 2 últimos huevos duros  pasados previamente por la trituradora

.Sacamos del frigorifico la preparación de los higadillos de pollo y cortamos en rodajas.

Espolvoreamos con perejil picado.

Decoramos con cebolla rehogada en juliana.

Servir caliente.

¡Buen provecho!

TORTILLA DE ACELGAS CON PATATAS, RELLENAS DE QUESO

 

TORTILLA DE ACELGAS, PATATAS, RELLENAS DE QUESO

Días atrás he elaborado una tortilla de pencas de acelgas y reserve las hojas, hoy las hojas reservadas en bolsa cerrada la vacío y guardadas en el frigorífico, las vamos a usar para hacer la tortilla de acelgas y patatas, rellena de queso “cocina de aprovechamiento”.

Ingredientes

1 Taza y media de acelgas hervidas y escurridas

1 Cebolla mediana

250 gr de queso cremoso

1 Patata grande

Sal

Pimentón picante

Aceite de girasol

6 Huevos grandes

 

Elaboración

En una sartén, donde mismo vamos a preparar la tortilla, freímos la patata pelada y cortada en trozos pequeños, sacamos y reservamos, y en el mismo aceite rehogamos la cebolla cortada en daditos, una vez transparente y tierna, sacamos y reservamos.

Escurrimos el aceite de la sartén, y agregamos la acelga hervida y cortada, salamos al gusto, revolvemos varias veces unos segundos, sacamos y reservamos.

En un bol, batimos los huevos con una cucharada de pimentón picante, una vez bien batidos, añadimos los trozos de patatas fritas, la mezcla de cebolla y acelga, removemos bien para su integración.

En la misma sartén,  con algo de aceite caliente, al fuego medio, vertemos la mitad del preparado de la tortilla y dejamos cuajar algo, y vamos poniendo trozos de queso cremoso y terminamos vertiendo encima el resto del batido. Cubrimos con una tapa, a fuego bajo, hasta notar el justo momento de darle la vuelta con un plato o la misma tapadera, aumentamos el fuego para que se dore rápido. Damos la vuelta sobre plato de presentación.

Servir caliente.

¡Buen provecho

domingo, 28 de abril de 2024

MINI CROQUES EMPANADO CON SALMÓN AHUMADO Y QUESO CREMA

 

MINI CROQUES  EMPANADOS CON SALMÓN

AHUMADO Y QUESO CREMA

Ingredientes

Unas rebanadas de pan de molde

Queso crema  la las finas hierbas

Ajo en polvo

Lonchas de salmón ahumado

2 Huevos

1 Vaso de leche

 Pan rallado

Sal

Pimienta negra recién molida

4-5 Cucharadas de aceite de oliva

 

Elaboración

Con un cortador de pastas redondo, cortamos círculos de pan de molde de  7 centímetros de diámetro.

En cada círculo de pan, untamos el queso crema a las finas hierbas y espolvoreamos con una pizca de ajo en polvo.

Colocamos trozos de salmón ahumado en una rebanada y colocamos la otra capa encima, presionando un poco para que quede bien adherido.

En un bol,  mezclamos los huevos, la leche, la sal y la pimienta negra recién molida, batiéndolas muy bien para su integración de todos los ingredientes.

En plato ponemos el pan rallado.

Sumergimos cada mini croque en la mezcla de huevo y leche, y luego lo pasamos por el pan rallado por ambos lados, presionándolo con las manos  para que quede bien adherido el pan rallado.

En una sartén, calentamos el aceite y freímos durante 2 minutos por cada lado de los mini croques, luego sacamos y colocamos sobre papel absorbente de cocina para quitar el exceso de aceite.

Servir tibias.

¡Buen provecho!

TERRINA LIGERA DE POLLO Y VERDURAS

 

TERRINA LIGERA DE POLLO Y VERDURAS


Ingredientes

400 gr de pechuga de pollo

3 Huevos

1 Zanahoria grande pelada

1 Calabacín pequeño pelado

200 gr de .requesón

3 Cucharadas de mostaza fuerte

Sal

Pimienta negra recién molida

 

Elaboración

Cocinamos las pechugas de pollo  en la sartén durante 10 minutos, por todos lados,  durante 10 minutos, o hasta que estén bien cocidas y asadas. Luego las cortamos en dados pequeños y removemos bien en la sartén.

Precalentamos el horno a 180º.

Cortamos las zanahorias peladas en  palitos, el calabacín en dados pequeños.

En la licuadora, agregamos los huevos, la mostaza y el requesón,  hasta obtener una textura suave, salpimentamos al gusto. Agregamos las pechugas de pollo troceado y seguimos batiendo hasta obtener  una mezcla homogénea.

En un bol, veremos la mezcla anterior, agregamos la zanahoria y el calabacín y mezclamos bien con una espátula,  con movimiento suave y envolvente.

En una terrina, untada con mantequilla, vertemos la preparación anterior, metemos en el horno sin tapa durante 30 minutos.

Una vez pasado ese tiempo, sacamos y dejamos enfriar a temperatura ambiente, metemos en la nevera tapada con papel film unas 6 horas antes de servir.

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Desmoldamos y cortamos en rodajas para servir en platos.

¡Buen provecho!

TORTILLA DE PENCAS DE ACELGAS Y PATATAS

 

TORTILLA DE PENCAS DE ACELGAS Y PATATAS

Ingredientes

12 pencas de acelgas

2 patatas medianas

1 Cebolla mediana

6 Huevos

Pimienta negra recién molida

Sal

Aceite de oliva o girasol

 

Elaboración

Cortamos las pencas de acelgas, y cortamos en dados grandes, sin hojas, guardando las hojas de acelgas para otra elaboración. Hervimos en una olla con agua, y una pizca de sal, sacamos y escurrimos muy bien. Reservamos.

En una sartén,, con tres cucharadas de aceite, rehogamos la cebolla  cortada en daditos, pasados unos 2-3 minutos, agregamos las patatas peladas y  cortadas en daditos, removemos bien, y cubrimos la sartén con una  tapadera, removiendo ocasionalmente suavemente, y esperamos hasta que las patatas estén tiernas.

Agregamos las pencas de acelgas cortadas y salteamos un par de minutos con las patatas. Apartamos y dejamos enfriar.

En un bol, batimos los huevos con una pizca de  sal y pimienta negra recién molida al gusto, añadimos las pencas de acelgas y las patatas ya rehogadas y frías, removemos bien para que se integren bien los ingredientes.

En una sartén antiadherente, con una cucharada de aceite, a fuego medio, cuajamos  la tortilla por ambos lados, dándole la vuelta con la ayuda de la tapadera  o un plato grande. Cuajar al gusto.

Servir caliente.

¡Buen provecho!

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viernes, 26 de abril de 2024

TARTA DE PUERROS

 

TARTA DE PUERROS

Ingredientes

Relleno:

500 gr de puerros gordos y tiernos

2 Cucharadas de aceite

50 gr de mantequilla

Sal

250 gr de nata de cocina

4 Huevos

Queso rallado, al gusto

Pimienta negra recién molida

100 gr de jamón cocido

Sal

Para la masa:

250 gr de harina leudante

80 gr de mantequilla

1 Huevo

1 Yema de huevo

Sal

Vino blanco

 

Elaboración

En un bol grande,  ponemos la harina y la mantequilla en trocitos, amasamos bien con las manos, ponemos los huevos y el vino y amasamos hasta obtener una masa firme. Dejamos reposar y en un molde  desmoldable 25 centímetro, o Enmantecamos y enharinamos, se puede hacer de las dos forma, la que os sea más fácil, forramos con la masa el molde desmoldable.

Horneamos  en horno previamente precalentado a 160º, hasta dorar un poco, sacamos del horno.

Para el relleno: Rehogamos los puerros limpios y cortados finamente en aceite de oliva y mantequilla con una pizca de sal, apartamos.

En un bol batimos los cuatro huevos, agregamos la nata de cocina, mezclamos bien y añadimos los puerros rehogados, el jamón cocido cortadito en dados, pimienta negra recién molida y una buena cantidad de queso rallado, mezclamos todo bien suavemente.

Vertemos en el molde encima de la masa y llevamos nuevamente al horno moderado hasta que cuaje, y comience a aumentar de volumen y dorarse.

Es preferible comerla tibia o retorneada en cualquier momento.

¡Buen provecho!

 

POLLO A LA SAL

 

POLLO A LA SAL

Ingredientes

1 Buen pollo grande

2 K. de sal gorda

1 Manzana verde

1 Limón

Pimienta negra recién molida

Ramita de romero.

Elaboración

Limpiamos y secamos bien el pollo, sobre una fuente lo rociamos de zumo limón por dentro y por fuera, luego introducimos la manzana sin el corazón y aceitamos todo el pollo tanto dentro como fuera, salpimentamos tanto dentro como fuera y restregamos igualmente por dentro como por  fuera con agujas de romero.

Precalentamos el horno a180º-200º, dependiendo del horno.

En una fuente de barro o fuente de hornear, colocamos la mitad de la sal gorda ligeramente humedecida formando un  hueco para asentar bien el pollo (yo en este caso he elaborado 2 pollos), cubrimos con  el resto de la sal gorda humedecida.

Metemos en el horno precalentado y horneamos durante 1 hora y ¼ (una hora y cuarto).

La envoltura de sal durante la cocción absorberá toda la grasa o líquido que desprenda el pollo y no salara más del necesario su carne.

Al sacarlos del horno, rompemos la cobertura cuidando desprender todo rastro de sal del pollo.

Trinchar y servir caliente.

¡Buen provecho!

 

LANGOSTINOS EMPANADOS

 

LANGOSTINOS EMPANADOS



Exquisito y delicioso aperitivo, para cualquier hora, pero siempre en buna compañía o la familia.

 

Ingredientes

Langostinos de buen tamaño

Aceite de oliva virgen extra

Pan rallado

Sal

Pimienta negra recién molida

 

Elaboración

Sacamos la cabeza y el caparazón de los langostinos, dejando las colitas, salpimentamos, lo ensartamos en una brocheta pequeña. Los pasamos por aceite y pan rallado, bien impregnado.

Lo podemos hacer en el horno previamente calentado a 180º. O a la plancha, dándoles la vuelta hasta que estén bien hechos, unos minutos, procurando que no se sequen.

También lo podéis hacer, pasándolos por harina, huevo y pan rallado, y fritos en aceite de oliva. Son opciones de las formas que los podéis elaborar., de todas  las maneras están riquísimos.

Servir caliente.

¡Buen provecho!

 

TARTA MOKA

 

TARTA MOKA



Cuando hablamos de un postre elaborado con café, nuestro pensamiento  y nuestras papilas gustativas vuelan enseguida alrededor de una fragante  tarta de moka.

 

Ingredientes

Para el bizcocho:

4 Yemas de huevo

4 Claras de huevo

125 gr de azúcar

125 gr de mantequilla

75 gr de harina

50 gr de fécula de patatas

1 Pizca de sal

Para la crema  de moka:

250 gr de mantequilla

3 Yemas de huevo

180 gr de azúcar

½ Taza de café expreso fuertísimo

Para el almíbar:

50 cc de ron

100 cc de agua

100 gr de azúcar

1 Frasco de cerezas al marrasquino (marrasquino opcional) para decorar la superficie de la tarta.

 

Elaboración

Para el bizcocho: en un bol, batimos las yemas con el azúcar, hasta que doblen su volumen, luego le añadimos la mantequilla derretida y continuamos batiendo hasta obtener una masa homogénea y cremosa.

Batimos aparte las claras de huevo a punto de nieve fuerte.

Aparte tamizamos juntos la harina y la fécula de patatas y la pizca de sal. Incorporamos el preparado anterior, sirviéndonos d una cuchara de madera, alternando parte d las  claras batidas y parte de harina, y lograr una mezcla perfecta.

Untamos y cubrimos un molde desmoldable de unos 25 centímetros con papel sulfurizado, moldeado también por los lados y la base, y también lo Enmantecamos un poco.

Vertemos la mezcla y horneamos a 180º en horno previamente precalentado, durante 40 minutos, probamos la cocción introduciendo un palillo en la masa y si sale seco, ya está listo el bizcocho, sacamos del horno dejamos atemperar y desmoldamos y enfriamos sobre una rejilla. Es preferible hacerlo unas cuantas horas antes, o el día anterior, para tenerlo así bien consolidado.

Para la crema moka: En un bol ponemos la mantequilla en pomada, mezclamos con el azúcar y lo batimos muy bien para que se integren bien los dos ingredientes, y después con las tres yemas, una por una sin dejar de batir. Batimos bien y agregamos la media taza de café expreso (bien concentrado) bien frio (debe estar al menos una hora antes en el frigorífico), batimos para su incorporación a la crema de moka.

Para el almíbar: Hacemos un jarabe con  agua y azúcar, hirviendo sobre fuego medio para espesar. Agregamos la copita de ron (podéis usar el licor que más os guste), mezclamos bien y dejamos enfriar.

Ya tenemos todos los elementos para armar la tarta moka. Cortamos cuidadosamente dos discos. En la base, untamos con una brocha de silicona almíbar cuidadosamente; sobre la superficie superior, untamos y extendemos una capa de crema moka, ponemos otro disco  de bizcocho encima, cepillamos bien con el almíbar y untamos y extendemos otra fina capa de crema moka, colocamos el último disco y untamos el almíbar con la brocha de silicona.

Recubrimos ahora con la ayuda de una espátula, la superficie exterior y lateral con el resto de crema de moka. Decoramos (opcional) con las cerezas de marrasquino y metemos en el frigorífico hasta  el momento de servirla.

La decoración es a gusto de cada uno.

¡Buen provecho!

 

 

jueves, 25 de abril de 2024

ROSQUILLAS AL SOL

 

ROSQUILLAS AL SOL

Ingredientes

6 Yemas de huevos

2 Huevos

1 Cucharadita de sal a ras

1 Cucharadita de brandy, anís o ron, vino dulce etc.

1 Cucharada de margarina o 2 de aceite de girasol

Harina

Matalahúva

Para glasear:

2 Claras de huevo

200 gr de azúcar

180 gr de agua fría

Sol

 

Elaboración

En un bol, batimos las yemas y los huevos enteros, preferiblemente con una batidora eléctrica, si no con la manual. Batimos hasta que estén al punto de crema. Añadimos la sal, el alcohol: la margarina a temperatura ambiente, la matalahúva la cantidad de  harina tamizada para formar una masa consistente.

Dejamos reposar una hora al fresco.

Retomamos la masa, formamos un cilindro de unos 5 centímetros de diámetro, cortar piezas de 2,5 centímetros de espesor y moldear roscas ahuecando la parte central.

Ponemos los rosquetes a hervir en abundante agua. Sacamos cuando floten y los acomodamos en una rejilla o paño y los exponemos al sol o en la cocina bien aireada, todo un día para que se sequen.

Luego los pasamos a una placa y los horneamos a 200º, el tiempo para que adquieran un color ocre claro (unos 15 minutos aproximadamente).

Hacemos un almíbar a punto de hilo con el azúcar y el agua.

Para blanquearlos: En un bol, batimos las claras a punto de nieve fuerte, y mientras  batimos, vamos añadiendo el almíbar caliente poco a poco sin dejar de batir, con una gotitas de limón, continuamos batiendo hasta terminar en un glaseado semi espeso.

Con este glaseado, pincelamos los rosquetes. Una vez glaseados todos, dejamos secar bien  a temperatura ambiente.

¡Buen provecho!

 

 

FLAN DE MIGAS DE PAN

 

FLAN DE MIGAS DE PAN

Ingredientes

7 Huevos  grandes

250 gr de azúcar

1 L de leche entera

100 gr de pan de molde,

Gotas de vainilla

80 gr de azúcar

Jugo de medio limón

 

Elaboración

En una flanera grande, con los 80 gr de azúcar y el jugo de medio limón. Derretidos con el jugo de limón, y esparcido por la base y bordes de la flanera.

Batimos en un bol grande, los huevos con los 250 gr de azúcar, agregamos las migas de pan desmenuzadas, procurando dejar el pan de molde una 5-6 hora a temperatura ambiente para que este seco antes de usarlo, mezclamos bien, y añadimos la leche hirviendo y algunas gotas de extracto de vainilla.

Introducimos la mezcla en la trituradora y lo batimos un segundo para que todo esté integrado homogéneamente.

Vertemos la mezcla en  el molde de flan caramelizado.

Cocinamos al baño maría en horno previamente  precalentado a 180º, unos 60-75 minutos aproximadamente.

Sacamos del horno y dejamos enfriar a temperatura ambiente, una vez frio, desmoldamos sobre el plato de servir.

¡Buen provecho!

 

POLLO A LA KIEV

 

POLLO A LA KIEV

Ingredientes

3 Pechugas de pollo grande

2 Huevos batidos

½ Taza de harina

2 Tazas de pan rallado panko

Sal

Pimienta negra recién molida

Aceite para freír

Mantequilla Kiev:

6 Cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente

1 Diente de ajo grande picado

1 Cucharada de jugo de limón y + para rociar por el pollo terminado

2 Cucharadas de perejil fresco picado

Una pizca de sal

½ Cucharadita de pimienta negra recién molida

 

Elaboración:

En un bol mediano, usamos un tenedor para triturar todos los ingredientes de la mantequilla Kiev, hasta que el jugo de limón se incorpore a la mantequilla. Tarda un par de minutos, pero todos los ingredientes  se unirán.

Con un cuchillo delgado y bien afilado, cortamos las pechugas de pollo por la mitad a lo largo, manteniendo ambas mitades aproximadamente iguales de tamaño y grosor.

Cortamos con cuidado un bolsillo en el costado de cada pechuga de pollo, lo más profundo y ancho posible sin cortar la pechuga de pollo.

Rellene cada pechuga de pollo con una cucharada de mantequilla Kiev, luego cierre el bolsillo y empuje sobre la pechuga de pollo para dispersar la mantequilla. Pellizque la abertura para sellar. Salpimenté ambos lados de la pechuga.

Pasamos el pollo por harina, quitamos el exceso de harina y luego lo sumergimos en huevo batido, asegurándonos de obtener una buena capa de huevo por todos lados y dejando que  el exceso de huevo se escurra. Finalmente lo pasamos por el pan rallado panko. Lo pasamos a un plato mientras forma los restantes  Kiev de pollo.

En una sartén grande y profunda con aceite, la ponemos a fuego medio. Una vez el aceite este caliente, agregamos la o las pechugas y freímos por una capa, unos 4 minutos por cada lado. Sazonamos el pollo frito con una pizca de sal, y decoramos con perejil fresco, exprimimos rodajas de limón por encima y servimos caliente